Inclinación de la pendiente


Factor invariable para la gestión del terreno

Aunque hay más factores a tener en cuenta a la hora de juzgar la peligrosidad de una pendiente, la inclinación es el factor más evidente para gestionar correctamente el riesgo ante las avalanchas. Sabemos que 3 de cada 4 avalanchas se producen en pendientes entre 34º y 45º.

El BPA (Boletín de Peligro de Avalanchas) nos ofrece información sobre el grado de peligro en orientaciones y alturas concretas, con esta ayuda y las observaciones sobre el terreno, ya tenemos unas herramientas para reducir el riesgo al mínimo.

Medir la inclinación

Podemos conocer la inclinación de la pendiente que nos interesa de varias maneras.

La primera sería planificar la ruta consecuentemente con las condiciones esperadas, midiendo en el mapa las inclinaciones gracias a la proximidad de las curvas de nivel, para lo que necesitamos calcular o tener un escalímetro (que podemos fabricarnos) Ejemplo: en mapa 1:25000, una separación de 7 mm entre dos curvas que indiquen 100 m de desnivel nos revela una pendiente de unos 30º; de 6 mm unos 35º; de 5 mm unos 40º y de 4 mm 45º.

Medir sobre el terreno es la opción más fiable y necesaria según las condiciones, ya que tendremos que adoptar nuestro itinerario a la realidad que encontremos. El sistema de “ojímetro” no es muy fiable, ya que en general se suelen sobreestimar las inclinaciones unos 5º más o menos. Para medir de forma objetiva la media de inclinación de la pendiente, tenemos que hacer una visual con un inclinómetro: las brújulas profesionales suelen llevarlos incorporados. También hay APPs para móvil (como Avy Inclinometer) que además incorporan brújula, altímetro y coordenadas.

La visual podemos hacerla con mucha facilidad si podemos ver la pendiente de perfil como en la ilustración, pero también desde la misma ladera valiéndonos del canto de la brújula o el teléfono, apuntando al final o principio de la ladera. Hay que tener en cuenta que una pendiente puede que no sea homogénea y tener depresiones o abombamientos que modifican la pendiente media y pueden ser puntos de desencadenamiento de la avalancha a evitar.
Poner un bastón sobre la pendiente y encima el inclinómetro no es muy fiable, ya que mide una porción muy corta.

En mi opinión siempre se debería llevar un inclinómetro, pero si no es así, podemos calcular groso modo la pendiente con los conocidos métodos de los bastones como en las imágenes.

Actuar en consecuencia

Para un grupo con poca experiencia, como medida de prudencia una vez conocida la inclinación, recomiendo el método de reducción elemental del riesgo (MRE, Werner Munter 3×3 Avalanchas):

Con riesgo LIMITADO 2: no seguir por pendientes de más de 39º.

Con riesgo NOTABLE 3 no seguir por pendientes de más de 34º.

Con riesgo FUERTE 4: no seguir por pendientes de más de 30º.

Esto es una guía general, pero no se trata de forzar los límites señalados, si no entender estos como zonas críticas para no sobrepasar bajo ningún concepto.

Esta simple regla de seguridad (MRE) es la más básica y práctica del conocimiento de las avalanchas y todavía deja un buen margen para disfrutar. Además fuera de las pendientes consideradas críticas en el BPA podemos considerar un nivel menos de riesgo.

En este artículo me he centrado solo en la inclinación como referencia invariable del terreno, ya que es lo más evidente y lo que más condiciona la probabilidad de avalancha, y aunque hay más factores del terreno a tener en cuenta; no obstante y siempre que no haya por encima laderas peligrosas aunque se transite por terreno poco inclinado, para un grupo con poca experiencia es suficiente para gestionar el riesgo y no renunciar a una buena excursión.

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