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Cabo de anclaje, alternativas, utilización y precauciones

El cabo de anclaje es un elemento muy de moda, y si bien es totalmente prescindible cuando escalamos, ya que para atarnos a la reunión siempre tendremos la cuerda, sí que es necesario para autosegurarse cuando nos desencordamos para rapelar. También es muy práctico para escalada en hielo y alpinismo, ya que permite autoasegurarse rápidamente al piolet en muchas situaciones.

Los viejos (mejor veteranos), roqueros nunca hemos usado cabo de anclaje para escalar, atarse con la cuerda siempre ha sido lo más normal y sencillo, y para autoasegurarse durante las maniobras de rápel siempre se dispone de anillos, con lo que llevar un trasto más no parece necesario. La costumbre actual de usarlo supongo que viene de la escalada deportiva, como medio de atarse al descuelgue mientras se inserta la cuerda, aunque igualmente prescindible si se hace la maniobra correcta.

Pero si se usa hay que hacerlo correctamente, sabiendo sus limitaciones y peligros. La principal precaución en su uso es no sobrepasar nunca la altura del anclaje. Seguro que ya sabemos lo que es un factor de caída, así que subir por encima del anclaje y caer, implica un factor de caída alto, con el serio agravante de que cualquier cabo de anclaje normal hay que considerarlo estático, es decir sin ninguna capacidad de absorción de energía. Las consecuencias pueden ser desde la rotura del anclaje, el mosquetón o el mismo cabo, hasta lesiones al escalador por el alto impacto.

Mantenerse siempre por debajo del anclaje

Aunque algunos materiales son más elásticos, e incluso se venden cabos para los que se anuncia una gran capacidad de absorción, eso no implica que no se deba seguir a rajatabla la regla de mantenerse siempre por debajo del anclaje. Siguiendo esta sencilla norma, da igual que el cabo sea dinámico o estático.

Además hay que tratar de que el cabo esté siempre tenso, esto asegura estar siempre por debajo y además evita cualquier tirón en caso de resbalón o caída. Para facilitar esto y estar cómodo cuando se usa, lo ideal es que sea regulable en longitud.

Las alternativas para un cabo de anclaje son numerosas: los que se venden específicamente, los que se pueden confeccionar con un pequeño bloqueador, o un simple anillo de cinta. Para atarse el cabo al arnés podemos usar tanto el anillo ventral del arnés como sus puntos de encordamiento. Un nudo de alondra es lo más sencillo para atarlo, pero es más recomendable un bulin doble en el caso de anillos (para no estrangular los puntos de encordamiento) o un nudo de ocho para los cabos de cordino que se dejen fijos en el arnés.

Bulin doble para atar un anillo al arnés.

En las ilustraciones vemos dos cabos regulables que se usan bastante, la conocida placa “slide” de Kong que se usa con cordino de 9mm y la mejor opción actual en mi opinión, el cabo de anclaje “Connect adjust” de Petzl.

Cabo regulable CONNECT ADJUST
Cabo con placa SLIDE.

Los probadores o “Daisy chain” yo no los recomiendo por los graves problemas en caso de mal uso. Si lo usas debes saber cómo usarlo correctamente.

Ojo con los probadores o “daisy chain”

Una sencilla alternativa es un “prusik purcell” un cabo regulable mediante un nudo autobloqueante hecho con cordino de 6 o 7 mm como en la imagen.

Cabo regulable “prusik purcell”

Para escalada en hielo y alpinismo, encontrar un cabo regulable en longitud que funcione con humedad, nieve o hielo no es tan fácil. El sistema que yo uso de siempre creo que es el único que funciona en cualquier condición. Una simple chapa que bloquea la cinta o cordino a modo de tensor de tienda de campaña, sencillo, barato y fácil de manipular.

Aumenta tu seguridad en las cascadas conociendo más el hielo

Aunque por mucha experiencia que se tenga nadie puede asegurar al 100% la estabilidad de una cascada de hielo, cuanto más conozcamos sobre las cascadas, más oportunidades de evitar sustos o accidentes.

El lento gotear y escurrir del agua canalizada bajo la nieve van formando poco a poco las cascadas. Las bajas temperaturas van helando el agua sobre la roca y formando una película que rellena los microrrelieves, soldando fuertemente la masa de hielo a la pared. El hielo va engrosando hasta formar las cascadas, y si esta ligazón permanece gracias a las bajas temperaturas, las formaciones generadas son estables y pueden ser espectaculares como grandes pilares y estalactitas de muchas toneladas. Contiene una cantidad de aire variable en su interior y su dureza y color varía con la temperatura y con la cantidad de aire contenida. El mejor hielo suele formarse con temperaturas suaves y continuas (unos pocos grados bajo cero).

El lento gotear forma estructuras góticas

En los muros inclinados que no llegan a la vertical, la capa de hielo va engordando de forma uniforme, formando por lo general muros de hielo compactos. Cuando el agua gotea en el vacío, se forma una estalactita que va creciendo poco a poco. Si se junta con el suelo se forma un pilar. Estas formaciones, a principio de temporada tendrán buen hielo por arriba y carámbanos finos poco ligados entre si a medida que se baja, lo que las hace muy difíciles de escalar y a veces imposible de asegurar (como una lámpara de cristal de araña). A medida que la temporada avanza, los huecos se van rellenando y se pueden formar excelentes pilares casi macizos.

La estabilidad de los pilares es a veces engañosa, ya que aunque en apariencia tenga una buena base, ésta puede haberse extendido sobre una gruesa capa de nieve poco cohesionada que cubría el suelo y por tanto los cimientos están huecos. Sin embargo un pilar apoyado sobre el suelo firme sin nieve, puede ser bastante estable aunque sea delgado.

La estabilidad está condicionada por varios factores

La estabilidad de estas estructuras está condicionada por los cambios de temperatura, es por tanto necesario de cara a la seguridad, saber no solo la temperatura actual, sino la evolución en los días precedentes, que nos informa de las posibles condiciones de mayor o menor estabilidad y por tanto juzgar con prudencia nuestra elección.

Del estudio del Laboratorio de Glaciología y Geofísica del Medio Ambiente de Grenoble, con el soporte de la Fundación Petzl, del año 2014, se obtienen importantes y útiles observaciones, que vienen a confirmar los conocimientos que se adquieren con la experiencia de muchos años escalando y observando.

Este sería el resumen:

Período de temperaturas estables próximas a 0 °C, con pocos recalentamientos durante el día y sin enfriamiento brusco por la noche:  el hielo tiene un comportamiento dúctil. Es una situación en general favorable. Se dice que el hielo es como un «sorbete». Agradable de escalar.

Período prolongado de temperaturas suaves, por encima de 0 °C, incluyendo la noche: el paso del agua líquida por la superficie de contacto hielo/roca provoca el desenganche del hielo de la base rocosa. Esta situación desfavorable es más crítica obviamente para una estalactita colgante, ya que su única unión superior a la roca aguanta todo el peso y será muy susceptible a estos los cambios. Una estructura gruesa y con buena base, que no llegue a la vertical y esté apoyada sobre la roca, será todavía segura aunque el hielo no será el ideal para asegurar.

Enfriamiento brusco seguido de un período de frío intenso: como cualquier materia, el hielo se dilata y se contrae con la temperatura, y esta situación provoca fuertes contracciones térmicas del hielo: el hielo se vuelve frágil. Al golpear con los piolets se participa en la propagación de las fisuras, con una posibilidad de hundimiento debido al mismo escalador. Además, una columna al contraerse se acortará, creando así fuertes esfuerzos mecánicos verticales en la estructura y tensiones sobre los anclajes inferior y superior. El riesgo de colapso espontáneo o al ser escalado es alto. Las estalactitas serán a priori menos sensibles a estas condiciones, ya que sufrirán menos tensión al estar libres del anclaje inferior.

Enfriamiento progresivo durante varios días seguido de un período de frío intenso: estas condiciones parecen menos críticas, ya que la estructura tiene tiempo para acomodarse, pero el hielo es muy frágil y quebradizo bajo los golpes de los piolets de los escaladores.

Formaciones típicas y desafiantes para el primero de cuerda

Dependiendo del proceso de formación, el flujo de agua o el soporte donde se forma, en las cascadas se encuentran formaciones típicas que hay que negociar y pueden suponer una escalada delicada.

Las costras sobre nieve: cuando el hielo se forma sobre una gruesa capa de nieve sin cohesión, se forma una costra que puede ser más o menos gruesa y es típica en las repisas o zonas tumbadas en las cascadas. Esta costra suena obviamente a hueco y puede que no aguante nuestro peso y se rompa. Evidentemente aquí no te puedes asegurar, así que pisa con precaución y si puedes asegúrate antes.

Coliflores: tan bonitas como traicioneras, se forman gracias al agua rociada desde lo alto. Se forman como pétalos más o menos separados y que pueden ser de cualquier tamaño y grosor. Su escalada es muy delicada y para asegurarte deberás romper y escarbar hasta llegar al hielo homogéneo. Los pies pueden encontrar un buen apoyo rompiendo la parte más fina del pétalo para apoyarlo sobre una base más gruesa. Para los piolets puedes encontrar buenos gancheos en las zonas más gruesas o romper hasta llegar al hielo más sólido. Si consigues asegurarte bien (o vas de segundo), puede ser más fácil usar las manos en función del tamaño de los pétalos, siempre que no te fallen los pies.

Lámparas de araña: en las cortinas verticales que se han formado recientemente podemos encontrar estas formaciones, que son como una estructura de cristales verticales con formas de lo más gótico y que son una pesadilla, ya que los pequeños carámbanos verticales no suelen tener a penas cohesión entre ellos y los emplazamientos para los piolets suelen ser precarios. No digamos asegurarse, que en ocasiones es simplemente imposible, ya que por mucho que rompamos puede que no encontremos hielo homogéneo para que un tornillo muerda en toda su longitud.

Tubos de hielo: en ocasiones el flujo de agua forma tuberías huecas en las que el agua sigue fluyendo por su interior. Se suelen encontrar en lo alto de algunas cascadas. Sus paredes pueden ser finas y romperse, o gruesas como para poder escalarlas, aunque sin posibilidad de asegurarse. El hielo que esté más cerca de los bordes, pegado a la roca, será el más grueso y estable y el del centro el más frágil.

La degradación del hielo

A medida que los días son más largos y las temperaturas más suaves durante el día, el hielo se va lógicamente degradando. Los tonos azulados, síntoma de buen hielo, se tornan a totalmente blanco, blancuzco sucio o grisaceo. Las cascadas más verticales y colgantes serán obviamente las primeras en ser peligrosas. Normalmente se formarán grietas horizontales que se propagan, dejando la estructura inestable hasta que colapsa. Las estructuras tipo muro que están apoyadas sobre roca y no totalmente verticales, irán perdiendo masa poco a poco, y se mantendrán escalables mientras el calor no sea excesivo, sobre todo si por la noche sigue helando. Los peores enemigos del hielo son la exposición directa al sol, la lluvia y los vientos cálidos del sur.

Los grandes muros van perdiendo masa al avanzar la temporada.

La escalada de primero en hielo. Consejos para los que empiezan

Por fin llegan los hielos, esa escalada esquiva y efímera en nuestro país y que muchos esperan con ilusión. Si estás empezando en esto de la escalada en hielo, seguro que te vendrán bien algunos consejos de “viejo zorro”, muchos son de sentido común, otros se aprenden a base de patear kilómetros de hielo.

Para empezar aconsejo prudencia, escalar en cabeza de cuerda en hielo vertical y difícil es un asunto serio, reservado para escaladores con experiencia y confianza en sí mismos, ya trotados en muchas escaladas en roca desequipadas, y acostumbrados a las incógnitas que representa no tener ningún seguro ni reunión instalados. Escaladores que conocen sus limitaciones y pueden juzgar las condiciones con buen criterio. A medida que el suelo se aleja, la presión psicológica crece, los brazos y las pantorrillas se cansan y el peligro aumenta. Las protecciones pueden suponer un alivio temporal, pero instalar demasiadas origina más cansancio y puede convertir el largo en un suplicio. Ten en cuenta que por bien que se pueda asegurar una ruta, cualquier caída es peligrosa con la cantidad de pinchos que llevas.

escalar de primero hielo vertical es un asunto serio

No tengas prisa, sé realista y sincero con tu preparación y tus posibilidades. Escala de segundo o en polea muchas rutas de todo tipo de inclinación hasta que mejores tu técnica y adquieras confianza, y empieza tus escarceos con el cabo de cuerda caliente en escaladas sencillas con buenas condiciones. Como siempre, un buen curso acortará el camino de aprendizaje y lo hará más seguro.

La prudencia empieza antes de escalar. Al acercarte a pie de vía ponte el casco aunque no haya nadie escalando por encima. Ni que decir tiene que si hay alguien en la vía tienes que cambiar de objetivo, escalar en hielo detrás de una cordada es obviamente peligroso. No hay cosa más estúpida que meterse detrás y luego quejarse de que te tiran cosas. Observa si hay formaciones colgando por encima que puedan caer, y equípate en un sitio cómodo y protegido donde no tengas que estar vigilando continuamente que algo del equipo resbala a toda velocidad hacia abajo. Ponte los crampones más pronto que tarde, acercarte haciendo equilibrios no tiene mucho sentido, cuando tarde o temprano te los tienes que poner.

La actitud del escalador en estas lides ha de ser positiva y audaz. Es necesaria una buena dosis de coraje, no acometas un largo empinado donde tienes que trabajar, resoplar, pensar, colocar tornillos, buscar el mejor itinerario, y ya fatigado montar una buena reunión lejos del suelo, si antes no tienes la suficiente confianza en ti mismo para iniciar el largo con el ímpetu necesario. Concéntrate, respira profundamente, relaja tu mente y calienta los músculos antes de empezar. Ya estás preparado, pero ten en cuenta estos consejos:

  • Para empezar, cuando escales de primero recuerda que no hay “hielo fácil”, pon la misma atención en tus herramientas aunque sea una rampa, las zonas tumbadas son a menudo traicioneras.
  • Antes de comenzar estudia el mejor trazado, las zonas con mejor aspecto, más grosor de hielo, con repisas para descansar o cualquier otra característica que haga el largo más rápido y seguro.
  • Los primeros golpes te servirán para juzgar la calidad del hielo y saber qué te espera. Estás a tiempo de decidir, quizá no sea el día o el momento adecuado.
  • Adáptate sobre la marcha según las condiciones, siempre puedes atravesar o descender algunos metros para corregir tu trazado.
  • Ya sabes que al golpear suelen caer trozos de hielo, y más si tienes que limpiar, protégete con el casco, inclinando la cabeza hacia delante para que los trozos impacten en él y no en tu cara. Un casco con visera viene bien.
  • Si hay gente por debajo y caen trozos grandes grita ¡hielo! De todas formas si se pone alguien debajo será por ignorancia, en ese caso es mejor advertir a la gente de que está en peligro y que se retiren.
  • Debes siempre tener al menos uno de los piolets, lo suficientemente sólido para que te aguante si ambos pies resbalasen. Aprende el sonido contundente y el tacto firme que tiene un piolet bien anclado, busca y disfruta de esta sensación para escalar de forma optimista. Esta es la clave de la seguridad cuando escalas de primero, quizá esto te obligue a dar numerosos golpes (sobre todo cuando el hielo es estalladizo), pero sin los piolets bien anclados el asunto se vuelve peligroso.
  • Aprovecha cualquier repisa o protuberancia para colocar los pies planos y relajar los gemelos.
  • Cuando tengas que limpiar carámbanos grandes que te estorben o sean peligrosos, hazlo en trozos pequeños empezando desde la punta.
  • Un largo difícil te hará sudar. Escalar con ropa ligera y abrigarse bien en las reuniones es la mejor estrategia. Una chaqueta caliente de reunión y unos guantes de repuesto serán a menudo imprescindibles.
  • Escala con guantes flexibles y ligeros, que te permitan manejar el material con facilidad y agarrar las herramientas con buen tacto. En cualquier caso has de llevar guantes de repuesto, así que deja los guantes gordos y calientes para la reunión. En la reunión te los cambias y dejas los de escalar dentro de la chaqueta junto al pecho para que se calienten y viceversa cuando sigas escalando.
  • Lleva el material de forma ordenada y accesible, para saber en todo momento dónde tienes que echar la mano. Los mosquetones portatornillos son un elemento importante.
  • Coloca siempre un buen tornillo nada más salir de la reunión e igualmente antes de los tramos difíciles.
  • Coloca igualmente un tornillo antes de salir a una campa de nieve o a una zona que se tumba. Estas zonas pueden esconder sorpresas desagradables.
  • Aunque los tornillos en teoría los puedes espaciar más cuanto más te alejas de la reunión, mete los tornillos que te aconseje tu estado físico y mental. Miedo y cansancio al final del largo te pueden jugar una mala pasada.
  • Reserva los tornillos más cortos para donde haya menos espesor de hielo o para el final del largo, donde seguro estarás más cansado y además la fuerza de choque sería inferior.
  • Si no todos tus tornillos son de los que se meten con facilidad con una mano, reserva los mejores para donde estés más pillado.
  • Escala con astucia, parándote para asegurarte o descansar en los sitios mejores, y no en mitad del pasaje clave o donde el hielo ha empeorado.
  • El final de un largo o una vía puede deparar sorpresas desagradables, como hielo fino o un campo de nieve inestable. Resiste la tentación de querer salir rápidamente si no sabes si tendrás cuerda para llegar a un sitio seguro. Sé previsor y monta la reunión antes, en un lugar que os permita salir de forma cómoda, sin recurrir a la peligrosa escalada simultánea.
  • Monta la reunión pensando en que esté lo más protegida posible de cara al siguiente largo.
al final del largo, el cansancio aumenta la dificultad

Colocar la cuerda en la reunión para evitar líos de cuerdas y enganches

Los líos de cuerda o enganches en las reuniones es una de las cosas que hacen perder más tiempo en la escalada de vías de varios largos. Saber recoger ordenadamente la cuerda para que luego salga sin problema, es una de las técnicas que parecen no tener importancia cuando se comienza a escalar vías de varios largos, pero son una de las claves cuando se acometen vías largas donde el horario importa.

Ser cuidadoso en este aspecto nos evitará muchos cabreos desesperantes, aun así, a veces las cuerdas parecen tener vida propia, sobre todo cuando se escala en cordada de tres, donde los líos son aún más frecuentes.

Aquí tenemos algunas formas para tratar de evitarlo.

Si la reunión es en una repisa: si los escaladores van alternando largos no habrá normalmente enredos, ya que la cuerda se va depositando en la repisa en el orden correcto para luego desplegarse; pero si repite el mismo escalador de primero el siguiente largo, es mejor pasar la cuerda a la inversa en toda su longitud antes de que el escalador salga de la reunión, se invierte algún minuto, pero luego nos evitamos problemas que seguramente nos quitarían más tiempo y además con el primero ya metido en faena.

Si la reunión es colgada: a medida que la recogemos, lo más sencillo es que el que recupera la vaya plegando a un lado y otro de sus pies, también lo puede hacer por encima de su cuerda de autoseguro, y también hay unos anillos especiales para ir colocando las cuerdas en la reunión como en la imagen. Si el que sube de segundo va a seguir de primero en el siguiente largo, según se recupera, los dos primeros bucles de cuerda se hacen muy largos a uno y otro lado, y los siguientes se van haciendo cada vez más cortos. O al revés si el que asegura va a continuar otra vez de 1º, los dos primeros bucles se hacen muy cortos y a continuación cada vez más largos. Los bucles de cuerda también los podemos fijar con nudos simples o falsos nudos en un mosquetón grande de tipo HMS, estos nudos los dejamos lógicamente flojos para poder soltarlos fácilmente cuando lo necesitemos. De esta forma se evita que un bucle se enrede con otro cuando la cuerda se vaya desplegando, y es más probable que no haya líos. La cuerda también la podemos ir dejando que cuelgue libre por debajo de la reunión, siempre que la pared desplome o sea lisa sin arbustos u otros obstáculos donde pueda engancharse, y que no haya viento fuerte. Esta es una opción más cómoda, aunque dar cuerda al primero costará más debido al peso de la cuerda.

Los bucles se pueden sujetar con nudos
Con nudos simples o falsos nudos

Reunión colgada y con viento fuerte: el viento fuerte en las paredes es una pesadilla que lo complica todo. Si las reuniones son colgadas, el lío de cuerdas está casi asegurado. Lo mejor que podemos hacer si disponemos de ello, es ir metiendo las cuerdas en una bolsa, petate o mochila a medida que las vamos recogiendo. Otra forma de minimizar líos es hacer bucles cortos que el viento no pueda mover mucho.

Si la cuerda se ha enganchado por debajo de la reunión: los bucles de cuerda que cuelgan pueden engancharse en pequeños arbustos, picos de roca, chapas, clavos o grietas. Hay que estar atento para evitarlo cuando se recupera, pero no siempre se puede prever. La primera medida es ver cómo se ha enganchado, ya que tirar con fuerza puede ser que empeore la situación y se atasque más, sin embargo si es una pequeña rama o arbusto, quizá lo podamos romper tirando. Si no se suelta, hay que aflojar ese bucle y dar latigazos con la cuerda con ambos lados del bucle para ver si se suelta. Si esto no da resultado, hay que desatarse de esa punta y dejarla colgando libre para liberar el bucle y tirar. La última opción es descender por una cuerda fijada en la reunión para solucionarlo y volver a subir con autobloqueantes (una técnica para la que estás preparado ¿no?) o escalando autoasegurado (con un freno autobloqueante tipo reverso).

Cambio de primero en una cordada de tres: aunque es obvio para cualquiera con algo de experiencia en estas lides, no está de más recordarlo. El que vaya a seguir de primero ya tendrá una cuerda atada y tiene que atarse también la cuerda del otro compañero que iba también de segundo, éste último antes de desatarse de esa cuerda, se atará a su vez con la otra punta de esa misma cuerda que tendrá atada el que iba de primero. De esta forma nos aseguramos que las cuerdas se desplegarán sin enredos.

Nudo de mula, un nudo de fuga imprescindible para bloquear cualquier freno.

El nudo de mula es un nudo de los llamados de fuga. Este escurridizo nombre se les da a los nudos que pueden ser desechos incluso soportando carga. Esta cualidad los hace imprescindibles como recurso para cualquier escalador que tenga dificultades. Lo de mula está claro, el nudo típico que se suele usar para atar equinos.

Sirve para bloquear cualquier dispositivo de freno manual y evidentemente también el nudo dinámico, lo que hace que el nudo de mula sea una herramienta imprescindible para trasladar la carga de la cuerda de un sistema a otro y por tanto poder realizar multitud de maniobras: pasar nudos por un freno al descolgar al alguien con cuerdas empalmadas; pasar nudos al rapelar por una cuerda con nudos; bloquear un freno para descargar el peso en un autobloqueante; poder atar una carga con un sistema largable etc…

Su ejecución, aunque sencilla, suele crear problemas a los que no están muy familiarizados con los nudos, y sobre todo cuando se tiene que hacer bajo estrés, con tensión en la cuerda y en diferentes orientaciones. La solución como siempre es bien simple: práctica. Practica con ambas manos, con el nudo orientado hacia arriba o hacia abajo, sobre un freno manual o sobre el nudo dinámico, hasta hacerlo de manera automática.

Ejecución y desbloqueo del nudo de fuga
Otra visión de su ejecución
Bloqueo simple de un freno tipo cesta asegurando al primero

Cuando se hace sobre un nudo dinámico, al ejecutar el nudo de mula se suelen dejan ir unos 20 o 30 cm de cuerda, ya que al quitar la mano que sujeta las cuerdas, el nudo sube hasta topar con el mosquetón. Si no quieres perder nada hay un truco, una vez hecho el nudo, déjalo muy flojo y sin soltar las cuerdas, sujeta fuerte el nudo dinámico con la mano libre para que no deslice. Ahora suelta las cuerdas y tira del cabo del seno que bloquea hacia arriba hasta que lo juntes con el mosquetón y lo aprietes.

Cómo ajustar el nudo de mula para que no retroceda

Una vez realizado, si no se va a desbloquear de inmediato, hay que rematarlo con un sobrenudo de seguridad o mosquetoneando el seno en el firme; así se evita que se pueda tirar accidentalmente y desbloquearlo.

Nudo de mula sobre freno tipo cesta

Desbloquear un nudo de mula no tiene mucho misterio, pero hay matices. Cuando vayas tirando, el seno de bloqueo que va reduciéndose a medida que tiras suele retorcerse, si pasa esto, con la mano libre evita que se retuerza, ya que si llega al final muy retorcido no podrás deshacerlo. Una vez que tan solo queda un pequeño bucle, para y pega un tirón seco con ambas manos, sujetando obviamente la cuerda inactiva con tensión para evitar que el nudo deslice sin control. Ahora ya puedes dejar correr el nudo lo que necesites.

Si te gusta la escalada de paredes de varios largos y leer esto te hace pensar que sabes poco sobre cómo resolver problemas, estás a tiempo de solucionarlo, ya que seguro que entonces no los has tenido hasta ahora. En las paredes, es responsabilidad de todos los miembros de la cordada saber cómo ayudar a un compañero en apuros o accidentado. Con los años todos nos damos cuenta de que las cosas chungas no solo les pasan a los demás, tarde o temprano los “demás” podemos ser tú, yo o algún compañero. Mejor que te pille con recursos. Un curso de primeros auxilios y autorrescate es una de las mejores inversiones que puedes hacer como montañero y escalador, y una obligación moral para con tus colegas de cuerda.

Risco de Morrón en Montanejos, escaladas a la sombra

Montanejos fue durante mucho tiempo uno de los epicentros de la escalada deportiva de dificultad. La graduación irreal de la que hacían gala sus impulsores fue uno de los desencadenantes de su decadencia, esto combinado con que no es la escalada que está de moda para la media del escalador deportivo actual. Por supuesto que se sigue escalando en Montanejos, por mucho que no esté de moda, sus paredes tienen argumentos suficientes para satisfacer a un amplio espectro de escaladores. Es además un lugar en el que se puede escalar durante todo el año (salvo algún periodo de excesivo calor o frío). Tampoco ayuda en su promoción un ayuntamiento que de siempre le ha dado la espalda a la escalada, quizá porque no entienden el tesoro que tienen en este aspecto. Uno de los aspectos negativos, ya frecuente en nuestro país en muchos sitios, es la ignorante persecución a las autocaravanas y furgonetas, prohibiendo la pernocta y el aparcamiento o gravándolo con tasas abusivas.

Risco del Morrón

Pero se siguen abriendo vías, sus paredes todavía tienen mucho que ofrecer. En este aspecto, estos últimos años se ha recuperado del ostracismo una de las grandes paredes, que si bien está algo alejada del pueblo, también es una de las más visibles y atrayentes. El risco de Morrón ha recibido en pocos años una atención inusitada y alberga en la actualidad vías de gran calidad y espectacularidad. Es una pared vertical y con grandes tramos de desplome que alterna roca roja y gris, en general buena con algún tramo a vigilar. La mayoría de las vías, aunque están bastante equipadas, requieren algo de material adicional de protección. También hay alguna totalmente equipada estilo deportivo. La pared está orientada al norte, lo que hace que sea una buena alternativa para huir del calor.

La peculiaridad de la roca del risco de Morrón, admite en general una buena autoprotección, siendo destacable la cantidad de puentes de roca que se pueden aprovechar. Es recomendable utilizar doble cuerda en la mayoría de las vías, aunque se puede escalar con simple, ya que las líneas de rápeles están preparadas para ello (mínimo cuerda de 70 m).

Último rápel

Como en cualquier pared, por muy equipada que esté, se requiere experiencia en estas lides de bregar con un terreno no siempre evidente, reuniones y rápeles.

Acceso al risco del Morrón: desde la presa de Arenós, caminar por la carretera dirección Montanejos. A unos 200 más o menos empieza el evidente camino que sube y se interna en el pinar. Seguirlo en dirección a la pared con algún zig-zag; pasamos por una cantera, y en una zona llana en la que vemos cerca una casa en ruinas, el camino se desvía a la izquierda en dirección a la pared por una poco marcada canal. El camino zigzagea por el bosque hasta llegar a una pedrera en la que nos guiarán los hitos. Ya cerca de la base de la pared, hay que desviarse hacia ella por sendas poco evidentes. El camino en general es cómodo y agradable.

Descenso: desde la brecha más al O de la cumbre, una cuerda fija nos lleva al primer rápel de unos 35 metros hasta una buena repisa. Desde aquí un segundo rápel de unos 55 metros hasta una depresión en la pared (sin repisa, semicolgado). Llegamos desde aquí al suelo en un tercer rápel volado y espectacular de unos 55 metros. Todos los rápeles tienen 3 anclajes químicos con anilla, y también hay rápeles intermedios para bajar con una cuerda de 70 m. Hay otra instalación de rápeles para bajar por la canal y la arista E (destrepe por la canal E y dos rápeles de unos 50 m o 4 más cortos) pero no es recomendable (destrepes, vegetación, tierra y piedras).

De las vías totalmente equipadas, la más recomendable quizá sea la vía “Auténtica” en la parte derecha de la pared y entre las semiequipadas, una buena elección para tomar contacto sin mucha dificultad son las vías “El Infante” en el extremo NE de la pared y la “Central”, las dos son de las rutas pioneras de la pared (mediados de los años 70), pero han sido reequipadas en los últimos años.

Vía Auténtica, croquis de Luis Alfonso.
lanochedelloro.com
Croquis de Luis Alfonso.
lanochedelloro.com
Vía Central.
croquis de Luis Alfonso
lanochedelloro.com

Para los que se queden con ganas de más, también hay un sector de vías deportivas en la base de la pared (en la parte izquierda, extremo NE), a la derecha del inicio de la vía de Infante.

Más croquis en:

lanochedelloro.com

enlavertical.com

AVALANCHAS, el peligro infravalorado

El invierno se acerca, y todos los amantes de la montaña invernal nos ponemos un poco nerviosos ansiando la esperada nieve. Esperamos disfrutar de las blancas laderas sin límite, pero la montaña invernal no es un parque temático. Fuera del entorno controlado de las estaciones de esquí, el peligro de las avalanchas acecha. Ahora estás a tiempo de prepararte para minimizar el riesgo esta próxima temporada.

Avalancha en el Circo de Gredos

Cada invierno hay accidentes producidos por avalanchas y muchos con trágicos resultados. En EE.UU mueren por esta causa unas 30 personas por año, unas 15 en Canadá y unas 7 en nuestros Pirineos. La tendencia es además ascendente y preocupante. Uno de los motivos es estadística simple, cada vez hay más gente por las montañas. La promoción de la “aventura” por parte de empresas, marcas, administraciones y estaciones de esquí, ha multiplicado los practicantes del esquí “fuera de pista” (aunque para ser moderno hay que decir “freeride”) y el esquí de montaña. Los nuevos materiales que han ido surgiendo en los últimos 15 años y su promoción, han contribuido enormemente a facilitar el acceso a este terreno a un perfil de usuario que si bien puede tener un nivel técnico de práctica elevado, tiene en general poco o nulo conocimiento sobre avalanchas.

Pero aun siendo consciente del peligro, los humanos cuando buscamos diversión, tenemos con frecuencia comportamientos que nos exponen. Cada persona tiene una tolerancia al riesgo, para no pasar miedo, pero que la actividad no sea aburrida. A medida que aumenta nuestra habilidad, esta percepción cambia y nos arriesgamos más. Igual pasa con los avances de material, cada vez disponemos de un mejor equipo de seguridad pasiva (ARVA, pala, sonda, airbag) que puede proporcionar una falsa sensación de seguridad y disponer al individuo a arriesgar más. La consecuencia es que el nivel de exposición al peligro no cambia pese a las ventajas técnicas. Esto se conoce como “homeostasis del riesgo”, los avances en seguridad para disminuir los accidentes y sus consecuencias, son contrarrestados por el comportamiento más temerario de los individuos, al sentirse más seguros gracias a esos avances.

En el caso de las avalanchas, esta agravado por la retroalimentación positiva. Como la mayoría de las veces no pasa nada, pese a arriesgar sin sentido más de la cuenta, cada vez arriesgo más en situaciones parecidas; hasta que se acaba la suerte. Otro factor de agravamiento es la conducta grupal. Se sigue ciegamente a un líder, que si bien puede ser todo un experto esquiador, su conocimiento sobre avalanchas puede ser pobre o nulo; este es un caso cada vez más frecuente en los entornos “fuera de pista” de las estaciones de esquí. En un grupo sin un líder respetado y con conocimiento (como un guía de montaña o un experto responsable), los comportamientos suelen ser bastante temerarios o irracionales. En general los grupos grandes arriesgan más, ya que nuestro instinto nos ofrece una peligrosa sensación de falsa seguridad. También el ego complica las decisiones cuando no hay líder, nadie quiere ser el gallina que se raje.

Todos hemos cometido errores, todos hemos arriesgado más de la cuenta alguna vez, y si somos conscientes de ello ya tenemos mucho ganado. Lo más peligroso es afrontar riesgos sin siquiera ser consciente de ello. La experiencia sobre todo enseña prudencia, ya que aprendes que eso de que las cosas les pasan a los demás es una ilusión, los demás seremos tarde o temprano nosotros si no actuamos con cabeza.

Avalancha de placa en el Venteadero. Circo de Gredos

Aprende todo lo que puedas sobre avalanchas, existen excelentes libros y cursos. Adquiere un equipo de seguridad de calidad, una ARVA de tres antenas, una buena pala y sonda y aprende a utilizarlo correctamente con prácticas periódicas, al menos cada comienzo de temporada. Además tienes en el mercado mochilas con “airbag” que pueden disminuir la posibilidad de ser enterrado (si eres capaz de activarla). Pero recuerda que llevar todo esto no te garantiza nada, una avalancha por pequeña que sea, puede ser letal aunque lleves toda la parafernalia técnica de seguridad pasiva. Las estadísticas son demoledoras en este aspecto. Si te pilla una avalancha, tener las mayores posibilidades de supervivencia requiere que se den una serie de factores positivos: que quede en la superficie alguien con capacidad y equipo para rescatar rápidamente, que el accidentado lleve ARVA, que el enterramiento no sea a gran profundidad, que la víctima no choque con obstáculos cuando es arrastrada, y que la masa no sea tan densa que provoque traumatismos severos. Si no llevas ARVA y te entierra completamente, casi seguro estás muerto. Al ser el rescate rápido por los compañeros casi la única opción de sobrevivir, no permitas que en el grupo haya alguien sin equipo o formación, ya que de ello puede depender tu pellejo.

Con este panorama tan desalentador, la prevención es la mejor y casi la única medicina, actuando con conocimiento y sensatez. Aunque el riesgo nunca podremos eliminarlo del todo, ya solo con consultar el parte de avalanchas y actuar en consecuencia, evitando las pendientes fuertes en la orientación y altitud a la que informe, habremos disminuido el riesgo al mínimo. Evitemos en general exponernos a los que se llama “los tres ángeles de la muerte”: riesgo 3 + ladera orientada al norte + pendiente de más de 30º.

Disfruta del regalo que supone una ladera de nieve virgen, pero actúa para que puedas hacerlo muchos años.

Entrenamiento mental. Progresar en la escalada es general una cuestión de actitud, no de músculos

La progresión como escalador requiere obviamente aumentar las habilidades técnicas y la capacidad física de la persona, y es en eso en lo que la mayoría centra su entrenamiento. Pero para un porcentaje muy elevado, no son esos factores el problema de su estancamiento, si no el entrenamiento mental. Yo siempre he dicho que la capacidad como escalador es como una banqueta de tres patas: física, técnica y mente. Si una pata es más corta, la banqueta esta coja. Eso no quiere decir que no se pueda escalar y divertirse, adaptando el tipo de escalada a esa carencia. Pero si realmente pretendes mejorar, tienes que ser sincero contigo mismo y afrontar las carencias en serio.

Sobre el entrenamiento físico, hoy en día lo tienes bien fácil gracias a rocódromos y entrenadores. Se igualmente sincero y realista con el tiempo y el esfuerzo que estás dispuesto a invertir, y a dónde quieres llegar, sobre todo si pretendes grandes logros (personales o deportivos). El asunto técnico es algo más complicado, ya que los rocódromos y la roca son dos mundos diferentes. Si realmente quieres mejorar técnicamente en roca, mi consejo es que escales en todo tipo de rocas e inclinaciones. Centrarte en un tipo te convertirá en un especialista, no hay problema si solo haces escalada deportiva, ya que puedes elegir, pero no te frustres si fuera de tu terreno no te meneas.

Y llegados al aspecto del entrenamiento mental, es donde encontramos más problemas. Lo primero que debemos preguntarnos y ser sinceros es “qué busco en la escalada” es decir, qué me motiva a escalar. Esta respuesta es la clave de todo, ya que es de donde provendrá la motivación para realmente esforzarse en mejorar cada faceta. Si lo que quieres es simplemente pasar un buen rato con amigos, pero sin problemas ni sobresaltos, escala cosas dentro de tu nivel de competencia donde te sientas cómodo. Puede que incluso pases de escalar de primero para simplemente hacer un poco de ejercicio; si es tu decisión, que nadie te fuerce a lo contrario. Entrenar con amigos en un rocódromo se resultará igualmente efectivo y motivante, ya que poco a poco podrás acceder a un mayor número de vías y divertirte más.

Pero si realmente te gusta escalar y pretendes hacerlo cada vez mejor, tendrás que esforzarte, ya que en esta vida no hay nada gratis, y con esto me refiero tanto al entrenamiento como a la escalada en si. Habrás oído hablar de la “zona de confort”, ahí donde estamos cómodos y calentitos, pues aquí no se aprende; si no fuerzas tus límites no progresarás. Es una paradoja, pero nuestra mente nos impulsa a quedarnos en esa zona, sin embargo, es saliendo de ella cuando aumentas tu “zona de confort” cada vez más. Tienes que aceptar retos que te obliguen a salir de allí y arriesgar. Claro que te puedes caer, cuando rozas tus límites solo pueden pasar dos cosas, o subes o te caes. Pero hasta que no aceptes esa posibilidad como parte del juego no mejorarás. Aprender a caer es por tanto una prioridad para acoplar la caída como una técnica más y que no sea algo desconocido, y es además una cuestión de seguridad, para aprender a juzgar con criterio dónde puedo o no forzar y caerme de forma segura. Hay que tener en cuenta que una cosa es el “riesgo percibido”, que es totalmente subjetivo y por tanto puede que imaginario e irreal, y otra el “peligro real”. El control de las caídas acercará tu percepción del riesgo a la realidad.

Aquí entramos en el concepto de “riesgo aceptable”, que no es igual para todas las personas. Si practicas escalada deportiva, salvo mala ubicación de los seguros, el riesgo real será siempre aceptable, pero para la escalada en pared necesitas mucha más experiencia para juzgar con un criterio acertado el riesgo real y aceptable para ti, es decir donde puedo o no arriesgar hasta el límite, para esto también es necesario autoconocimiento y autocontrol.

Esto son solo algunas ideas importantes, evidentemente el asunto es algo más complicado, además el aspecto mental varía mucho con la personalidad de cada individuo, pero como cualquier aspecto puede ser trabajado y mejorado.

Hay cursos específicos en los que podemos ayudarte en este aspecto mental y por supuesto de desensibilización ante las caídas, que suele ser uno de los problemas más recurrentes.

Recursos para escaladores: cómo sustituir un dispositivo de freno.

Perder el dispositivo de freno no es algo inusual, una mala manipulación, un despiste y vemos como nuestra “cesta” desaparece en el vacío. También podemos dejarnos el freno olvidado en la reunión cuando estamos asegurando al segundo desde la reunión y vamos a liderar el siguiente largo, sobre todo cuando estás escalando en una cordada de tres, que siempre hay más barullo en la reunión (esto a mí me pasa de vez en cuando), y también se nos puede olvidar en casa.

Esta “perdida” para un escalador no debería ser ningún problema, simplemente una pequeña incomodidad, que se puede solventar con los recursos que todo escalador de paredes debería saber. Siempre llevaremos mosquetones, y con ellos tenemos solución para este inconveniente, ya sea para asegurar al compañero desde la reunión o para rapelar.

El nudo dinámico es de sobra conocido, y es un excelente sistema de freno, equiparable en eficacia y seguridad a cualquier freno. Un mosquetón de pera (HMS) con seguro es lo único que necesitas para que este nudo sustituya al freno en la operación de asegurar al primero o al segundo. La forma de este tipo de mosquetón permite que el nudo pueda invertirse para frenar o dar cuerda en ambas direcciones sin atascarse, algo que sucede fácilmente si usamos un mosquetón en forma de “D”. Eso no quita que podamos en caso de necesidad usar un mosquetón que no sea HMS, teniendo en cuenta este inconveniente.La correcta utilización de este nudo es sencilla, como con cualquier freno se trata de sujetar la cuerda inactiva cuando sea necesario, pero al contrario de como haríamos con un freno tipo cesta, con este nudo hay que mantener las cuerdas activa e inactiva paralelas, es la forma de conseguir el máximo frenado y de que rice menos la cuerda.

asegurar al 1º con un nudo dinámico en el arnés
asegurar al 1º con un nudo dinámico en la reunión
asegurar al segundo con un nudo dinámico
asegurar a dos segundos

En el caso de utilizarlo para asegurar al segundo, podemos incluso hacerlo “antirretorno” insertando otro mosquetón, para que no sea necesario estar continuamente sujetando la cuerda inactiva con las manos.

dinámico antirretorno

Para rapelar también podemos utilizar este polivalente nudo, pero es más recomendable utilizar frenos de mosquetones, que rizan menos las cuerdas. Hay varios sistemas de confeccionar un freno de mosquetones, el que muestro aquí genera bastante rozamiento y es el recomendable por tanto con cuerdas finas de uso en doble. Utilizando mosquetones de sección redonda conseguimos menos fricción y con los de secciones perfiladas más. Se necesitan tres mosquetones para el freno (uno de seguridad), pero para que las cuerdas no rocen sobre el anillo ventral o sobre el cabo de anclaje es recomendable usar otro más de seguridad que haga de puente. Atención al desmontar el freno, ya que el primer mosquetón que cruzamos para hacer de barra de freno, está suelto y podemos perderlo fácilmente. No olvides un nudo autobloqueante de autoseguro.

freno de mosquetones para cuerdas finas

Como siempre, practica en un entorno seguro para familiarizarte con las nuevas técnicas o material antes de que tengas que usarlo de verdad.

 

Para los que gustan de datos históricos: Origen del nudo dinámico

Su origen se remonta a principios de la década de los 70 del pasado siglo, cuando la Comisión de Materiales y Técnicas del Club Alpino Italiano investigaba sobre nuevos sistemas de aseguramiento dinámico. Fueron tres hombres los que parieron a la criatura: Mario Bisaccia, Franco Garda y Pietro Gilardoni; que fue bautizada entonces como “mezzo barcaiolo” (medio ballestrinque, barcaiolo=barquero es el nombre en italiano del ballestrinque). Comprobadas sus propiedades como sistema efectivo para mejorar los métodos de aseguramiento, en 1974 la Comisión de seguridad de la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo) lo adoptó denominándolo “nudo UIAA”. Según los países se emplean actualmente varios nombres: en España el más común es “nudo dinámico”, en francés “demi-cabestan”, en alemán “halbmastwurf”, en inglés “Munter hitch” (fue introducido en USA por el guía suizo Werner Munter) y en Italia se conserva el nombre original.

Empotradores: cómo convertirlos en un anclaje multidireccional y otras precauciones

Los empotradores o fisureros son los anclajes para escalada en roca más ligeros, simples y eficientes, pero para que sean seguros, requieren algunas precauciones importantes, ya que son susceptibles de moverse y descolocarse por la tensión de la cuerda o directamente salirse y ser inútiles si la dirección de la posible tracción no coincide con la dirección en la que se encaja más en la grieta.

¡No queremos que pase esto!

La primera precaución general es encajarlo en el momento de la colocación con algunos tirones fuertes que lo sujeten en el estrechamiento elegido. Evidentemente como esto puede complicar la recuperación, el segundo de cuerda siempre debe estar provisto de un sacafisureros.

La segunda es colocar una cinta exprés lo suficientemente larga para que elimine o minimice la tensión que pueda trasmitirle la cuerda con sus movimientos, y evitar que se descoloque. La cinta debería ser larga en cuanto la cuerda no vaya totalmente rectilínea (al menos 30 o mejor 60 cm).

El caso más desfavorable es cuando la correcta dirección en la que se encaja no coincide en absoluto con el potencial tirón en caso de caída, como puede suceder en inicio de travesías o al colocarlos en grietas oblicuas u horizontales. En este caso la única solución eficaz es colocar un segundo empotrador (u otro anclaje) que se encaje de forma opuesta al principal y atar ambos de manera que uno sujeta al otro, quedando así un anclaje multidireccional.

Formas de convertir un empotrador en multidireccional: ballestrinque en el empotrador principal.
Formas de convertir un empotrador en multidireccional: ballestrinque en los dos.
Formas de convertir un empotrador en multidireccional: con una vuelta simple.

Salvo excepciones de vías muy rectilíneas, escalar con doble cuerda (y saber gestionarla adecuadamente) es en mi opinión casi imprescindible en vías de autoprotección para optimizar el uso de anclajes unidireccionales como empotradores o friends y conseguir un mejor deslizamiento y mayor seguridad. Con frecuencia en estas vías no es fácil prever el recorrido de la cuerda, ya que se depende de la posibilidad de emplazamientos para los seguros, lo que puede conducir a un recorrido sinuoso, donde las cuerdas dobles son una gran ventaja.

La gestión de la doble cuerda es importante