Solo integral, escaladores sin red ¿audacia…o temeridad?

Acabo de leer el libro del malogrado Ueli Steck, “Speed”. Es interesante la lucidez que tenía, sabiendo que jugaba a un juego que no admite errores. El mismo reconoce que tenía que dejar la escalada de velocidad en solo integral por ser demasiado peligrosa. Siempre dice que tuvo sensación de control; en lo que respecta a su técnica y sus posibilidades, desde luego el entrenamiento al que se sometía no dejaba dudas en ese aspecto, era un escalador de altísimo nivel en roca, hielo y mixto; con habilidades muy superiores a las dificultades técnicas a las que se enfrentaba en sus escaladas a toda máquina. Pero el mismo admite lo que todos sabemos y a algunos se les olvida: somos humanos, y tarde o temprano cometemos errores. Esto cuando se va con cuerda, ya sea solo o con un colega, puede ser un susto, un incidente o con mala suerte un accidente, pero cuando se va sin red… El mismo ya tuvo un susto del que salió por suerte vivo en la cara sur del Annapurna en 2007, una piedra le tiró. Esta es otra de las balas de la ruleta que no controlamos; lo peligros inherentes al medio, que en el Himalaya además se acrecientan con las dimensiones y la altitud. Quizá su accidente se hubiera producido igualmente aunque estuviera acompañado, eso nunca se sabrá, lo que es evidente es que su margen de error era poco o nada.

Tratamos a los escaladores en solo integral como héroes, pero en mi opinión y como dijo el desaparecido Reinhard Karl “No se puede pretender ser un héroe y tener la certeza de sobrevivir”. Tristemente muchos héroes además se ven presionados: los medios, los patrocinadores, el público. Cada vez el listón de la notoriedad está más alto y la línea roja donde la valentía pasa a ser temeridad es muy tenue. Es desgraciadamente larga la lista de solitarios que cometieron un error, ya sea técnico o de valoración y ahora son recuerdo. Se suele recurrir a decir que tuvieron mala suerte, pero quizá es que hasta ese momento la tuvieron buena, ya que los peligros de la montaña y los errores humanos son algo con lo hay que contar y que desde luego ellos sabían. Muchos supongo que eran conscientes de que vivir tan intensamente tenía seguramente el precio de vivir poco y les valía la pena, otros quizá de tantas veces que les salió bien se terminaron creyendo inmortales… Otros no pararon a tiempo.

Cada cual que busque su camino y asuma las consecuencias, nada que objetar. Pero es cuestionable la forma que tiene la sociedad y los medios de ensalzar a estos héroes, que como todos, sirven de ejemplo para las generaciones venideras. Muchos como el mismo Ueli, fueron un ejemplo de tesón, versatilidad, solidaridad y sencillez, este es el aspecto positivo, pero los solos integrales en mi opinión son un terreno que hay valorar con cautela y admitiendo su extrema peligrosidad.

Existe una delgada línea entre la audacia y la estupidez como la hay entre la prudencia y la cobardía. Jim Bridwell

¿Estamos tontos con el uso de la lengua? Yes we Are

No se si estamos tontos, si tenemos complejo de inferioridad o simplemente hay mucha ignorancia o menosprecio con respecto a nuestra lengua. La realidad es que nuestra comunicación se ve cada vez más plagada de anglicismos (sobre todo, pero también de otras lenguas) innecesarios. Está bien incluir palabras importadas cuando algo no existe en nuestra rica y hermosa lengua; nuevos inventos o técnicas, que en nuestra sociedad global es más práctico denominarlas igual en todas las lenguas; o como ha pasado con muchos términos, se adoptan y luego con el uso se castellanizan. Hay muchos y conocidos ejemplos de variadas lenguas que forman parte de nuestro idioma desde ya hace mucho: fútbol por football, gol por goal, alioli por al i oli, piolet, forfait, snowboard…y otros más recientes como WIFI, GPS, mántel , pellet, WEB, BLOG… Las lenguas son algo vivo y evolucionan y cambian, pero tampoco hay que matarlas por modas o ignorancia. Curiosamente las personas con más conocimiento de idiomas y cultura son las que menos tendencia al uso de extranjerismos, por el contrario mucha gente con un parco o nulo conocimiento del inglés, son las más proclives a su uso, pretendiendo supongo ser más chic y dar impresión de entendido. Otras veces no es que se usen anglicismos, es que directamente se escribe todo en inglés, que parece debe ser más elegante o moderno, en esa lengua vemos continuamente nombres de competiciones, empresas o productos (o con nombres inventados pero que suenen a inglés). Como cosa chirriante y curiosa, recuerdo un cartel que anunciaba una competición de bloque en una conocida zona del centro peninsular, donde lo único que estaba en castellano era el nombre del pueblo ¿?.

Finisher por finalizador , route setter por equipador, skimo por esquí de montaña, crux por paso clave, runner por corredor, indoor por interior o a cubierto, crash pad por colchoneta… son ejemplos muy habituales de extranjerismos innecesarios que vemos continuamente en publicidad y webs, con la paradoja que a veces tienen que explicar en que consiste la palabra, en vez de usar una de nuestra lengua que ¡les suena raro! (es el ejemplo de finisher route setter), esto no parece un buen ejemplo de buena comunicación. Estas palabras se usan incluso por los medios de comunicación, y eso que los periodistas se supone que son cultos y que todo aquel que comunica con las masas debería dar ejemplo, ya que tiene una responsabilidad directa, al influir directamente en el gran público.

En mi opinión en una sociedad global donde todo parece diluirse, es aún más necesario conservar los valores de una lengua, sin negar por supuesto su evolución. Sustituir palabras de nuestra lengua por otras existentes con el mismo significado (y que con frecuencia no todo el mundo entiende) no parece evolución ni facilitación de la comunicación, sino contaminación.

En muchas ocasiones se utiliza el argumento de la capacidad de síntesis que tienen muchas palabras inglesas, como si fuera imprescindible ahorrar palabras para una buena comunicación, pero en general es solo la ignorante necesidad de parecer más distinguido y moderno. La tendencia del ahorro también ha calado fuerte en la comunicación escrita, quizá tenga sentido para un quinceañero que utiliza su teléfono como su principal vínculo con el mundo y su círculo, pero escribir en foros, correos electrónicos y demás comunicación seria con apócopes o cambios de letras para acortar con su fonética, me parece de mal gusto y de falta de respeto a los interlocutores, a veces solo con el objeto de ahorrar teclear unas pocas veces más.

Si Fernándo Lázaro Carreter levantara la cabeza… le daría para escribir otro volumen de “El dardo en la palabra“.

la velocidad y los records como nuevo montañismo

La velocidad de nuestra sociedad se traslada a la montaña en todas sus facetas. Nos puede gustar o no, pero la realidad está ahí. Carreras de montaña por doquier, carreras de esquí, rallys de escalada, búsqueda de tiempos record en subir y bajar montañas. Los valores y objetivos del deporte en general, es decir, los números, la competición y los records, ya han calado bien hondo en el montañismo. Esto unido a la facilidad e inmediatez de difusión tecnológica actual, tiene efectos lógicos, algunos positivos, como la mayor visibilidad y la consiguiente promoción de los deportes de montaña y la implicación de las marcas en el patrocinio y mecenazgo; otros no tanto, como la banalización de algunas actividades y la distorsión del valor real de otras. El que alguien abra una gran ruta en una gran montaña desconocida en un estilo impecable, es una noticia que en general pasa sin pena ni gloria en los medios especializados y por supuesto inexistente en los generalistas (a no ser que haya muertos de por medio), sin embargo un record de velocidad en una montaña muy conocida, trillada, equipada, y ascendida por el mismo sitio cientos o miles de veces, se convierte en todo un notición. Para mi el montañismo (alpinismo, escalada etc.) nunca fue un deporte, ni reglas, ni competición, ni records; lo que siempre he apreciado ha sido la creatividad, la capacidad de buscar y encontrar nuevos caminos y realizarlos con los mínimos medios. Cada cual puede entender el montañismo como le plazca, aunque uno de los efectos que se aprecian, es que cada vez hay más gente que ve en la montaña un parque temático, y no es raro ver en la cumbre de cualquier tresmil pirenaico a un “montañero” simplemente con unas zapatillas y unas mallas (y solo). Si el tiempo es excelente y todo sale bien, podrá seguramente parar su crono en la cumbre o en el coche con un buen registro para colgarlo en el Facebook. Pero un resbalón, un esguince, o una tormenta vespertina (o las tres cosas juntas), pueden convertir el parque temático en una trampa, de la que con suerte si hay teléfono y cobertura, nuestros ángeles de la guarda del 112 le saquen. Evidentemente la velocidad siempre ha tenido su lado positivo en alta montaña, cuanto menos tiempo estés expuesto a los peligros mejor, y para ir rápido hay que ir ligero, pero ambas cosas llevadas al extremo son igual de peligrosas, sobre todo cuando las cosas se tuercen, y la montaña como toda la naturaleza es incontrolable y no todo puede estar previsto, la montaña más sencilla puede darnos una lección de humildad. Como siempre hay que buscar el equilibrio y llenar la mochila con lo que menos pesa y más problemas evita o soluciona: formación y sentido común.