Mochila, compañera inseparable

Desde que los de mi generación empezamos, la forma de hacer montañismo ha cambiado, la facilidad de accesos, transporte y alojamiento, ha disminuido notablemente las excursiones en las que pasar la noche en la montaña era antes habitual. Irse al monte con un mochilón cargado con todo para dos días (o más) era cotidiano, y para ello todo montañero tenía una mochila de gran capacidad. El material y los accesorios también eran mucho más pesados y voluminosos (colchoneta, linterna, cocina, material de escalada…). Las mochilas en si mismas solían tener un peso que hoy en día nos parecería exagerado. “Hacer la mochila”, es decir rellenarla con sentido para equilibrar pesos y no hacerla incómoda, a la par que tener el contenido ordenado de forma coherente al orden de uso, era una habilidad que todo montañero aprendía como parte de los conocimientos básicos necesarios. Salvo excepciones, las mochilas eran poco más que un saco de lona o nailon con unos tirantes, en los que la colocación del contenido influía y mucho en la comodidad, sobre todo para que no se te “clavase” algo en la espalda. Siempre ha habido marcas de mochilas (sobre todo extranjeras) que se han preocupado por este importante asunto de cargar con comodidad, pero el poder adquisitivo de muchos usuarios en nuestro país no las ponía al alcance de todos los bolsillos. Afortunadamente hace mucho que los tiempos han cambiado, y los diseños son cada vez mejores y al alcance de la mayoría, y si bien las mochilas pequeñas y ligeras “de día” son las más utilizadas por las razones expuestas, cuando hay que cargar de verdad, es cuando se ve la diferencia si una mochila está bien diseñada o no. Otro factor importante es el tipo de actividad más o menos técnica, en la que los accesorios son la clave. En cuanto a la capacidad, obviamente si vamos hacer al menos un vivac, 50 litros será la mínima capacidad siempre que la mochila lleve accesorios exteriores para el equipo que podemos enganchar fuera, como piolets, crampones, cuerda o casco.

Las buenas mochilas siempre han tenido un precio elevado, pero como siempre digo, precio elevado no es sinónimo de caro. Como en tantas cosas, tanto pagas tanto tienes, y una mochila cómoda, práctica y duradera, no es un accesorio cualquiera, puede ser la diferencia entre sufrir y disfrutar. Elegir una buena mochila dependerá de la actividad, para poder llevar todo lo necesario según la duración y la época del año. Para los menos curtidos hay un buen artículo sobre este tema en la página de Barrabes.

Hoy en día hay calidad y variedad para elegir, pero una marca que me ha sorprendido es la americana GREGORY https://eu.gregorypacks.com/es-es/who-we-are/. Una marca poco conocida aquí, pero con una trayectoria de excelencia desde 1977. Su lema es toda una declaración de intenciones, “Las mochilas geniales deberían vestirse no cargarse”, eso implica tener a disposición del usuario una serie de tallas, accesorios personalizables y adaptables por género para que la mochila te “abrace” y distribuya el peso de forma coherente. Tan seguros de sus productos están, que ofrecen una garantía de por vida para los defectos de fabricación, algo que ya dice bastante de la seriedad de la marca.

Este verano he usado una de sus mochilas más técnicas, la ALPINISTO 50, y no puedo más que ratificar todos sus argumentos de comodidad y buen diseño. En el caso de esta mochila, tiene todos los accesorios que un alpinista necesita para una actividad larga, no le falta detalle: tapa superior impermeable y extensible con doble bolsillo; enganches para piolets y esquís sencillos y fiables; bolsillo reforzado para crampones; cinturón con bolsillo accesorio, portamaterial y enganches para mosquetones portatornillos; cremallera de acceso al interior en toda la longitud; preparado para bolsa de hidratación; espalda con excelente acolchado, armadura ligera y colchoneta de emergencia; cinta auxiliar para sujetar la cuerda en la parte superior. Y por si fuera poco, se pueden desmontar el cinturón, la tapa, la armadura y su colchoneta, con lo que nos queda una versión simplificada de la mochila de solo 1 kg para actividades donde la ligereza se impone.

Alpinisto 50

Esta mochila es una muestra de lo más técnico en el campo del alpinismo, pero solo hay que echar un vistazo a su WEB para ver que tienen mochilas para cualquier actividad, desde la bici de montaña o el esquí, hasta el viaje de turismo. En definitiva una marca a tener muy en cuenta y que seguro que en poco tiempo se hará aquí con un merecido hueco de prestigio.

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