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Grietas en glaciares, el peligro escondido.

Los glaciares son lugares bonitos, muchas veces espectaculares…pero peligrosos. Cada vez que visito los Alpes, veo como en general la formación en prevención ante la posibilidad de colarse en una grieta es deficiente, equivocada e incluso inexistente. El aspecto plano y benévolo de un glaciar, es el lobo con piel de cordero, que incita a ir sin el engorro de la cuerda, pero no hay glaciar sin grietas, la diferencia es si las vemos o están ocultas por la nieve. Los glaciares tortuosos  y con caos de grietas asustan, e incitan a tomar precauciones y buscar el mejor paso, por lo que paradójicamente son menos peligrosos.

Juntos y sin cuerda, no se puede hacer peor.

Pero ¿cuándo es peligroso un glaciar? Pues siempre que la nieve tape la superficie y pueda esconder grietas. Sobre un glaciar desprovisto de nieve, con el hielo y las grietas a la vista, se camina sin cuerda, siempre que la pendiente no sea peligrosa. Lo típico en verano en las partes bajas de los glaciares de valle como la Mer de Glace en Chamonix. Además sobre el hielo desnudo, la posibilidad de detener una potencial caída con el sistema normal de encordamiento en glaciar, es como poco demasiado optimista, ya que la falta de fricción de la cuerda en el labio de la grieta y la superficie resbaladiza donde se mueve el que soporta el tirón, dejan pocas opciones.

Al atravesar glaciares cubiertos de nieve, debes ir siempre debidamente encordado y con el material de emergencia a mano. Utilizar la cuerda correctamente no es suficiente por sí sólo, cada miembro de la cordada debería saber:

  • Salir por sus propios medios de una grieta (ascenso por cuerda fija).
  • Detener la caída de un compañero.
  • Rescatar a una persona incapacitada del interior de una grieta (anclajes y polipastos).

Dominar estas técnicas requiere como siempre formación y práctica periódica. Las prácticas deben ser realistas, en una grieta en un glaciar nevado o en una cornisa de nieve, y en un entorno sin peligro o supervisadas por un profesional.

La principal medida de seguridad cuando se transita encordado por un glaciar, es mantener constantemente una distancia adecuada entre los miembros, con la cuerda siempre bien extendida entre ellos. No hace falta que esté tensa, ya que se hace incómodo caminar, basta con que vaya recta tocando la nieve y por supuesto sin llevar anillos en la mano.

Encordamiento para dos personas

Encordamiento para 3 y 4 personas
Transitar correctamente

Si el glaciar es empinado, aunque este sin nieve, la cuerda se usa como en cualquier escalada glaciar, realizando un aseguramiento adecuado a la dificultad: simultánea con seguros intermedios o con reuniones. En estos glaciares el peligro está en los posibles desprendimientos de hielo.

Si este verano vas a transitar por glaciares, no dejes para última hora tu formación o tus prácticas, o aprovecha para formarte “in situ” con profesionales o a practicar los conocimientos que tengas oxidados guiado por un libro específico sobre el tema.

Transitar debidamente encordado no evitará que te cueles accidentalmente en una grieta, pero puede salvar tu vida o la de tus compañeros, esto bien vale alguna incomodidad. Muchos alpinistas han perecido de la manera más absurda en una grieta, después de haber conseguido difíciles empresas.

¿Quieres hacer alguna buena tapia este verano? ¿Crees que estás preparado?

¿Te estás preparando para ello con buenos entrenos y salidas a escalar?

¿Has renovado o incluso comprado algo de material con esos objetivos en mente?

¿Tienes toda la información disponible actualizada?

Entonces ya estás preparado… ¿o no?

Estar preparado para acometer vías largas, complejas y semiequipadas, significa que sabes:

  • Cómo bajar a tu compañero, rapelando junto con él si se ha hecho daño.
  • Cómo descolgarle con dos o más cuerdas atadas para poder llegar antes al suelo.
  • Subir a tu compañero hasta la reunión si ha quedado colgado y no puede valerse.
  • Rapelar por las cuerdas aunque les hayan caído piedras y estén casi seccionadas.
  • Rescatar a tu compañero si se ha quedado bloqueado en mitad de un rápel colgado de las cuerdas.
  • Subir por una cuerda fija si te quedas colgado en el vacío sin tocar la pared.
  • Solventar la pérdida de un descensor.
  • Salir escalando en solitario si hay que ir a buscar ayuda.

Si sabes cómo hacer todo esto SÍ estás preparado.

Siempre tenemos la optimista sensación de que las cosas les pasan a los demás, pero el día menos esperado podemos vernos en una situación comprometida. Si tenemos todo ese archivo de conocimientos y los hemos practicado periódicamente, la situación puede concluir en solo una anécdota de bar.  Si no sabemos qué hacer, dependemos de la ayuda exterior, que puede que llegue en pocas horas… o no.

Tenemos que ser responsables de nuestros actos y nuestras decisiones, que hoy sea tan fácil pedir ayuda, no puede implicar que confiemos nuestra suerte a un aparatito susceptible de estropearse en el peor momento, con una batería limitada y dependiendo de la “diosa cobertura”.

Aunque muchas situaciones las podremos resolver sin ayuda, poco podremos hacer ante un accidente de gravedad, en este caso nuestra suerte depende de si hay ayuda disponible, y esto también hay que asumirlo cuando se viaja a países o zonas donde no es posible la ayuda externa, o no lo es en un tiempo razonable. Todo el que se embarca en serias empresas en estos lugares, tiene que ser consciente de su situación y asumirlo, sobre todo en cordadas de dos personas que son las más vulnerables.

Practicar las maniobras básicas periódicamente es la forma de hacerlas rápido y seguro.

Los cursos de autorrescate y la práctica periódica posterior, es la única forma de mantener ágiles esos conocimientos que nunca queremos necesitar.

Aún estás a tiempo para prepararte.

Curso de autorrescate básico de 2 días 130 € por persona.

Contenidos:

  • Nudos especiales.
  • Sistemas alternativos de freno y bloqueo.
  • Ascenso por cuerdas en diversas circunstancias.
  • Rápeles con cuerdas dañadas.
  • Descuelgue de accidentado solo y acompañado
  • Paso de nudos por sistemas de freno.
  • Rápel con accidentado en contrapeso y en tandem.
  • Desbloqueo y descenso de un accidentado colgado en un rápel.
  • Izado por contrapeso.
  • Polipastos para izado, directos e indirectos.
  • Paso de nudos por polipastos.

EL CORRAL DEL DIABLO – Gredos recio

Este es el artículo íntegro que publiqué en 1994 en DESNIVEL para dar a conocer esta joya de Gredos. Afortunadamente sigue siendo un lugar poco frecuentado y con margen a la aventura, que no es poco en los tiempos que corren. Aprovechar, que este invierno, de momento, hay cosas para escalar.

EL CORRAL DEL DIABLO – Sueños de hielo

Frente al Gredos masificado y conocido, tanto por excursionistas como por escaladores, existe otro Gredos que afortunadamente aún tiene sabor salvaje, donde la soledad y la incógnita nos harán disfrutar de sensaciones ya casi olvidadas.

EL ORIGEN

En la noche de los tiempos existió un señor feudal que tenía sus dominios por estas tierras castellanas. Poseía todo lo que un hombre podía desear, tierras, riquezas, súbditos… Inspiraba temor entre las gentes, no respeto, ya que su fortuna no la había conseguido precisamente con buenas maneras y haciendo concesiones. Su despotismo fue tal, que se vio envejecer sin una verdadera amistad… y sin un solo amor. En una de sus cacerías, pernoctando en la sierra, cabilaba sobre su vejez, la utilidad de sus posesiones, el sentido de su poder… Reflexionaba y casi había comprendido que con su fortuna también podía hacer el bien y obtener cariño y felicidad. En aquellos oscuros parajes se ocultaba el diablo, que al ver dudar a uno de sus siervos del mal, enfureció. Utilizando el poder de sus palabras recondujo los pensamientos del señor feudal, prometiéndole el amor apasionado de la mujer más hermosa del reino. A cambio debía mantener sus riquezas, espoliar a sus súbditos, y construir en aquel lugar un santuario al diablo. Las promesas del diablo se cumplieron y su amada le colmaba de felicidad mientras el pueblo sufría. Pero tal era el encanto de esta dama que ablandó el duro corazón del sombrío señor, hasta tal punto que la bondad germinó en él. Un día, al visitar con su amada el santuario ofrendado al diablo, éste le recriminó por haber roto el pacto, vengándose de la feliz pareja desatando una gran nevada; un cruel castigo que los enterró en vida bajo el glaciar en que se convirtió aquel Corral del diablo. Cuenta la leyenda que el amor fue más poderoso y su calor fundió el glaciar del Corral del diablo dando lugar a lo que hoy conocemos como laguna de la Nava.

EL CORRAL DEL DIABLO

Este origen poético del Corral del Diablo no es evidentemente científico, ni histórico, ni siquiera leyenda popular; confieso que es simplemente producto de un arrebato mental personal al recordar este mágico y solitario lugar. No todo ha de ser verídico, medido o científico, un poco de fantasía no viene mal en estos tiempos de números, récords y tecnología punta.

La Sierra del Barco en el macizo Occidental de Gredos tiene numerosos encantos. En verano, partiendo de hermosos pueblos, donde las labores tradicionales aún se conservan, podemos recorrer caminos poco transitados en busca de las lagunas y circos de origen glaciar que esta dura orografía guarda con celo al fondo de las gargantas. Por la garganta de la Nava llegamos a uno de estos solitarios circos glaciares, donde una laguna represada por el hombre, es mudo testigo de las convulsiones de la última glaciación.

La orografía de Gredos actual es consecuencia de numerosos agentes erosivos, de ellos, los hielos de la última glaciación hace unos 100.000 años, dejaron una profunda huella modelando el paisaje, dando lugar a los actuales circos glaciares y valles en “U”. Las huellas de estos glaciares se pueden contemplar en gargantas como la de la Nava, donde las piedras pulidas con los “arañazos” típicos del arrastre de materiales indican la intensa actividad que tuvieron. Glaciares de valle, como el de la Nava, se iniciaban en un bien definido circo, en este caso en el Corral del Diablo, flanqueado por dos recuencos glaciares secundarios (del Canchalón al W. y del Pelao al E.). El espesor máximo del hielo en la zona de acumulación alcanzó los 200 m., una cifra respetable para una superficie helada de unos 4 km2. Desde esta zona de acumulación se iniciaba la descarga en una lengua glaciar que recibía aportaciones secundarias de otros nichos glaciares situados en la cuerda de Riscos Altos (al W.). La lengua del glaciar, que partía a unos 1.700 m. de altitud con un espesor inicial de hielo de 100 m., llegaba tras recorrer más de 3 km. hasta los 1.300 m. donde tenía un frente de 20 m. de espesor. Al recorrer estos parajes podemos cerrar los ojos e imaginar semejante espectáculo glaciar jalonado por cascadas de seracs que lo enriquecían desde las laderas. Hace apenas 10.000 años, “un rato” en tiempo geológico, los hielos se retiraron definitivamente (¿quizás por la fuerza del amor?) dejando el paisaje a merced de otros agentes erosivos que dieron el último retoque al paisaje. Las cuencas de los circos glaciares fueron ocupadas por el agua dando lugar a las bellas lagunas actuales.

Aproximación invernal

En verano, este Corral del Diablo ya es un lugar singular por lo agreste de su paisaje, alegrado por prados y arroyos. En invierno su orientación y la disposición de sus laderas lo convierten en un paraje excepcional para realizar itinerarios glaciares. Corredores y cascadas de hielo se esparcen por todo el circo ofreciendo un espectáculo goloso para los aficionados.

Es curioso que pese a su cercanía a Madrid y a populares zonas de escalada en hielo como el Circo de Gredos, haya permanecido casi en el olvido para los escaladores hasta hace unos pocos años. Sin embargo esta sierra ha sido un lugar tradicional para hacer travesías con esquís, recordemos la popular travesía de los tres circos del castizo Club Alpino Madrileño (Circos de La Nava, del Barco y la Covacha).

En el aspecto montañero el interés se centra desde luego en invierno; la nieve y el hielo de los duros inviernos gredenses convierten este lugar en una auténtica nevera, donde itinerarios glaciares de todo tipo pueden contentar al principiante y al avezado escalador “busca noventas”. Sin querer compararlo con otros lugares donde evidentemente hay más cantidad de itinerarios, el Corral del Diablo tiene por contrapartida el encanto de la soledad. Una dura aproximación y la ausencia de refugios hacen que el Corral del Diablo tenga un carácter que difícilmente encontraremos en sitios más pródigos pero también más masificados. Hago con esto también una llamada a la prudencia, el compromiso es aquí real, por muy “de juguete” que puedan parecer algunos de sus itinerarios, las cascadas en Gredos nunca son fáciles, el hielo muchas veces escaso y de una calidad cambiante, junto con una roca no muy generosa en fisuras, hacen que asegurarse no sea nunca tarea fácil. Un problema aquí no es fácil de resolver, la civilización está cerca…pero lejos.

UNA HISTORIA CERCANA

La primera visita de escaladores data de hace bastante tiempo ya que en el año 1983 tres montañeros de Plasencia, buenos conocedores de las sierras cercanas a su ciudad, se acercan hasta la cascada de la Nava y la escalan por primera vez. Claudio García, Alvaro Almendral y Pablo González, del Grupo Plasentino de Montaña ascienden el itinerario más lógico y sencillo de la cascada denominándolo “Flash”. Desde entonces cae en el olvido y no es hasta diez años más tarde cuando otros asiduos de estas montañas en invierno, José Luis Ibarzabal y Daniel Iglesias, del Club Alpino Madrileño, escalan uno de los itinerarios hoy más clásicos, lo bautizan “Jamón con chorreras” un evidente corredor helado con bonitos resaltes en la parte derecha de la muralla norte del circo. Esta muralla forma todo un sector con grandes posibilidades situado a la izquierda de la gran cascada, joya del lugar. Los comentarios sobre circo llegan a mis oídos: “pues hay una cascada de 100 m. y…”. El siguiente fin de semana sin creer demasiado en la maravilla que habían redescubierto, cuatro amigos nos fuimos con los “achiperres” a ver que se podía hacer. Para empezar, la aproximación no desmerece…y al llegar donde el circo se abre y deja ver sus tesoros, vemos con gran sorpresa que nuestros predecesores no habían exagerado, a nuestro alrededor todo está helado, el río, las rocas, las paredes, y burlándose de nuestra incredulidad la “Cascada de la Nava”, la señora del lugar, y a la que sin esperar a más investigaciones nos dirigimos Susana y yo como niños con zapatos nuevos. La cascada es toda una arquitectura de hielo con muchas posibilidades, pero en este momento la calidad del hielo y la temperatura aconsejan no complicarse mucho la existencia y realizamos el itinerario más largo, fácil y evidente, supongo que el mismo que hicieron los primeros visitantes (vía “Flash”). Es tal la satisfacción que vuelvo la semana siguiente con Antonio de Lorenzo para realizar un itinerario más difícil y elegante a la derecha del anterior por un terreno más espectacular, al que llamamos “Icemal”. A partir de aquí soy un asiduo del circo del Corral del Diablo y todos los inviernos con mayor o menor suerte disfruto de sus cascadas.

Las joyas del lugar. La gran cascada y a su derecha Erhustion.

Ese mismo invierno el Circo recibe alguna otra visita como la de Miguel Ángel Vidal y José Isidro Gordito, en la que aparte de saborear la gran cascada, suben por primera vez “Ice paradise” toda una coquetería helada.

Enero del 94 trae unas condiciones excepcionales en la Nava, y se repiten algunas cascadas y se abre algún otro itinerario de corte clásico y alguna variante en el sector jamón, a cargo de José Luis García, José Fernández, Jorge Pereira y Julio Barthe que sin utilizar la cuerda despliegan su actividad individualmente. Pero lo más relevante es que se forma una cascada con dos elegantes columnas, paralela y a la derecha de la gran cascada de la Nava. José Luis García y yo tenemos la oportunidad de escalarla, “Erhustión” (lease “er hustión…”), un nombre con doble sentido que describe los trabajitos para subir por allí, el itinerario más duro por ahora. También al día siguiente subimos por “Canava Dry” inaugurando una preciosidad de sector. La historia sigue y estos últimos inviernos, que no han sido muy generosos en cuestión de hielo en la Nava, esperemos que sean el preludio de una magnífica temporada.

ESTO ES LO QUE HAY…

La cantidad de hielo, como en todo Gredos, es muy variable según el año, y los itinerarios en teoría fáciles pueden ser difíciles o viceversa, por tanto las catalogaciones que se puedan dar son meramente orientativas. Aunque esto es evidente para cualquier alpinista con kilómetros de hielo en las botas, lo hago notar porque últimamente la fiebre del grado y el número también arrasa en el tema del hielo. El circo se divide en varios sectores a los que han dado nombre la primera cascada ascendida. El primer sector, a la izquierda según miramos el circo, es el sector “Jamón” poco investigado en cuanto a sus posibilidades de itinerarios complicados (que los hay), la parte derecha de este sector se distingue sin embargo por el itinerario más clásico, fácil y frecuentado (es un decir, ya que es una lugar poco visitado). En el centro del Circo y bien visible, está la gran cascada de la Nava, que cuelga de los contrafuertes del pico de la Nava que miran hacia el este. Los itinerarios que se pueden realizar en esta cascada son múltiples dependiendo de nuestra imaginación, la calidad del hielo y nuestras ganas de marcha. Este sector tiene un inconveniente, su orientación E. hace que a primera hora de la mañana le dé el sol, si el día no es muy frío sed pacientes, haced un itinerario en otro sector por la mañana y dejad esta maravilla para disfrutarla por la tarde. A la derecha de esta gran cascada y bordeando un espolón poco definido encontramos un sector precioso, cascadas cortas y ninguna fácil, “Canava Dry” es la primera ascendida y un auténtico regalo. Por último un rincón encantador “Ice paradise”, el sector más bajo y próximo a la presa, que cuenta con una cascada pequeña pero de gran espectacularidad.

Escalando en el sector Ice Paradise

Si viene un buen invierno podréis comprobar que lo escalado hasta la fecha es lo más evidente, y sólo una muestra de las posibilidades que tiene este rincón para dejar trabajar nuestra creatividad y nuestros pinchos, y encontrar nuestro propio camino. Pero aun en condiciones de hielo escaso este circo no defrauda, ya que se pueden hacer imaginativos itinerarios en mixto y pequeñas cascadas. También las empinadas laderas norte del Alto del Corral del Diablo o pico de la Nava (2.364 m.) que domina el circo, nos ofrecen trazados más clásicos de gran belleza.

Vista del sector gran cascada y Canava Dry a la derecha

CÓMO LLEGAR

El Pueblo de Barco de Ávila, famoso por sus “judiones”, es la referencia que debéis buscar en el mapa. Desde aquí en dirección Sur hay que llegar al pueblo de Nava del Barco (1.150 m.). Saliendo de este pueblo hacia el puerto de Umbrías encontramos a unos 500 m. una cruz de piedra a la izquierda, unos metros más adelante comienza una pista que se bifurca enseguida; seguimos por la derecha y en unos 2 km. entre cercados de piedra (paralelos al río) llegamos al puente de la Yunta, que cruza el caudaloso arroyo de la Garganta de Galín Gómez. Después del puente seguimos la pista de la izquierda, que subiendo nos va introduciendo en la garganta de la Nava (pista cerrada en la actualidad). Dependiendo del estado de la pista o de nuestro vehículo podemos llegar hasta una valla metálica donde acaba la pista o dejarlo antes (que no estorbe). Desde aquí se sigue un camino que sube entre prados por la derecha del valle. Con un buen trecho andado, el valle se estrecha y se cruza al otro lado del río siguiendo unos hitos entre cantos rodados; nuestra mejor referencia es un gran bloque de piedra con una cruz en lo alto (y una capilla de la Virgen de las Nieves). El camino sigue bien marcado y empedrado en algunos trechos hasta la misma presa de la laguna de la Nava (1.930 m.). Podemos invertir de 2 a 31/2 horas según las condiciones de la pista y la nieve. Existen algunas cabañas de pastores (inservibles actualmente), pero la mejor opción es la tienda, ya que pueden estar llenas de nieve y en caso de mal tiempo no son muy herméticas.

Cronología de las escaladas más relevantes hasta la fecha

Flash – 100 m. III/4 – en 1983 por Claudio García, Alvaro Almendral y Pablo González.

Jamón con chorreras – 150 m. III/3 – el 25/1/93 por J.L. Ibarzabal y Daniel Iglesias

Icemal – 100 m. III/5 – el 14/2/93 por Antonio de Lorenzo y Máximo Murcia

Ice Paradise – 30 m. III/4 – el 5/3/93 por José Isidro Gordito y Miguel Ángel Vidal

El Zoo – 150 m. III/3 – 23/1/94 por Jorge Pereira y José Fernandez.

Erhustión – 100 m. III/6 – el 26/1/94 por José Luis García y Máximo Murcia

Canava dry – 45 m. III/4+ – el 27/1/94 por José Luis García y Máximo Murcia

Ice Paradise, pequeña pero pelona.

Cabo de anclaje, alternativas, utilización y precauciones

El cabo de anclaje es un elemento muy de moda, y si bien es totalmente prescindible cuando escalamos, ya que para atarnos a la reunión siempre tendremos la cuerda, sí que es necesario para autosegurarse cuando nos desencordamos para rapelar. También es muy práctico para escalada en hielo y alpinismo, ya que permite autoasegurarse rápidamente al piolet en muchas situaciones.

Los viejos (mejor veteranos), roqueros nunca hemos usado cabo de anclaje para escalar, atarse con la cuerda siempre ha sido lo más normal y sencillo, y para autoasegurarse durante las maniobras de rápel siempre se dispone de anillos, con lo que llevar un trasto más no parece necesario. La costumbre actual de usarlo supongo que viene de la escalada deportiva, como medio de atarse al descuelgue mientras se inserta la cuerda, aunque igualmente prescindible si se hace la maniobra correcta.

Pero si se usa hay que hacerlo correctamente, sabiendo sus limitaciones y peligros. La principal precaución en su uso es no sobrepasar nunca la altura del anclaje. Seguro que ya sabemos lo que es un factor de caída, así que subir por encima del anclaje y caer, implica un factor de caída alto, con el serio agravante de que cualquier cabo de anclaje normal hay que considerarlo estático, es decir sin ninguna capacidad de absorción de energía. Las consecuencias pueden ser desde la rotura del anclaje, el mosquetón o el mismo cabo, hasta lesiones al escalador por el alto impacto.

Mantenerse siempre por debajo del anclaje

Aunque algunos materiales son más elásticos, e incluso se venden cabos para los que se anuncia una gran capacidad de absorción, eso no implica que no se deba seguir a rajatabla la regla de mantenerse siempre por debajo del anclaje. Siguiendo esta sencilla norma, da igual que el cabo sea dinámico o estático.

Además hay que tratar de que el cabo esté siempre tenso, esto asegura estar siempre por debajo y además evita cualquier tirón en caso de resbalón o caída. Para facilitar esto y estar cómodo cuando se usa, lo ideal es que sea regulable en longitud.

Las alternativas para un cabo de anclaje son numerosas: los que se venden específicamente, los que se pueden confeccionar con un pequeño bloqueador, o un simple anillo de cinta. Para atarse el cabo al arnés podemos usar tanto el anillo ventral del arnés como sus puntos de encordamiento. Un nudo de alondra es lo más sencillo para atarlo, pero es más recomendable un bulin doble en el caso de anillos (para no estrangular los puntos de encordamiento) o un nudo de ocho para los cabos de cordino que se dejen fijos en el arnés.

Bulin doble para atar un anillo al arnés.

En las ilustraciones vemos dos cabos regulables que se usan bastante, la conocida placa “slide” de Kong que se usa con cordino de 9mm y la mejor opción actual en mi opinión, el cabo de anclaje “Connect adjust” de Petzl.

Cabo regulable CONNECT ADJUST
Cabo con placa SLIDE.

Los probadores o “Daisy chain” yo no los recomiendo por los graves problemas en caso de mal uso. Si lo usas debes saber cómo usarlo correctamente.

Ojo con los probadores o “daisy chain”

Una sencilla alternativa es un “prusik purcell” un cabo regulable mediante un nudo autobloqueante hecho con cordino de 6 o 7 mm como en la imagen.

Cabo regulable “prusik purcell”

Para escalada en hielo y alpinismo, encontrar un cabo regulable en longitud que funcione con humedad, nieve o hielo no es tan fácil. El sistema que yo uso de siempre creo que es el único que funciona en cualquier condición. Una simple chapa que bloquea la cinta o cordino a modo de tensor de tienda de campaña, sencillo, barato y fácil de manipular.

Aumenta tu seguridad en las cascadas conociendo más el hielo

Aunque por mucha experiencia que se tenga nadie puede asegurar al 100% la estabilidad de una cascada de hielo, cuanto más conozcamos sobre las cascadas, más oportunidades de evitar sustos o accidentes.

El lento gotear y escurrir del agua canalizada bajo la nieve van formando poco a poco las cascadas. Las bajas temperaturas van helando el agua sobre la roca y formando una película que rellena los microrrelieves, soldando fuertemente la masa de hielo a la pared. El hielo va engrosando hasta formar las cascadas, y si esta ligazón permanece gracias a las bajas temperaturas, las formaciones generadas son estables y pueden ser espectaculares como grandes pilares y estalactitas de muchas toneladas. Contiene una cantidad de aire variable en su interior y su dureza y color varía con la temperatura y con la cantidad de aire contenida. El mejor hielo suele formarse con temperaturas suaves y continuas (unos pocos grados bajo cero).

El lento gotear forma estructuras góticas

En los muros inclinados que no llegan a la vertical, la capa de hielo va engordando de forma uniforme, formando por lo general muros de hielo compactos. Cuando el agua gotea en el vacío, se forma una estalactita que va creciendo poco a poco. Si se junta con el suelo se forma un pilar. Estas formaciones, a principio de temporada tendrán buen hielo por arriba y carámbanos finos poco ligados entre si a medida que se baja, lo que las hace muy difíciles de escalar y a veces imposible de asegurar (como una lámpara de cristal de araña). A medida que la temporada avanza, los huecos se van rellenando y se pueden formar excelentes pilares casi macizos.

La estabilidad de los pilares es a veces engañosa, ya que aunque en apariencia tenga una buena base, ésta puede haberse extendido sobre una gruesa capa de nieve poco cohesionada que cubría el suelo y por tanto los cimientos están huecos. Sin embargo un pilar apoyado sobre el suelo firme sin nieve, puede ser bastante estable aunque sea delgado.

La estabilidad está condicionada por varios factores

La estabilidad de estas estructuras está condicionada por los cambios de temperatura, es por tanto necesario de cara a la seguridad, saber no solo la temperatura actual, sino la evolución en los días precedentes, que nos informa de las posibles condiciones de mayor o menor estabilidad y por tanto juzgar con prudencia nuestra elección.

Del estudio del Laboratorio de Glaciología y Geofísica del Medio Ambiente de Grenoble, con el soporte de la Fundación Petzl, del año 2014, se obtienen importantes y útiles observaciones, que vienen a confirmar los conocimientos que se adquieren con la experiencia de muchos años escalando y observando.

Este sería el resumen:

Período de temperaturas estables próximas a 0 °C, con pocos recalentamientos durante el día y sin enfriamiento brusco por la noche:  el hielo tiene un comportamiento dúctil. Es una situación en general favorable. Se dice que el hielo es como un «sorbete». Agradable de escalar.

Período prolongado de temperaturas suaves, por encima de 0 °C, incluyendo la noche: el paso del agua líquida por la superficie de contacto hielo/roca provoca el desenganche del hielo de la base rocosa. Esta situación desfavorable es más crítica obviamente para una estalactita colgante, ya que su única unión superior a la roca aguanta todo el peso y será muy susceptible a estos los cambios. Una estructura gruesa y con buena base, que no llegue a la vertical y esté apoyada sobre la roca, será todavía segura aunque el hielo no será el ideal para asegurar.

Enfriamiento brusco seguido de un período de frío intenso: como cualquier materia, el hielo se dilata y se contrae con la temperatura, y esta situación provoca fuertes contracciones térmicas del hielo: el hielo se vuelve frágil. Al golpear con los piolets se participa en la propagación de las fisuras, con una posibilidad de hundimiento debido al mismo escalador. Además, una columna al contraerse se acortará, creando así fuertes esfuerzos mecánicos verticales en la estructura y tensiones sobre los anclajes inferior y superior. El riesgo de colapso espontáneo o al ser escalado es alto. Las estalactitas serán a priori menos sensibles a estas condiciones, ya que sufrirán menos tensión al estar libres del anclaje inferior.

Enfriamiento progresivo durante varios días seguido de un período de frío intenso: estas condiciones parecen menos críticas, ya que la estructura tiene tiempo para acomodarse, pero el hielo es muy frágil y quebradizo bajo los golpes de los piolets de los escaladores.

Formaciones típicas y desafiantes para el primero de cuerda

Dependiendo del proceso de formación, el flujo de agua o el soporte donde se forma, en las cascadas se encuentran formaciones típicas que hay que negociar y pueden suponer una escalada delicada.

Las costras sobre nieve: cuando el hielo se forma sobre una gruesa capa de nieve sin cohesión, se forma una costra que puede ser más o menos gruesa y es típica en las repisas o zonas tumbadas en las cascadas. Esta costra suena obviamente a hueco y puede que no aguante nuestro peso y se rompa. Evidentemente aquí no te puedes asegurar, así que pisa con precaución y si puedes asegúrate antes.

Coliflores: tan bonitas como traicioneras, se forman gracias al agua rociada desde lo alto. Se forman como pétalos más o menos separados y que pueden ser de cualquier tamaño y grosor. Su escalada es muy delicada y para asegurarte deberás romper y escarbar hasta llegar al hielo homogéneo. Los pies pueden encontrar un buen apoyo rompiendo la parte más fina del pétalo para apoyarlo sobre una base más gruesa. Para los piolets puedes encontrar buenos gancheos en las zonas más gruesas o romper hasta llegar al hielo más sólido. Si consigues asegurarte bien (o vas de segundo), puede ser más fácil usar las manos en función del tamaño de los pétalos, siempre que no te fallen los pies.

Lámparas de araña: en las cortinas verticales que se han formado recientemente podemos encontrar estas formaciones, que son como una estructura de cristales verticales con formas de lo más gótico y que son una pesadilla, ya que los pequeños carámbanos verticales no suelen tener a penas cohesión entre ellos y los emplazamientos para los piolets suelen ser precarios. No digamos asegurarse, que en ocasiones es simplemente imposible, ya que por mucho que rompamos puede que no encontremos hielo homogéneo para que un tornillo muerda en toda su longitud.

Tubos de hielo: en ocasiones el flujo de agua forma tuberías huecas en las que el agua sigue fluyendo por su interior. Se suelen encontrar en lo alto de algunas cascadas. Sus paredes pueden ser finas y romperse, o gruesas como para poder escalarlas, aunque sin posibilidad de asegurarse. El hielo que esté más cerca de los bordes, pegado a la roca, será el más grueso y estable y el del centro el más frágil.

La degradación del hielo

A medida que los días son más largos y las temperaturas más suaves durante el día, el hielo se va lógicamente degradando. Los tonos azulados, síntoma de buen hielo, se tornan a totalmente blanco, blancuzco sucio o grisaceo. Las cascadas más verticales y colgantes serán obviamente las primeras en ser peligrosas. Normalmente se formarán grietas horizontales que se propagan, dejando la estructura inestable hasta que colapsa. Las estructuras tipo muro que están apoyadas sobre roca y no totalmente verticales, irán perdiendo masa poco a poco, y se mantendrán escalables mientras el calor no sea excesivo, sobre todo si por la noche sigue helando. Los peores enemigos del hielo son la exposición directa al sol, la lluvia y los vientos cálidos del sur.

Los grandes muros van perdiendo masa al avanzar la temporada.

La escalada de primero en hielo. Consejos para los que empiezan

Por fin llegan los hielos, esa escalada esquiva y efímera en nuestro país y que muchos esperan con ilusión. Si estás empezando en esto de la escalada en hielo, seguro que te vendrán bien algunos consejos de “viejo zorro”, muchos son de sentido común, otros se aprenden a base de patear kilómetros de hielo.

Para empezar aconsejo prudencia, escalar en cabeza de cuerda en hielo vertical y difícil es un asunto serio, reservado para escaladores con experiencia y confianza en sí mismos, ya trotados en muchas escaladas en roca desequipadas, y acostumbrados a las incógnitas que representa no tener ningún seguro ni reunión instalados. Escaladores que conocen sus limitaciones y pueden juzgar las condiciones con buen criterio. A medida que el suelo se aleja, la presión psicológica crece, los brazos y las pantorrillas se cansan y el peligro aumenta. Las protecciones pueden suponer un alivio temporal, pero instalar demasiadas origina más cansancio y puede convertir el largo en un suplicio. Ten en cuenta que por bien que se pueda asegurar una ruta, cualquier caída es peligrosa con la cantidad de pinchos que llevas.

escalar de primero hielo vertical es un asunto serio

No tengas prisa, sé realista y sincero con tu preparación y tus posibilidades. Escala de segundo o en polea muchas rutas de todo tipo de inclinación hasta que mejores tu técnica y adquieras confianza, y empieza tus escarceos con el cabo de cuerda caliente en escaladas sencillas con buenas condiciones. Como siempre, un buen curso acortará el camino de aprendizaje y lo hará más seguro.

La prudencia empieza antes de escalar. Al acercarte a pie de vía ponte el casco aunque no haya nadie escalando por encima. Ni que decir tiene que si hay alguien en la vía tienes que cambiar de objetivo, escalar en hielo detrás de una cordada es obviamente peligroso. No hay cosa más estúpida que meterse detrás y luego quejarse de que te tiran cosas. Observa si hay formaciones colgando por encima que puedan caer, y equípate en un sitio cómodo y protegido donde no tengas que estar vigilando continuamente que algo del equipo resbala a toda velocidad hacia abajo. Ponte los crampones más pronto que tarde, acercarte haciendo equilibrios no tiene mucho sentido, cuando tarde o temprano te los tienes que poner.

La actitud del escalador en estas lides ha de ser positiva y audaz. Es necesaria una buena dosis de coraje, no acometas un largo empinado donde tienes que trabajar, resoplar, pensar, colocar tornillos, buscar el mejor itinerario, y ya fatigado montar una buena reunión lejos del suelo, si antes no tienes la suficiente confianza en ti mismo para iniciar el largo con el ímpetu necesario. Concéntrate, respira profundamente, relaja tu mente y calienta los músculos antes de empezar. Ya estás preparado, pero ten en cuenta estos consejos:

  • Para empezar, cuando escales de primero recuerda que no hay “hielo fácil”, pon la misma atención en tus herramientas aunque sea una rampa, las zonas tumbadas son a menudo traicioneras.
  • Antes de comenzar estudia el mejor trazado, las zonas con mejor aspecto, más grosor de hielo, con repisas para descansar o cualquier otra característica que haga el largo más rápido y seguro.
  • Los primeros golpes te servirán para juzgar la calidad del hielo y saber qué te espera. Estás a tiempo de decidir, quizá no sea el día o el momento adecuado.
  • Adáptate sobre la marcha según las condiciones, siempre puedes atravesar o descender algunos metros para corregir tu trazado.
  • Ya sabes que al golpear suelen caer trozos de hielo, y más si tienes que limpiar, protégete con el casco, inclinando la cabeza hacia delante para que los trozos impacten en él y no en tu cara. Un casco con visera viene bien.
  • Si hay gente por debajo y caen trozos grandes grita ¡hielo! De todas formas si se pone alguien debajo será por ignorancia, en ese caso es mejor advertir a la gente de que está en peligro y que se retiren.
  • Debes siempre tener al menos uno de los piolets, lo suficientemente sólido para que te aguante si ambos pies resbalasen. Aprende el sonido contundente y el tacto firme que tiene un piolet bien anclado, busca y disfruta de esta sensación para escalar de forma optimista. Esta es la clave de la seguridad cuando escalas de primero, quizá esto te obligue a dar numerosos golpes (sobre todo cuando el hielo es estalladizo), pero sin los piolets bien anclados el asunto se vuelve peligroso.
  • Aprovecha cualquier repisa o protuberancia para colocar los pies planos y relajar los gemelos.
  • Cuando tengas que limpiar carámbanos grandes que te estorben o sean peligrosos, hazlo en trozos pequeños empezando desde la punta.
  • Un largo difícil te hará sudar. Escalar con ropa ligera y abrigarse bien en las reuniones es la mejor estrategia. Una chaqueta caliente de reunión y unos guantes de repuesto serán a menudo imprescindibles.
  • Escala con guantes flexibles y ligeros, que te permitan manejar el material con facilidad y agarrar las herramientas con buen tacto. En cualquier caso has de llevar guantes de repuesto, así que deja los guantes gordos y calientes para la reunión. En la reunión te los cambias y dejas los de escalar dentro de la chaqueta junto al pecho para que se calienten y viceversa cuando sigas escalando.
  • Lleva el material de forma ordenada y accesible, para saber en todo momento dónde tienes que echar la mano. Los mosquetones portatornillos son un elemento importante.
  • Coloca siempre un buen tornillo nada más salir de la reunión e igualmente antes de los tramos difíciles.
  • Coloca igualmente un tornillo antes de salir a una campa de nieve o a una zona que se tumba. Estas zonas pueden esconder sorpresas desagradables.
  • Aunque los tornillos en teoría los puedes espaciar más cuanto más te alejas de la reunión, mete los tornillos que te aconseje tu estado físico y mental. Miedo y cansancio al final del largo te pueden jugar una mala pasada.
  • Reserva los tornillos más cortos para donde haya menos espesor de hielo o para el final del largo, donde seguro estarás más cansado y además la fuerza de choque sería inferior.
  • Si no todos tus tornillos son de los que se meten con facilidad con una mano, reserva los mejores para donde estés más pillado.
  • Escala con astucia, parándote para asegurarte o descansar en los sitios mejores, y no en mitad del pasaje clave o donde el hielo ha empeorado.
  • El final de un largo o una vía puede deparar sorpresas desagradables, como hielo fino o un campo de nieve inestable. Resiste la tentación de querer salir rápidamente si no sabes si tendrás cuerda para llegar a un sitio seguro. Sé previsor y monta la reunión antes, en un lugar que os permita salir de forma cómoda, sin recurrir a la peligrosa escalada simultánea.
  • Monta la reunión pensando en que esté lo más protegida posible de cara al siguiente largo.
al final del largo, el cansancio aumenta la dificultad

Colocar la cuerda en la reunión para evitar líos de cuerdas y enganches

Los líos de cuerda o enganches en las reuniones es una de las cosas que hacen perder más tiempo en la escalada de vías de varios largos. Saber recoger ordenadamente la cuerda para que luego salga sin problema, es una de las técnicas que parecen no tener importancia cuando se comienza a escalar vías de varios largos, pero son una de las claves cuando se acometen vías largas donde el horario importa.

Ser cuidadoso en este aspecto nos evitará muchos cabreos desesperantes, aun así, a veces las cuerdas parecen tener vida propia, sobre todo cuando se escala en cordada de tres, donde los líos son aún más frecuentes.

Aquí tenemos algunas formas para tratar de evitarlo.

Si la reunión es en una repisa: si los escaladores van alternando largos no habrá normalmente enredos, ya que la cuerda se va depositando en la repisa en el orden correcto para luego desplegarse; pero si repite el mismo escalador de primero el siguiente largo, es mejor pasar la cuerda a la inversa en toda su longitud antes de que el escalador salga de la reunión, se invierte algún minuto, pero luego nos evitamos problemas que seguramente nos quitarían más tiempo y además con el primero ya metido en faena.

Si la reunión es colgada: a medida que la recogemos, lo más sencillo es que el que recupera la vaya plegando a un lado y otro de sus pies, también lo puede hacer por encima de su cuerda de autoseguro, y también hay unos anillos especiales para ir colocando las cuerdas en la reunión como en la imagen. Si el que sube de segundo va a seguir de primero en el siguiente largo, según se recupera, los dos primeros bucles de cuerda se hacen muy largos a uno y otro lado, y los siguientes se van haciendo cada vez más cortos. O al revés si el que asegura va a continuar otra vez de 1º, los dos primeros bucles se hacen muy cortos y a continuación cada vez más largos. Los bucles de cuerda también los podemos fijar con nudos simples o falsos nudos en un mosquetón grande de tipo HMS, estos nudos los dejamos lógicamente flojos para poder soltarlos fácilmente cuando lo necesitemos. De esta forma se evita que un bucle se enrede con otro cuando la cuerda se vaya desplegando, y es más probable que no haya líos. La cuerda también la podemos ir dejando que cuelgue libre por debajo de la reunión, siempre que la pared desplome o sea lisa sin arbustos u otros obstáculos donde pueda engancharse, y que no haya viento fuerte. Esta es una opción más cómoda, aunque dar cuerda al primero costará más debido al peso de la cuerda.

Los bucles se pueden sujetar con nudos
Con nudos simples o falsos nudos

Reunión colgada y con viento fuerte: el viento fuerte en las paredes es una pesadilla que lo complica todo. Si las reuniones son colgadas, el lío de cuerdas está casi asegurado. Lo mejor que podemos hacer si disponemos de ello, es ir metiendo las cuerdas en una bolsa, petate o mochila a medida que las vamos recogiendo. Otra forma de minimizar líos es hacer bucles cortos que el viento no pueda mover mucho.

Si la cuerda se ha enganchado por debajo de la reunión: los bucles de cuerda que cuelgan pueden engancharse en pequeños arbustos, picos de roca, chapas, clavos o grietas. Hay que estar atento para evitarlo cuando se recupera, pero no siempre se puede prever. La primera medida es ver cómo se ha enganchado, ya que tirar con fuerza puede ser que empeore la situación y se atasque más, sin embargo si es una pequeña rama o arbusto, quizá lo podamos romper tirando. Si no se suelta, hay que aflojar ese bucle y dar latigazos con la cuerda con ambos lados del bucle para ver si se suelta. Si esto no da resultado, hay que desatarse de esa punta y dejarla colgando libre para liberar el bucle y tirar. La última opción es descender por una cuerda fijada en la reunión para solucionarlo y volver a subir con autobloqueantes (una técnica para la que estás preparado ¿no?) o escalando autoasegurado (con un freno autobloqueante tipo reverso).

Cambio de primero en una cordada de tres: aunque es obvio para cualquiera con algo de experiencia en estas lides, no está de más recordarlo. El que vaya a seguir de primero ya tendrá una cuerda atada y tiene que atarse también la cuerda del otro compañero que iba también de segundo, éste último antes de desatarse de esa cuerda, se atará a su vez con la otra punta de esa misma cuerda que tendrá atada el que iba de primero. De esta forma nos aseguramos que las cuerdas se desplegarán sin enredos.

Nudo de mula, un nudo de fuga imprescindible para bloquear cualquier freno.

El nudo de mula es un nudo de los llamados de fuga. Este escurridizo nombre se les da a los nudos que pueden ser desechos incluso soportando carga. Esta cualidad los hace imprescindibles como recurso para cualquier escalador que tenga dificultades. Lo de mula está claro, el nudo típico que se suele usar para atar equinos.

Sirve para bloquear cualquier dispositivo de freno manual y evidentemente también el nudo dinámico, lo que hace que el nudo de mula sea una herramienta imprescindible para trasladar la carga de la cuerda de un sistema a otro y por tanto poder realizar multitud de maniobras: pasar nudos por un freno al descolgar al alguien con cuerdas empalmadas; pasar nudos al rapelar por una cuerda con nudos; bloquear un freno para descargar el peso en un autobloqueante; poder atar una carga con un sistema largable etc…

Su ejecución, aunque sencilla, suele crear problemas a los que no están muy familiarizados con los nudos, y sobre todo cuando se tiene que hacer bajo estrés, con tensión en la cuerda y en diferentes orientaciones. La solución como siempre es bien simple: práctica. Practica con ambas manos, con el nudo orientado hacia arriba o hacia abajo, sobre un freno manual o sobre el nudo dinámico, hasta hacerlo de manera automática.

Ejecución y desbloqueo del nudo de fuga
Otra visión de su ejecución
Bloqueo simple de un freno tipo cesta asegurando al primero

Cuando se hace sobre un nudo dinámico, al ejecutar el nudo de mula se suelen dejan ir unos 20 o 30 cm de cuerda, ya que al quitar la mano que sujeta las cuerdas, el nudo sube hasta topar con el mosquetón. Si no quieres perder nada hay un truco, una vez hecho el nudo, déjalo muy flojo y sin soltar las cuerdas, sujeta fuerte el nudo dinámico con la mano libre para que no deslice. Ahora suelta las cuerdas y tira del cabo del seno que bloquea hacia arriba hasta que lo juntes con el mosquetón y lo aprietes.

Cómo ajustar el nudo de mula para que no retroceda

Una vez realizado, si no se va a desbloquear de inmediato, hay que rematarlo con un sobrenudo de seguridad o mosquetoneando el seno en el firme; así se evita que se pueda tirar accidentalmente y desbloquearlo.

Nudo de mula sobre freno tipo cesta

Desbloquear un nudo de mula no tiene mucho misterio, pero hay matices. Cuando vayas tirando, el seno de bloqueo que va reduciéndose a medida que tiras suele retorcerse, si pasa esto, con la mano libre evita que se retuerza, ya que si llega al final muy retorcido no podrás deshacerlo. Una vez que tan solo queda un pequeño bucle, para y pega un tirón seco con ambas manos, sujetando obviamente la cuerda inactiva con tensión para evitar que el nudo deslice sin control. Ahora ya puedes dejar correr el nudo lo que necesites.

Si te gusta la escalada de paredes de varios largos y leer esto te hace pensar que sabes poco sobre cómo resolver problemas, estás a tiempo de solucionarlo, ya que seguro que entonces no los has tenido hasta ahora. En las paredes, es responsabilidad de todos los miembros de la cordada saber cómo ayudar a un compañero en apuros o accidentado. Con los años todos nos damos cuenta de que las cosas chungas no solo les pasan a los demás, tarde o temprano los “demás” podemos ser tú, yo o algún compañero. Mejor que te pille con recursos. Un curso de primeros auxilios y autorrescate es una de las mejores inversiones que puedes hacer como montañero y escalador, y una obligación moral para con tus colegas de cuerda.

Risco de Morrón en Montanejos, escaladas a la sombra

Montanejos fue durante mucho tiempo uno de los epicentros de la escalada deportiva de dificultad. La graduación irreal de la que hacían gala sus impulsores fue uno de los desencadenantes de su decadencia, esto combinado con que no es la escalada que está de moda para la media del escalador deportivo actual. Por supuesto que se sigue escalando en Montanejos, por mucho que no esté de moda, sus paredes tienen argumentos suficientes para satisfacer a un amplio espectro de escaladores. Es además un lugar en el que se puede escalar durante todo el año (salvo algún periodo de excesivo calor o frío). Tampoco ayuda en su promoción un ayuntamiento que de siempre le ha dado la espalda a la escalada, quizá porque no entienden el tesoro que tienen en este aspecto. Uno de los aspectos negativos, ya frecuente en nuestro país en muchos sitios, es la ignorante persecución a las autocaravanas y furgonetas, prohibiendo la pernocta y el aparcamiento o gravándolo con tasas abusivas.

Risco del Morrón

Pero se siguen abriendo vías, sus paredes todavía tienen mucho que ofrecer. En este aspecto, estos últimos años se ha recuperado del ostracismo una de las grandes paredes, que si bien está algo alejada del pueblo, también es una de las más visibles y atrayentes. El risco de Morrón ha recibido en pocos años una atención inusitada y alberga en la actualidad vías de gran calidad y espectacularidad. Es una pared vertical y con grandes tramos de desplome que alterna roca roja y gris, en general buena con algún tramo a vigilar. La mayoría de las vías, aunque están bastante equipadas, requieren algo de material adicional de protección. También hay alguna totalmente equipada estilo deportivo. La pared está orientada al norte, lo que hace que sea una buena alternativa para huir del calor.

La peculiaridad de la roca del risco de Morrón, admite en general una buena autoprotección, siendo destacable la cantidad de puentes de roca que se pueden aprovechar. Es recomendable utilizar doble cuerda en la mayoría de las vías, aunque se puede escalar con simple, ya que las líneas de rápeles están preparadas para ello (mínimo cuerda de 70 m).

Último rápel

Como en cualquier pared, por muy equipada que esté, se requiere experiencia en estas lides de bregar con un terreno no siempre evidente, reuniones y rápeles.

Acceso al risco del Morrón: desde la presa de Arenós, caminar por la carretera dirección Montanejos. A unos 200 más o menos empieza el evidente camino que sube y se interna en el pinar. Seguirlo en dirección a la pared con algún zig-zag; pasamos por una cantera, y en una zona llana en la que vemos cerca una casa en ruinas, el camino se desvía a la izquierda en dirección a la pared por una poco marcada canal. El camino zigzagea por el bosque hasta llegar a una pedrera en la que nos guiarán los hitos. Ya cerca de la base de la pared, hay que desviarse hacia ella por sendas poco evidentes. El camino en general es cómodo y agradable.

Descenso: desde la brecha más al O de la cumbre, una cuerda fija nos lleva al primer rápel de unos 35 metros hasta una buena repisa. Desde aquí un segundo rápel de unos 55 metros hasta una depresión en la pared (sin repisa, semicolgado). Llegamos desde aquí al suelo en un tercer rápel volado y espectacular de unos 55 metros. Todos los rápeles tienen 3 anclajes químicos con anilla, y también hay rápeles intermedios para bajar con una cuerda de 70 m. Hay otra instalación de rápeles para bajar por la canal y la arista E (destrepe por la canal E y dos rápeles de unos 50 m o 4 más cortos) pero no es recomendable (destrepes, vegetación, tierra y piedras).

De las vías totalmente equipadas, la más recomendable quizá sea la vía “Auténtica” en la parte derecha de la pared y entre las semiequipadas, una buena elección para tomar contacto sin mucha dificultad son las vías “El Infante” en el extremo NE de la pared y la “Central”, las dos son de las rutas pioneras de la pared (mediados de los años 70), pero han sido reequipadas en los últimos años.

Vía Auténtica, croquis de Luis Alfonso.
lanochedelloro.com
Croquis de Luis Alfonso.
lanochedelloro.com
Vía Central.
croquis de Luis Alfonso
lanochedelloro.com

Para los que se queden con ganas de más, también hay un sector de vías deportivas en la base de la pared (en la parte izquierda, extremo NE), a la derecha del inicio de la vía de Infante.

Más croquis en:

lanochedelloro.com

enlavertical.com

AVALANCHAS, el peligro infravalorado

El invierno se acerca, y todos los amantes de la montaña invernal nos ponemos un poco nerviosos ansiando la esperada nieve. Esperamos disfrutar de las blancas laderas sin límite, pero la montaña invernal no es un parque temático. Fuera del entorno controlado de las estaciones de esquí, el peligro de las avalanchas acecha. Ahora estás a tiempo de prepararte para minimizar el riesgo esta próxima temporada.

Avalancha en el Circo de Gredos

Cada invierno hay accidentes producidos por avalanchas y muchos con trágicos resultados. En EE.UU mueren por esta causa unas 30 personas por año, unas 15 en Canadá y unas 7 en nuestros Pirineos. La tendencia es además ascendente y preocupante. Uno de los motivos es estadística simple, cada vez hay más gente por las montañas. La promoción de la “aventura” por parte de empresas, marcas, administraciones y estaciones de esquí, ha multiplicado los practicantes del esquí “fuera de pista” (aunque para ser moderno hay que decir “freeride”) y el esquí de montaña. Los nuevos materiales que han ido surgiendo en los últimos 15 años y su promoción, han contribuido enormemente a facilitar el acceso a este terreno a un perfil de usuario que si bien puede tener un nivel técnico de práctica elevado, tiene en general poco o nulo conocimiento sobre avalanchas.

Pero aun siendo consciente del peligro, los humanos cuando buscamos diversión, tenemos con frecuencia comportamientos que nos exponen. Cada persona tiene una tolerancia al riesgo, para no pasar miedo, pero que la actividad no sea aburrida. A medida que aumenta nuestra habilidad, esta percepción cambia y nos arriesgamos más. Igual pasa con los avances de material, cada vez disponemos de un mejor equipo de seguridad pasiva (ARVA, pala, sonda, airbag) que puede proporcionar una falsa sensación de seguridad y disponer al individuo a arriesgar más. La consecuencia es que el nivel de exposición al peligro no cambia pese a las ventajas técnicas. Esto se conoce como “homeostasis del riesgo”, los avances en seguridad para disminuir los accidentes y sus consecuencias, son contrarrestados por el comportamiento más temerario de los individuos, al sentirse más seguros gracias a esos avances.

En el caso de las avalanchas, esta agravado por la retroalimentación positiva. Como la mayoría de las veces no pasa nada, pese a arriesgar sin sentido más de la cuenta, cada vez arriesgo más en situaciones parecidas; hasta que se acaba la suerte. Otro factor de agravamiento es la conducta grupal. Se sigue ciegamente a un líder, que si bien puede ser todo un experto esquiador, su conocimiento sobre avalanchas puede ser pobre o nulo; este es un caso cada vez más frecuente en los entornos “fuera de pista” de las estaciones de esquí. En un grupo sin un líder respetado y con conocimiento (como un guía de montaña o un experto responsable), los comportamientos suelen ser bastante temerarios o irracionales. En general los grupos grandes arriesgan más, ya que nuestro instinto nos ofrece una peligrosa sensación de falsa seguridad. También el ego complica las decisiones cuando no hay líder, nadie quiere ser el gallina que se raje.

Todos hemos cometido errores, todos hemos arriesgado más de la cuenta alguna vez, y si somos conscientes de ello ya tenemos mucho ganado. Lo más peligroso es afrontar riesgos sin siquiera ser consciente de ello. La experiencia sobre todo enseña prudencia, ya que aprendes que eso de que las cosas les pasan a los demás es una ilusión, los demás seremos tarde o temprano nosotros si no actuamos con cabeza.

Avalancha de placa en el Venteadero. Circo de Gredos

Aprende todo lo que puedas sobre avalanchas, existen excelentes libros y cursos. Adquiere un equipo de seguridad de calidad, una ARVA de tres antenas, una buena pala y sonda y aprende a utilizarlo correctamente con prácticas periódicas, al menos cada comienzo de temporada. Además tienes en el mercado mochilas con “airbag” que pueden disminuir la posibilidad de ser enterrado (si eres capaz de activarla). Pero recuerda que llevar todo esto no te garantiza nada, una avalancha por pequeña que sea, puede ser letal aunque lleves toda la parafernalia técnica de seguridad pasiva. Las estadísticas son demoledoras en este aspecto. Si te pilla una avalancha, tener las mayores posibilidades de supervivencia requiere que se den una serie de factores positivos: que quede en la superficie alguien con capacidad y equipo para rescatar rápidamente, que el accidentado lleve ARVA, que el enterramiento no sea a gran profundidad, que la víctima no choque con obstáculos cuando es arrastrada, y que la masa no sea tan densa que provoque traumatismos severos. Si no llevas ARVA y te entierra completamente, casi seguro estás muerto. Al ser el rescate rápido por los compañeros casi la única opción de sobrevivir, no permitas que en el grupo haya alguien sin equipo o formación, ya que de ello puede depender tu pellejo.

Con este panorama tan desalentador, la prevención es la mejor y casi la única medicina, actuando con conocimiento y sensatez. Aunque el riesgo nunca podremos eliminarlo del todo, ya solo con consultar el parte de avalanchas y actuar en consecuencia, evitando las pendientes fuertes en la orientación y altitud a la que informe, habremos disminuido el riesgo al mínimo. Evitemos en general exponernos a los que se llama “los tres ángeles de la muerte”: riesgo 3 + ladera orientada al norte + pendiente de más de 30º.

Disfruta del regalo que supone una ladera de nieve virgen, pero actúa para que puedas hacerlo muchos años.