COSAS SOBRE NUDOS – verdades y creencias.

En el mundillo de la escalada siempre se ha debatido sobre los nudos, sus virtudes o defectos, su resistencia, su idoneidad para algo concreto o la facilidad para memorizarlo o deshacerlo después de someterlo a carga importante. Hay cosas evidentes que se comprueban con la experiencia, como la facilidad para hacerlo, deshacerlo o comprobarlo visualmente, pero hay otras cosas como la resistencia o estabilidad del nudo que solo se pueden averiguar con ensayos serios.

En mis ya 44 años como escalador, como es lógico he cambiado mis preferencias sobre el uso de varios nudos a medida que sigo aprendiendo, recibiendo información y por mi trabajo de formador probando todo sobre el terreno en diferentes condiciones. Además en aquellos años en los que empecé la información era escasa, a lo sumo lo que te contaba algún amiguete “experto” o “enterao”, y en general la tecnología y los medios tampoco permitían ensayos rigurosos, con lo que usabas los nudos tradicionales que usaba todo el mundo sin cuestionar nada.

Hoy en día es diferente, hay información a espuertas.  Los mejores fabricantes tratan de asesorar a los potenciales clientes y hay numerosos ensayos sobre casi todo. También instituciones, clubs o particulares hacen de vez en cuando ensayos con bastante rigor. Internet además lo ha cambiado todo, ya que toda la información es accesible con unos pocos “clics”. Pero también sabemos que internet tiene su lado oscuro y hay un montón de basura. Si quieres información fiable, busca fuentes fiables, como fabricantes o instituciones de prestigio. Muchos pensaréis entonces, que este BLOG es otra de esas fuentes sin contrastar. Aunque según qué tema yo expongo mi opinión, con la validez que cada uno quiera darle, los que me conocen ya saben que tratándose de técnica o seguridad no recomiendo nada si una base objetiva o comprobada con ensayos y realidad sobre el terreno. Cuando la importancia lo requiere, como ahora, en los casos donde los ensayos contradicen alguna creencia general, ofrezco los datos objetivos necesarios para que los que duden (que están en su derecho) puedan comprobarlo de las fuentes originales.

En la actualidad hay en general bastante consenso sobre los nudos idóneos para cada uso, la lista “oficial” de los recomendados por la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo) es el más claro ejemplo de nudos más que probados, con todas las propiedades necesarias para que sean seguros, y aunque en mi opinión hay algunos de la lista que sobran y otros que faltan, esta lista es ya algo serio y fiable, para que el que se inicia tenga datos objetivos y no tener que buscar opiniones que pueden ser contradictorias.

Pero sobre algunos nudos, estén en esa lista o no, también hay algunas creencias falsas o se magnifican o denostan sus cualidades o carencias sin más argumentos que preferencias personales, suposiciones, impresiones o dudosos datos obtenidos de aquí o allá. En estos casos creo que es interesante aportar datos lo más objetivos posible para erradicar falsas creencias o elegir y usar con criterio esos nudos.

Con frecuencia se da demasiada importancia al porcentaje de resistencia teórica que se les supone a los nudos, es decir, la resistencia residual que tiene la cuerda con ese nudo en ella, pero en mi opinión es un dato irrelevante, además las condiciones de los ensayos y el método empleado pueden cambiar mucho el resultado como para considerarlo dogma. Que todos los nudos reducen la resistencia original de las cuerdas es bien sabido, ya que las curvas que hace el nudo no dejan que todo el grueso de las fibras de la cuerda trabaje por igual, sufriendo casi toda la tensión las fibras que quedan en el exterior de las curvas y casi nada las que están en el interior, pero lo cierto es que en una situación real de escalada es imposible que la cuerda se rompa por que hayamos hecho un nudo u otro, ya que si bien todos los nudos reducen la resistencia nominal de la cuerda, las fuerzas que pueden llegar a actuar sobre los elementos de la cadena de aseguramiento en una caída real (no de laboratorio) nunca serían suficientes. Lo que es realmente importante es saber cómo funciona la cadena dinámica de seguridad y actuar en consecuencia.

Además de adquirir una formación adecuada en aspectos relacionados con el aseguramiento, lo que realmente interesa al escalador, aparte de la obviedad de que sea adecuado y seguro para lo que se pretende, es su facilidad para hacerlo, que sea estable durante su uso y que se pueda deshacer fácilmente aunque se someta a gran carga. Estos son los criterios que en mi opinión deben prevalecer independientemente de si este es más resistente que aquel.

Otro elemento que lleva a confusión, es que muchos se limitan a ver la multitud de vídeos disponibles obviando las conclusiones finales si es que la hay. Los ensayos de resistencia en laboratorio son por lo general destructivos, llevando el material al límite hasta que rompe (siempre que la máquina de tracción utilizada en el ensayo tenga capacidad para ello), o ensayando caídas mucho más severas de lo que se puede dar en terreno real. Es decir el objetivo es ver el límite, y esto está bien para conseguir un amplio margen de seguridad. Sin embargo, como algunas veces veo en las redes o por las preguntas que me hacen, hay gente a la que le alarma que las cosas se rompan, es en lo único que se fijan sin considerar como se ha hecho el ensayo ni las fuerzas aplicadas para ello. En definitiva los datos de los ensayos hay que verlos en su contexto y compararlo con la realidad, donde por ejemplo, no se cae una masa de hierro de 80 kg, ni la cuerda está atada a un punto fijo en el lugar del freno. De hecho en cualquier ensayo serio se ofrecen conclusiones y se puntualiza si el material o la técnica ensayada es suficientemente segura o no, pese a que en el ensayo se haya ido todo al garete (que es lo que seguramente se pretendía).

A continuación expongo tanto opiniones como datos objetivos sobre falsas creencias o particularidades de algunos nudos que he visto crean confusión.

El ocho: su idoneidad está más que probada como nudo para encordamiento;  es universalmente recomendado y el primero que se enseña a los principiantes por su polivalencia. Se suele recomendar rematar el chicote sobrante con un nudo, e incluso hay autores que lo consideran imprescindible. En mi opinión es innecesario, es imposible que el nudo se afloje o deshaga después de apretarlo con la mano, en cualquier caso se aprieta más, si fuera así no sería desde luego recomendado como nudo preferente. No obstante el que sea aprensivo o no se fíe de su habilidad con los nudos, que lo haga, estorbar no estorba.

Hay una variante del ocho, conocida como nudo Wagner, en éste, el chicote sobrante se introduce de nuevo en el cuerpo del nudo con intención de poder deshacerlo después más fácilmente. Los ensayos demuestran que a este nudo le pasa igual que al bulin (as de guía) sin rematar, es decir se deshace con  carga baja ante una tracción anular (ver enlace al final del artículo). Si el bulin no se recomienda precisamente por eso, este tampoco debe recomendarse, pese a que hay sitios donde sorprendentemente lo ponen como más seguro que el ocho.

Variante: Ocho Wagner

El bulin doble:  es uno de los nudos excluidos de la lista UIAA (supongo que por ser más complejo), y sin embargo en mi opinión el mejor nudo para encordarse en escalada deportiva si se prevén caídas repetitivas, ya que por muchas que reciba se podrá desatar fácilmente. Yo por ejemplo lo uso por sistema en los cursos de entrenamiento mental, donde se hacen muchos ejercicios de caídas, y los alumnos siempre se sorprenden de lo práctico que resulta. Hay que tener en cuenta que es un nudo más complejo de realizar que el ocho y por tanto no recomendable para principiantes.

Bulin doble para encordarse

El ballestrinque:  por sus virtudes es con diferencia el más práctico y recomendable para autoasegurarse con la cuerda en las reuniones; se puede hacer con una mano, consume muy poca cuerda y se regula en distancia sin sacarlo del mosquetón. Si bien su uso está generalizado, también la creencia de que desliza a no sé cuantos kN. Los ensayos demuestran que esta creencia es falsa. Como en cualquier nudo, la tensión hace que se ajuste y se estire, y en el proceso puede deslizar algún centímetro, pero se comprime y termina por romperse la cuerda sin deslizar. En este ensayo de la marca KORDAS, la cuerda se rompe sin deslizar a unos 1200 daN con una cuerda nueva ( https://www.youtube.com/watch?v=VjsRsbLBH-Y ).

Ballestrinque

Nudo simple o cola de vaca con las puntas: es el recomendado para unir cuerdas de rápel y en la actualidad aceptado universalmente, pero también hay todavía reticencias, quizá debido a su simplicidad. Recuerdo hace años las reticencias de muchos, de hecho en EEUU todavía se le conoce en algunos círculos como “european death knot” (nudo de la muerte europeo) aunque hoy también es allí muy usado. Uno de los argumentos de los detractores es que hay nudos más resistentes, y es verdad, pero para la aplicación de nudo de unión de cuerdas para rapelar es más que sobrado y con importantes ventajas frente a nudos usados tradicionalmente como el pescador doble (que personalmente aborrezco) o el ocho enfrentado. El nudo simple es el menos voluminoso, se posiciona hacia afuera en las aristas y se desata con facilidad después por muchos rápeles que se hagan

Es importante remarcar, que para que este nudo trabaje bien y sea seguro, hay que apretarlo manualmente tirando fuerte individualmente de los cuatro cabos que salen del nudo, y dejar los chicotes sobrantes de al menos de 30 cm.

Como ejemplo de ensayos de nudos de unión de cuerdas, el realizado por la ENSA  (Ecole Nationale de Ski y d’Alpinisme) https://www.youtube.com/watch?v=N-jE-Da4P1U

Estos son los resultados de estos ensayos, hechos directamente sobre los cabos unidos por el nudo:

Union cuerdas, Beal gully 7,3 + 7,3 mm – El nudo simple, desliza entre 200 y 500 daN.

Union cuerdas, Beal gully 7,3 + 7,3 mm – En vez del nudo simple el ocho con las puntas, desliza sobre 200 daN, después se bloquea y rompe sobre 700 daN.

Union cuerdas 10,2 + 10,2 mm, desliza sobre los 400 daN.

https://eu.blackdiamondequipment.com/en_ES/experience-story?cid=qc-lab-what-is-the-best-rappel-knot

Hay otro ensayo del fabricante Black Diamond. En este caso con las cuerdas en doble como están en un rápel real (nudo solo en uno de los cabos).

Cuerdas de 10,2 + 10,2:

Con pescador doble  3003 kgf. Con nudo simple enfrentado (como el nudo de cinta) 2849 kgf. Con nudo simple 2243 kgf

Cuerdas de 8,1+8,1 mm:

Con pescador doble 1840 Kgf. Con nudo simple enfrentado  1757 kgf, Con nudo simple 1291 kgf.

Cuerdas de 10,2+8,1:

Con pescador doble 1690 kgf. Con nudo simple enfrentado 1690 kgf. Con nudo simple 1400 kgf.

CONCLUSIÓN: totalmente seguro, es más que suficiente, teniendo en cuenta además, que en un rápel la carga se reparte en dos cuerdas y por tanto al nudo le llega solo la mitad.

Unión de cuerdas para rapelar

Unión de cordinos de dyneema:

Hoy en día se fabrican cuerdas auxiliares y cordinos en fibras de alto peso molecular con nombres como aramida, spectra o dyneema. Si bien estas fibras tienen una resistencia superior a la habitual poliamida, su coeficiente de rozamiento es mucho menor y no vale cualquier nudo.

Aunque con este tipo de fibras lo recomendable es usar anillos ya cosidos, en el mismo ensayo anterior de la ENSA se hacen pruebas para comprobar que con cordinos de estas fibras, el único nudo seguro de unión es el pescador triple.

Nudo para cerrar anillos de Dyneema 5 mm.

Pescador simple 200 a 300 daN, INSUFICIENTE. Nudo de cinta 180 a 300 daN, INSUFICIENTE

Pescador triple 800 daN, OK

Hay otros ensayos del fabricante PETZL, en este caso sobre nudo de unión de su cordino hiperestático RAD LINE, que concluye lo mismo. Tanto el nudo simple como el ocho con las puntas son seguros si están bien azocados a mano.

https://www.petzl.com/ES/es/Sport/Nudos-de-union-con-el-RAD-LINE?ProductName=RAD-LINE-6-mm&Familly=Cuerdas

Tracción anular en el seno de los nudos

La mayoría de los nudos de amarre están configurados para que la tracción se haga sobre el firme, pero no sobre el seno que forma la gaza del nudo, lo que se denomina tracción anular. En un uso normal tampoco es una función necesaria, pero si accidental o voluntariamente se hace tracción en este sentido, hay nudos con resistencia insuficiente. El caso más conocido es el bulin o as de guía, en el que se necesita imperativamente rematar el chicote sobrante para que sea seguro. Afortunadamente sin rematar no lo debe usar ya nadie si tiene una mínima formación. Con el chicote rematado sin embargo, el bulin es tan resistente como el ocho, con lo que es un nudo perfectamente seguro. El hecho de que no esté en la lista de la UIAA es precisamente por el inconveniente citado y fácilmente evitable con el remate. Al igual que el bulin doble, el simple con remate no lo aconsejo para principiantes al ser más complicado de hacer.

Sobre el nudo Wagner como variante del ocho, ya hemos comentado que tiene el mismo problema. Estos son los resultados de ensayos de tracción anular:

Bulin sin remate, 200 kgf.

Ocho Wagner 250 Kgf.

Bulin con remate, más de 700 Kgf.

Ocho, más de 700 Kgf.

Bulin rematado

Inclinación de la pendiente


Factor invariable para la gestión del terreno

Aunque hay más factores a tener en cuenta a la hora de juzgar la peligrosidad de una pendiente, la inclinación es el factor más evidente para gestionar correctamente el riesgo ante las avalanchas. Sabemos que 3 de cada 4 avalanchas se producen en pendientes entre 34º y 45º.

El BPA (Boletín de Peligro de Avalanchas) nos ofrece información sobre el grado de peligro en orientaciones y alturas concretas, con esta ayuda y las observaciones sobre el terreno, ya tenemos unas herramientas para reducir el riesgo al mínimo.

Medir la inclinación

Podemos conocer la inclinación de la pendiente que nos interesa de varias maneras.

La primera sería planificar la ruta consecuentemente con las condiciones esperadas, midiendo en el mapa las inclinaciones gracias a la proximidad de las curvas de nivel, para lo que necesitamos calcular o tener un escalímetro (que podemos fabricarnos) Ejemplo: en mapa 1:25000, una separación de 7 mm entre dos curvas que indiquen 100 m de desnivel nos revela una pendiente de unos 30º; de 6 mm unos 35º; de 5 mm unos 40º y de 4 mm 45º.

Medir sobre el terreno es la opción más fiable y necesaria según las condiciones, ya que tendremos que adoptar nuestro itinerario a la realidad que encontremos. El sistema de “ojímetro” no es muy fiable, ya que en general se suelen sobreestimar las inclinaciones unos 5º más o menos. Para medir de forma objetiva la media de inclinación de la pendiente, tenemos que hacer una visual con un inclinómetro: las brújulas profesionales suelen llevarlos incorporados. También hay APPs para móvil (como Avy Inclinometer) que además incorporan brújula, altímetro y coordenadas.

La visual podemos hacerla con mucha facilidad si podemos ver la pendiente de perfil como en la ilustración, pero también desde la misma ladera valiéndonos del canto de la brújula o el teléfono, apuntando al final o principio de la ladera. Hay que tener en cuenta que una pendiente puede que no sea homogénea y tener depresiones o abombamientos que modifican la pendiente media y pueden ser puntos de desencadenamiento de la avalancha a evitar.
Poner un bastón sobre la pendiente y encima el inclinómetro no es muy fiable, ya que mide una porción muy corta.

En mi opinión siempre se debería llevar un inclinómetro, pero si no es así, podemos calcular groso modo la pendiente con los conocidos métodos de los bastones como en las imágenes.

Actuar en consecuencia

Para un grupo con poca experiencia, como medida de prudencia una vez conocida la inclinación, recomiendo el método de reducción elemental del riesgo (MRE, Werner Munter 3×3 Avalanchas):

Con riesgo LIMITADO 2: no seguir por pendientes de más de 39º.

Con riesgo NOTABLE 3 no seguir por pendientes de más de 34º.

Con riesgo FUERTE 4: no seguir por pendientes de más de 30º.

Esto es una guía general, pero no se trata de forzar los límites señalados, si no entender estos como zonas críticas para no sobrepasar bajo ningún concepto.

Esta simple regla de seguridad (MRE) es la más básica y práctica del conocimiento de las avalanchas y todavía deja un buen margen para disfrutar. Además fuera de las pendientes consideradas críticas en el BPA podemos considerar un nivel menos de riesgo.

En este artículo me he centrado solo en la inclinación como referencia invariable del terreno, ya que es lo más evidente y lo que más condiciona la probabilidad de avalancha, y aunque hay más factores del terreno a tener en cuenta; no obstante y siempre que no haya por encima laderas peligrosas aunque se transite por terreno poco inclinado, para un grupo con poca experiencia es suficiente para gestionar el riesgo y no renunciar a una buena excursión.

Nuevo libro “ALPINISMO INVERNAL”

Dentro de nada saldrá mi nuevo libro ALPINISMO INVERNAL, un nuevo manual de escalada en nieve, hielo y mixto que viene a renovar, actualizar y mejorar el primero y ya veterano libro que se publicó hace ya 25 años.

En estos años la escalada en hielo se ha revolucionado gracias los nuevos materiales y a una visión más deportiva, que ha impulsado técnica y acercado esta modalidad a una gran cantidad de personas. Pero el alpinismo invernal afortunadamente siempre tendrá una gran dosis de aventura e incertidumbre, y la técnica y material siempre serán una pequeña parte de lo necesario para afrontar las grandes escaladas.

El alpinismo invernal, como la mayor expresión del montañismo que es,  necesita de la más elevada forma de conocimiento personal y del medio, algo que en la acelerada sociedad en la que nos movemos es una rareza, ya que implica tiempo, paciencia y humildad. En este libro he querido por tanto no solo tratar de lo más obvio que es la técnica, sino de todos los elementos que puedan ayudar a tener un mejor criterio para juzgar las condiciones y gestionar el riesgo para en definitiva reducir el peligro subjetivo al mínimo.

Como siempre mi tributo y reconocimiento a los escaladores que nos precedieron y dejaron su legado de experiencia y sabiduría, a veces a costa de duras experiencias. Gracias a ellos ahora tenemos todo este legado de conocimiento que podemos recopilar para las nuevas generaciones. Siempre estaremos en deuda con nombres como: Oscar Eckenstein, Célestin Passet, Willo Welzenbach, Armand Charlet, Jimmy Marshall, Hamish MacInnes, Yvon Chouinard, Walter Cecchinel, Jeff Lowe, Gian Carlo Grassi, Dominique Julien, Fraçois Damilano y tantos otros que contribuyeron a desarrollar la técnica y romper barreras de lo posible.

Espero que con este libro siga ayudando a que la práctica de la escalada invernal sea más eficiente y segura y sobre todo a disfrutar de pleno la alta montaña.

Reuniones en escalada, mitos y realidad

El entorno de la escalada siempre ha tenido unos medios limitados para la investigación, el análisis y los ensayos. Que si bien se han realizado y se realizan de forma esporádica, ya sea por particulares con más o menos rigor o instituciones o fabricantes, no han conseguido por lo general llegar al gran público y tampoco paradójicamente a muchos entornos de enseñanza, que son los que más atentos debieran estar. Hoy en día con la jungla de internet, la información no solo está disponible, es que hay tanta y de tan diversa calidad, que los árboles no nos dejan ver el bosque a no ser que sepas discriminar la calidad de la fuente.

Debido a esta dificultad de encontrar datos contrastados, siempre ha habido muchas creencias basadas en impresiones, la lógica o lo aparente, en vez de en datos de ensayos reales. El caso más común es el de las creencias generales sobre las características de algunos nudos, que no tienen mucho que ver con la realidad cuando se ensayan (el ballestrinque por ejemplo).

Las reuniones de escalada, por su evidente importancia, siempre han sido tema de debate y se han inventado y preconizado numerosos métodos para conseguir la reunión ideal, sobre todo aquellos que pretenden repartir de forma equitativa la potencial carga entre varios anclajes primarios, lo que con frecuencia se llama “triangular” o erróneamente “ecualizar” (traducción a capón del inglés “to equalize”=igualar). También se ha insistido en general en la necesidad de asegurar siempre al primero con el freno colocado en el arnés del asegurador.

Ya sabemos que hay en esencia tres formas básicas de montar un anclaje de reunión utilizando dos o más puntos de seguro, que adquieren diferentes denominaciones según el autor que las describa. La denominación que yo empleo es:

Reparto fijo (RF): cuando el anillo que conecta los anclajes primarios se pretensa para que tire en la dirección deseada y se anuda para bloquearlo (triangulo fijo, unidireccional, bloqueado).

Ejemplos de reparto fijo

Reparto móvil o semimóvil (RM): cuando el anillo que conecta los anclajes primarios no queda bloqueado y puede desplazarse en función de un cambio en la dirección de la tracción (triángulo de fuerzas, reunión semidireccional).

Ejemplos de reparto semimóvil

En línea, sin reparto (SR): cuando el mejor anclaje primario sirve como punto central y los demás se conectan a éste con anillos o la cuerda.

Ejemplos de reunión en línea sin reparto

CONCLUSIONES OBTENIDAS A TRAVÉS DE DIVERSOS ENSAYOS

Ninguno de ellos es bueno ni malo de por sí, lo importante es aprender en que circunstancia es más adecuado el empleo de uno u otro.

Ningún reparto, triangulación o como la llamemos distribuye las cargas de forma equitativa prácticamente nunca. Durante la mayor parte del tiempo y la mayoría de las veces, unos anclajes soportarán mucha más carga que otros hagamos lo que hagamos. Las fricciones, diferente longitud de los segmentos, diferencia de elasticidad del material, nudos en el sistema o muchos puntos dispersos, lo impiden casi siempre.

Lo realmente importante es tener unos buenos anclajes primarios que por sí solos puedan soportar la carga, sin esperar que cualquier sistema de teórico reparto pueda conseguir la resistencia repartiendo la carga entre anclajes débiles.

Si bien los métodos de RF o RM no difieren mucho en el comportamiento ante cargas estáticas, ante cargas dinámicas los RM tienden a repartir mejor la carga, sobre todo los del estilo equalette o quad, ya que el punto central se puede mover más libremente.

Aunque improbable si tenemos buenos anclajes, en los RM el fallo de una pieza provoca una extensión del sistema, es recomendable utilizar en su construcción elementos dinámicos que puedan absorber algo el choque, además de limitar la extensión con nudos.

Si se dispone de un anclaje de reunión multidireccional y a prueba de bombas, ya sea un SR o un RF o RM (con un anclaje de reenvío para soportar tirones hacia arriba), en muchos casos se debería asegurar al primero con el freno instalado en la reunión y no en el arnés. Por ejemplo cuando el escalador es mucho más pesado que el asegurador; cuando hay riesgo de caídas largas o de alto factor o cuando el desplazamiento violento del asegurador por el tirón pueda ser peligroso.

El hecho de que no haya en general accidentes en los que la reunión salte por los aires (no hablo obviamente de vías equipadas con parabolts), con las mortíferas consecuencias que tendría, no se debe al hecho de que los escaladores lo hagan en general bien, sino a que muy rara vez es la reunión la que tiene que soportar un caída directamente.

NOTA: Los ensayos siempre se realizan en entornos neutros y controlados, y por lo general y según mi experiencia, se suelen obtener datos de fuerzas algo exagerados comparados con la mayoría de las situaciones reales de escalada, pero precisamente por eso, las conclusiones que se obtienen de ellos consiguen un margen de seguridad importante tanto para el diseño de materiales como para el desarrollo de las técnicas más eficientes y seguras. Las conclusiones aquí presentadas son el resumen de varias investigaciones obtenidas en diversos ensayos, algunos de los cuales puedes consultar:

http://beverlymountainguides.com/wp-content/uploads/2016/02/Multi_point-pre_equalized-anchors.pdfP.4, See graphs

https://americanalpineclub.org/resources-blog/2017/7/31/anchors

https://app.box.com/s/grcnlw1myjzzmta1q5gem7m5dugupprv

http://ensa.sports.gouv.fr/index.php/newsensa/350-tutoriel-video-etude-sur-les-relais

Semmel and Hellberg 2009

Anclajes de Escalada – John Long y Bob Gaines. Desnivel 2007

Grietas en glaciares, el peligro escondido.

Los glaciares son lugares bonitos, muchas veces espectaculares…pero peligrosos. Cada vez que visito los Alpes, veo como en general la formación en prevención ante la posibilidad de colarse en una grieta es deficiente, equivocada e incluso inexistente. El aspecto plano y benévolo de un glaciar, es el lobo con piel de cordero, que incita a ir sin el engorro de la cuerda, pero no hay glaciar sin grietas, la diferencia es si las vemos o están ocultas por la nieve. Los glaciares tortuosos  y con caos de grietas asustan, e incitan a tomar precauciones y buscar el mejor paso, por lo que paradójicamente son menos peligrosos.

Juntos y sin cuerda, no se puede hacer peor.

Pero ¿cuándo es peligroso un glaciar? Pues siempre que la nieve tape la superficie y pueda esconder grietas. Sobre un glaciar desprovisto de nieve, con el hielo y las grietas a la vista, se camina sin cuerda, siempre que la pendiente no sea peligrosa. Lo típico en verano en las partes bajas de los glaciares de valle como la Mer de Glace en Chamonix. Además sobre el hielo desnudo, la posibilidad de detener una potencial caída con el sistema normal de encordamiento en glaciar, es como poco demasiado optimista, ya que la falta de fricción de la cuerda en el labio de la grieta y la superficie resbaladiza donde se mueve el que soporta el tirón, dejan pocas opciones.

Al atravesar glaciares cubiertos de nieve, debes ir siempre debidamente encordado y con el material de emergencia a mano. Utilizar la cuerda correctamente no es suficiente por sí sólo, cada miembro de la cordada debería saber:

  • Salir por sus propios medios de una grieta (ascenso por cuerda fija).
  • Detener la caída de un compañero.
  • Rescatar a una persona incapacitada del interior de una grieta (anclajes y polipastos).

Dominar estas técnicas requiere como siempre formación y práctica periódica. Las prácticas deben ser realistas, en una grieta en un glaciar nevado o en una cornisa de nieve, y en un entorno sin peligro o supervisadas por un profesional.

La principal medida de seguridad cuando se transita encordado por un glaciar, es mantener constantemente una distancia adecuada entre los miembros, con la cuerda siempre bien extendida entre ellos. No hace falta que esté tensa, ya que se hace incómodo caminar, basta con que vaya recta tocando la nieve y por supuesto sin llevar anillos en la mano.

Encordamiento para dos personas

Encordamiento para 3 y 4 personas

Transitar correctamente

Si el glaciar es empinado, aunque este sin nieve, la cuerda se usa como en cualquier escalada glaciar, realizando un aseguramiento adecuado a la dificultad: simultánea con seguros intermedios o con reuniones. En estos glaciares el peligro está en los posibles desprendimientos de hielo.

Si este verano vas a transitar por glaciares, no dejes para última hora tu formación o tus prácticas, o aprovecha para formarte “in situ” con profesionales o a practicar los conocimientos que tengas oxidados guiado por un libro específico sobre el tema.

Transitar debidamente encordado no evitará que te cueles accidentalmente en una grieta, pero puede salvar tu vida o la de tus compañeros, esto bien vale alguna incomodidad. Muchos alpinistas han perecido de la manera más absurda en una grieta, después de haber conseguido difíciles empresas.

Cabo de anclaje, alternativas, utilización y precauciones

El cabo de anclaje es un elemento muy de moda, y si bien es totalmente prescindible cuando escalamos, ya que para atarnos a la reunión siempre tendremos la cuerda, sí que es necesario para autosegurarse cuando nos desencordamos para rapelar. También es muy práctico para escalada en hielo y alpinismo, ya que permite autoasegurarse rápidamente al piolet en muchas situaciones.

Los viejos (mejor veteranos), roqueros nunca hemos usado cabo de anclaje para escalar, atarse con la cuerda siempre ha sido lo más normal y sencillo, y para autoasegurarse durante las maniobras de rápel siempre se dispone de anillos, con lo que llevar un trasto más no parece necesario. La costumbre actual de usarlo supongo que viene de la escalada deportiva, como medio de atarse al descuelgue mientras se inserta la cuerda, aunque igualmente prescindible si se hace la maniobra correcta.

Pero si se usa hay que hacerlo correctamente, sabiendo sus limitaciones y peligros. La principal precaución en su uso es no sobrepasar nunca la altura del anclaje. Seguro que ya sabemos lo que es un factor de caída, así que subir por encima del anclaje y caer, implica un factor de caída alto, con el serio agravante de que cualquier cabo de anclaje normal hay que considerarlo estático, es decir sin ninguna capacidad de absorción de energía. Las consecuencias pueden ser desde la rotura del anclaje, el mosquetón o el mismo cabo, hasta lesiones al escalador por el alto impacto.

Mantenerse siempre por debajo del anclaje

Aunque algunos materiales son más elásticos, e incluso se venden cabos para los que se anuncia una gran capacidad de absorción, eso no implica que no se deba seguir a rajatabla la regla de mantenerse siempre por debajo del anclaje. Siguiendo esta sencilla norma, da igual que el cabo sea dinámico o estático.

Además hay que tratar de que el cabo esté siempre tenso, esto asegura estar siempre por debajo y además evita cualquier tirón en caso de resbalón o caída. Para facilitar esto y estar cómodo cuando se usa, lo ideal es que sea regulable en longitud.

Las alternativas para un cabo de anclaje son numerosas: los que se venden específicamente, los que se pueden confeccionar con un pequeño bloqueador, o un simple anillo de cinta. Para atarse el cabo al arnés podemos usar tanto el anillo ventral del arnés como sus puntos de encordamiento. Un nudo de alondra es lo más sencillo para atarlo, pero es más recomendable un bulin doble en el caso de anillos (para no estrangular los puntos de encordamiento) o un nudo de ocho para los cabos de cordino que se dejen fijos en el arnés.

Bulin doble para atar un anillo al arnés.

En las ilustraciones vemos dos cabos regulables que se usan bastante, la conocida placa “slide” de Kong que se usa con cordino de 9mm y la mejor opción actual en mi opinión, el cabo de anclaje “Connect adjust” de Petzl.

Cabo regulable CONNECT ADJUST

Cabo con placa SLIDE.

Los probadores o “Daisy chain” yo no los recomiendo por los graves problemas en caso de mal uso. Si lo usas debes saber cómo usarlo correctamente.

Ojo con los probadores o “daisy chain”

Una sencilla alternativa es un “prusik purcell” un cabo regulable mediante un nudo autobloqueante hecho con cordino de 6 o 7 mm como en la imagen.

Cabo regulable “prusik purcell”

Para escalada en hielo y alpinismo, encontrar un cabo regulable en longitud que funcione con humedad, nieve o hielo no es tan fácil. El sistema que yo uso de siempre creo que es el único que funciona en cualquier condición. Una simple chapa que bloquea la cinta o cordino a modo de tensor de tienda de campaña, sencillo, barato y fácil de manipular.

Aumenta tu seguridad en las cascadas conociendo más el hielo

Aunque por mucha experiencia que se tenga nadie puede asegurar al 100% la estabilidad de una cascada de hielo, cuanto más conozcamos sobre las cascadas, más oportunidades de evitar sustos o accidentes.

El lento gotear y escurrir del agua canalizada bajo la nieve van formando poco a poco las cascadas. Las bajas temperaturas van helando el agua sobre la roca y formando una película que rellena los microrrelieves, soldando fuertemente la masa de hielo a la pared. El hielo va engrosando hasta formar las cascadas, y si esta ligazón permanece gracias a las bajas temperaturas, las formaciones generadas son estables y pueden ser espectaculares como grandes pilares y estalactitas de muchas toneladas. Contiene una cantidad de aire variable en su interior y su dureza y color varía con la temperatura y con la cantidad de aire contenida. El mejor hielo suele formarse con temperaturas suaves y continuas (unos pocos grados bajo cero).

El lento gotear forma estructuras góticas

En los muros inclinados que no llegan a la vertical, la capa de hielo va engordando de forma uniforme, formando por lo general muros de hielo compactos. Cuando el agua gotea en el vacío, se forma una estalactita que va creciendo poco a poco. Si se junta con el suelo se forma un pilar. Estas formaciones, a principio de temporada tendrán buen hielo por arriba y carámbanos finos poco ligados entre si a medida que se baja, lo que las hace muy difíciles de escalar y a veces imposible de asegurar (como una lámpara de cristal de araña). A medida que la temporada avanza, los huecos se van rellenando y se pueden formar excelentes pilares casi macizos.

La estabilidad de los pilares es a veces engañosa, ya que aunque en apariencia tenga una buena base, ésta puede haberse extendido sobre una gruesa capa de nieve poco cohesionada que cubría el suelo y por tanto los cimientos están huecos. Sin embargo un pilar apoyado sobre el suelo firme sin nieve, puede ser bastante estable aunque sea delgado.

La estabilidad está condicionada por varios factores

La estabilidad de estas estructuras está condicionada por los cambios de temperatura, es por tanto necesario de cara a la seguridad, saber no solo la temperatura actual, sino la evolución en los días precedentes, que nos informa de las posibles condiciones de mayor o menor estabilidad y por tanto juzgar con prudencia nuestra elección.

Del estudio del Laboratorio de Glaciología y Geofísica del Medio Ambiente de Grenoble, con el soporte de la Fundación Petzl, del año 2014, se obtienen importantes y útiles observaciones, que vienen a confirmar los conocimientos que se adquieren con la experiencia de muchos años escalando y observando.

Este sería el resumen:

Período de temperaturas estables próximas a 0 °C, con pocos recalentamientos durante el día y sin enfriamiento brusco por la noche:  el hielo tiene un comportamiento dúctil. Es una situación en general favorable. Se dice que el hielo es como un «sorbete». Agradable de escalar.

Período prolongado de temperaturas suaves, por encima de 0 °C, incluyendo la noche: el paso del agua líquida por la superficie de contacto hielo/roca provoca el desenganche del hielo de la base rocosa. Esta situación desfavorable es más crítica obviamente para una estalactita colgante, ya que su única unión superior a la roca aguanta todo el peso y será muy susceptible a estos los cambios. Una estructura gruesa y con buena base, que no llegue a la vertical y esté apoyada sobre la roca, será todavía segura aunque el hielo no será el ideal para asegurar.

Enfriamiento brusco seguido de un período de frío intenso: como cualquier materia, el hielo se dilata y se contrae con la temperatura, y esta situación provoca fuertes contracciones térmicas del hielo: el hielo se vuelve frágil. Al golpear con los piolets se participa en la propagación de las fisuras, con una posibilidad de hundimiento debido al mismo escalador. Además, una columna al contraerse se acortará, creando así fuertes esfuerzos mecánicos verticales en la estructura y tensiones sobre los anclajes inferior y superior. El riesgo de colapso espontáneo o al ser escalado es alto. Las estalactitas serán a priori menos sensibles a estas condiciones, ya que sufrirán menos tensión al estar libres del anclaje inferior.

Enfriamiento progresivo durante varios días seguido de un período de frío intenso: estas condiciones parecen menos críticas, ya que la estructura tiene tiempo para acomodarse, pero el hielo es muy frágil y quebradizo bajo los golpes de los piolets de los escaladores.

Formaciones típicas y desafiantes para el primero de cuerda

Dependiendo del proceso de formación, el flujo de agua o el soporte donde se forma, en las cascadas se encuentran formaciones típicas que hay que negociar y pueden suponer una escalada delicada.

Las costras sobre nieve: cuando el hielo se forma sobre una gruesa capa de nieve sin cohesión, se forma una costra que puede ser más o menos gruesa y es típica en las repisas o zonas tumbadas en las cascadas. Esta costra suena obviamente a hueco y puede que no aguante nuestro peso y se rompa. Evidentemente aquí no te puedes asegurar, así que pisa con precaución y si puedes asegúrate antes.

Coliflores: tan bonitas como traicioneras, se forman gracias al agua rociada desde lo alto. Se forman como pétalos más o menos separados y que pueden ser de cualquier tamaño y grosor. Su escalada es muy delicada y para asegurarte deberás romper y escarbar hasta llegar al hielo homogéneo. Los pies pueden encontrar un buen apoyo rompiendo la parte más fina del pétalo para apoyarlo sobre una base más gruesa. Para los piolets puedes encontrar buenos gancheos en las zonas más gruesas o romper hasta llegar al hielo más sólido. Si consigues asegurarte bien (o vas de segundo), puede ser más fácil usar las manos en función del tamaño de los pétalos, siempre que no te fallen los pies.

Lámparas de araña: en las cortinas verticales que se han formado recientemente podemos encontrar estas formaciones, que son como una estructura de cristales verticales con formas de lo más gótico y que son una pesadilla, ya que los pequeños carámbanos verticales no suelen tener a penas cohesión entre ellos y los emplazamientos para los piolets suelen ser precarios. No digamos asegurarse, que en ocasiones es simplemente imposible, ya que por mucho que rompamos puede que no encontremos hielo homogéneo para que un tornillo muerda en toda su longitud.

Tubos de hielo: en ocasiones el flujo de agua forma tuberías huecas en las que el agua sigue fluyendo por su interior. Se suelen encontrar en lo alto de algunas cascadas. Sus paredes pueden ser finas y romperse, o gruesas como para poder escalarlas, aunque sin posibilidad de asegurarse. El hielo que esté más cerca de los bordes, pegado a la roca, será el más grueso y estable y el del centro el más frágil.

La degradación del hielo

A medida que los días son más largos y las temperaturas más suaves durante el día, el hielo se va lógicamente degradando. Los tonos azulados, síntoma de buen hielo, se tornan a totalmente blanco, blancuzco sucio o grisaceo. Las cascadas más verticales y colgantes serán obviamente las primeras en ser peligrosas. Normalmente se formarán grietas horizontales que se propagan, dejando la estructura inestable hasta que colapsa. Las estructuras tipo muro que están apoyadas sobre roca y no totalmente verticales, irán perdiendo masa poco a poco, y se mantendrán escalables mientras el calor no sea excesivo, sobre todo si por la noche sigue helando. Los peores enemigos del hielo son la exposición directa al sol, la lluvia y los vientos cálidos del sur.

Los grandes muros van perdiendo masa al avanzar la temporada.

La escalada de primero en hielo. Consejos para los que empiezan

Por fin llegan los hielos, esa escalada esquiva y efímera en nuestro país y que muchos esperan con ilusión. Si estás empezando en esto de la escalada en hielo, seguro que te vendrán bien algunos consejos de “viejo zorro”, muchos son de sentido común, otros se aprenden a base de patear kilómetros de hielo.

Para empezar aconsejo prudencia, escalar en cabeza de cuerda en hielo vertical y difícil es un asunto serio, reservado para escaladores con experiencia y confianza en sí mismos, ya trotados en muchas escaladas en roca desequipadas, y acostumbrados a las incógnitas que representa no tener ningún seguro ni reunión instalados. Escaladores que conocen sus limitaciones y pueden juzgar las condiciones con buen criterio. A medida que el suelo se aleja, la presión psicológica crece, los brazos y las pantorrillas se cansan y el peligro aumenta. Las protecciones pueden suponer un alivio temporal, pero instalar demasiadas origina más cansancio y puede convertir el largo en un suplicio. Ten en cuenta que por bien que se pueda asegurar una ruta, cualquier caída es peligrosa con la cantidad de pinchos que llevas.

escalar de primero hielo vertical es un asunto serio

No tengas prisa, sé realista y sincero con tu preparación y tus posibilidades. Escala de segundo o en polea muchas rutas de todo tipo de inclinación hasta que mejores tu técnica y adquieras confianza, y empieza tus escarceos con el cabo de cuerda caliente en escaladas sencillas con buenas condiciones. Como siempre, un buen curso acortará el camino de aprendizaje y lo hará más seguro.

La prudencia empieza antes de escalar. Al acercarte a pie de vía ponte el casco aunque no haya nadie escalando por encima. Ni que decir tiene que si hay alguien en la vía tienes que cambiar de objetivo, escalar en hielo detrás de una cordada es obviamente peligroso. No hay cosa más estúpida que meterse detrás y luego quejarse de que te tiran cosas. Observa si hay formaciones colgando por encima que puedan caer, y equípate en un sitio cómodo y protegido donde no tengas que estar vigilando continuamente que algo del equipo resbala a toda velocidad hacia abajo. Ponte los crampones más pronto que tarde, acercarte haciendo equilibrios no tiene mucho sentido, cuando tarde o temprano te los tienes que poner.

La actitud del escalador en estas lides ha de ser positiva y audaz. Es necesaria una buena dosis de coraje, no acometas un largo empinado donde tienes que trabajar, resoplar, pensar, colocar tornillos, buscar el mejor itinerario, y ya fatigado montar una buena reunión lejos del suelo, si antes no tienes la suficiente confianza en ti mismo para iniciar el largo con el ímpetu necesario. Concéntrate, respira profundamente, relaja tu mente y calienta los músculos antes de empezar. Ya estás preparado, pero ten en cuenta estos consejos:

  • Para empezar, cuando escales de primero recuerda que no hay “hielo fácil”, pon la misma atención en tus herramientas aunque sea una rampa, las zonas tumbadas son a menudo traicioneras.
  • Antes de comenzar estudia el mejor trazado, las zonas con mejor aspecto, más grosor de hielo, con repisas para descansar o cualquier otra característica que haga el largo más rápido y seguro.
  • Los primeros golpes te servirán para juzgar la calidad del hielo y saber qué te espera. Estás a tiempo de decidir, quizá no sea el día o el momento adecuado.
  • Adáptate sobre la marcha según las condiciones, siempre puedes atravesar o descender algunos metros para corregir tu trazado.
  • Ya sabes que al golpear suelen caer trozos de hielo, y más si tienes que limpiar, protégete con el casco, inclinando la cabeza hacia delante para que los trozos impacten en él y no en tu cara. Un casco con visera viene bien.
  • Si hay gente por debajo y caen trozos grandes grita ¡hielo! De todas formas si se pone alguien debajo será por ignorancia, en ese caso es mejor advertir a la gente de que está en peligro y que se retiren.
  • Debes siempre tener al menos uno de los piolets, lo suficientemente sólido para que te aguante si ambos pies resbalasen. Aprende el sonido contundente y el tacto firme que tiene un piolet bien anclado, busca y disfruta de esta sensación para escalar de forma optimista. Esta es la clave de la seguridad cuando escalas de primero, quizá esto te obligue a dar numerosos golpes (sobre todo cuando el hielo es estalladizo), pero sin los piolets bien anclados el asunto se vuelve peligroso.
  • Aprovecha cualquier repisa o protuberancia para colocar los pies planos y relajar los gemelos.
  • Cuando tengas que limpiar carámbanos grandes que te estorben o sean peligrosos, hazlo en trozos pequeños empezando desde la punta.
  • Un largo difícil te hará sudar. Escalar con ropa ligera y abrigarse bien en las reuniones es la mejor estrategia. Una chaqueta caliente de reunión y unos guantes de repuesto serán a menudo imprescindibles.
  • Escala con guantes flexibles y ligeros, que te permitan manejar el material con facilidad y agarrar las herramientas con buen tacto. En cualquier caso has de llevar guantes de repuesto, así que deja los guantes gordos y calientes para la reunión. En la reunión te los cambias y dejas los de escalar dentro de la chaqueta junto al pecho para que se calienten y viceversa cuando sigas escalando.
  • Lleva el material de forma ordenada y accesible, para saber en todo momento dónde tienes que echar la mano. Los mosquetones portatornillos son un elemento importante.
  • Coloca siempre un buen tornillo nada más salir de la reunión e igualmente antes de los tramos difíciles.
  • Coloca igualmente un tornillo antes de salir a una campa de nieve o a una zona que se tumba. Estas zonas pueden esconder sorpresas desagradables.
  • Aunque los tornillos en teoría los puedes espaciar más cuanto más te alejas de la reunión, mete los tornillos que te aconseje tu estado físico y mental. Miedo y cansancio al final del largo te pueden jugar una mala pasada.
  • Reserva los tornillos más cortos para donde haya menos espesor de hielo o para el final del largo, donde seguro estarás más cansado y además la fuerza de choque sería inferior.
  • Si no todos tus tornillos son de los que se meten con facilidad con una mano, reserva los mejores para donde estés más pillado.
  • Escala con astucia, parándote para asegurarte o descansar en los sitios mejores, y no en mitad del pasaje clave o donde el hielo ha empeorado.
  • El final de un largo o una vía puede deparar sorpresas desagradables, como hielo fino o un campo de nieve inestable. Resiste la tentación de querer salir rápidamente si no sabes si tendrás cuerda para llegar a un sitio seguro. Sé previsor y monta la reunión antes, en un lugar que os permita salir de forma cómoda, sin recurrir a la peligrosa escalada simultánea.
  • Monta la reunión pensando en que esté lo más protegida posible de cara al siguiente largo.

al final del largo, el cansancio aumenta la dificultad

Colocar la cuerda en la reunión para evitar líos de cuerdas y enganches

Los líos de cuerda o enganches en las reuniones es una de las cosas que hacen perder más tiempo en la escalada de vías de varios largos. Saber recoger ordenadamente la cuerda para que luego salga sin problema, es una de las técnicas que parecen no tener importancia cuando se comienza a escalar vías de varios largos, pero son una de las claves cuando se acometen vías largas donde el horario importa.

Ser cuidadoso en este aspecto nos evitará muchos cabreos desesperantes, aun así, a veces las cuerdas parecen tener vida propia, sobre todo cuando se escala en cordada de tres, donde los líos son aún más frecuentes.

Aquí tenemos algunas formas para tratar de evitarlo.

Si la reunión es en una repisa: si los escaladores van alternando largos no habrá normalmente enredos, ya que la cuerda se va depositando en la repisa en el orden correcto para luego desplegarse; pero si repite el mismo escalador de primero el siguiente largo, es mejor pasar la cuerda a la inversa en toda su longitud antes de que el escalador salga de la reunión, se invierte algún minuto, pero luego nos evitamos problemas que seguramente nos quitarían más tiempo y además con el primero ya metido en faena.

Si la reunión es colgada: a medida que la recogemos, lo más sencillo es que el que recupera la vaya plegando a un lado y otro de sus pies, también lo puede hacer por encima de su cuerda de autoseguro, y también hay unos anillos especiales para ir colocando las cuerdas en la reunión como en la imagen. Si el que sube de segundo va a seguir de primero en el siguiente largo, según se recupera, los dos primeros bucles de cuerda se hacen muy largos a uno y otro lado, y los siguientes se van haciendo cada vez más cortos. O al revés si el que asegura va a continuar otra vez de 1º, los dos primeros bucles se hacen muy cortos y a continuación cada vez más largos. Los bucles de cuerda también los podemos fijar con nudos simples o falsos nudos en un mosquetón grande de tipo HMS, estos nudos los dejamos lógicamente flojos para poder soltarlos fácilmente cuando lo necesitemos. De esta forma se evita que un bucle se enrede con otro cuando la cuerda se vaya desplegando, y es más probable que no haya líos. La cuerda también la podemos ir dejando que cuelgue libre por debajo de la reunión, siempre que la pared desplome o sea lisa sin arbustos u otros obstáculos donde pueda engancharse, y que no haya viento fuerte. Esta es una opción más cómoda, aunque dar cuerda al primero costará más debido al peso de la cuerda.

Los bucles se pueden sujetar con nudos

Con nudos simples o falsos nudos

Reunión colgada y con viento fuerte: el viento fuerte en las paredes es una pesadilla que lo complica todo. Si las reuniones son colgadas, el lío de cuerdas está casi asegurado. Lo mejor que podemos hacer si disponemos de ello, es ir metiendo las cuerdas en una bolsa, petate o mochila a medida que las vamos recogiendo. Otra forma de minimizar líos es hacer bucles cortos que el viento no pueda mover mucho.

Si la cuerda se ha enganchado por debajo de la reunión: los bucles de cuerda que cuelgan pueden engancharse en pequeños arbustos, picos de roca, chapas, clavos o grietas. Hay que estar atento para evitarlo cuando se recupera, pero no siempre se puede prever. La primera medida es ver cómo se ha enganchado, ya que tirar con fuerza puede ser que empeore la situación y se atasque más, sin embargo si es una pequeña rama o arbusto, quizá lo podamos romper tirando. Si no se suelta, hay que aflojar ese bucle y dar latigazos con la cuerda con ambos lados del bucle para ver si se suelta. Si esto no da resultado, hay que desatarse de esa punta y dejarla colgando libre para liberar el bucle y tirar. La última opción es descender por una cuerda fijada en la reunión para solucionarlo y volver a subir con autobloqueantes (una técnica para la que estás preparado ¿no?) o escalando autoasegurado (con un freno autobloqueante tipo reverso).

Cambio de primero en una cordada de tres: aunque es obvio para cualquiera con algo de experiencia en estas lides, no está de más recordarlo. El que vaya a seguir de primero ya tendrá una cuerda atada y tiene que atarse también la cuerda del otro compañero que iba también de segundo, éste último antes de desatarse de esa cuerda, se atará a su vez con la otra punta de esa misma cuerda que tendrá atada el que iba de primero. De esta forma nos aseguramos que las cuerdas se desplegarán sin enredos.

Nudo de mula, un nudo de fuga imprescindible para bloquear cualquier freno.

El nudo de mula es un nudo de los llamados de fuga. Este escurridizo nombre se les da a los nudos que pueden ser desechos incluso soportando carga. Esta cualidad los hace imprescindibles como recurso para cualquier escalador que tenga dificultades. Lo de mula está claro, el nudo típico que se suele usar para atar equinos.

Sirve para bloquear cualquier dispositivo de freno manual y evidentemente también el nudo dinámico, lo que hace que el nudo de mula sea una herramienta imprescindible para trasladar la carga de la cuerda de un sistema a otro y por tanto poder realizar multitud de maniobras: pasar nudos por un freno al descolgar al alguien con cuerdas empalmadas; pasar nudos al rapelar por una cuerda con nudos; bloquear un freno para descargar el peso en un autobloqueante; poder atar una carga con un sistema largable etc…

Su ejecución, aunque sencilla, suele crear problemas a los que no están muy familiarizados con los nudos, y sobre todo cuando se tiene que hacer bajo estrés, con tensión en la cuerda y en diferentes orientaciones. La solución como siempre es bien simple: práctica. Practica con ambas manos, con el nudo orientado hacia arriba o hacia abajo, sobre un freno manual o sobre el nudo dinámico, hasta hacerlo de manera automática.

Ejecución y desbloqueo del nudo de fuga

Otra visión de su ejecución

Bloqueo simple de un freno tipo cesta asegurando al primero

Cuando se hace sobre un nudo dinámico, al ejecutar el nudo de mula se suelen dejan ir unos 20 o 30 cm de cuerda, ya que al quitar la mano que sujeta las cuerdas, el nudo sube hasta topar con el mosquetón. Si no quieres perder nada hay un truco, una vez hecho el nudo, déjalo muy flojo y sin soltar las cuerdas, sujeta fuerte el nudo dinámico con la mano libre para que no deslice. Ahora suelta las cuerdas y tira del cabo del seno que bloquea hacia arriba hasta que lo juntes con el mosquetón y lo aprietes.

Cómo ajustar el nudo de mula para que no retroceda

Una vez realizado, si no se va a desbloquear de inmediato, hay que rematarlo con un sobrenudo de seguridad o mosquetoneando el seno en el firme; así se evita que se pueda tirar accidentalmente y desbloquearlo.

Nudo de mula sobre freno tipo cesta

Desbloquear un nudo de mula no tiene mucho misterio, pero hay matices. Cuando vayas tirando, el seno de bloqueo que va reduciéndose a medida que tiras suele retorcerse, si pasa esto, con la mano libre evita que se retuerza, ya que si llega al final muy retorcido no podrás deshacerlo. Una vez que tan solo queda un pequeño bucle, para y pega un tirón seco con ambas manos, sujetando obviamente la cuerda inactiva con tensión para evitar que el nudo deslice sin control. Ahora ya puedes dejar correr el nudo lo que necesites.

Si te gusta la escalada de paredes de varios largos y leer esto te hace pensar que sabes poco sobre cómo resolver problemas, estás a tiempo de solucionarlo, ya que seguro que entonces no los has tenido hasta ahora. En las paredes, es responsabilidad de todos los miembros de la cordada saber cómo ayudar a un compañero en apuros o accidentado. Con los años todos nos damos cuenta de que las cosas chungas no solo les pasan a los demás, tarde o temprano los “demás” podemos ser tú, yo o algún compañero. Mejor que te pille con recursos. Un curso de primeros auxilios y autorrescate es una de las mejores inversiones que puedes hacer como montañero y escalador, y una obligación moral para con tus colegas de cuerda.