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Nuevo Libro “Escalada de fisuras”

En breve saldrá mi nuevo libro “Escalada de fisuras”, un libro que llevaba años en el baúl de los proyectos, pero para el que no tenía valor o ganas suficientes debido a su complejidad. Al final, la experiencia acumulada de los ya 10 libros que llevo publicados me ha dado la entereza suficiente para meterme en el fregado, y creo que el resultado es digno. Si bien hay varios textos en inglés muy completos sobre el tema, hasta ahora no había nada específico en español, solo pinceladas de lo más básico en los mejores manuales, pero nada que abordase todos los aspectos de estás variadas y a veces complejas técnicas; algo comprensible ya que en nuestro país la escalada en fisuras nunca ha sido muy popular, y menos desde que la escalada deportiva acaparó el protagonismo casi absoluto.

La escalada de fisuras siempre me ha parecido fascinante, ya que por lo general exige al escalador más habilidades técnicas y mentales que físicas. Los escaladores de mi generación no podremos olvidar dos libros que nos marcaron, el histórico “Hielo, nieve y roca”, publicado justo en el año que yo empecé a escalar 1974, del irrepetible guía francés Gaston Rebuffat, donde por primera vez vi fotos y descripciones de las técnicas básicas de escalada en fisura. El otro libro que seguro recuerdan los que peinan canas, es el libro fotográfico de George Meyers que se publicó en España en 1980, “Escaladas en Yosemite”, sus fotos sirvieron de inspiración y revulsivo a toda una generación, que nos dimos cuenta de que por ahí fuera nos llevaban bastante ventaja.

Gaston Rebuffat “el guía del jersey bonito” demostrando su técnica en el libro “Hielo, nieve y roca”
Una de las impactantes imágenes del libro de Meyers

Espero que cumpla el objetivo de facilitar el aprendizaje que siempre pretendo con mis libros, y que ayude tanto a elevar el nivel de los practicantes, como para descubrir esta modalidad tan desafiante a aquellos que no temen enfrentarse a nuevos retos para seguir creciendo como escaladores.

Que la fuerza te acompañe…o no

Hoy día parece que para escalar solo hace falta mucha fuerza, tengo la impresión de que esta cualidad se ha magnificado hasta la saciedad, más con el tipo de escalada que en la actualidad tiene más protagonismo, los grandes desplomes. En otros tiempos (sí, cuando yo era joven) cuando el grado no era religión, si alguien destacaba escalando se decía que era un tío fino, o que escalaba fino (en aquella época una chica escaladora era una rara avis); hoy día es muy revelador que si alguien hace grado (que no significa que escale bien) se dice que está fuerte (como el vinagre) que es un titán o un bicho. Más allá del tema semántico, que son cosas de los tiempos y con caducidad, es evidente que el adjetivo diferenciador tiene un poso diferente. Hacer grado como se dice ahora, se relaciona directamente con la fuerza y no con ser un escalador hábil. De hecho, la habilidad para hacer una lectura correcta de la roca y resolver lo movimientos, que es la verdadera maestría en un escalador, queda muchas veces en segundo plano, ya que para conseguir ese grado con frecuencia se recurre a que te chiven los movimientos clave y repetirlos hasta la saciedad. Yo con frecuencia he utilizado con mis alumnos el símil de una partida de ajedrez (salvando las distancias) en la que ganas, pero que alguien por detrás te ha dictado los movimientos en los momentos difíciles de la partida, tu solo has movido las piezas ¿puedes estar orgulloso de tu victoria?

Veo con frecuencia como esta contaminación del concepto de escalar bien se traslada a escaladores noveles, que influidos por el ambiente que percibe y la tendencia de lo que ve (o le mal aconsejan), empiezan a hacer por ejemplo dominadas con lastre sin siquiera tener unas mínimas habilidades de control del centro de gravedad y manejo eficiente de los pies. Yo siempre he enseñado que la escalada requiere un buen equilibrio entre, técnica, mente y fuerza, y que si bien hay que trabajar desde el principio todas estas habilidades, lo ideal es priorizarlas en este orden de importancia cuando se empieza a escalar. Es evidente que para evolucionar en la escala de dificultad se necesita fuerza, no la estoy despreciando en absoluto, pero para los escaladores en niveles medios y bajos, no es lo prioritario, entrenando de forma inteligente y escalando de forma regular, conseguirán un nivel de fuerza aceptable para disfrutar de la escalada y seguir evolucionando, sin el peligro de lesionarse con ejercicios para los que el cuerpo aún no está preparado. La fuerza es además la cualidad más fácil y rápida de trabajar, los músculos se pueden adaptar rápido y conseguir ganancias significativas en pocos meses, pero todo el sistema tendinoso-articular puede tardar años para poder soportar las barbaridades a las que puede verse sometido con entrenamientos de élite.

Con respecto a la técnica, si quieres ser competente todos los terrenos, mi opinión es que hay solo una fórmula mágica, escala en todo tipo de rocas, inclinaciones y configuraciones. Si te especializas en un tipo de escalada en concreto, puede que llegues a ser muy bueno en ello, pero no pretendas rendir de igual forma fuera de tu terreno. Es la diferencia entre los especialistas y los “sabios”, y aunque quizá el sabio no llegue al nivel del especialista en ese terreno, lo que si tendrá es más opciones para disfrutar de variedad de vías.

En el aspecto mental la cosa se complica, ya que de partida influye la personalidad del individuo, y la cultura actual del triunfo no ayuda. Aparte de lo más obvio que es el miedo a la caída, hay otros aspectos mentales de actitud que con frecuencia necesitan ayuda para mejorar con ejercicios y adaptación. Lo bueno es que todo está relacionado y la mejora en uno de los otros dos aspectos ayudará a paliar deficiencias en el aspecto más débil. Lo malo es que el aspecto mental es el más difícil de trabajar y en el que menos se centra la gente. Para el que tenga problemas en este punto, lo mejor es acudir a cursos específicos; también la lectura de textos clásicos de escaladores especializados en el tema como Arno Ilner (Guerreros de la roca y Lecciones exprés para guerreros de la roca. Ed. Desnivel). En relación a esto, lo importante es que cada uno se pregunte con sinceridad qué es lo que busca en la escalada, y que elija por sí mismo lo que le apetezca escalar y cómo hacerlo, sin verse forzado por el entorno de amigos, compañeros, pareja etc.

Hoy en día además, con la diversificación y popularización de la escalada, los valores y conceptos también se han diversificado, y si bien sigue habiendo gente que entiende la escalada (ya sea deportiva, bloque, clásica o alpinismo) como un juego de superación lo más limpio posible en la naturaleza y la montaña, también hay gente que lo ve simplemente como otra opción más de actividad lúdica o ejercicio físico, ya sea en un entorno campestre pero controlado o directamente en rocódromo. En definitiva, hay tantas formas de ver la escalada como escaladores y todas respetables. Entiéndase que todo esto son solo opiniones y consejos personales, desde la perspectiva que dan casi cuarenta años dedicados a la enseñanza de la escalada y que me han dado el privilegio durante estas décadas de ver la evolución, tanto de la técnica como de la forma de ver la escalada.

Los errores y los fracasos son oportunidades para aprender

La frase que titula este artículo es un resumen de una forma eficiente de entender la vida. Es la búsqueda del crecimiento a través del continuo aprendizaje, en gran parte gracias a las a veces duras lecciones que nos dan los errores, fracasos y malas experiencias en cualquier actividad y en la vida. Las cosas que merecen la pena solo se suelen conseguir con esfuerzo y con algunos o muchos tropezones en el trayecto, y son estos “fracasos” los que nos van dirigiendo por el buen camino, dejando en evidencia carencias o errores, y dándonos la oportunidad de seguir aprendiendo y buscar soluciones que enriquecerán nuestro archivo para no tropezar de nuevo en la misma piedra. Pero esta actitud requiere tiempo, paciencia, humildad y perseverancia. Virtudes no siempre fáciles de compaginar en la sociedad actual en la que tenemos prisa para todo y la competitividad y los resultados rápidos parecen ser la expresión de éxito.

La actitud de muchos escaladores actuales es una muestra de esa tendencia “resultadista”, el querer encadenar vías cada vez más difíciles y lo más rápido posible de cualquier manera. Un síntoma es la elección como objetivo de vías mucho más duras del grado que se tiene asentado a vista, para las que no se duda en pedir información de cómo resolverla antes de haberla intentado, o incluso escalar “teledirigido” desde abajo por alguien que la conoce de memoria, y marear la vía en cuestión hasta la saciedad hasta que se consigue. Estas pírricas victorias pueden valer para engordar el ego y presumir un poco, pero son un autoengaño de las verdaderas capacidades, además de ser una buena oportunidad para una potencial lesión.

Evidentemente, ensayar vías por encima del grado real a vista es una forma de adquirir más recursos, pero siempre que ese “por encima” sea moderado y siempre tratando de resolver por uno mismo las secuencias complejas, que será lo que realmente nos hará aprender. En definitiva, como yo inculco a mis alumnos, encadenar vías no es el objetivo, es solo la consecuencia del entrenamiento y el aprendizaje, ese es el verdadero objetivo, seguir aprendiendo y ser cada vez mejor escalador. Claro que vas a encadenar vías, pero estos encadenes solo son una confirmación de que lo estás haciendo bien y sigues mejorando, y por supuesto son la motivación puntual para continuar con un proceso que no acaba nunca, porque en esta vida nunca dejamos de aprender.

Es curioso observar la actitud de escaladores que” juran en arameo” cuando fallan y se caen, y buscan cualquier justificación ajena a su error o incapacidad (que si el calor, que si el magnesio, que si no me das cuerda, que si este gato no agarra…). Si te caes no pasa nada, aprende del fallo con sinceridad y humildad e insiste, recuerda que no es más grande el que no cae, sino el que se vuelve a levantar una y otra vez.

La escalada además es una actividad de experiencias, y si realmente te gusta escalar, no importa si encadenas o no, o si llegas a la cumbre o no, nada te va a quitar el placer de haber escalado, hoy has hecho lo que te gusta y lo has pasado bien, como resume una frase del malogrado Alex Lowe “El mejor escalador del mundo es el que más se divierte escalando”. Un ejemplo que yo uso con mis alumnos, es el de un escalador que sube por una vía escalando de pena, con resbalones, temblores, equivocándose… pero contra todo pronóstico llega a la cadena sin caerse, bien por él, si a pesar de todo se siente satisfecho, aunque el encadene haya sido más fruto de la casualidad que de su capacidad. Ahora lo comparamos con otro que sube de forma controlada, elegante, disfrutando de la vía, pero que resbala tontamente en los últimos movimientos antes de la cadena ¿acaso no debe estar más satisfecho el segundo pese no haber “triunfado”?

En resumen, como todo en esta vida, hay que relativizar los resultados aparentes y no tratar de etiquetar todo como malo o bueno, ya que los fallos, fracasos o malas experiencias, son con diferencia lo que nos hace aprender mucho más que los triunfos, sobre todo si estos han sido conseguidos de forma engañosa o fácil. Aunque no tenga que ver con la escalada, las expediciones a las grandes montañas son un claro ejemplo de la paradoja del triunfo que yo mismo lo he experimentado en mis carnes: una expedición que llega a la deseada cumbre, pero ha dejado a miembros con severas congelaciones o incluso alguno no regresa, y como añadido, la convivencia entre los alpinistas ha sido nefasta ¿es eso un éxito, solo por el mero hecho de llegar a la cumbre? La otra cara de la moneda sería otra expedición en la que no se consigue la cumbre, pero la convivencia es excelente con risas y buen rollo, trabajo en equipo, todos regresan sanos y como amigos… yo me quedo con esta pese al “fracaso”, y esto me ha pasado más de una vez. Los “fracasos” son además frecuentes cuando los objetivos finales son ambiciosos, no es muy habitual “llegar y besar el santo” cuando picas alto, pero si creemos en nuestras posibilidades siempre se puede intentar de nuevo con las nuevas lecciones aprendidas.

Mejorar no es compatible con la comodidad

En definitiva, disfruta de lo que te ofrece la escalada, de cada día en la roca, encadenes o no y sobre todo no te compares con nadie, siempre habrá escaladores mejores y peores que tu, y no eres ni un campeón por encadenar ni un paquete por caerte. Se sincero contigo mismo con respecto a qué buscas en la escalada. Si lo que buscas es simplemente una actividad lúdica sin complicaciones, sin riesgo y con poco esfuerzo, bien si eso te llena, pero no esperes mejorar si te mantienes siempre en la zona de confort. Si realmente te gusta escalar y hacerlo cada vez mejor, tendrás que esforzarte, entrenar y enfrentarte a retos que exijan lo mejor de ti, que te saquen de la zona de confort, retos en los que a veces fallarás y de los que aprenderás, precisamente para ampliar esa zona cada vez más y superar tus límites.

LA MENTIRAS DE LA LEYENDA NEGRA, UN ÉXITO PROPAGANDÍSTICO

Como cada 12 de Octubre, se reavivan las mentiras de la leyenda negra orquestada desde el siglo XVI por el mundo anglosajón, y más concretamente Inglaterra, a quien esta propaganda antiespañola le venía de perlas para ocultar sus vergüenzas que son muchas. A quien de verdad sea curioso por la historia no se la cuelan, pero como está comprobado, la fórmula tan utilizada por muchos de “una mentira mil veces contada se convierte en verdad” funciona muy bien, si no que se lo digan a los nazis.

Como a los españoles nos gusta autoflagelarnos también muchos la creen, y siglos después, gracias a todas la mentiras todavía persiste un complejo de culpa y de vergüenza de la propia historia. De las muchas mentiras, la que más impacta es la del supuesto genocidio de los españoles en la conquista de América. Que yo sepa, genocidio es una eliminación sistemática de un grupo humano por motivos de raza, religión, etnia o nacionalidad. Sin entrar en detalles históricos que necesitarían varios artículos como este, simplemente el genocidio ni fue posible ni interesaba en absoluto al reino de España. No fue posible simplemente porque el número de españoles era ridículamente inferior al de nativos, y si bien sus armas eran más modernas, nadie puede pensar que un grupito de sanguinarios españoles pudiera cargarse sistemáticamente a millones de nativos y que estos no hicieran nada. El supuesto exterminio era algo totalmente contrario a los intereses de los conquistadores, ya que un territorio despoblado no sirve para nada, y por otra parte no sería posible debido a la enorme extensión de las colonias.

Desmanes hubo, desde luego, igual que los había en la Europa de aquella época. Toda conquista lleva añadida violencia, y entre los españoles igual que entre todos los pueblos había personas decentes y despreciables, y otras que se aprovecharon de las circunstancias. Pero en el contexto gigantesco de la expansión por América no fueron ni mucho menos la norma. De hecho el reino de España, desde los reyes católicos a Felipe II, fue el único que decretó leyes de protección para los nativos, declarándolos libres y súbditos de pleno derecho y castigando los abusos, lo que no quiere decir que no los hubiera puntualmente. De hecho, uno de los objetivos prioritarios del reino era la evangelización de los nuevos territorios. Otro aspecto relevante es el del mestizaje, que fue igualmente una excepción comparado con lo que sucedía en los territorios conquistados por ingleses u holandeses, sin entrar en más detalle, ya que lo de Inglaterra y otros países en el trato a los nativos en sus colonias es de juzgado de guardia.

La causa de que se diezmara la población nativa fueron las enfermedades importadas desde Europa: viruela, sarampión, tifus, escarlatina, gripe, difteria entre otras. Con los barcos llegaban, además de personas y herramientas; virus, bacterias y patógenos de todo tipo para la que la población local no tenía ninguna defensa inmunitaria, lo que causaba tremendos estragos. Los españoles también enfermaban en estas oleadas por supuesto, pero lo que para un español podía suponer cama y fiebre, para un nativo era la muerte segura. Este desastre hubiera llegado en cualquier caso, el encuentro de los continentes era inevitable tarde o temprano, y en una época donde la medicina no tenía ningún medio para combatir estas plagas, el resultado habría sido el mismo aunque los colonizadores fueran ingleses, que como es sabido conquistaban repartiendo caramelos.

Un dato relevante (entre otros muchos) de la diferencia colonizadora pese a la gran mortandad, es la diferencia entre la realidad indígena actual de América, ya que mientras en Hispanoamérica la diversidad indígena (con sus lenguas y costumbres) persiste y es en muchos casos mayoritaria, en América del norte los descendientes de nativos supervivientes son la excepción.

Todas las potencias coloniales han cometido tropelías de las que nadie puede estar orgulloso, pero la historia es la que es, con sus luces y sus sombras que hay que conocer para no cometer los mismos errores, pero siempre que sea historia y no propaganda.

Para el que tenga interés en la historia, puede preguntar al Sr. Google y consultar trabajos de historiadores de prestigio como Pierre Chaunu, Jean Dumont, Maltby, López Lomelí u Oscar Mazín Gómez. Como libro recomendado con un interesante artículo sobre este tema: “Esto no estaba en mi libro de Historia de España” de Francisco García del Junco.

NUEVO LIBRO – Nudos para escalar

Ya está a la venta mi nuevo libro NUDOS PARA ESCALAR. Es un libro sencillo, y sin más pretensiones de que sea un buen catálogo de los nudos más útiles; bien ordenado y lo más práctico posible para cualquier situación, de la escalada más sencilla a un complejo autorrescate, ya que si bien hay un montón de libros sobre nudos, yo siempre he echado de menos alguno que ordenara los nudos de una forma lógica según su utilidad. Por supuesto que al hacerlo he elegido según mis preferencias, adquiridas con la experiencia que dan los años escalando y formando. Espero que sea de utilidad.

CULTURA DE CALIDAD, la mejor medicina para no repetir la historia.

Estos días los medios se hacen eco de noticias que me causan estupor, no sé si la humanidad se está volviendo idiota o es que ya lo era y ahora se despierta con los acontecimientos actuales que polarizan la sociedad. Se producen derribos de estatuas y se propone el derribo o desaparición de otras que implican a personajes de muchos siglos atrás como la de Cristóbal Colón. En definitiva hay gente que se cree con derecho a juzgar con los principios, leyes y conceptos morales actuales, acciones de siglos atrás, un despropósito cultural de una magnitud incalculable. Si algo nos enseña la historia, es que tristemente todos los grandes imperios se han forjado con guerras, destrucción, explotación y esclavitud, desde Egipto o Roma, hasta los imperios coloniales Europeos. La historia es la que es y no podemos cambiarla, y destruir estatuas no borra la historia, y estos símbolos, aunque en su momento se erigieran como homenaje, hoy no pasan de ser meros recuerdos e incluso esculturas con valor artístico de nuestra triste historia, que hay que conocer precisamente para que la humanidad aprenda y haya cada vez haya menos posibilidad de que se repita.

Si decidimos juzgar a todos los personajes históricos de esta manera, habría que cargarse por ejemplo todas las estatuas de Julio César e incluso las megaestatuas de Ramsés II en Abu Simbel (algo parecido ya hicieron los talibanes, que se supone son los malos). La forma de pensar, la moral, la religión y las costumbres han cambiado tanto a lo largo de la historia, que solo pensar que hoy tenemos derecho a juzgar hechos transcurridos cientos o miles de años atrás, es de una prepotencia e ignorancia supremas.

Una cultura de calidad, eso es lo que hace falta en nuestra sociedad para que infunda a las generaciones presentes y venideras respeto y principios morales de igualdad entre todos los seres del planeta, sean del color, religión o país que sean. Una cultura que desde la tierna infancia enseñe también que dependemos de un planeta de recursos finitos que es nuestra única casa y de la que dependemos para nuestra supervivencia. La cultura es la mejor medicina contra la intolerancia y los fanatismos, no actos estériles como derribar objetos históricos.

COSAS SOBRE NUDOS – verdades y creencias.

En el mundillo de la escalada siempre se ha debatido sobre los nudos, sus virtudes o defectos, su resistencia, su idoneidad para algo concreto o la facilidad para memorizarlo o deshacerlo después de someterlo a carga importante. Hay cosas evidentes que se comprueban con la experiencia, como la facilidad para hacerlo, deshacerlo o comprobarlo visualmente, pero hay otras cosas como la resistencia o estabilidad del nudo que solo se pueden averiguar con ensayos serios.

En mis ya 44 años como escalador, como es lógico he cambiado mis preferencias sobre el uso de varios nudos a medida que sigo aprendiendo, recibiendo información y por mi trabajo de formador probando todo sobre el terreno en diferentes condiciones. Además en aquellos años en los que empecé la información era escasa, a lo sumo lo que te contaba algún amiguete “experto” o “enterao”, y en general la tecnología y los medios tampoco permitían ensayos rigurosos, con lo que usabas los nudos tradicionales que usaba todo el mundo sin cuestionar nada.

Hoy en día es diferente, hay información a espuertas.  Los mejores fabricantes tratan de asesorar a los potenciales clientes y hay numerosos ensayos sobre casi todo. También instituciones, clubs o particulares hacen de vez en cuando ensayos con bastante rigor. Internet además lo ha cambiado todo, ya que toda la información es accesible con unos pocos “clics”. Pero también sabemos que internet tiene su lado oscuro y hay un montón de basura. Si quieres información fiable, busca fuentes fiables, como fabricantes o instituciones de prestigio. Muchos pensaréis entonces, que este BLOG es otra de esas fuentes sin contrastar. Aunque según qué tema yo expongo mi opinión, con la validez que cada uno quiera darle, los que me conocen ya saben que tratándose de técnica o seguridad no recomiendo nada si una base objetiva o comprobada con ensayos y realidad sobre el terreno. Cuando la importancia lo requiere, como ahora, en los casos donde los ensayos contradicen alguna creencia general, ofrezco los datos objetivos necesarios para que los que duden (que están en su derecho) puedan comprobarlo de las fuentes originales.

En la actualidad hay en general bastante consenso sobre los nudos idóneos para cada uso, la lista “oficial” de los recomendados por la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo) es el más claro ejemplo de nudos más que probados, con todas las propiedades necesarias para que sean seguros, y aunque en mi opinión hay algunos de la lista que sobran y otros que faltan, esta lista es ya algo serio y fiable, para que el que se inicia tenga datos objetivos y no tener que buscar opiniones que pueden ser contradictorias.

Pero sobre algunos nudos, estén en esa lista o no, también hay algunas creencias falsas o se magnifican o denostan sus cualidades o carencias sin más argumentos que preferencias personales, suposiciones, impresiones o dudosos datos obtenidos de aquí o allá. En estos casos creo que es interesante aportar datos lo más objetivos posible para erradicar falsas creencias o elegir y usar con criterio esos nudos.

Con frecuencia se da demasiada importancia al porcentaje de resistencia teórica que se les supone a los nudos, es decir, la resistencia residual que tiene la cuerda con ese nudo en ella, pero en mi opinión es un dato irrelevante, además las condiciones de los ensayos y el método empleado pueden cambiar mucho el resultado como para considerarlo dogma. Que todos los nudos reducen la resistencia original de las cuerdas es bien sabido, ya que las curvas que hace el nudo no dejan que todo el grueso de las fibras de la cuerda trabaje por igual, sufriendo casi toda la tensión las fibras que quedan en el exterior de las curvas y casi nada las que están en el interior, pero lo cierto es que en una situación real de escalada es imposible que la cuerda se rompa por que hayamos hecho un nudo u otro, ya que si bien todos los nudos reducen la resistencia nominal de la cuerda, las fuerzas que pueden llegar a actuar sobre los elementos de la cadena de aseguramiento en una caída real (no de laboratorio) nunca serían suficientes. Lo que es realmente importante es saber cómo funciona la cadena dinámica de seguridad y actuar en consecuencia.

Además de adquirir una formación adecuada en aspectos relacionados con el aseguramiento, lo que realmente interesa al escalador, aparte de la obviedad de que sea adecuado y seguro para lo que se pretende, es su facilidad para hacerlo, que sea estable durante su uso y que se pueda deshacer fácilmente aunque se someta a gran carga. Estos son los criterios que en mi opinión deben prevalecer independientemente de si este es más resistente que aquel.

Otro elemento que lleva a confusión, es que muchos se limitan a ver la multitud de vídeos disponibles obviando las conclusiones finales si es que la hay. Los ensayos de resistencia en laboratorio son por lo general destructivos, llevando el material al límite hasta que rompe (siempre que la máquina de tracción utilizada en el ensayo tenga capacidad para ello), o ensayando caídas mucho más severas de lo que se puede dar en terreno real. Es decir el objetivo es ver el límite, y esto está bien para conseguir un amplio margen de seguridad. Sin embargo, como algunas veces veo en las redes o por las preguntas que me hacen, hay gente a la que le alarma que las cosas se rompan, es en lo único que se fijan sin considerar como se ha hecho el ensayo ni las fuerzas aplicadas para ello. En definitiva los datos de los ensayos hay que verlos en su contexto y compararlo con la realidad, donde por ejemplo, no se cae una masa de hierro de 80 kg, ni la cuerda está atada a un punto fijo en el lugar del freno. De hecho en cualquier ensayo serio se ofrecen conclusiones y se puntualiza si el material o la técnica ensayada es suficientemente segura o no, pese a que en el ensayo se haya ido todo al garete (que es lo que seguramente se pretendía).

A continuación expongo tanto opiniones como datos objetivos sobre falsas creencias o particularidades de algunos nudos que he visto crean confusión.

El ocho: su idoneidad está más que probada como nudo para encordamiento;  es universalmente recomendado y el primero que se enseña a los principiantes por su polivalencia. Se suele recomendar rematar el chicote sobrante con un nudo, e incluso hay autores que lo consideran imprescindible. En mi opinión es innecesario, es imposible que el nudo se afloje o deshaga después de apretarlo con la mano, en cualquier caso se aprieta más, si fuera así no sería desde luego recomendado como nudo preferente. No obstante el que sea aprensivo o no se fíe de su habilidad con los nudos, que lo haga, estorbar no estorba.

Hay una variante del ocho, conocida como nudo Wagner, en éste, el chicote sobrante se introduce de nuevo en el cuerpo del nudo con intención de poder deshacerlo después más fácilmente. Los ensayos demuestran que a este nudo le pasa igual que al bulin (as de guía) sin rematar, es decir se deshace con  carga baja ante una tracción anular (ver enlace al final del artículo). Si el bulin no se recomienda precisamente por eso, este tampoco debe recomendarse, pese a que hay sitios donde sorprendentemente lo ponen como más seguro que el ocho.

Variante: Ocho Wagner

El bulin doble:  es uno de los nudos excluidos de la lista UIAA (supongo que por ser más complejo), y sin embargo en mi opinión el mejor nudo para encordarse en escalada deportiva si se prevén caídas repetitivas, ya que por muchas que reciba se podrá desatar fácilmente. Yo por ejemplo lo uso por sistema en los cursos de entrenamiento mental, donde se hacen muchos ejercicios de caídas, y los alumnos siempre se sorprenden de lo práctico que resulta. Hay que tener en cuenta que es un nudo más complejo de realizar que el ocho y por tanto no recomendable para principiantes.

Bulin doble para encordarse

El ballestrinque:  por sus virtudes es con diferencia el más práctico y recomendable para autoasegurarse con la cuerda en las reuniones; se puede hacer con una mano, consume muy poca cuerda y se regula en distancia sin sacarlo del mosquetón. Si bien su uso está generalizado, también la creencia de que desliza a no sé cuantos kN. Los ensayos demuestran que esta creencia es falsa. Como en cualquier nudo, la tensión hace que se ajuste y se estire, y en el proceso puede deslizar algún centímetro, pero se comprime y termina por romperse la cuerda sin deslizar. En este ensayo de la marca KORDAS, la cuerda se rompe sin deslizar a unos 1200 daN con una cuerda nueva ( https://www.youtube.com/watch?v=VjsRsbLBH-Y ).

Ballestrinque

Nudo simple o cola de vaca con las puntas: es el recomendado para unir cuerdas de rápel y en la actualidad aceptado universalmente, pero también hay todavía reticencias, quizá debido a su simplicidad. Recuerdo hace años las reticencias de muchos, de hecho en EEUU todavía se le conoce en algunos círculos como “european death knot” (nudo de la muerte europeo) aunque hoy también es allí muy usado. Uno de los argumentos de los detractores es que hay nudos más resistentes, y es verdad, pero para la aplicación de nudo de unión de cuerdas para rapelar es más que sobrado y con importantes ventajas frente a nudos usados tradicionalmente como el pescador doble (que personalmente aborrezco) o el ocho enfrentado. El nudo simple es el menos voluminoso, se posiciona hacia afuera en las aristas y se desata con facilidad después por muchos rápeles que se hagan

Es importante remarcar, que para que este nudo trabaje bien y sea seguro, hay que apretarlo manualmente tirando fuerte individualmente de los cuatro cabos que salen del nudo, y dejar los chicotes sobrantes de al menos de 30 cm.

Como ejemplo de ensayos de nudos de unión de cuerdas, el realizado por la ENSA  (Ecole Nationale de Ski y d’Alpinisme) https://www.youtube.com/watch?v=N-jE-Da4P1U

Estos son los resultados de estos ensayos, hechos directamente sobre los cabos unidos por el nudo:

Union cuerdas, Beal gully 7,3 + 7,3 mm – El nudo simple, desliza entre 200 y 500 daN.

Union cuerdas, Beal gully 7,3 + 7,3 mm – En vez del nudo simple el ocho con las puntas, desliza sobre 200 daN, después se bloquea y rompe sobre 700 daN.

Union cuerdas 10,2 + 10,2 mm, desliza sobre los 400 daN.

https://eu.blackdiamondequipment.com/en_ES/experience-story?cid=qc-lab-what-is-the-best-rappel-knot

Hay otro ensayo del fabricante Black Diamond. En este caso con las cuerdas en doble como están en un rápel real (nudo solo en uno de los cabos).

Cuerdas de 10,2 + 10,2:

Con pescador doble  3003 kgf. Con nudo simple enfrentado (como el nudo de cinta) 2849 kgf. Con nudo simple 2243 kgf

Cuerdas de 8,1+8,1 mm:

Con pescador doble 1840 Kgf. Con nudo simple enfrentado  1757 kgf, Con nudo simple 1291 kgf.

Cuerdas de 10,2+8,1:

Con pescador doble 1690 kgf. Con nudo simple enfrentado 1690 kgf. Con nudo simple 1400 kgf.

CONCLUSIÓN: totalmente seguro, es más que suficiente, teniendo en cuenta además, que en un rápel la carga se reparte en dos cuerdas y por tanto al nudo le llega solo la mitad.

Unión de cuerdas para rapelar

Unión de cordinos de dyneema:

Hoy en día se fabrican cuerdas auxiliares y cordinos en fibras de alto peso molecular con nombres como aramida, spectra o dyneema. Si bien estas fibras tienen una resistencia superior a la habitual poliamida, su coeficiente de rozamiento es mucho menor y no vale cualquier nudo.

Aunque con este tipo de fibras lo recomendable es usar anillos ya cosidos, en el mismo ensayo anterior de la ENSA se hacen pruebas para comprobar que con cordinos de estas fibras, el único nudo seguro de unión es el pescador triple.

Nudo para cerrar anillos de Dyneema 5 mm.

Pescador simple 200 a 300 daN, INSUFICIENTE. Nudo de cinta 180 a 300 daN, INSUFICIENTE

Pescador triple 800 daN, OK

Hay otros ensayos del fabricante PETZL, en este caso sobre nudo de unión de su cordino hiperestático RAD LINE, que concluye lo mismo. Tanto el nudo simple como el ocho con las puntas son seguros si están bien azocados a mano.

https://www.petzl.com/ES/es/Sport/Nudos-de-union-con-el-RAD-LINE?ProductName=RAD-LINE-6-mm&Familly=Cuerdas

Tracción anular en el seno de los nudos

La mayoría de los nudos de amarre están configurados para que la tracción se haga sobre el firme, pero no sobre el seno que forma la gaza del nudo, lo que se denomina tracción anular. En un uso normal tampoco es una función necesaria, pero si accidental o voluntariamente se hace tracción en este sentido, hay nudos con resistencia insuficiente. El caso más conocido es el bulin o as de guía, en el que se necesita imperativamente rematar el chicote sobrante para que sea seguro. Afortunadamente sin rematar no lo debe usar ya nadie si tiene una mínima formación. Con el chicote rematado sin embargo, el bulin es tan resistente como el ocho, con lo que es un nudo perfectamente seguro. El hecho de que no esté en la lista de la UIAA es precisamente por el inconveniente citado y fácilmente evitable con el remate. Al igual que el bulin doble, el simple con remate no lo aconsejo para principiantes al ser más complicado de hacer.

Sobre el nudo Wagner como variante del ocho, ya hemos comentado que tiene el mismo problema. Estos son los resultados de ensayos de tracción anular:

Bulin sin remate, 200 kgf.

Ocho Wagner 250 Kgf.

Bulin con remate, más de 700 Kgf.

Ocho, más de 700 Kgf.

Bulin rematado

LAS CRISIS SON OPORTUNIDADES PARA APRENDER

De cada experiencia en la vida hay que aprender algo, sacar algo positivo; de la situación actual muchos aprenderán a valorar las pequeñas cosas. La mayoría en nuestros países “desarrollados” somos unos privilegiados. Vivimos en un periodo de paz y prosperidad nunca visto en Europa, en una sociedad del bienestar en la que damos por supuesto muchas cosas y damos excesivo valor a lo material y a lo superfluo. Esta experiencia actual lo primero que nos enseña es lo vulnerables que somos y lo que de verdad importa: salud, libertad, amor, amistad, familia, naturaleza.

Los alpinistas, como otros colectivos que viven ocasionalmente situaciones duras de diversa índole, en las que nada está garantizado, somos en general más conscientes de ello, y creo que por ello apreciamos más lo que tenemos y que se puede perder en un momento. La felicidad al fin de al cabo no es un estado de éxtasis continuo, si no los pequeños momentos que nos regala la vida, como unas risas, un beso, un atardecer o un paquetón de nieve bajo nuestros esquís. Cuando trabajaba de guía de trekking en el Himalaya siempre le decía a mis clientes más urbanitas, “Cuando acabe este viaje apreciarás en lo que vale darle a un botón y que se encienda la luz, abrir un grifo y que salga agua, incluso caliente”. La crisis presente nos pone por delante un futuro inquietante, el miedo a lo desconocido, a la incertidumbre, algo con lo que en la montaña hay que lidiar con frecuencia y que saca lo mejor y lo peor de las personas, y que ahora también se pone de manifiesto, tanto en los actos de ayuda y solidaridad como los comportamientos más egoístas y estúpidos.

Esta situación desconocida nos supera a todos, por supuesto también a científicos y gobernantes, que tienen que improvisar y decidir con datos incompletos e inciertos que además van cambiando según pasa el tiempo. Ahora hay mucho listo (es decir tonto) que critica y dice que no se hace bien, que se hace tarde, que así no… Hablar a “toro pasado” y encima desde la barrera es muy fácil, pero para las situaciones desconocidas y excepcionales como esta, nadie tiene ni varita mágica ni bola de cristal. Es vergonzoso, que políticos que han demostrado su incompetencia en crisis mucho menos graves, ahora no estén al menos callados con vergüenza torera. U otros que después de hacer todo lo posible por cargarse la sanidad ahora reclamen más medios para ella. Al fin y al cabo tenemos lo que nos merecemos, la democracia es así.

Este periodo excepcional debería servirnos para al menos reflexionar para el futuro y si es posible comprender que, como nos demuestra este nuevo virus, todos vamos en el mismo barco que se llama planeta tierra. Cuando la naturaleza lanza un órdago lo único que puede funcionar es que unamos fuerzas, que no hay fronteras ni razas, ni valen de nada religiones, nacionalismos y otros inventos que lo único que hacen es separar, y valorar lo que de verdad importa para el desarrollo, el bienestar y la seguridad de la gente, como algunas de las cosas que ahora aplaudimos por las tardes.

Yo particularmente soy pesimista, ya que en cuanto pase esto y la gente vuelva a su rutina, todo será un recuerdo y no habremos aprendido nada. Soy pesimista sobre todo porque la democracia tal como funciona hoy en día no es tal, como bien decía el maestro José Luis San Pedro, la gente es manipulada constantemente por los medios de comunicación con sus medias verdades, sus mentiras o sus omisiones, y esto es así en el mundo, no hablo solo de aquí, prueba de ello son algunos de los impresentables que tenemos en el mundo como líderes de potencias. El poder realmente lo tiene el dinero y los que controlan los medios, y al dinero le importa un bledo el bienestar general, el planeta o cualquier otra cosa que no sea acaparar más. Como decía un jefe nativo americano “algún día el hombre blanco se dará cuenta de que el dinero no se come”.

Publicado mi nuevo libro. DE LA ESCALADA DEPORTIVA A LAS VÍAS DE PARED

La intención  de este libro es facilitar y hacer más segura la transición para aquellos que desde la práctica de la escalada deportiva quieren empezar a escalar vías de varios largos, ya sean equipadas de semiequipadas. Hay multitud de pequeñas cosas que hay que tener en cuenta y aprender para disfrutar del nuevo juego con la mayor seguridad posible.

En consecuencia, el contenido va dirigido a escaladores iniciados que:

Posean una técnica gestual básica para progresar sobre todo tipo de inclinaciones y formas de la roca.

Que conozcan las técnicas de chapaje y gestión de la cuerda para escalar de primero.

Que dominen el manejo básico de los dispositivos de freno, tanto asistidos como manuales.

Que sepan asegurar de forma activa y dinámica a un primero de cuerda.

Que estén familiarizados con la técnica del rápel. En mi opinión este es el bagaje mínimo para empezar con las paredes, y como siempre si tienes carencias, trabaja tus puntos débiles.

Haré presentación del libro junto con un interesante taller de nudos y recursos útiles para escalada en pared:

el martes 10 de marzo a las 19 h en la Librería Desnivel (Plaza Matute, 6)

el jueves 19 de marzo a las 19:30 h en Espacio Acción (Marcelino Álvarez, 6)

MOCHILA PARA ESQUÍ DE MONTAÑA

TARGHEE 45, especifica para esquí.

Si bien para esta actividad nos podríamos apañar con cualquier mochila, el contar con una mochila específica bien pensada y construida nos ofrece comodidad, rapidez en el uso de su contenido y versatilidad.

No me estoy refiriendo a mochilas para los que quieren hiperligereza y su objetivo es correr por las montañas como si tuvieran prisa o estuvieran luchando contra el cronómetro; hoy en día la montaña parece a veces un estadio de atletismo. Me refiero a mochilas para los que buscan el placer del esquí y de disfrutar tranquilamente de la montaña, los que se paran a ver el paisaje, hacer fotos y comentar con los compañeros el paisaje o cualquier anécdota. Una mochila para esquí de travesía necesita un mínimo volumen, ya que solamente el equipo imprescindible, si queremos ser consecuentes con lo que se puede necesitar en alta montaña, ocupa un volumen que difícilmente entra en una mini-mochila.

Una mochila adecuada para esquí de montaña, debería llevar al menos:

  • Compartimento posterior específico de rápido acceso para pala y sonda.
  • Enganches para llevar los esquís en los laterales y en diagonal.
  • Cremallera de acceso total por la espalda al contenido, lo que facilita el acceso al dejar la mochila en la nieve y evita dejar cosas en la nieve.
  • Enganche para el piolet.
  • Soporte externo para el casco.
  • Salida para el tubo de una bolsa de hidratación.
  • Cinturón lumbar con cómodo ajuste y algún bolsillo.
  • Cincha pectoral de unión de las hombreras regulable en altura y de fácil manejo.
  • Algún bolsillo externo para mapa u otros objetos que deban estar a mano.
  • Tapa superior impermeable y desmontable.
TARGHEE 45, Compartimento para pala y sonda

No hay muchas mochilas en el mercado que lo ofrezcan, personalmente, este invierno estoy probando la mochila TARGHEE 45 de la marca americana GREGORY, que al igual que la otra que probé este verano, la ALPINISTO 50, cumple más que de sobra las expectativas. Con todos los detalles enumerados y alguna característica más que la hace una de las más completas para esta actividad. Su capacidad además se adapta desde una excursión de un día hasta una travesía de varios. Como ya comenté en un artículo anterior, esta marca no deja de sorprenderme con los acabados y detalles, además de su “garantía de por vida” para sus productos, lo que demuestra su compromiso con la calidad.

TARGEE 45, acceso al contenido por la espalda.

CONTENIDO DE LA MOCHILA

Evidentemente podemos prescindir de elementos si solamente vamos a dar una vuelta cerca del coche. Pero para una excursión seria de varias horas necesitamos un mínimo de equipo. Algunas cosas muchas veces no las usaremos, como los crampones o las cuchillas, pero no llevarlas puede implicar graves problemas de seguridad.

La vestimenta necesaria durante la marcha es muy personal, pero en general es recomendable una camiseta térmica de manga larga y colores claros (mejor blanco, abrigan igual y si hace calor se agradece), a complementar con un forro fino o grueso o una camiseta térmica más gruesa según temperatura. En cuanto al pantalón, más o menos grueso según clima.

Aparte de esta vestimenta básica y el obvio equipo de esquí (botas, esquís, pieles y bastones) ¿Que debe contener la mochila? Pues puede cambiar según criterios y la fiabilidad de la previsión meteorológica, pero en mi opinión sería esto:

EQUIPO PERSONAL

  • Crampones.
  • Piolet (prescindible si conocemos el terreno y sabemos que no será necesario porque es sencillo).
  • Casco
  • Cuchillas (prescindibles si nos calzamos siempre los crampones con nieve dura).
  • ARVA (3 antenas), pala (de verdad, no de juguete) y sonda.
  • Chaqueta simple impermeable.
  • Pantalón simple impermeable (prescindible con tiempo cálido y previsión fiable).
  • Chaqueta con relleno térmico.
  • Guantes y guantes de repuesto.
  • Gorro de abrigo y tubular (buff) según clima.
  • Gorro de sol (recomendable pero prescindible).
  • Cremas de protección, cara y labios.
  • Gafas categoría 4.
  • Mascara de ventisca según condiciones.
  • Botella y agua.
  • Algo de comida según gustos y duración.
  • Teléfono cargado (llevarlo apagado o en modo avión si queremos hacer fotos)

A COMPARTIR CON EL GRUPO

  • Botiquín con lo esencial (manta térmica, esparadrapo, analgésicos, tijeras, compeed, tiritas)
  • Mapa, brújula con inclinómetro y altímetro. Opcional GPS.
  • Cera o algún spray antizuecos para las pieles.
  • Estuche de reparaciones (multiherramienta, cinta americana, alambre, cordino, costura).
  • Piel de foca de repuesto (recomendable si es un grupo numeroso)
TARGHEE 45, porta esquís lateral y transversal con refuerzos anti-abrasión.

Es evidente que para llevar todo esto necesitamos una mochila generosa, si además está bien pensada para acceder a todo con facilidad mejor.