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Nudo de mula, un nudo de fuga imprescindible para bloquear cualquier freno.

El nudo de mula es un nudo de los llamados de fuga. Este escurridizo nombre se les da a los nudos que pueden ser desechos incluso soportando carga. Esta cualidad los hace imprescindibles como recurso para cualquier escalador que tenga dificultades. Lo de mula está claro, el nudo típico que se suele usar para atar equinos.

Sirve para bloquear cualquier dispositivo de freno manual y evidentemente también el nudo dinámico, lo que hace que el nudo de mula sea una herramienta imprescindible para trasladar la carga de la cuerda de un sistema a otro y por tanto poder realizar multitud de maniobras: pasar nudos por un freno al descolgar al alguien con cuerdas empalmadas; pasar nudos al rapelar por una cuerda con nudos; bloquear un freno para descargar el peso en un autobloqueante; poder atar una carga con un sistema largable etc…

Su ejecución, aunque sencilla, suele crear problemas a los que no están muy familiarizados con los nudos, y sobre todo cuando se tiene que hacer bajo estrés, con tensión en la cuerda y en diferentes orientaciones. La solución como siempre es bien simple: práctica. Practica con ambas manos, con el nudo orientado hacia arriba o hacia abajo, sobre un freno manual o sobre el nudo dinámico, hasta hacerlo de manera automática.

Ejecución y desbloqueo del nudo de fuga
Otra visión de su ejecución
Bloqueo simple de un freno tipo cesta asegurando al primero

Cuando se hace sobre un nudo dinámico, al ejecutar el nudo de mula se suelen dejan ir unos 20 o 30 cm de cuerda, ya que al quitar la mano que sujeta las cuerdas, el nudo sube hasta topar con el mosquetón. Si no quieres perder nada hay un truco, una vez hecho el nudo, déjalo muy flojo y sin soltar las cuerdas, sujeta fuerte el nudo dinámico con la mano libre para que no deslice. Ahora suelta las cuerdas y tira del cabo del seno que bloquea hacia arriba hasta que lo juntes con el mosquetón y lo aprietes.

Cómo ajustar el nudo de mula para que no retroceda

Una vez realizado, si no se va a desbloquear de inmediato, hay que rematarlo con un sobrenudo de seguridad o mosquetoneando el seno en el firme; así se evita que se pueda tirar accidentalmente y desbloquearlo.

Nudo de mula sobre freno tipo cesta

Desbloquear un nudo de mula no tiene mucho misterio, pero hay matices. Cuando vayas tirando, el seno de bloqueo que va reduciéndose a medida que tiras suele retorcerse, si pasa esto, con la mano libre evita que se retuerza, ya que si llega al final muy retorcido no podrás deshacerlo. Una vez que tan solo queda un pequeño bucle, para y pega un tirón seco con ambas manos, sujetando obviamente la cuerda inactiva con tensión para evitar que el nudo deslice sin control. Ahora ya puedes dejar correr el nudo lo que necesites.

Si te gusta la escalada de paredes de varios largos y leer esto te hace pensar que sabes poco sobre cómo resolver problemas, estás a tiempo de solucionarlo, ya que seguro que entonces no los has tenido hasta ahora. En las paredes, es responsabilidad de todos los miembros de la cordada saber cómo ayudar a un compañero en apuros o accidentado. Con los años todos nos damos cuenta de que las cosas chungas no solo les pasan a los demás, tarde o temprano los “demás” podemos ser tú, yo o algún compañero. Mejor que te pille con recursos. Un curso de primeros auxilios y autorrescate es una de las mejores inversiones que puedes hacer como montañero y escalador, y una obligación moral para con tus colegas de cuerda.

Risco de Morrón en Montanejos, escaladas a la sombra

Montanejos fue durante mucho tiempo uno de los epicentros de la escalada deportiva de dificultad. La graduación irreal de la que hacían gala sus impulsores fue uno de los desencadenantes de su decadencia, esto combinado con que no es la escalada que está de moda para la media del escalador deportivo actual. Por supuesto que se sigue escalando en Montanejos, por mucho que no esté de moda, sus paredes tienen argumentos suficientes para satisfacer a un amplio espectro de escaladores. Es además un lugar en el que se puede escalar durante todo el año (salvo algún periodo de excesivo calor o frío). Tampoco ayuda en su promoción un ayuntamiento que de siempre le ha dado la espalda a la escalada, quizá porque no entienden el tesoro que tienen en este aspecto. Uno de los aspectos negativos, ya frecuente en nuestro país en muchos sitios, es la ignorante persecución a las autocaravanas y furgonetas, prohibiendo la pernocta y el aparcamiento o gravándolo con tasas abusivas.

Risco del Morrón

Pero se siguen abriendo vías, sus paredes todavía tienen mucho que ofrecer. En este aspecto, estos últimos años se ha recuperado del ostracismo una de las grandes paredes, que si bien está algo alejada del pueblo, también es una de las más visibles y atrayentes. El risco de Morrón ha recibido en pocos años una atención inusitada y alberga en la actualidad vías de gran calidad y espectacularidad. Es una pared vertical y con grandes tramos de desplome que alterna roca roja y gris, en general buena con algún tramo a vigilar. La mayoría de las vías, aunque están bastante equipadas, requieren algo de material adicional de protección. También hay alguna totalmente equipada estilo deportivo. La pared está orientada al norte, lo que hace que sea una buena alternativa para huir del calor.

La peculiaridad de la roca del risco de Morrón, admite en general una buena autoprotección, siendo destacable la cantidad de puentes de roca que se pueden aprovechar. Es recomendable utilizar doble cuerda en la mayoría de las vías, aunque se puede escalar con simple, ya que las líneas de rápeles están preparadas para ello (mínimo cuerda de 70 m).

Último rápel

Como en cualquier pared, por muy equipada que esté, se requiere experiencia en estas lides de bregar con un terreno no siempre evidente, reuniones y rápeles.

Acceso al risco del Morrón: desde la presa de Arenós, caminar por la carretera dirección Montanejos. A unos 200 más o menos empieza el evidente camino que sube y se interna en el pinar. Seguirlo en dirección a la pared con algún zig-zag; pasamos por una cantera, y en una zona llana en la que vemos cerca una casa en ruinas, el camino se desvía a la izquierda en dirección a la pared por una poco marcada canal. El camino zigzagea por el bosque hasta llegar a una pedrera en la que nos guiarán los hitos. Ya cerca de la base de la pared, hay que desviarse hacia ella por sendas poco evidentes. El camino en general es cómodo y agradable.

Descenso: desde la brecha más al O de la cumbre, una cuerda fija nos lleva al primer rápel de unos 35 metros hasta una buena repisa. Desde aquí un segundo rápel de unos 55 metros hasta una depresión en la pared (sin repisa, semicolgado). Llegamos desde aquí al suelo en un tercer rápel volado y espectacular de unos 55 metros. Todos los rápeles tienen 3 anclajes químicos con anilla, y también hay rápeles intermedios para bajar con una cuerda de 70 m. Hay otra instalación de rápeles para bajar por la canal y la arista E (destrepe por la canal E y dos rápeles de unos 50 m o 4 más cortos) pero no es recomendable (destrepes, vegetación, tierra y piedras).

De las vías totalmente equipadas, la más recomendable quizá sea la vía “Auténtica” en la parte derecha de la pared y entre las semiequipadas, una buena elección para tomar contacto sin mucha dificultad son las vías “El Infante” en el extremo NE de la pared y la “Central”, las dos son de las rutas pioneras de la pared (mediados de los años 70), pero han sido reequipadas en los últimos años.

Vía Auténtica, croquis de Luis Alfonso.
lanochedelloro.com
Croquis de Luis Alfonso.
lanochedelloro.com
Vía Central.
croquis de Luis Alfonso
lanochedelloro.com

Para los que se queden con ganas de más, también hay un sector de vías deportivas en la base de la pared (en la parte izquierda, extremo NE), a la derecha del inicio de la vía de Infante.

Más croquis en:

lanochedelloro.com

enlavertical.com

AVALANCHAS, el peligro infravalorado

El invierno se acerca, y todos los amantes de la montaña invernal nos ponemos un poco nerviosos ansiando la esperada nieve. Esperamos disfrutar de las blancas laderas sin límite, pero la montaña invernal no es un parque temático. Fuera del entorno controlado de las estaciones de esquí, el peligro de las avalanchas acecha. Ahora estás a tiempo de prepararte para minimizar el riesgo esta próxima temporada.

Avalancha en el Circo de Gredos

Cada invierno hay accidentes producidos por avalanchas y muchos con trágicos resultados. En EE.UU mueren por esta causa unas 30 personas por año, unas 15 en Canadá y unas 7 en nuestros Pirineos. La tendencia es además ascendente y preocupante. Uno de los motivos es estadística simple, cada vez hay más gente por las montañas. La promoción de la “aventura” por parte de empresas, marcas, administraciones y estaciones de esquí, ha multiplicado los practicantes del esquí “fuera de pista” (aunque para ser moderno hay que decir “freeride”) y el esquí de montaña. Los nuevos materiales que han ido surgiendo en los últimos 15 años y su promoción, han contribuido enormemente a facilitar el acceso a este terreno a un perfil de usuario que si bien puede tener un nivel técnico de práctica elevado, tiene en general poco o nulo conocimiento sobre avalanchas.

Pero aun siendo consciente del peligro, los humanos cuando buscamos diversión, tenemos con frecuencia comportamientos que nos exponen. Cada persona tiene una tolerancia al riesgo, para no pasar miedo, pero que la actividad no sea aburrida. A medida que aumenta nuestra habilidad, esta percepción cambia y nos arriesgamos más. Igual pasa con los avances de material, cada vez disponemos de un mejor equipo de seguridad pasiva (ARVA, pala, sonda, airbag) que puede proporcionar una falsa sensación de seguridad y disponer al individuo a arriesgar más. La consecuencia es que el nivel de exposición al peligro no cambia pese a las ventajas técnicas. Esto se conoce como “homeostasis del riesgo”, los avances en seguridad para disminuir los accidentes y sus consecuencias, son contrarrestados por el comportamiento más temerario de los individuos, al sentirse más seguros gracias a esos avances.

En el caso de las avalanchas, esta agravado por la retroalimentación positiva. Como la mayoría de las veces no pasa nada, pese a arriesgar sin sentido más de la cuenta, cada vez arriesgo más en situaciones parecidas; hasta que se acaba la suerte. Otro factor de agravamiento es la conducta grupal. Se sigue ciegamente a un líder, que si bien puede ser todo un experto esquiador, su conocimiento sobre avalanchas puede ser pobre o nulo; este es un caso cada vez más frecuente en los entornos “fuera de pista” de las estaciones de esquí. En un grupo sin un líder respetado y con conocimiento (como un guía de montaña o un experto responsable), los comportamientos suelen ser bastante temerarios o irracionales. En general los grupos grandes arriesgan más, ya que nuestro instinto nos ofrece una peligrosa sensación de falsa seguridad. También el ego complica las decisiones cuando no hay líder, nadie quiere ser el gallina que se raje.

Todos hemos cometido errores, todos hemos arriesgado más de la cuenta alguna vez, y si somos conscientes de ello ya tenemos mucho ganado. Lo más peligroso es afrontar riesgos sin siquiera ser consciente de ello. La experiencia sobre todo enseña prudencia, ya que aprendes que eso de que las cosas les pasan a los demás es una ilusión, los demás seremos tarde o temprano nosotros si no actuamos con cabeza.

Avalancha de placa en el Venteadero. Circo de Gredos

Aprende todo lo que puedas sobre avalanchas, existen excelentes libros y cursos. Adquiere un equipo de seguridad de calidad, una ARVA de tres antenas, una buena pala y sonda y aprende a utilizarlo correctamente con prácticas periódicas, al menos cada comienzo de temporada. Además tienes en el mercado mochilas con “airbag” que pueden disminuir la posibilidad de ser enterrado (si eres capaz de activarla). Pero recuerda que llevar todo esto no te garantiza nada, una avalancha por pequeña que sea, puede ser letal aunque lleves toda la parafernalia técnica de seguridad pasiva. Las estadísticas son demoledoras en este aspecto. Si te pilla una avalancha, tener las mayores posibilidades de supervivencia requiere que se den una serie de factores positivos: que quede en la superficie alguien con capacidad y equipo para rescatar rápidamente, que el accidentado lleve ARVA, que el enterramiento no sea a gran profundidad, que la víctima no choque con obstáculos cuando es arrastrada, y que la masa no sea tan densa que provoque traumatismos severos. Si no llevas ARVA y te entierra completamente, casi seguro estás muerto. Al ser el rescate rápido por los compañeros casi la única opción de sobrevivir, no permitas que en el grupo haya alguien sin equipo o formación, ya que de ello puede depender tu pellejo.

Con este panorama tan desalentador, la prevención es la mejor y casi la única medicina, actuando con conocimiento y sensatez. Aunque el riesgo nunca podremos eliminarlo del todo, ya solo con consultar el parte de avalanchas y actuar en consecuencia, evitando las pendientes fuertes en la orientación y altitud a la que informe, habremos disminuido el riesgo al mínimo. Evitemos en general exponernos a los que se llama “los tres ángeles de la muerte”: riesgo 3 + ladera orientada al norte + pendiente de más de 30º.

Disfruta del regalo que supone una ladera de nieve virgen, pero actúa para que puedas hacerlo muchos años.

Entrenamiento mental. Progresar en la escalada es general una cuestión de actitud, no de músculos

La progresión como escalador requiere obviamente aumentar las habilidades técnicas y la capacidad física de la persona, y es en eso en lo que la mayoría centra su entrenamiento. Pero para un porcentaje muy elevado, no son esos factores el problema de su estancamiento, si no el entrenamiento mental. Yo siempre he dicho que la capacidad como escalador es como una banqueta de tres patas: física, técnica y mente. Si una pata es más corta, la banqueta esta coja. Eso no quiere decir que no se pueda escalar y divertirse, adaptando el tipo de escalada a esa carencia. Pero si realmente pretendes mejorar, tienes que ser sincero contigo mismo y afrontar las carencias en serio.

Sobre el entrenamiento físico, hoy en día lo tienes bien fácil gracias a rocódromos y entrenadores. Se igualmente sincero y realista con el tiempo y el esfuerzo que estás dispuesto a invertir, y a dónde quieres llegar, sobre todo si pretendes grandes logros (personales o deportivos). El asunto técnico es algo más complicado, ya que los rocódromos y la roca son dos mundos diferentes. Si realmente quieres mejorar técnicamente en roca, mi consejo es que escales en todo tipo de rocas e inclinaciones. Centrarte en un tipo te convertirá en un especialista, no hay problema si solo haces escalada deportiva, ya que puedes elegir, pero no te frustres si fuera de tu terreno no te meneas.

Y llegados al aspecto del entrenamiento mental, es donde encontramos más problemas. Lo primero que debemos preguntarnos y ser sinceros es “qué busco en la escalada” es decir, qué me motiva a escalar. Esta respuesta es la clave de todo, ya que es de donde provendrá la motivación para realmente esforzarse en mejorar cada faceta. Si lo que quieres es simplemente pasar un buen rato con amigos, pero sin problemas ni sobresaltos, escala cosas dentro de tu nivel de competencia donde te sientas cómodo. Puede que incluso pases de escalar de primero para simplemente hacer un poco de ejercicio; si es tu decisión, que nadie te fuerce a lo contrario. Entrenar con amigos en un rocódromo se resultará igualmente efectivo y motivante, ya que poco a poco podrás acceder a un mayor número de vías y divertirte más.

Pero si realmente te gusta escalar y pretendes hacerlo cada vez mejor, tendrás que esforzarte, ya que en esta vida no hay nada gratis, y con esto me refiero tanto al entrenamiento como a la escalada en si. Habrás oído hablar de la “zona de confort”, ahí donde estamos cómodos y calentitos, pues aquí no se aprende; si no fuerzas tus límites no progresarás. Es una paradoja, pero nuestra mente nos impulsa a quedarnos en esa zona, sin embargo, es saliendo de ella cuando aumentas tu “zona de confort” cada vez más. Tienes que aceptar retos que te obliguen a salir de allí y arriesgar. Claro que te puedes caer, cuando rozas tus límites solo pueden pasar dos cosas, o subes o te caes. Pero hasta que no aceptes esa posibilidad como parte del juego no mejorarás. Aprender a caer es por tanto una prioridad para acoplar la caída como una técnica más y que no sea algo desconocido, y es además una cuestión de seguridad, para aprender a juzgar con criterio dónde puedo o no forzar y caerme de forma segura. Hay que tener en cuenta que una cosa es el “riesgo percibido”, que es totalmente subjetivo y por tanto puede que imaginario e irreal, y otra el “peligro real”. El control de las caídas acercará tu percepción del riesgo a la realidad.

Aquí entramos en el concepto de “riesgo aceptable”, que no es igual para todas las personas. Si practicas escalada deportiva, salvo mala ubicación de los seguros, el riesgo real será siempre aceptable, pero para la escalada en pared necesitas mucha más experiencia para juzgar con un criterio acertado el riesgo real y aceptable para ti, es decir donde puedo o no arriesgar hasta el límite, para esto también es necesario autoconocimiento y autocontrol.

Esto son solo algunas ideas importantes, evidentemente el asunto es algo más complicado, además el aspecto mental varía mucho con la personalidad de cada individuo, pero como cualquier aspecto puede ser trabajado y mejorado.

Hay cursos específicos en los que podemos ayudarte en este aspecto mental y por supuesto de desensibilización ante las caídas, que suele ser uno de los problemas más recurrentes.

Recursos para escaladores: cómo sustituir un dispositivo de freno.

Perder el dispositivo de freno no es algo inusual, una mala manipulación, un despiste y vemos como nuestra “cesta” desaparece en el vacío. También podemos dejarnos el freno olvidado en la reunión cuando estamos asegurando al segundo desde la reunión y vamos a liderar el siguiente largo, sobre todo cuando estás escalando en una cordada de tres, que siempre hay más barullo en la reunión (esto a mí me pasa de vez en cuando), y también se nos puede olvidar en casa.

Esta “perdida” para un escalador no debería ser ningún problema, simplemente una pequeña incomodidad, que se puede solventar con los recursos que todo escalador de paredes debería saber. Siempre llevaremos mosquetones, y con ellos tenemos solución para este inconveniente, ya sea para asegurar al compañero desde la reunión o para rapelar.

El nudo dinámico es de sobra conocido, y es un excelente sistema de freno, equiparable en eficacia y seguridad a cualquier freno. Un mosquetón de pera (HMS) con seguro es lo único que necesitas para que este nudo sustituya al freno en la operación de asegurar al primero o al segundo. La forma de este tipo de mosquetón permite que el nudo pueda invertirse para frenar o dar cuerda en ambas direcciones sin atascarse, algo que sucede fácilmente si usamos un mosquetón en forma de “D”. Eso no quita que podamos en caso de necesidad usar un mosquetón que no sea HMS, teniendo en cuenta este inconveniente.La correcta utilización de este nudo es sencilla, como con cualquier freno se trata de sujetar la cuerda inactiva cuando sea necesario, pero al contrario de como haríamos con un freno tipo cesta, con este nudo hay que mantener las cuerdas activa e inactiva paralelas, es la forma de conseguir el máximo frenado y de que rice menos la cuerda.

asegurar al 1º con un nudo dinámico en el arnés
asegurar al 1º con un nudo dinámico en la reunión
asegurar al segundo con un nudo dinámico
asegurar a dos segundos

En el caso de utilizarlo para asegurar al segundo, podemos incluso hacerlo “antirretorno” insertando otro mosquetón, para que no sea necesario estar continuamente sujetando la cuerda inactiva con las manos.

dinámico antirretorno

Para rapelar también podemos utilizar este polivalente nudo, pero es más recomendable utilizar frenos de mosquetones, que rizan menos las cuerdas. Hay varios sistemas de confeccionar un freno de mosquetones, el que muestro aquí genera bastante rozamiento y es el recomendable por tanto con cuerdas finas de uso en doble. Utilizando mosquetones de sección redonda conseguimos menos fricción y con los de secciones perfiladas más. Se necesitan tres mosquetones para el freno (uno de seguridad), pero para que las cuerdas no rocen sobre el anillo ventral o sobre el cabo de anclaje es recomendable usar otro más de seguridad que haga de puente. Atención al desmontar el freno, ya que el primer mosquetón que cruzamos para hacer de barra de freno, está suelto y podemos perderlo fácilmente. No olvides un nudo autobloqueante de autoseguro.

freno de mosquetones para cuerdas finas

Como siempre, practica en un entorno seguro para familiarizarte con las nuevas técnicas o material antes de que tengas que usarlo de verdad.

 

Para los que gustan de datos históricos: Origen del nudo dinámico

Su origen se remonta a principios de la década de los 70 del pasado siglo, cuando la Comisión de Materiales y Técnicas del Club Alpino Italiano investigaba sobre nuevos sistemas de aseguramiento dinámico. Fueron tres hombres los que parieron a la criatura: Mario Bisaccia, Franco Garda y Pietro Gilardoni; que fue bautizada entonces como “mezzo barcaiolo” (medio ballestrinque, barcaiolo=barquero es el nombre en italiano del ballestrinque). Comprobadas sus propiedades como sistema efectivo para mejorar los métodos de aseguramiento, en 1974 la Comisión de seguridad de la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo) lo adoptó denominándolo “nudo UIAA”. Según los países se emplean actualmente varios nombres: en España el más común es “nudo dinámico”, en francés “demi-cabestan”, en alemán “halbmastwurf”, en inglés “Munter hitch” (fue introducido en USA por el guía suizo Werner Munter) y en Italia se conserva el nombre original.

Empotradores: cómo convertirlos en un anclaje multidireccional y otras precauciones

Los empotradores o fisureros son los anclajes para escalada en roca más ligeros, simples y eficientes, pero para que sean seguros, requieren algunas precauciones importantes, ya que son susceptibles de moverse y descolocarse por la tensión de la cuerda o directamente salirse y ser inútiles si la dirección de la posible tracción no coincide con la dirección en la que se encaja más en la grieta.

¡No queremos que pase esto!

La primera precaución general es encajarlo en el momento de la colocación con algunos tirones fuertes que lo sujeten en el estrechamiento elegido. Evidentemente como esto puede complicar la recuperación, el segundo de cuerda siempre debe estar provisto de un sacafisureros.

La segunda es colocar una cinta exprés lo suficientemente larga para que elimine o minimice la tensión que pueda trasmitirle la cuerda con sus movimientos, y evitar que se descoloque. La cinta debería ser larga en cuanto la cuerda no vaya totalmente rectilínea (al menos 30 o mejor 60 cm).

El caso más desfavorable es cuando la correcta dirección en la que se encaja no coincide en absoluto con el potencial tirón en caso de caída, como puede suceder en inicio de travesías o al colocarlos en grietas oblicuas u horizontales. En este caso la única solución eficaz es colocar un segundo empotrador (u otro anclaje) que se encaje de forma opuesta al principal y atar ambos de manera que uno sujeta al otro, quedando así un anclaje multidireccional.

Formas de convertir un empotrador en multidireccional: ballestrinque en el empotrador principal.
Formas de convertir un empotrador en multidireccional: ballestrinque en los dos.
Formas de convertir un empotrador en multidireccional: con una vuelta simple.

Salvo excepciones de vías muy rectilíneas, escalar con doble cuerda (y saber gestionarla adecuadamente) es en mi opinión casi imprescindible en vías de autoprotección para optimizar el uso de anclajes unidireccionales como empotradores o friends y conseguir un mejor deslizamiento y mayor seguridad. Con frecuencia en estas vías no es fácil prever el recorrido de la cuerda, ya que se depende de la posibilidad de emplazamientos para los seguros, lo que puede conducir a un recorrido sinuoso, donde las cuerdas dobles son una gran ventaja.

La gestión de la doble cuerda es importante

Totem cam, un nuevo concepto de “friend” que aporta algo más

He utilizado los “friend” desde que se comercializaron, sí ,aquellos de vástago rígido de “Wild Country” que supongo solo habéis utilizado los que peinéis canas. Para los que nos gusta la escalada (no me refiero a la deportiva obviamente), después del fuego y la rueda, el “friend” es el mejor invento de la humanidad.

No es extraño que el nombre comercial del primer “empotrador de expansión por levas” se siga utilizando como genérico para referirse a todos, ya que resume perfectamente lo que significan estos cacharros para nosotros. El nombre para los “friend” fue acuñado por Chris Walker cuando él y Ray Jardine (el diseñador de los prototipos) iban a escalar con otros escaladores que no conocían el secreto de los prototipos que estaban usando. Chris quería saber si Ray llevaba la bolsa con los “juguetes”, pero no sabía cómo preguntárselo sin levantar sospechas. Finalmente le preguntó: “¿has traído la bolsa de los “amigos”, Ray?”. El nombre quedó.

Los primitivos “Friends”

Muchos fabricantes los han imitado desde entonces, mejorando lo más obvio, la flexibilidad y la ligereza. Más tarde, también de la mano del fabricante británico “Wild Country” llegó la miniaturización con los microfriends, que fueron (junto con los ya existentes empotradores o fisureros) otro gran avance para poder sustituir en gran medida los clavos; bueno para los escaladores y bueno para evitar el destrozo de las fisuras en la roca. Los legendarios microfriends “Alien” estaban presentes, y todavía están, en el arnés de la mayoría de los escaladores de vías de autoprotección.

El avance más notorio llego de la mano de Black Diamond con los dispositivos de doble eje, los “Camalot” que se hicieron rápidamente objeto de deseo. Otras mejoras y adaptaciones se han producido, y en mi opinión pocas notorias salvo los “Link Cam” que sin embargo no han llegado a ser muy populares pese a su gran versatilidad. Otra mejora que en mi opinión ha sido relevante, es la reducción en anchura de la cabeza de levas (X4 de Camalot, Alien revolution, Master cam de Metolius) , que permite asegurarse en fisuras poco profundas, aumentando las posibilidades de aseguramiento en gran medida.

Alien original
Camalot C4 de Black Diamond
Link cam de Omega Pacific

Desde hace pocos años, se comercializa algo nuevo y aún más eficiente en muchas situaciones: los TOTEM CAMS. Estos dispositivos cambian el tradicional sistema de tracción sobre el vástago, optando por una tracción directa por cable de cada par de levas, algo totalmente novedoso. Esto consigue más eficacia en fisuras abiertas, incluso con la posibilidad de que solo un par de levas esté en contacto con la roca en fisuras muy poco profundas (interesante para artificial), aunque éste es un uso marginal. Su gran flexibilidad y la fuerza de sus muelles, también minimiza el efecto de “caminar” y que se descoloque. En fin, en cuanto se prueban se aprecia que no son un “friend” más.

Totem cam

Como contrapartida y debido precisamente al sistema de cables, son más voluminosos que los tradicionales, aunque el peso está en consonancia con los competidores.

En mi opinión la mejor elección como primer juego de “friend” para los que empiezan, e igualmente para completar los microfriends más pequeños y los “friend” más grandes. Y desde luego la mejor opción cuando hay que doblar el juego de “friend”.

Juego de Totem cam

Estas son las especificaciones del fabricante:

  • Sistema patentado Direct Loading Camming Device (US patent 7,014,156) que aplica la carga perfectamente equilibrada en cada una de las cuatro levas.
  • Anchuras de cabeza bien proporcionadas, con la cabeza más estrecha para la talla menor.
  •  Cuerpo muy flexible.
  • Fácil manejo incluso con guantes.
  • Posibilidad de cargar solo dos levas. Consultar Instrucciones De Uso! • Muy buena capacidad de agarre.
  • Se mueven menos una vez emplazados, debido a los fuertes muelles y la gran flexibilidad. • Buen rango de expansión (1,64:1).
  •  Ligeros y duraderos

Tesoros de Gredos: Espolón de los López al Almanzor

El Circo de Gredos es bien conocido y frecuentado por excursionistas; con razón, ya que no faltan atractivos, aunque la inmensa mayoría se dirige al punto más alto y conocido, el Almanzor, cumbre más alta de todo el Sistema Central. Sin embargo y pese a su excelente oferta de agujas y paredes de buena roca, es poco frecuentado por escaladores. La razón más evidente es que no es una escalada que esté de moda: escalada de autoprotección, abundancia de fisuras, itinerarios con frecuencia sinuosos y exigentes, muchas reuniones desequipadas, aproximaciones largas… vamos que escalada con mayúsculas, donde el grado no es la religión como sucede en la actualidad. Un paraíso sin embargo para aquellos que preferimos montaña, soledad, y una escalada más creativa y menos prefabricada.

Para los que no lo conozcan y quieran probar, o los que lo conozcan pero no han probado sus mejores platos, esta es mi recomendación: La vía del Espolón de los López en el pilar E del Almanzor, la mejor manera de subir a su cumbre, por la que será seguramente la mejor de sus vías, y una de las mejores de todo el Circo en su dificultad. Es una vía fácil de seguir y de localizar, ya que se ve de forma evidente desde la aproximación a la Portilla del Crampón, el transitado camino que la mayoría elige para subir a la cumbre del Almanzor.

Siendo una vía de dificultad moderada, no hay que menospreciarla. Los grados que pongo en el croquis son mi apreciación personal, creo que más ajustada a la realidad, no los que habitualmente aparecen el las guías.

Material: empotradores y un juego bien completo de microfriends y friends hasta el camalot 3.

La entrada se localiza de forma evidente, una gran placa naranja en la base del espolón.

1º Largo: laja, fisura ciega y placa fisurada. Afortunadamente hay algún clavo en la parte difícil, ya que de otra manera no se puede asegurar, y además tiene un paso exigente. La reunión tiene tres clavos planos muy juntos en una fisura vertical, por lo que recomiendo reforzarla (camalot nº 1 o similar). También se puede seguir si corren bien las cuerdas y montarla más arriba.

2º largo: salida en placa hacia la izquierda para coger una fisura ancha , más arriba se pasa un poco a la izquierda para escalar un corto pero difícil diedro muy vertical. Reunión sin equipar en repisas, hay un cuerno de roca bueno y el resto a equipar.

3º largo: aunque la vía original se va hacia la derecha a buscar terreno más fácil dando un rodeo, lo más recomendable es seguir el diedro evidente que hay en la vertical de la reunión, exigente pero se asegura bien, al final del diedro salimos a la derecha a terreno más fácil, después el terreno se amansa y la reunión la hacemos donde nos guste.

4º largo: terreno sencillo al gusto hasta la brecha, donde ya podemos desatarnos y trepar hasta la cumbre, que todavía queda lejos.

Descenso: por la vía normal de la portilla de crampón. Desde la cumbre se destrepa hacia el Oeste, se baja por una canal y después seguir los hitos que hacia la izquierda llevan hasta la portilla.

Si no se quiere subir a la cumbre del Almanzor, la forma más rápida es bajar por la canal E. Desde la brecha donde acaba el cuarto largo y nos podemos desencordar, bajar por la canal evidente hacia el N. Enseguida encontramos a la derecha según bajamos la canal E, por la que seguimos bajando hasta que se empina y hacemos un corto rápel de unos 20 m (anillo en bloque). Seguimos bajando por la amplia plataforma hasta que de nuevo el terreno se empina y vemos un poco a nuestra derecha la continuación de la canal, aquí hacemos otro rápel de unos 45 m por la canal  hasta el suelo (anillo en puente de roca en la vertical de la canal).

Y aquí está Helena, mi compi en esta escalada, su primer Almanzor.

Solo integral, escaladores sin red ¿audacia…o temeridad?

Acabo de leer el libro del malogrado Ueli Steck, “Speed”. Es interesante la lucidez que tenía, sabiendo que jugaba a un juego que no admite errores. El mismo reconoce que tenía que dejar la escalada de velocidad en solo integral por ser demasiado peligrosa. Siempre dice que tuvo sensación de control; en lo que respecta a su técnica y sus posibilidades, desde luego el entrenamiento al que se sometía no dejaba dudas en ese aspecto, era un escalador de altísimo nivel en roca, hielo y mixto; con habilidades muy superiores a las dificultades técnicas a las que se enfrentaba en sus escaladas a toda máquina. Pero el mismo admite lo que todos sabemos y a algunos se les olvida: somos humanos, y tarde o temprano cometemos errores. Esto cuando se va con cuerda, ya sea solo o con un colega, puede ser un susto, un incidente o con mala suerte un accidente, pero cuando se va sin red… El mismo ya tuvo un susto del que salió por suerte vivo en la cara sur del Annapurna en 2007, una piedra le tiró. Esta es otra de las balas de la ruleta que no controlamos; lo peligros inherentes al medio, que en el Himalaya además se acrecientan con las dimensiones y la altitud. Quizá su accidente se hubiera producido igualmente aunque estuviera acompañado, eso nunca se sabrá, lo que es evidente es que su margen de error era poco o nada.

Tratamos a los escaladores en solo integral como héroes, pero en mi opinión y como dijo el desaparecido Reinhard Karl “No se puede pretender ser un héroe y tener la certeza de sobrevivir”. Tristemente muchos héroes además se ven presionados: los medios, los patrocinadores, el público. Cada vez el listón de la notoriedad está más alto y la línea roja donde la valentía pasa a ser temeridad es muy tenue. Es desgraciadamente larga la lista de solitarios que cometieron un error, ya sea técnico o de valoración y ahora son recuerdo. Se suele recurrir a decir que tuvieron mala suerte, pero quizá es que hasta ese momento la tuvieron buena, ya que los peligros de la montaña y los errores humanos son algo con lo hay que contar y que desde luego ellos sabían. Muchos supongo que eran conscientes de que vivir tan intensamente tenía seguramente el precio de vivir poco y les valía la pena, otros quizá de tantas veces que les salió bien se terminaron creyendo inmortales… Otros no pararon a tiempo.

Cada cual que busque su camino y asuma las consecuencias, nada que objetar. Pero es cuestionable la forma que tiene la sociedad y los medios de ensalzar a estos héroes, que como todos, sirven de ejemplo para las generaciones venideras. Muchos como el mismo Ueli, fueron un ejemplo de tesón, versatilidad, solidaridad y sencillez, este es el aspecto positivo, pero los solos integrales en mi opinión son un terreno que hay valorar con cautela y admitiendo su extrema peligrosidad.

Existe una delgada línea entre la audacia y la estupidez como la hay entre la prudencia y la cobardía. Jim Bridwell

Autorrescate en paredes, glaciares y avalanchas. Nuevo libro publicado

Portada nuevo libro

Ya esta a la venta mi nuevo libro. “Autorrescate en paredes, glaciares y avalanchas“. Heredero del primero sobre este tema que hice en 1996, pero con todas las aportaciones y mejoras que aportan los años. Ya se sabe, más sabe el diablo por viejo…. Creo que he hecho un buen trabajo, sobre todo por las horas que he tenido que invertir…y el cariño que he puesto. Gracias a los amigos (Jesús, Chema y Marcos) que han tenido la paciencia de leer los borradores y aportar sugerencias.

Es un libro para escaladores iniciados, que al menos conozcan los nudos básicos y las técnicas elementales de aseguramiento al primero, al segundo, montaje de reuniones y rápeles. Para los expertos puede ser una forma de refrescar y añadir conocimientos, y un aliciente para seguir aprendiendo.

Como todo manual técnico, necesita, no solo de atenta lectura y comprensión, sino de mucha práctica real de los contenidos para que sea realmente útil. Aconsejo a los que realmente quieran aprender y asentar los conocimientos, que realicen un curso sobre el tema; la práctica de maniobras y situaciones reales es la única manera de adquirir soltura y confianza y sacar el máximo provecho al material.

Como siempre, estoy abierto  a comentarios o aclaraciones sobre algún tema relacionado con el libro.