Los errores y los fracasos son oportunidades para aprender

La frase que titula este artículo es un resumen de una forma eficiente de entender la vida. Es la búsqueda del crecimiento a través del continuo aprendizaje, en gran parte gracias a las a veces duras lecciones que nos dan los errores, fracasos y malas experiencias en cualquier actividad y en la vida. Las cosas que merecen la pena solo se suelen conseguir con esfuerzo y con algunos o muchos tropezones en el trayecto, y son estos “fracasos” los que nos van dirigiendo por el buen camino, dejando en evidencia carencias o errores, y dándonos la oportunidad de seguir aprendiendo y buscar soluciones que enriquecerán nuestro archivo para no tropezar de nuevo en la misma piedra. Pero esta actitud requiere tiempo, paciencia, humildad y perseverancia. Virtudes no siempre fáciles de compaginar en la sociedad actual en la que tenemos prisa para todo y la competitividad y los resultados rápidos parecen ser la expresión de éxito.

La actitud de muchos escaladores actuales es una muestra de esa tendencia “resultadista”, el querer encadenar vías cada vez más difíciles y lo más rápido posible de cualquier manera. Un síntoma es la elección como objetivo de vías mucho más duras del grado que se tiene asentado a vista, para las que no se duda en pedir información de cómo resolverla antes de haberla intentado, o incluso escalar “teledirigido” desde abajo por alguien que la conoce de memoria, y marear la vía en cuestión hasta la saciedad hasta que se consigue. Estas pírricas victorias pueden valer para engordar el ego y presumir un poco, pero son un autoengaño de las verdaderas capacidades, además de ser una buena oportunidad para una potencial lesión.

Evidentemente, ensayar vías por encima del grado real a vista es una forma de adquirir más recursos, pero siempre que ese “por encima” sea moderado y siempre tratando de resolver por uno mismo las secuencias complejas, que será lo que realmente nos hará aprender. En definitiva, como yo inculco a mis alumnos, encadenar vías no es el objetivo, es solo la consecuencia del entrenamiento y el aprendizaje, ese es el verdadero objetivo, seguir aprendiendo y ser cada vez mejor escalador. Claro que vas a encadenar vías, pero estos encadenes solo son una confirmación de que lo estás haciendo bien y sigues mejorando, y por supuesto son la motivación puntual para continuar con un proceso que no acaba nunca, porque en esta vida nunca dejamos de aprender.

Es curioso observar la actitud de escaladores que” juran en arameo” cuando fallan y se caen, y buscan cualquier justificación ajena a su error o incapacidad (que si el calor, que si el magnesio, que si no me das cuerda, que si este gato no agarra…). Si te caes no pasa nada, aprende del fallo con sinceridad y humildad e insiste, recuerda que no es más grande el que no cae, sino el que se vuelve a levantar una y otra vez.

La escalada además es una actividad de experiencias, y si realmente te gusta escalar, no importa si encadenas o no, o si llegas a la cumbre o no, nada te va a quitar el placer de haber escalado, hoy has hecho lo que te gusta y lo has pasado bien, como resume una frase del malogrado Alex Lowe “El mejor escalador del mundo es el que más se divierte escalando”. Un ejemplo que yo uso con mis alumnos, es el de un escalador que sube por una vía escalando de pena, con resbalones, temblores, equivocándose… pero contra todo pronóstico llega a la cadena sin caerse, bien por él, si a pesar de todo se siente satisfecho, aunque el encadene haya sido más fruto de la casualidad que de su capacidad. Ahora lo comparamos con otro que sube de forma controlada, elegante, disfrutando de la vía, pero que resbala tontamente en los últimos movimientos antes de la cadena ¿acaso no debe estar más satisfecho el segundo pese no haber “triunfado”?

En resumen, como todo en esta vida, hay que relativizar los resultados aparentes y no tratar de etiquetar todo como malo o bueno, ya que los fallos, fracasos o malas experiencias, son con diferencia lo que nos hace aprender mucho más que los triunfos, sobre todo si estos han sido conseguidos de forma engañosa o fácil. Aunque no tenga que ver con la escalada, las expediciones a las grandes montañas son un claro ejemplo de la paradoja del triunfo que yo mismo lo he experimentado en mis carnes: una expedición que llega a la deseada cumbre, pero ha dejado a miembros con severas congelaciones o incluso alguno no regresa, y como añadido, la convivencia entre los alpinistas ha sido nefasta ¿es eso un éxito, solo por el mero hecho de llegar a la cumbre? La otra cara de la moneda sería otra expedición en la que no se consigue la cumbre, pero la convivencia es excelente con risas y buen rollo, trabajo en equipo, todos regresan sanos y como amigos… yo me quedo con esta pese al “fracaso”, y esto me ha pasado más de una vez. Los “fracasos” son además frecuentes cuando los objetivos finales son ambiciosos, no es muy habitual “llegar y besar el santo” cuando picas alto, pero si creemos en nuestras posibilidades siempre se puede intentar de nuevo con las nuevas lecciones aprendidas.

Mejorar no es compatible con la comodidad

En definitiva, disfruta de lo que te ofrece la escalada, de cada día en la roca, encadenes o no y sobre todo no te compares con nadie, siempre habrá escaladores mejores y peores que tu, y no eres ni un campeón por encadenar ni un paquete por caerte. Se sincero contigo mismo con respecto a qué buscas en la escalada. Si lo que buscas es simplemente una actividad lúdica sin complicaciones, sin riesgo y con poco esfuerzo, bien si eso te llena, pero no esperes mejorar si te mantienes siempre en la zona de confort. Si realmente te gusta escalar y hacerlo cada vez mejor, tendrás que esforzarte, entrenar y enfrentarte a retos que exijan lo mejor de ti, que te saquen de la zona de confort, retos en los que a veces fallarás y de los que aprenderás, precisamente para ampliar esa zona cada vez más y superar tus límites.

2 comentarios sobre “Los errores y los fracasos son oportunidades para aprender”

  1. Creo que los que somos de la quinta pensamos de la misma manera.Es una filosofia de pensamiento muy básico pero la verdad no tiene por que ser algo muy rebuscado y complicado.Saludos Maxi.

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