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CULTURA DE CALIDAD, la mejor medicina para no repetir la historia.

Estos días los medios se hacen eco de noticias que me causan estupor, no sé si la humanidad se está volviendo idiota o es que ya lo era y ahora se despierta con los acontecimientos actuales que polarizan la sociedad. Se producen derribos de estatuas y se propone el derribo o desaparición de otras que implican a personajes de muchos siglos atrás como la de Cristóbal Colón. En definitiva hay gente que se cree con derecho a juzgar con los principios, leyes y conceptos morales actuales, acciones de siglos atrás, un despropósito cultural de una magnitud incalculable. Si algo nos enseña la historia, es que tristemente todos los grandes imperios se han forjado con guerras, destrucción, explotación y esclavitud, desde Egipto o Roma, hasta los imperios coloniales Europeos. La historia es la que es y no podemos cambiarla, y destruir estatuas no borra la historia, y estos símbolos, aunque en su momento se erigieran como homenaje, hoy no pasan de ser meros recuerdos e incluso esculturas con valor artístico de nuestra triste historia, que hay que conocer precisamente para que la humanidad aprenda y haya cada vez haya menos posibilidad de que se repita.

Si decidimos juzgar a todos los personajes históricos de esta manera, habría que cargarse por ejemplo todas las estatuas de Julio César e incluso las megaestatuas de Ramsés II en Abu Simbel (algo parecido ya hicieron los talibanes, que se supone son los malos). La forma de pensar, la moral, la religión y las costumbres han cambiado tanto a lo largo de la historia, que solo pensar que hoy tenemos derecho a juzgar hechos transcurridos cientos o miles de años atrás, es de una prepotencia e ignorancia supremas.

Una cultura de calidad, eso es lo que hace falta en nuestra sociedad para que infunda a las generaciones presentes y venideras respeto y principios morales de igualdad entre todos los seres del planeta, sean del color, religión o país que sean. Una cultura que desde la tierna infancia enseñe también que dependemos de un planeta de recursos finitos que es nuestra única casa y de la que dependemos para nuestra supervivencia. La cultura es la mejor medicina contra la intolerancia y los fanatismos, no actos estériles como derribar objetos históricos.

COSAS SOBRE NUDOS – verdades y creencias.

En el mundillo de la escalada siempre se ha debatido sobre los nudos, sus virtudes o defectos, su resistencia, su idoneidad para algo concreto o la facilidad para memorizarlo o deshacerlo después de someterlo a carga importante. Hay cosas evidentes que se comprueban con la experiencia, como la facilidad para hacerlo, deshacerlo o comprobarlo visualmente, pero hay otras cosas como la resistencia o estabilidad del nudo que solo se pueden averiguar con ensayos serios.

En mis ya 44 años como escalador, como es lógico he cambiado mis preferencias sobre el uso de varios nudos a medida que sigo aprendiendo, recibiendo información y por mi trabajo de formador probando todo sobre el terreno en diferentes condiciones. Además en aquellos años en los que empecé la información era escasa, a lo sumo lo que te contaba algún amiguete “experto” o “enterao”, y en general la tecnología y los medios tampoco permitían ensayos rigurosos, con lo que usabas los nudos tradicionales que usaba todo el mundo sin cuestionar nada.

Hoy en día es diferente, hay información a espuertas.  Los mejores fabricantes tratan de asesorar a los potenciales clientes y hay numerosos ensayos sobre casi todo. También instituciones, clubs o particulares hacen de vez en cuando ensayos con bastante rigor. Internet además lo ha cambiado todo, ya que toda la información es accesible con unos pocos “clics”. Pero también sabemos que internet tiene su lado oscuro y hay un montón de basura. Si quieres información fiable, busca fuentes fiables, como fabricantes o instituciones de prestigio. Muchos pensaréis entonces, que este BLOG es otra de esas fuentes sin contrastar. Aunque según qué tema yo expongo mi opinión, con la validez que cada uno quiera darle, los que me conocen ya saben que tratándose de técnica o seguridad no recomiendo nada si una base objetiva o comprobada con ensayos y realidad sobre el terreno. Cuando la importancia lo requiere, como ahora, en los casos donde los ensayos contradicen alguna creencia general, ofrezco los datos objetivos necesarios para que los que duden (que están en su derecho) puedan comprobarlo de las fuentes originales.

En la actualidad hay en general bastante consenso sobre los nudos idóneos para cada uso, la lista “oficial” de los recomendados por la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo) es el más claro ejemplo de nudos más que probados, con todas las propiedades necesarias para que sean seguros, y aunque en mi opinión hay algunos de la lista que sobran y otros que faltan, esta lista es ya algo serio y fiable, para que el que se inicia tenga datos objetivos y no tener que buscar opiniones que pueden ser contradictorias.

Pero sobre algunos nudos, estén en esa lista o no, también hay algunas creencias falsas o se magnifican o denostan sus cualidades o carencias sin más argumentos que preferencias personales, suposiciones, impresiones o dudosos datos obtenidos de aquí o allá. En estos casos creo que es interesante aportar datos lo más objetivos posible para erradicar falsas creencias o elegir y usar con criterio esos nudos.

Con frecuencia se da demasiada importancia al porcentaje de resistencia teórica que se les supone a los nudos, es decir, la resistencia residual que tiene la cuerda con ese nudo en ella, pero en mi opinión es un dato irrelevante, además las condiciones de los ensayos y el método empleado pueden cambiar mucho el resultado como para considerarlo dogma. Que todos los nudos reducen la resistencia original de las cuerdas es bien sabido, ya que las curvas que hace el nudo no dejan que todo el grueso de las fibras de la cuerda trabaje por igual, sufriendo casi toda la tensión las fibras que quedan en el exterior de las curvas y casi nada las que están en el interior, pero lo cierto es que en una situación real de escalada es imposible que la cuerda se rompa por que hayamos hecho un nudo u otro, ya que si bien todos los nudos reducen la resistencia nominal de la cuerda, las fuerzas que pueden llegar a actuar sobre los elementos de la cadena de aseguramiento en una caída real (no de laboratorio) nunca serían suficientes. Lo que es realmente importante es saber cómo funciona la cadena dinámica de seguridad y actuar en consecuencia.

Además de adquirir una formación adecuada en aspectos relacionados con el aseguramiento, lo que realmente interesa al escalador, aparte de la obviedad de que sea adecuado y seguro para lo que se pretende, es su facilidad para hacerlo, que sea estable durante su uso y que se pueda deshacer fácilmente aunque se someta a gran carga. Estos son los criterios que en mi opinión deben prevalecer independientemente de si este es más resistente que aquel.

Otro elemento que lleva a confusión, es que muchos se limitan a ver la multitud de vídeos disponibles obviando las conclusiones finales si es que la hay. Los ensayos de resistencia en laboratorio son por lo general destructivos, llevando el material al límite hasta que rompe (siempre que la máquina de tracción utilizada en el ensayo tenga capacidad para ello), o ensayando caídas mucho más severas de lo que se puede dar en terreno real. Es decir el objetivo es ver el límite, y esto está bien para conseguir un amplio margen de seguridad. Sin embargo, como algunas veces veo en las redes o por las preguntas que me hacen, hay gente a la que le alarma que las cosas se rompan, es en lo único que se fijan sin considerar como se ha hecho el ensayo ni las fuerzas aplicadas para ello. En definitiva los datos de los ensayos hay que verlos en su contexto y compararlo con la realidad, donde por ejemplo, no se cae una masa de hierro de 80 kg, ni la cuerda está atada a un punto fijo en el lugar del freno. De hecho en cualquier ensayo serio se ofrecen conclusiones y se puntualiza si el material o la técnica ensayada es suficientemente segura o no, pese a que en el ensayo se haya ido todo al garete (que es lo que seguramente se pretendía).

A continuación expongo tanto opiniones como datos objetivos sobre falsas creencias o particularidades de algunos nudos que he visto crean confusión.

El ocho: su idoneidad está más que probada como nudo para encordamiento;  es universalmente recomendado y el primero que se enseña a los principiantes por su polivalencia. Se suele recomendar rematar el chicote sobrante con un nudo, e incluso hay autores que lo consideran imprescindible. En mi opinión es innecesario, es imposible que el nudo se afloje o deshaga después de apretarlo con la mano, en cualquier caso se aprieta más, si fuera así no sería desde luego recomendado como nudo preferente. No obstante el que sea aprensivo o no se fíe de su habilidad con los nudos, que lo haga, estorbar no estorba.

Hay una variante del ocho, conocida como nudo Wagner, en éste, el chicote sobrante se introduce de nuevo en el cuerpo del nudo con intención de poder deshacerlo después más fácilmente. Los ensayos demuestran que a este nudo le pasa igual que al bulin (as de guía) sin rematar, es decir se deshace con  carga baja ante una tracción anular (ver enlace al final del artículo). Si el bulin no se recomienda precisamente por eso, este tampoco debe recomendarse, pese a que hay sitios donde sorprendentemente lo ponen como más seguro que el ocho.

Variante: Ocho Wagner

El bulin doble:  es uno de los nudos excluidos de la lista UIAA (supongo que por ser más complejo), y sin embargo en mi opinión el mejor nudo para encordarse en escalada deportiva si se prevén caídas repetitivas, ya que por muchas que reciba se podrá desatar fácilmente. Yo por ejemplo lo uso por sistema en los cursos de entrenamiento mental, donde se hacen muchos ejercicios de caídas, y los alumnos siempre se sorprenden de lo práctico que resulta. Hay que tener en cuenta que es un nudo más complejo de realizar que el ocho y por tanto no recomendable para principiantes.

Bulin doble para encordarse

El ballestrinque:  por sus virtudes es con diferencia el más práctico y recomendable para autoasegurarse con la cuerda en las reuniones; se puede hacer con una mano, consume muy poca cuerda y se regula en distancia sin sacarlo del mosquetón. Si bien su uso está generalizado, también la creencia de que desliza a no sé cuantos kN. Los ensayos demuestran que esta creencia es falsa. Como en cualquier nudo, la tensión hace que se ajuste y se estire, y en el proceso puede deslizar algún centímetro, pero se comprime y termina por romperse la cuerda sin deslizar. En este ensayo de la marca KORDAS, la cuerda se rompe sin deslizar a unos 1200 daN con una cuerda nueva ( https://www.youtube.com/watch?v=VjsRsbLBH-Y ).

Ballestrinque

Nudo simple o cola de vaca con las puntas: es el recomendado para unir cuerdas de rápel y en la actualidad aceptado universalmente, pero también hay todavía reticencias, quizá debido a su simplicidad. Recuerdo hace años las reticencias de muchos, de hecho en EEUU todavía se le conoce en algunos círculos como “european death knot” (nudo de la muerte europeo) aunque hoy también es allí muy usado. Uno de los argumentos de los detractores es que hay nudos más resistentes, y es verdad, pero para la aplicación de nudo de unión de cuerdas para rapelar es más que sobrado y con importantes ventajas frente a nudos usados tradicionalmente como el pescador doble (que personalmente aborrezco) o el ocho enfrentado. El nudo simple es el menos voluminoso, se posiciona hacia afuera en las aristas y se desata con facilidad después por muchos rápeles que se hagan

Es importante remarcar, que para que este nudo trabaje bien y sea seguro, hay que apretarlo manualmente tirando fuerte individualmente de los cuatro cabos que salen del nudo, y dejar los chicotes sobrantes de al menos de 30 cm.

Como ejemplo de ensayos de nudos de unión de cuerdas, el realizado por la ENSA  (Ecole Nationale de Ski y d’Alpinisme) https://www.youtube.com/watch?v=N-jE-Da4P1U

Estos son los resultados de estos ensayos, hechos directamente sobre los cabos unidos por el nudo:

Union cuerdas, Beal gully 7,3 + 7,3 mm – El nudo simple, desliza entre 200 y 500 daN.

Union cuerdas, Beal gully 7,3 + 7,3 mm – En vez del nudo simple el ocho con las puntas, desliza sobre 200 daN, después se bloquea y rompe sobre 700 daN.

Union cuerdas 10,2 + 10,2 mm, desliza sobre los 400 daN.

https://eu.blackdiamondequipment.com/en_ES/experience-story?cid=qc-lab-what-is-the-best-rappel-knot

Hay otro ensayo del fabricante Black Diamond. En este caso con las cuerdas en doble como están en un rápel real (nudo solo en uno de los cabos).

Cuerdas de 10,2 + 10,2:

Con pescador doble  3003 kgf. Con nudo simple enfrentado (como el nudo de cinta) 2849 kgf. Con nudo simple 2243 kgf

Cuerdas de 8,1+8,1 mm:

Con pescador doble 1840 Kgf. Con nudo simple enfrentado  1757 kgf, Con nudo simple 1291 kgf.

Cuerdas de 10,2+8,1:

Con pescador doble 1690 kgf. Con nudo simple enfrentado 1690 kgf. Con nudo simple 1400 kgf.

CONCLUSIÓN: totalmente seguro, es más que suficiente, teniendo en cuenta además, que en un rápel la carga se reparte en dos cuerdas y por tanto al nudo le llega solo la mitad.

Unión de cuerdas para rapelar

Unión de cordinos de dyneema:

Hoy en día se fabrican cuerdas auxiliares y cordinos en fibras de alto peso molecular con nombres como aramida, spectra o dyneema. Si bien estas fibras tienen una resistencia superior a la habitual poliamida, su coeficiente de rozamiento es mucho menor y no vale cualquier nudo.

Aunque con este tipo de fibras lo recomendable es usar anillos ya cosidos, en el mismo ensayo anterior de la ENSA se hacen pruebas para comprobar que con cordinos de estas fibras, el único nudo seguro de unión es el pescador triple.

Nudo para cerrar anillos de Dyneema 5 mm.

Pescador simple 200 a 300 daN, INSUFICIENTE. Nudo de cinta 180 a 300 daN, INSUFICIENTE

Pescador triple 800 daN, OK

Hay otros ensayos del fabricante PETZL, en este caso sobre nudo de unión de su cordino hiperestático RAD LINE, que concluye lo mismo. Tanto el nudo simple como el ocho con las puntas son seguros si están bien azocados a mano.

https://www.petzl.com/ES/es/Sport/Nudos-de-union-con-el-RAD-LINE?ProductName=RAD-LINE-6-mm&Familly=Cuerdas

Tracción anular en el seno de los nudos

La mayoría de los nudos de amarre están configurados para que la tracción se haga sobre el firme, pero no sobre el seno que forma la gaza del nudo, lo que se denomina tracción anular. En un uso normal tampoco es una función necesaria, pero si accidental o voluntariamente se hace tracción en este sentido, hay nudos con resistencia insuficiente. El caso más conocido es el bulin o as de guía, en el que se necesita imperativamente rematar el chicote sobrante para que sea seguro. Afortunadamente sin rematar no lo debe usar ya nadie si tiene una mínima formación. Con el chicote rematado sin embargo, el bulin es tan resistente como el ocho, con lo que es un nudo perfectamente seguro. El hecho de que no esté en la lista de la UIAA es precisamente por el inconveniente citado y fácilmente evitable con el remate. Al igual que el bulin doble, el simple con remate no lo aconsejo para principiantes al ser más complicado de hacer.

Sobre el nudo Wagner como variante del ocho, ya hemos comentado que tiene el mismo problema. Estos son los resultados de ensayos de tracción anular:

Bulin sin remate, 200 kgf.

Ocho Wagner 250 Kgf.

Bulin con remate, más de 700 Kgf.

Ocho, más de 700 Kgf.

Bulin rematado

LAS CRISIS SON OPORTUNIDADES PARA APRENDER

De cada experiencia en la vida hay que aprender algo, sacar algo positivo; de la situación actual muchos aprenderán a valorar las pequeñas cosas. La mayoría en nuestros países “desarrollados” somos unos privilegiados. Vivimos en un periodo de paz y prosperidad nunca visto en Europa, en una sociedad del bienestar en la que damos por supuesto muchas cosas y damos excesivo valor a lo material y a lo superfluo. Esta experiencia actual lo primero que nos enseña es lo vulnerables que somos y lo que de verdad importa: salud, libertad, amor, amistad, familia, naturaleza.

Los alpinistas, como otros colectivos que viven ocasionalmente situaciones duras de diversa índole, en las que nada está garantizado, somos en general más conscientes de ello, y creo que por ello apreciamos más lo que tenemos y que se puede perder en un momento. La felicidad al fin de al cabo no es un estado de éxtasis continuo, si no los pequeños momentos que nos regala la vida, como unas risas, un beso, un atardecer o un paquetón de nieve bajo nuestros esquís. Cuando trabajaba de guía de trekking en el Himalaya siempre le decía a mis clientes más urbanitas, “Cuando acabe este viaje apreciarás en lo que vale darle a un botón y que se encienda la luz, abrir un grifo y que salga agua, incluso caliente”. La crisis presente nos pone por delante un futuro inquietante, el miedo a lo desconocido, a la incertidumbre, algo con lo que en la montaña hay que lidiar con frecuencia y que saca lo mejor y lo peor de las personas, y que ahora también se pone de manifiesto, tanto en los actos de ayuda y solidaridad como los comportamientos más egoístas y estúpidos.

Esta situación desconocida nos supera a todos, por supuesto también a científicos y gobernantes, que tienen que improvisar y decidir con datos incompletos e inciertos que además van cambiando según pasa el tiempo. Ahora hay mucho listo (es decir tonto) que critica y dice que no se hace bien, que se hace tarde, que así no… Hablar a “toro pasado” y encima desde la barrera es muy fácil, pero para las situaciones desconocidas y excepcionales como esta, nadie tiene ni varita mágica ni bola de cristal. Es vergonzoso, que políticos que han demostrado su incompetencia en crisis mucho menos graves, ahora no estén al menos callados con vergüenza torera. U otros que después de hacer todo lo posible por cargarse la sanidad ahora reclamen más medios para ella. Al fin y al cabo tenemos lo que nos merecemos, la democracia es así.

Este periodo excepcional debería servirnos para al menos reflexionar para el futuro y si es posible comprender que, como nos demuestra este nuevo virus, todos vamos en el mismo barco que se llama planeta tierra. Cuando la naturaleza lanza un órdago lo único que puede funcionar es que unamos fuerzas, que no hay fronteras ni razas, ni valen de nada religiones, nacionalismos y otros inventos que lo único que hacen es separar, y valorar lo que de verdad importa para el desarrollo, el bienestar y la seguridad de la gente, como algunas de las cosas que ahora aplaudimos por las tardes.

Yo particularmente soy pesimista, ya que en cuanto pase esto y la gente vuelva a su rutina, todo será un recuerdo y no habremos aprendido nada. Soy pesimista sobre todo porque la democracia tal como funciona hoy en día no es tal, como bien decía el maestro José Luis San Pedro, la gente es manipulada constantemente por los medios de comunicación con sus medias verdades, sus mentiras o sus omisiones, y esto es así en el mundo, no hablo solo de aquí, prueba de ello son algunos de los impresentables que tenemos en el mundo como líderes de potencias. El poder realmente lo tiene el dinero y los que controlan los medios, y al dinero le importa un bledo el bienestar general, el planeta o cualquier otra cosa que no sea acaparar más. Como decía un jefe nativo americano “algún día el hombre blanco se dará cuenta de que el dinero no se come”.

Publicado mi nuevo libro. DE LA ESCALADA DEPORTIVA A LAS VÍAS DE PARED

La intención  de este libro es facilitar y hacer más segura la transición para aquellos que desde la práctica de la escalada deportiva quieren empezar a escalar vías de varios largos, ya sean equipadas de semiequipadas. Hay multitud de pequeñas cosas que hay que tener en cuenta y aprender para disfrutar del nuevo juego con la mayor seguridad posible.

En consecuencia, el contenido va dirigido a escaladores iniciados que:

Posean una técnica gestual básica para progresar sobre todo tipo de inclinaciones y formas de la roca.

Que conozcan las técnicas de chapaje y gestión de la cuerda para escalar de primero.

Que dominen el manejo básico de los dispositivos de freno, tanto asistidos como manuales.

Que sepan asegurar de forma activa y dinámica a un primero de cuerda.

Que estén familiarizados con la técnica del rápel. En mi opinión este es el bagaje mínimo para empezar con las paredes, y como siempre si tienes carencias, trabaja tus puntos débiles.

Haré presentación del libro junto con un interesante taller de nudos y recursos útiles para escalada en pared:

el martes 10 de marzo a las 19 h en la Librería Desnivel (Plaza Matute, 6)

el jueves 19 de marzo a las 19:30 h en Espacio Acción (Marcelino Álvarez, 6)

MOCHILA PARA ESQUÍ DE MONTAÑA

TARGHEE 45, especifica para esquí.

Si bien para esta actividad nos podríamos apañar con cualquier mochila, el contar con una mochila específica bien pensada y construida nos ofrece comodidad, rapidez en el uso de su contenido y versatilidad.

No me estoy refiriendo a mochilas para los que quieren hiperligereza y su objetivo es correr por las montañas como si tuvieran prisa o estuvieran luchando contra el cronómetro; hoy en día la montaña parece a veces un estadio de atletismo. Me refiero a mochilas para los que buscan el placer del esquí y de disfrutar tranquilamente de la montaña, los que se paran a ver el paisaje, hacer fotos y comentar con los compañeros el paisaje o cualquier anécdota. Una mochila para esquí de travesía necesita un mínimo volumen, ya que solamente el equipo imprescindible, si queremos ser consecuentes con lo que se puede necesitar en alta montaña, ocupa un volumen que difícilmente entra en una mini-mochila.

Una mochila adecuada para esquí de montaña, debería llevar al menos:

  • Compartimento posterior específico de rápido acceso para pala y sonda.
  • Enganches para llevar los esquís en los laterales y en diagonal.
  • Cremallera de acceso total por la espalda al contenido, lo que facilita el acceso al dejar la mochila en la nieve y evita dejar cosas en la nieve.
  • Enganche para el piolet.
  • Soporte externo para el casco.
  • Salida para el tubo de una bolsa de hidratación.
  • Cinturón lumbar con cómodo ajuste y algún bolsillo.
  • Cincha pectoral de unión de las hombreras regulable en altura y de fácil manejo.
  • Algún bolsillo externo para mapa u otros objetos que deban estar a mano.
  • Tapa superior impermeable y desmontable.
TARGHEE 45, Compartimento para pala y sonda

No hay muchas mochilas en el mercado que lo ofrezcan, personalmente, este invierno estoy probando la mochila TARGHEE 45 de la marca americana GREGORY, que al igual que la otra que probé este verano, la ALPINISTO 50, cumple más que de sobra las expectativas. Con todos los detalles enumerados y alguna característica más que la hace una de las más completas para esta actividad. Su capacidad además se adapta desde una excursión de un día hasta una travesía de varios. Como ya comenté en un artículo anterior, esta marca no deja de sorprenderme con los acabados y detalles, además de su “garantía de por vida” para sus productos, lo que demuestra su compromiso con la calidad.

TARGEE 45, acceso al contenido por la espalda.

CONTENIDO DE LA MOCHILA

Evidentemente podemos prescindir de elementos si solamente vamos a dar una vuelta cerca del coche. Pero para una excursión seria de varias horas necesitamos un mínimo de equipo. Algunas cosas muchas veces no las usaremos, como los crampones o las cuchillas, pero no llevarlas puede implicar graves problemas de seguridad.

La vestimenta necesaria durante la marcha es muy personal, pero en general es recomendable una camiseta térmica de manga larga y colores claros (mejor blanco, abrigan igual y si hace calor se agradece), a complementar con un forro fino o grueso o una camiseta térmica más gruesa según temperatura. En cuanto al pantalón, más o menos grueso según clima.

Aparte de esta vestimenta básica y el obvio equipo de esquí (botas, esquís, pieles y bastones) ¿Que debe contener la mochila? Pues puede cambiar según criterios y la fiabilidad de la previsión meteorológica, pero en mi opinión sería esto:

EQUIPO PERSONAL

  • Crampones.
  • Piolet (prescindible si conocemos el terreno y sabemos que no será necesario porque es sencillo).
  • Casco
  • Cuchillas (prescindibles si nos calzamos siempre los crampones con nieve dura).
  • ARVA (3 antenas), pala (de verdad, no de juguete) y sonda.
  • Chaqueta simple impermeable.
  • Pantalón simple impermeable (prescindible con tiempo cálido y previsión fiable).
  • Chaqueta con relleno térmico.
  • Guantes y guantes de repuesto.
  • Gorro de abrigo y tubular (buff) según clima.
  • Gorro de sol (recomendable pero prescindible).
  • Cremas de protección, cara y labios.
  • Gafas categoría 4.
  • Mascara de ventisca según condiciones.
  • Botella y agua.
  • Algo de comida según gustos y duración.
  • Teléfono cargado (llevarlo apagado o en modo avión si queremos hacer fotos)

A COMPARTIR CON EL GRUPO

  • Botiquín con lo esencial (manta térmica, esparadrapo, analgésicos, tijeras, compeed, tiritas)
  • Mapa, brújula con inclinómetro y altímetro. Opcional GPS.
  • Cera o algún spray antizuecos para las pieles.
  • Estuche de reparaciones (multiherramienta, cinta americana, alambre, cordino, costura).
  • Piel de foca de repuesto (recomendable si es un grupo numeroso)
TARGHEE 45, porta esquís lateral y transversal con refuerzos anti-abrasión.

Es evidente que para llevar todo esto necesitamos una mochila generosa, si además está bien pensada para acceder a todo con facilidad mejor.

Mont-roig – Roca para el invierno

Vistas desde la ermita de Montalegre

Ya sabemos que Lérida es una de las provincias con más roca, y si bien en verano el Prepirineo no es en general un buen sitio para escalar, en época invernal con buen tiempo hay sitios excelentes como este ejemplo. La Sierra de Mont-roig, por orientación (S) y altitud (casi 1000 m) y tamaño de las paredes, es ideal en esta época. Itinerarios variados para todos los gustos, desde la deportiva de uno o varios largos a las vías de autoprotección, pasando por el artificial. Aliñado con un paisaje y vistas espectaculares sobre la plana de Lleida y el Montsec.

Las paredes se extienden hacia el Este desde la ermita de Montalegre (a la que se accede por pista desde el pequeño pueblo de Vilanova de la sal), donde hay pequeños sectores deportivos, y llega hasta la presa de Camarasa, extremo donde se encuentran las paredes más largas. Toda la sierra forma una muralla de paredes y riscos al estilo de las hermanas mayores Terradests y Montrebei, pero con longitudes menores, con la Pala Alta y la Paret dels Sostres como máximos exponentes de vías largas y espectaculares.

Desde la cumbre de la Pala Alta, vistas de Terradets y asomando de la niebla los pilares de la pared del Doll

La roca es variable, desde aceptable con algún tramo malo a buena o excelente, pero por lo general no es un problema. Para elegir tenemos la excelente “Guía de escaladas al Mont-roig” de Jordi Marmolejo y Joan Escuer. Como las paredes no son muy largas, son ideales para esta estación de días cortos, además con tiempo anticiclónico es frecuente escalar en camiseta contemplando un mar de nubes que cubre todas las zonas bajas y donde escalar sería desagradable por el frío. Las fáciles aproximaciones y descensos son la guinda para disfrutar de unas escaladas inolvidables.

En cuanto al grado, aunque solo he escalado aquí unas pocas vías, creo que está un poco apretado; por poner un ejemplo, en una de las grandes clásicas del lugar, el “Diedro Blanqueta” de la Pala Alta, el largo más difícil del diedro, que en los croquis pone V+, yo tranquilamente le daría 6a+ y además está pulido. Como siempre cuando vayáis a una zona nueva, es mejor no ser muy ambiciosos al principio para ver de qué va y evitar sorpresas. También como ya es frecuente en muchos sitios, hay alguna restricción por nidificaciones del 1 de enero al 31 de Julio (consultar en la guía), pero hay terreno de sobra.

Ya sabéis, si no os apetece ir a esquiar (o no hay buena nieve) aquí tenéis una alternativa excelente.

Inclinación de la pendiente


Factor invariable para la gestión del terreno

Aunque hay más factores a tener en cuenta a la hora de juzgar la peligrosidad de una pendiente, la inclinación es el factor más evidente para gestionar correctamente el riesgo ante las avalanchas. Sabemos que 3 de cada 4 avalanchas se producen en pendientes entre 34º y 45º.

El BPA (Boletín de Peligro de Avalanchas) nos ofrece información sobre el grado de peligro en orientaciones y alturas concretas, con esta ayuda y las observaciones sobre el terreno, ya tenemos unas herramientas para reducir el riesgo al mínimo.

Medir la inclinación

Podemos conocer la inclinación de la pendiente que nos interesa de varias maneras.

La primera sería planificar la ruta consecuentemente con las condiciones esperadas, midiendo en el mapa las inclinaciones gracias a la proximidad de las curvas de nivel, para lo que necesitamos calcular o tener un escalímetro (que podemos fabricarnos) Ejemplo: en mapa 1:25000, una separación de 7 mm entre dos curvas que indiquen 100 m de desnivel nos revela una pendiente de unos 30º; de 6 mm unos 35º; de 5 mm unos 40º y de 4 mm 45º.

Medir sobre el terreno es la opción más fiable y necesaria según las condiciones, ya que tendremos que adoptar nuestro itinerario a la realidad que encontremos. El sistema de “ojímetro” no es muy fiable, ya que en general se suelen sobreestimar las inclinaciones unos 5º más o menos. Para medir de forma objetiva la media de inclinación de la pendiente, tenemos que hacer una visual con un inclinómetro: las brújulas profesionales suelen llevarlos incorporados. También hay APPs para móvil (como Avy Inclinometer) que además incorporan brújula, altímetro y coordenadas.

La visual podemos hacerla con mucha facilidad si podemos ver la pendiente de perfil como en la ilustración, pero también desde la misma ladera valiéndonos del canto de la brújula o el teléfono, apuntando al final o principio de la ladera. Hay que tener en cuenta que una pendiente puede que no sea homogénea y tener depresiones o abombamientos que modifican la pendiente media y pueden ser puntos de desencadenamiento de la avalancha a evitar.
Poner un bastón sobre la pendiente y encima el inclinómetro no es muy fiable, ya que mide una porción muy corta.

En mi opinión siempre se debería llevar un inclinómetro, pero si no es así, podemos calcular groso modo la pendiente con los conocidos métodos de los bastones como en las imágenes.

Actuar en consecuencia

Para un grupo con poca experiencia, como medida de prudencia una vez conocida la inclinación, recomiendo el método de reducción elemental del riesgo (MRE, Werner Munter 3×3 Avalanchas):

Con riesgo LIMITADO 2: no seguir por pendientes de más de 39º.

Con riesgo NOTABLE 3 no seguir por pendientes de más de 34º.

Con riesgo FUERTE 4: no seguir por pendientes de más de 30º.

Esto es una guía general, pero no se trata de forzar los límites señalados, si no entender estos como zonas críticas para no sobrepasar bajo ningún concepto.

Esta simple regla de seguridad (MRE) es la más básica y práctica del conocimiento de las avalanchas y todavía deja un buen margen para disfrutar. Además fuera de las pendientes consideradas críticas en el BPA podemos considerar un nivel menos de riesgo.

En este artículo me he centrado solo en la inclinación como referencia invariable del terreno, ya que es lo más evidente y lo que más condiciona la probabilidad de avalancha, y aunque hay más factores del terreno a tener en cuenta; no obstante y siempre que no haya por encima laderas peligrosas aunque se transite por terreno poco inclinado, para un grupo con poca experiencia es suficiente para gestionar el riesgo y no renunciar a una buena excursión.

YA ESTÁ AQUÍ LA ANSIADA NIEVE – ¡MUCHA ATENCIÓN!


La nieve llega pronto este año tan pronto, que aún no se elaboran boletines de sobre el peligro de aludes. Sin esta ayuda hay que redoblar la prudencia, el ansia por deslizarse puede hacer que se comentan estupideces que se pagan caras.

Aunque no haya boletines, es evidente que desde que comenzaron los episodios de nevadas, hay bastante nieve reciente y movida por el viento, sobre todo en altura. No hay  que saber mucho sobre avalanchas para deducir que cualquier pendiente de más de 30º puede ser peligrosa, a no ser que tenga numerosos anclajes poco distanciados entre sí (árboles, rocas). Con lo que el mejor consejo es evitar todas estas pendientes (sí, ya sabemos que son las más apetecibles). Otro consejo reiterativo y no específico de este episodio, es evitar salir con mala visibilidad, es uno de los mayores agravantes del peligro, ya que no vemos si nos metemos en la boca del lobo, hace que tengamos tendencia a agruparnos (mayor sobrecarga), y en caso de algún incidente complica las labores de socorro (y hace correr muchos más riesgos a los socorredores).

PACIENCIA Y BUEN INVIERNO

El grado en escalada; eterno tema de conversación y debate.

Cuando Willo Welzenbach propuso el primer sistema de graduación para la dificultad en 1920, poco se podría imaginar la que había liado para el futuro. Hoy en día no solo contamos con un buen catálogo de sistemas de graduación según el país, sino que dentro del mismo país y usando en teoría la misma escala, las diferencias de dificultad entre vías del supuesto mismo grado, pueden ser más que notorias de una zona a otra.

El único objetivo de la graduación, es informar a los pretendientes de la dificultad a la que se van a enfrentar de la forma más objetiva posible, pero quien otorga ese grado de inicio puede distorsionar con facilidad la realidad por muchos motivos. Uno de ellos es la falta de referencias; escaladores con poco o mucho nivel que no salen de su zona y no pueden comparar objetivamente. Otra causa, y la más infantil, es querer hacer que tu zona se distinga por tener un “grado duro” (o más blando). De hecho, hay zonas donde puedes escuchar la frase: “hay que  acostumbrarse al grado local”, lo que denota una total falta de madurez, ya que lo único que se consigue con esa singularidad es confundir y desinformar, en definitiva, lo contrario de lo que deberían conseguir las escalas de graduación (y las guías y croquis). De hecho, ha habido zonas en las que tradicionalmente había casi que llevarse una calculadora para “traducir” el grado local a la realidad, un sinsentido que en el caso de Montanejos o Cahorros como sitios más conocidos de grados infravalorados, se ha corregido en gran parte con la aparición de nuevas guías.

En vías clásicas, que fueron abiertas y graduadas según criterios antiguos de escala cerrada, podemos igualmente encontrar distorsiones notables, con quintos más que subidos de tono, que si bien con el criterio de antaño era coherente, habida cuenta que el VI grado era el límite, hoy no tiene sentido y puede provocar más de una decepción o frustración. Lo lógico es que cuando se publican nuevas guías, estos grados se actualizasen en consecuencia, si es que el autor realmente tiene interés en dar una información fidedigna.

Pocos se atreven a corregir los grados irreales pese a la evidente incoherencia, supongo que temiendo que les tachen, ya sea de blanditos o de chulito decotador, sobre todo si no eres “local” como se dice ahora. Un concepto este último que con frecuencia tiene poco sentido, ya que si bien los que abren con asiduidad en un lugar concreto, se han ganado el respeto del colectivo escalador para que sientan la zona como algo propio, y a los que hay que agradecer el esfuerzo y la inversión, los que simplemente viven más cerca no tienen más derecho a opinar que cualquiera, sea de donde sea. De hecho, los que llevamos muchos años trotando, hemos hecho con frecuencia más vías en algunas zonas que muchos “locales”.

Muchos de los que lean esto, tendrán experiencias personales con esta distorsión o desinformación de zonas de escalada conocidas con grados irreales (Hoces de Vegacervera por poner solo un ejemplo), que igualmente (salvo raras excepciones) continúan en el tiempo pese a que salen nuevas guías.

La frecuentación de las vías más populares, también crea un problema cada vez más notorio, ya que la roca sobada y patinosa, hace que la dificultad original aumente, a veces de forma relevante. Un ejemplo que muchos conoceréis es la vía Valencianos al Peñón de Ifach, en la que el largo clave sigue y seguirá siendo en las guías V+,  pese a que fácilmente puede ser ahora 6b, ya que es como subir por cristal.

Cuando la desinformación es para “el lado bueno”, es decir se gradúa por encima de la realidad (Vallada por poner otro ejemplo) todo el mundo parece estar feliz, ya que esto a muchos les engorda el ego, pese a ser un autoengaño igualmente negativo.

Por mi parte, como profesional, tengo que informar con frecuencia a clientes y alumnos sobre tal o cual zona y recomendar vías, ya sea para que las hagan conmigo o por su cuenta, y tengo en mis guías una buena colección de apuntes y correcciones para adaptarlas a la realidad, y que no se lleven sorpresas.

En cualquier caso, no tiene solución, y hay que convivir con ello, ya que la objetividad no es una virtud que se prodigue entre los humanos y menos entre escaladores. Pero es un buen tema de debate y conversación que nunca acaba, y da para entretenerse en el bar y escribir artículos como este.

Mochila, compañera inseparable

Desde que los de mi generación empezamos, la forma de hacer montañismo ha cambiado, la facilidad de accesos, transporte y alojamiento, ha disminuido notablemente las excursiones en las que pasar la noche en la montaña era antes habitual. Irse al monte con un mochilón cargado con todo para dos días (o más) era cotidiano, y para ello todo montañero tenía una mochila de gran capacidad. El material y los accesorios también eran mucho más pesados y voluminosos (colchoneta, linterna, cocina, material de escalada…). Las mochilas en si mismas solían tener un peso que hoy en día nos parecería exagerado. “Hacer la mochila”, es decir rellenarla con sentido para equilibrar pesos y no hacerla incómoda, a la par que tener el contenido ordenado de forma coherente al orden de uso, era una habilidad que todo montañero aprendía como parte de los conocimientos básicos necesarios. Salvo excepciones, las mochilas eran poco más que un saco de lona o nailon con unos tirantes, en los que la colocación del contenido influía y mucho en la comodidad, sobre todo para que no se te “clavase” algo en la espalda. Siempre ha habido marcas de mochilas (sobre todo extranjeras) que se han preocupado por este importante asunto de cargar con comodidad, pero el poder adquisitivo de muchos usuarios en nuestro país no las ponía al alcance de todos los bolsillos. Afortunadamente hace mucho que los tiempos han cambiado, y los diseños son cada vez mejores y al alcance de la mayoría, y si bien las mochilas pequeñas y ligeras “de día” son las más utilizadas por las razones expuestas, cuando hay que cargar de verdad, es cuando se ve la diferencia si una mochila está bien diseñada o no. Otro factor importante es el tipo de actividad más o menos técnica, en la que los accesorios son la clave. En cuanto a la capacidad, obviamente si vamos hacer al menos un vivac, 50 litros será la mínima capacidad siempre que la mochila lleve accesorios exteriores para el equipo que podemos enganchar fuera, como piolets, crampones, cuerda o casco.

Las buenas mochilas siempre han tenido un precio elevado, pero como siempre digo, precio elevado no es sinónimo de caro. Como en tantas cosas, tanto pagas tanto tienes, y una mochila cómoda, práctica y duradera, no es un accesorio cualquiera, puede ser la diferencia entre sufrir y disfrutar. Elegir una buena mochila dependerá de la actividad, para poder llevar todo lo necesario según la duración y la época del año. Para los menos curtidos hay un buen artículo sobre este tema en la página de Barrabes.

Hoy en día hay calidad y variedad para elegir, pero una marca que me ha sorprendido es la americana GREGORY https://eu.gregorypacks.com/es-es/who-we-are/. Una marca poco conocida aquí, pero con una trayectoria de excelencia desde 1977. Su lema es toda una declaración de intenciones, “Las mochilas geniales deberían vestirse no cargarse”, eso implica tener a disposición del usuario una serie de tallas, accesorios personalizables y adaptables por género para que la mochila te “abrace” y distribuya el peso de forma coherente. Tan seguros de sus productos están, que ofrecen una garantía de por vida para los defectos de fabricación, algo que ya dice bastante de la seriedad de la marca.

Este verano he usado una de sus mochilas más técnicas, la ALPINISTO 50, y no puedo más que ratificar todos sus argumentos de comodidad y buen diseño. En el caso de esta mochila, tiene todos los accesorios que un alpinista necesita para una actividad larga, no le falta detalle: tapa superior impermeable y extensible con doble bolsillo; enganches para piolets y esquís sencillos y fiables; bolsillo reforzado para crampones; cinturón con bolsillo accesorio, portamaterial y enganches para mosquetones portatornillos; cremallera de acceso al interior en toda la longitud; preparado para bolsa de hidratación; espalda con excelente acolchado, armadura ligera y colchoneta de emergencia; cinta auxiliar para sujetar la cuerda en la parte superior. Y por si fuera poco, se pueden desmontar el cinturón, la tapa, la armadura y su colchoneta, con lo que nos queda una versión simplificada de la mochila de solo 1 kg para actividades donde la ligereza se impone.

Alpinisto 50

Esta mochila es una muestra de lo más técnico en el campo del alpinismo, pero solo hay que echar un vistazo a su WEB para ver que tienen mochilas para cualquier actividad, desde la bici de montaña o el esquí, hasta el viaje de turismo. En definitiva una marca a tener muy en cuenta y que seguro que en poco tiempo se hará aquí con un merecido hueco de prestigio.