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la velocidad y los records como nuevo montañismo

La velocidad de nuestra sociedad se traslada a la montaña en todas sus facetas. Nos puede gustar o no, pero la realidad está ahí. Carreras de montaña por doquier, carreras de esquí, rallys de escalada, búsqueda de tiempos record en subir y bajar montañas. Los valores y objetivos del deporte en general, es decir, los números, la competición y los records, ya han calado bien hondo en el montañismo. Esto unido a la facilidad e inmediatez de difusión tecnológica actual, tiene efectos lógicos, algunos positivos, como la mayor visibilidad y la consiguiente promoción de los deportes de montaña y la implicación de las marcas en el patrocinio y mecenazgo; otros no tanto, como la banalización de algunas actividades y la distorsión del valor real de otras. El que alguien abra una gran ruta en una gran montaña desconocida en un estilo impecable, es una noticia que en general pasa sin pena ni gloria en los medios especializados y por supuesto inexistente en los generalistas (a no ser que haya muertos de por medio), sin embargo un record de velocidad en una montaña muy conocida, trillada, equipada, y ascendida por el mismo sitio cientos o miles de veces, se convierte en todo un notición. Para mi el montañismo (alpinismo, escalada etc.) nunca fue un deporte, ni reglas, ni competición, ni records; lo que siempre he apreciado ha sido la creatividad, la capacidad de buscar y encontrar nuevos caminos y realizarlos con los mínimos medios. Cada cual puede entender el montañismo como le plazca, aunque uno de los efectos que se aprecian, es que cada vez hay más gente que ve en la montaña un parque temático, y no es raro ver en la cumbre de cualquier tresmil pirenaico a un “montañero” simplemente con unas zapatillas y unas mallas (y solo). Si el tiempo es excelente y todo sale bien, podrá seguramente parar su crono en la cumbre o en el coche con un buen registro para colgarlo en el Facebook. Pero un resbalón, un esguince, o una tormenta vespertina (o las tres cosas juntas), pueden convertir el parque temático en una trampa, de la que con suerte si hay teléfono y cobertura, nuestros ángeles de la guarda del 112 le saquen. Evidentemente la velocidad siempre ha tenido su lado positivo en alta montaña, cuanto menos tiempo estés expuesto a los peligros mejor, y para ir rápido hay que ir ligero, pero ambas cosas llevadas al extremo son igual de peligrosas, sobre todo cuando las cosas se tuercen, y la montaña como toda la naturaleza es incontrolable y no todo puede estar previsto, la montaña más sencilla puede darnos una lección de humildad. Como siempre hay que buscar el equilibrio y llenar la mochila con lo que menos pesa y más problemas evita o soluciona: formación y sentido común.

Gredos, el tesoro que no te debes perder

Tenemos tendencia a no valorar lo cercano, y magnificar cualquier cosa simplemente atendiendo a los números o la fama. Gredos es un ejemplo para los que vivimos en la zona centro. Es una sierra en general poco manipulada por el hombre con zonas muy bien conservadas, con variedad de climas en sus vertientes y con auténticos tesoros de roca y alta montaña invernal. Yo siempre me sorprendo cuando en conversaciones, clientes con años de escalada me dicen que no han escalado en el Torozo o los Galayos, o que han hecho solo una vía por allí. En mi opinión, la vertiente sur de Gredos (Galayos, Torozo y Villarejo) es con diferencia la mejor zona de granito de España y comparable o superior a muchas zonas europeas. Pero Gredos es mucho más, si la temporada invernal es generosa en nieve y frío, es una excelente escuela de alta montaña, que si bien no tiene grandes itinerarios en longitud, si que los tiene en dificultad y variedad, que son en definitiva las mejores virtudes para una “escuela” de alpinismo. Otro de los factores que hacen de Gredos y en concreto de conocido Circo de Gredos un sitio ideal para aprender y practicar, es la comodidad que proporciona el refugio de la Laguna Grande. A pocos minutos ya puedes encontrar terreno propicio para practicar. Es un sitio privilegiado para cursos, ya que en pocos sitios tienes tanto y tan cerca y en un entorno tan alpino. En mi caso, que llevo dando cursos de alpinismo más de 30 años, no he encontrado un sitio mejor, en muchos otros sitios, para encontrar terreno adecuado, por lo general hay que hacer grandes aproximaciones en las que se pierde un tiempo y unas energías que los alumnos deberían aprovechar en formación; o aunque tengan corta aproximación, la variedad y la calidad del sitio no es comparable. Pese a la proximidad a la metrópoli, Gredos tiene todavía rincones donde poder aún descubrir y abrir nuevas vías, sitios que nunca serán populares por su lejanía, pero que dejan terreno para los que buscan ese montañismo más auténtico de esfuerzo y exploración.

una vía imprescindible “Ayuso-Espias” a la Punta María Luisa en los Galayos