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Escaper de BEAL, ingenioso y seguro

Este año, la veterana casa BEAL nos ha sorprendido con un ingenioso y seguro sistema para poder rapelar en simple con una sola cuerda y poder recuperarla. Se agradece que algunas marcas no paren de investigar, y de vez en cuando consigan productos que aportan algo nuevo y práctico. Es por ello que merece la pena tenerlo en cuenta para practicantes de escalada todo terreno.

Muchos lo verán con desconfianza, pero basta probarlo para ver que es totalmente seguro para cualquiera con dos dedos de frente. Como el desenganche necesita de tirar y soltar repetidas veces, quizá pueda ser difícil de recuperar en situaciones donde la cuerda roce mucho durante el trayecto del rápel (como bien se indica en las instrucciones), en estas situaciones sería mejor que el primero que desciende probase que se suelta (teniendo por supuesto la cuerda sujeta arriba con un nudo) y si no funciona hacer rápeles más cortos o en otro lugar con menos rozamiento.

En mi opinión es un sistema muy práctico para situaciones especiales, por ejemplo:

  • En esquí de montaña donde podemos llevar solo una cuerda auxiliar y necesitemos hacer un rápel largo.
  • En escaladas donde una cuerda simple es más práctico, pero llevar este sistema nos permitiría rápeles largos en caso de lluvia o un incidente que obligue a la retirada.
  • Lo mismo en escaladas alpinas o hielo, donde por ligereza optemos por una cuerda simple.
  • Si las cuerdas se han dañado por caída de piedras u otras circunstancias y tenemos que hacer nudos en ellas.

Como siempre hay que leer las instrucciones del fabricante y familiarizarse con su uso, pero más simple no puede ser. Además al ser todo textil, no hay partes que se puedan deteriorar cuando cae todo el conjunto.

En resumen, es un buen invento. Es además suficientemente ligero como para que no de pereza llevarlo como otro “por si acaso” más.

Escaper de BEAL

La montaña “parque temático”, “Es divertido, pero no es un juego”.

La cultura del ocio y la promoción de la “aventura”, ha creado una visión de la montaña banalizada. El resultado es que cada vez hay más gente por las montañas sin un mínimo conocimiento de lo más básico que cualquier “montañero” necesita para minimizar riesgos. Ahora la montaña es terreno para deportistas y aventureros, para los que la montaña es un terreno de juego más.

Las consecuencias son evidentes, cada vez más accidentes e incidentes y un incremento de los rescates. Estadísticamente es normal, más gente, más accidentes, pero lo que no es normal es la casuística de los accidentes, protagonizados con frecuencia por personas sin equipo, conocimientos ni preparación, en entornos cada vez más hostiles. Lo normal es que si no tienes nada de lo anterior te limites a excursiones de baja y media montaña por senderos balizados, la montaña no es exclusivamente para expertos o iniciados; pero si quieres subir a una montaña grande o recorrer un itinerario complejo, donde la nieve puede estar presente casi todo el verano, los cambios de tiempo pueden ser rápidos y feroces y la niebla puede hacer necesarios conocimientos de navegación, necesitas un mínimo bagaje, de material, un poco de humildad y sentido común. Las dos últimas cosas citadas no se venden, pero muchos deben pensar que ser un atleta rápido suple todo lo anterior.

Hoy en día las posibilidades de formación son numerosas y asequibles y disponemos de un material excelente y adaptado a cada actividad. Todo el mundo puede ser montañero, pero esto implica ser consciente de donde te metes y actuar en consecuencia, a pocos se les ocurriría coger un parapente sin saber nada del asunto o hacer submarinismo sin una mínima formación, pero subir a un tres mil con neveros empinados, trepadas y roca suelta, parece que sea algo banal que no necesita ninguna preparación.

Uno de los indicadores de que cada vez te cruzas con menos montañeros, es algo trivial pero significativo, ya no todo el mundo saluda, una cortesía no escrita pero natural desde siempre en la comunidad montañera. También contribuye a la banalización, la obsesión actual por la ligereza y la rapidez, el cronómetro se ha convertido en la principal herramienta de muchos usuarios de la montaña, y es fácil ver en la cumbre de un tres mil a personas con unas mallas, camiseta y zapatillas por todo equipamiento (y solas); suficiente en un día radiante y con terreno seco, pero peligroso ante un esguince en un mal sitio aderezado por una fuerte tormenta vespertina.

El mismo concepto de aventura se ha banalizado, ahora todo es “aventura”, pero los organizadores de aventura por lo general “garantizan la seguridad” de sus actividades, una total contradicción, ya que aventura significa fin incierto o sujeto a riesgos. Esta banalización empuja a mucho público a “aventurarse” por su cuenta y riesgo sin tener un mínimo conocimiento del medio. La montaña es un medio cambiante y hostil, así de simple, y no conocer o ignorar los peligros es el mayor riesgo no controlado.

No me cansaré de repetirlo, formación es la clave, es lo que nos hace ver la realidad de a lo que nos enfrentamos y darnos ese punto de humildad que se necesita para no infravalorar los peligros o sobrevalorar nuestras capacidades. La falta de formación se pone en evidencia por ejemplo, viendo las preguntas que hace mucha gente en las páginas WEB que recopilan información sobre condiciones, cuando la gente pregunta cosas como que si tienen que llevar crampones para subir al Monte Perdido o a otro tres mil; si preguntas eso (y te fías a pies juntillas de las respuestas que te den) no deberías ni plantearte subir a un tres mil, ya que denota un total desconocimiento de la alta montaña, busca un objetivo donde realmente no los necesites, disfruta de ello y fórmate para poder moverte en alta montaña con seguridad.

La crudeza de la alta montaña se pone aún más de manifiesto cuando como este año hemos tenido un invierno de verdad, seguido de una primavera atípica. La abundante presencia de nieve en alta montaña estival, ha tenido y tiene como consecuencia trágicos accidentes. Algunos pueden achacarse a la fatalidad, pero la mayoría como siempre eran evitables y debidos a malas decisiones, ausencia de material o no saber usarlo. No es que la montaña sea más peligrosa, es que los peligros se infravaloran, ya que la gente se mal acostumbra a que nunca pasa nada, o piensa que las cosas le pasan a los demás.

Ya sé que es una tendencia inevitable, y que lo triste es que muchos deportistas y aventureros tendrán que pagar un alto precio por esta banalización del riesgo inherente a la alta montaña, pero si esta y otras llamadas a la cordura evitan al menos un accidente, estará bien empleado el que nos llamen pesados y que siempre estemos con la misma cantinela. Como muy  bien explica la frase de una conocida campaña “Es divertido, pero no es un juego”.

¿Lenguaje inclusivo y paritario o farragoso?

El gobierno propone adecuar la constitución con un lenguaje llamado inclusivo. La RAE debe hacer un informe al respecto. La RAE, que será tildada de inmovilista, seguramente dará una opinión negativa a muchos cambios por una sencilla razón, así no se habla; luego los políticos harán lo que quieran para acallar conciencias y ganar votos. Seguramente se puede adecuar el texto en ciertos aspectos para hacerlo más neutro , pero la RAE debe hacerse eco de la evolución real de la lengua, y de hecho lo hace, ya que cada vez que reedita el diccionario se incluyen un montón de palabras y acepciones, con las que se puede estar más o menos de acuerdo, pero si es una realidad en la calle… recordemos las críticas que recibe la RAE por la definición de algunas palabras, de las que se pide se retiren ciertas acepciones por ser ofensivas para algunas organizaciones o colectivos (por ejemplo alguno de los derivados de gitano), pero estamos en lo mismo, es el lenguaje que se usa y es del que se tiene que hacer eco la RAE, el que se sienta ofendido (y realmente hay gente con el pellejo muy fino) que se lo reclame a la sociedad, pero no al que hace de notario, el hecho de que se quite del diccionario no significa en absoluto que se deje de usar con ese sentido.

Tengamos en cuenta además, que el español es una lengua que se habla en medio mundo, con sus lógicas diferencias locales que tienen que tenerse en cuenta, de hecho hay más hispanohablantes fuera de España que dentro. La lengua es el vehículo de comunicación esencial, y está influenciada de forma natural por modas y otras lenguas, con lo que evoluciona sin remedio, pero ante todo tiene que ser fácilmente comprensible y sencilla. Me gustan los idiomas y el español es una lengua maravillosa, que como todas las lenguas tiene que tener unas reglas gramaticales claras, que si bien no tienen que ser intocables, si se tocan que sea para mejorar la comprensión, la fluidez o la simplicidad, pero no para complicarla. Esto es sobre todo importante en lenguas como la nuestra, debido precisamente a su gran internacionalización. De todas formas vuelvo al inicio, por mucho que lo políticos quieran ofrecer su farragoso lenguaje políticamente correcto, así no habla la gente. Hablar es comunicación, y ésta no puede estar condicionada continuamente, pensando si voy a ofender a alguien por el hecho de no cambiar una letra o duplicar género; es simplemente delirante.

Nuestro idioma (y otros muchos) usa el masculino como neutro inclusivo para toda la especie humana con objeto de simplificar el lenguaje, pero defender esto ya es tachado de machista, misógino o cualquier otra cosa. Otras lenguas como el inglés son mucho más neutras en muchos aspectos, pero no por ello en su sociedad existen menos comportamientos machistas. Como suele ser habitual, la ofensa no está en el emisor, sino en el receptor, las palabras son solo eso, formas de identificar cosas, en mi opinión, creer que por añadir o sustituir palabras va a cambiar el mundo, es un pensamiento tan superficial como inútil. Lo que de verdad cambia el mundo es la educación, tanto en casa como en el colegio, no si hablamos de una forma o de otra. Se puede ser un machista recalcitrante por mucho “todos y todas” que se use en el lenguaje, igualmente se puede ser racista y xenófobo aunque en vez de llamar a alguien “negro” se diga “persona de color o afroamericano”. En definitiva, son los hechos y la actitud lo que cuenta para aminorar los problemas sociales, no las palabras. Hoy estamos acostumbrados al esperpento en el lenguaje de nuestra clase política, sacrificando la gramática, la sintaxis y la eufonía en aras de una pretendida corrección política.

La efectividad en la comunicación no necesita estos artificios absurdos,  si decimos por ejemplo “se congregó una multitud en la que todos estaban gritando”¿es que alguien entiende que solo gritaban hombres? ¿es que alguien entiende que no había mujeres por el hecho de no decir “todos y todas”?  Se puede esgrimir, que porqué el masculino como inclusivo y no el femenino u otra forma, a mí me daría igual, pero cambiar el idioma no es cuestión de lo que ponga en documentos oficiales, sino en convencer a unos 300 y pico millones de hispanohablantes. Además si queremos ser tan rigurosos con el género, podemos llegar al esperpento ¿Por qué identificar el género con letras? Decimos tranquilamente, atleta, fisioterapeuta, dentista, artista etc. sin que la “a” identifique a ningún género, sin embargo en abogado, médico, ministro etc., siendo igualmente oficios o actividades que en principio deberían ser neutros independientemente del sexo de quien lo ejerce, se identifica la “o” como masculino. Hay casos más curiosos como, juez ¿para qué jueza, es que la “z” es masculino?  Con la lógica inclusiva y paritaria llevada a rajatabla, habría que hablar de atletos, fisioterapeutos, dentistos, artistos, en fin un despropósito absurdo, con lo fácil que es simplemente poner delante un artículo, el juez, la juez, el ministro, la ministro, el dentista, la dentista etc. Hay casos más absurdos aún, como el uso del participio activo, que en nuestra lengua acaba en “nte”, habría que incluso cambiar el nombre de algún cuento, ya que “La bella durmiente” sería políticamente incorrecto, mucho mejor “La bella durmienta” no vaya a ser que alguien entre “los y las” “estudiantes y estudiantas” se sienta discriminado por el uso de la “e” ¿Y qué pasa con el que no se identifique ni como hombre ni como mujer? Vaya lío.

Para llegar a una sociedad verdaderamente inclusiva e igualitaria para todas las personas (o personos, o persones), lo que hace falta es más seriedad en una política educativa de calidad, que desde la más tierna infancia tenga esto bien presente, y que la educación no sea un tema partidista e ideológico sino lo que demanda la realidad de la sociedad actual. Los resultados no son desde luego a corto ni a medio plazo, ya que los niños de hoy serán la sociedad del mañana, pero no se van a acelerar porque nos volvamos locos hablando.

Cabo de anclaje regulable

En febrero publique un artículo sobre los cabos de anclaje que están tan de moda, en el ya mostré alternativas de cabos regulables en longitud, que son los más prácticos, tanto de artículos que se venden, como de opciones más “caseras” pero igualmente prácticas. Ahondando en el tema para los que consideren este elemento indispensable, añado una alternativa que funciona muy bien y con un coste ridículo, ya que aparte del imprescindible cordino y mosquetón, solo necesita un maillón y un autobloqueante corto. Es además con toda probabilidad uno de los más dinámicos, (no se han hecho pruebas) ya que en caso de mal uso (recordemos que nunca hay que subir por encima del punto de anclaje) el autobloqueante puede deslizar hasta llegar al tope y absorber energía en el proceso.

Como se ve en la ilustración, el maillón tiene como finalidad hacer de reenvío al cordino y retener el autobloqueante.

Cabo de anclaje regulable con autobloqueante y maillón.

Para ajustarlo:

Simplemente se tira de extremo, al soltar el autobloqueante retendrá el cordino.

Para alargarlo:

Si no estamos colgados, se empuja el autobloqueante hacia arriba a la vez que nos echamos hacia atrás para alargarlo lo necesario.

Si estamos completamente colgados, habrá que tirar del extremo para descargar un poco el autobloqueante, y una vez flojo sujetarlo con la otra mano para que no se bloquee. Vamos entonces dejando retroceder el cordino hasta llegar al punto deseado, en el que soltamos el autobloqueante para que sujete de nuevo.

El cordino aconsejado es de cerca de 9 mm, para el autobloqueante un anillo de unos 60 cm de cordino de 5 o 6 mm que sea blando y suave. El autobloqueante a realizar es un marchad con los dos senos y el maillón del nº 6 o 7. En la punta del cordino hacemos un nudo de retención, por ejemplo un medio pescador doble o triple.

Machard de dos senos.
Medio triple pescador.

Grietas en glaciares, el peligro escondido.

Los glaciares son lugares bonitos, muchas veces espectaculares…pero peligrosos. Cada vez que visito los Alpes, veo como en general la formación en prevención ante la posibilidad de colarse en una grieta es deficiente, equivocada e incluso inexistente. El aspecto plano y benévolo de un glaciar, es el lobo con piel de cordero, que incita a ir sin el engorro de la cuerda, pero no hay glaciar sin grietas, la diferencia es si las vemos o están ocultas por la nieve. Los glaciares tortuosos  y con caos de grietas asustan, e incitan a tomar precauciones y buscar el mejor paso, por lo que paradójicamente son menos peligrosos.

Juntos y sin cuerda, no se puede hacer peor.

Pero ¿cuándo es peligroso un glaciar? Pues siempre que la nieve tape la superficie y pueda esconder grietas. Sobre un glaciar desprovisto de nieve, con el hielo y las grietas a la vista, se camina sin cuerda, siempre que la pendiente no sea peligrosa. Lo típico en verano en las partes bajas de los glaciares de valle como la Mer de Glace en Chamonix. Además sobre el hielo desnudo, la posibilidad de detener una potencial caída con el sistema normal de encordamiento en glaciar, es como poco demasiado optimista, ya que la falta de fricción de la cuerda en el labio de la grieta y la superficie resbaladiza donde se mueve el que soporta el tirón, dejan pocas opciones.

Al atravesar glaciares cubiertos de nieve, debes ir siempre debidamente encordado y con el material de emergencia a mano. Utilizar la cuerda correctamente no es suficiente por sí sólo, cada miembro de la cordada debería saber:

  • Salir por sus propios medios de una grieta (ascenso por cuerda fija).
  • Detener la caída de un compañero.
  • Rescatar a una persona incapacitada del interior de una grieta (anclajes y polipastos).

Dominar estas técnicas requiere como siempre formación y práctica periódica. Las prácticas deben ser realistas, en una grieta en un glaciar nevado o en una cornisa de nieve, y en un entorno sin peligro o supervisadas por un profesional.

La principal medida de seguridad cuando se transita encordado por un glaciar, es mantener constantemente una distancia adecuada entre los miembros, con la cuerda siempre bien extendida entre ellos. No hace falta que esté tensa, ya que se hace incómodo caminar, basta con que vaya recta tocando la nieve y por supuesto sin llevar anillos en la mano.

Encordamiento para dos personas

Encordamiento para 3 y 4 personas
Transitar correctamente

Si el glaciar es empinado, aunque este sin nieve, la cuerda se usa como en cualquier escalada glaciar, realizando un aseguramiento adecuado a la dificultad: simultánea con seguros intermedios o con reuniones. En estos glaciares el peligro está en los posibles desprendimientos de hielo.

Si este verano vas a transitar por glaciares, no dejes para última hora tu formación o tus prácticas, o aprovecha para formarte “in situ” con profesionales o a practicar los conocimientos que tengas oxidados guiado por un libro específico sobre el tema.

Transitar debidamente encordado no evitará que te cueles accidentalmente en una grieta, pero puede salvar tu vida o la de tus compañeros, esto bien vale alguna incomodidad. Muchos alpinistas han perecido de la manera más absurda en una grieta, después de haber conseguido difíciles empresas.

¿Quieres hacer alguna buena tapia este verano? ¿Crees que estás preparado?

¿Te estás preparando para ello con buenos entrenos y salidas a escalar?

¿Has renovado o incluso comprado algo de material con esos objetivos en mente?

¿Tienes toda la información disponible actualizada?

Entonces ya estás preparado… ¿o no?

Estar preparado para acometer vías largas, complejas y semiequipadas, significa que sabes:

  • Cómo bajar a tu compañero, rapelando junto con él si se ha hecho daño.
  • Cómo descolgarle con dos o más cuerdas atadas para poder llegar antes al suelo.
  • Subir a tu compañero hasta la reunión si ha quedado colgado y no puede valerse.
  • Rapelar por las cuerdas aunque les hayan caído piedras y estén casi seccionadas.
  • Rescatar a tu compañero si se ha quedado bloqueado en mitad de un rápel colgado de las cuerdas.
  • Subir por una cuerda fija si te quedas colgado en el vacío sin tocar la pared.
  • Solventar la pérdida de un descensor.
  • Salir escalando en solitario si hay que ir a buscar ayuda.

Si sabes cómo hacer todo esto SÍ estás preparado.

Siempre tenemos la optimista sensación de que las cosas les pasan a los demás, pero el día menos esperado podemos vernos en una situación comprometida. Si tenemos todo ese archivo de conocimientos y los hemos practicado periódicamente, la situación puede concluir en solo una anécdota de bar.  Si no sabemos qué hacer, dependemos de la ayuda exterior, que puede que llegue en pocas horas… o no.

Tenemos que ser responsables de nuestros actos y nuestras decisiones, que hoy sea tan fácil pedir ayuda, no puede implicar que confiemos nuestra suerte a un aparatito susceptible de estropearse en el peor momento, con una batería limitada y dependiendo de la “diosa cobertura”.

Aunque muchas situaciones las podremos resolver sin ayuda, poco podremos hacer ante un accidente de gravedad, en este caso nuestra suerte depende de si hay ayuda disponible, y esto también hay que asumirlo cuando se viaja a países o zonas donde no es posible la ayuda externa, o no lo es en un tiempo razonable. Todo el que se embarca en serias empresas en estos lugares, tiene que ser consciente de su situación y asumirlo, sobre todo en cordadas de dos personas que son las más vulnerables.

Practicar las maniobras básicas periódicamente es la forma de hacerlas rápido y seguro.

Los cursos de autorrescate y la práctica periódica posterior, es la única forma de mantener ágiles esos conocimientos que nunca queremos necesitar.

Aún estás a tiempo para prepararte.

Curso de autorrescate básico de 2 días 130 € por persona.

Contenidos:

  • Nudos especiales.
  • Sistemas alternativos de freno y bloqueo.
  • Ascenso por cuerdas en diversas circunstancias.
  • Rápeles con cuerdas dañadas.
  • Descuelgue de accidentado solo y acompañado
  • Paso de nudos por sistemas de freno.
  • Rápel con accidentado en contrapeso y en tandem.
  • Desbloqueo y descenso de un accidentado colgado en un rápel.
  • Izado por contrapeso.
  • Polipastos para izado, directos e indirectos.
  • Paso de nudos por polipastos.

EL CORRAL DEL DIABLO – Gredos recio

Este es el artículo íntegro que publiqué en 1994 en DESNIVEL para dar a conocer esta joya de Gredos. Afortunadamente sigue siendo un lugar poco frecuentado y con margen a la aventura, que no es poco en los tiempos que corren. Aprovechar, que este invierno, de momento, hay cosas para escalar.

EL CORRAL DEL DIABLO – Sueños de hielo

Frente al Gredos masificado y conocido, tanto por excursionistas como por escaladores, existe otro Gredos que afortunadamente aún tiene sabor salvaje, donde la soledad y la incógnita nos harán disfrutar de sensaciones ya casi olvidadas.

EL ORIGEN

En la noche de los tiempos existió un señor feudal que tenía sus dominios por estas tierras castellanas. Poseía todo lo que un hombre podía desear, tierras, riquezas, súbditos… Inspiraba temor entre las gentes, no respeto, ya que su fortuna no la había conseguido precisamente con buenas maneras y haciendo concesiones. Su despotismo fue tal, que se vio envejecer sin una verdadera amistad… y sin un solo amor. En una de sus cacerías, pernoctando en la sierra, cabilaba sobre su vejez, la utilidad de sus posesiones, el sentido de su poder… Reflexionaba y casi había comprendido que con su fortuna también podía hacer el bien y obtener cariño y felicidad. En aquellos oscuros parajes se ocultaba el diablo, que al ver dudar a uno de sus siervos del mal, enfureció. Utilizando el poder de sus palabras recondujo los pensamientos del señor feudal, prometiéndole el amor apasionado de la mujer más hermosa del reino. A cambio debía mantener sus riquezas, espoliar a sus súbditos, y construir en aquel lugar un santuario al diablo. Las promesas del diablo se cumplieron y su amada le colmaba de felicidad mientras el pueblo sufría. Pero tal era el encanto de esta dama que ablandó el duro corazón del sombrío señor, hasta tal punto que la bondad germinó en él. Un día, al visitar con su amada el santuario ofrendado al diablo, éste le recriminó por haber roto el pacto, vengándose de la feliz pareja desatando una gran nevada; un cruel castigo que los enterró en vida bajo el glaciar en que se convirtió aquel Corral del diablo. Cuenta la leyenda que el amor fue más poderoso y su calor fundió el glaciar del Corral del diablo dando lugar a lo que hoy conocemos como laguna de la Nava.

EL CORRAL DEL DIABLO

Este origen poético del Corral del Diablo no es evidentemente científico, ni histórico, ni siquiera leyenda popular; confieso que es simplemente producto de un arrebato mental personal al recordar este mágico y solitario lugar. No todo ha de ser verídico, medido o científico, un poco de fantasía no viene mal en estos tiempos de números, récords y tecnología punta.

La Sierra del Barco en el macizo Occidental de Gredos tiene numerosos encantos. En verano, partiendo de hermosos pueblos, donde las labores tradicionales aún se conservan, podemos recorrer caminos poco transitados en busca de las lagunas y circos de origen glaciar que esta dura orografía guarda con celo al fondo de las gargantas. Por la garganta de la Nava llegamos a uno de estos solitarios circos glaciares, donde una laguna represada por el hombre, es mudo testigo de las convulsiones de la última glaciación.

La orografía de Gredos actual es consecuencia de numerosos agentes erosivos, de ellos, los hielos de la última glaciación hace unos 100.000 años, dejaron una profunda huella modelando el paisaje, dando lugar a los actuales circos glaciares y valles en “U”. Las huellas de estos glaciares se pueden contemplar en gargantas como la de la Nava, donde las piedras pulidas con los “arañazos” típicos del arrastre de materiales indican la intensa actividad que tuvieron. Glaciares de valle, como el de la Nava, se iniciaban en un bien definido circo, en este caso en el Corral del Diablo, flanqueado por dos recuencos glaciares secundarios (del Canchalón al W. y del Pelao al E.). El espesor máximo del hielo en la zona de acumulación alcanzó los 200 m., una cifra respetable para una superficie helada de unos 4 km2. Desde esta zona de acumulación se iniciaba la descarga en una lengua glaciar que recibía aportaciones secundarias de otros nichos glaciares situados en la cuerda de Riscos Altos (al W.). La lengua del glaciar, que partía a unos 1.700 m. de altitud con un espesor inicial de hielo de 100 m., llegaba tras recorrer más de 3 km. hasta los 1.300 m. donde tenía un frente de 20 m. de espesor. Al recorrer estos parajes podemos cerrar los ojos e imaginar semejante espectáculo glaciar jalonado por cascadas de seracs que lo enriquecían desde las laderas. Hace apenas 10.000 años, “un rato” en tiempo geológico, los hielos se retiraron definitivamente (¿quizás por la fuerza del amor?) dejando el paisaje a merced de otros agentes erosivos que dieron el último retoque al paisaje. Las cuencas de los circos glaciares fueron ocupadas por el agua dando lugar a las bellas lagunas actuales.

Aproximación invernal

En verano, este Corral del Diablo ya es un lugar singular por lo agreste de su paisaje, alegrado por prados y arroyos. En invierno su orientación y la disposición de sus laderas lo convierten en un paraje excepcional para realizar itinerarios glaciares. Corredores y cascadas de hielo se esparcen por todo el circo ofreciendo un espectáculo goloso para los aficionados.

Es curioso que pese a su cercanía a Madrid y a populares zonas de escalada en hielo como el Circo de Gredos, haya permanecido casi en el olvido para los escaladores hasta hace unos pocos años. Sin embargo esta sierra ha sido un lugar tradicional para hacer travesías con esquís, recordemos la popular travesía de los tres circos del castizo Club Alpino Madrileño (Circos de La Nava, del Barco y la Covacha).

En el aspecto montañero el interés se centra desde luego en invierno; la nieve y el hielo de los duros inviernos gredenses convierten este lugar en una auténtica nevera, donde itinerarios glaciares de todo tipo pueden contentar al principiante y al avezado escalador “busca noventas”. Sin querer compararlo con otros lugares donde evidentemente hay más cantidad de itinerarios, el Corral del Diablo tiene por contrapartida el encanto de la soledad. Una dura aproximación y la ausencia de refugios hacen que el Corral del Diablo tenga un carácter que difícilmente encontraremos en sitios más pródigos pero también más masificados. Hago con esto también una llamada a la prudencia, el compromiso es aquí real, por muy “de juguete” que puedan parecer algunos de sus itinerarios, las cascadas en Gredos nunca son fáciles, el hielo muchas veces escaso y de una calidad cambiante, junto con una roca no muy generosa en fisuras, hacen que asegurarse no sea nunca tarea fácil. Un problema aquí no es fácil de resolver, la civilización está cerca…pero lejos.

UNA HISTORIA CERCANA

La primera visita de escaladores data de hace bastante tiempo ya que en el año 1983 tres montañeros de Plasencia, buenos conocedores de las sierras cercanas a su ciudad, se acercan hasta la cascada de la Nava y la escalan por primera vez. Claudio García, Alvaro Almendral y Pablo González, del Grupo Plasentino de Montaña ascienden el itinerario más lógico y sencillo de la cascada denominándolo “Flash”. Desde entonces cae en el olvido y no es hasta diez años más tarde cuando otros asiduos de estas montañas en invierno, José Luis Ibarzabal y Daniel Iglesias, del Club Alpino Madrileño, escalan uno de los itinerarios hoy más clásicos, lo bautizan “Jamón con chorreras” un evidente corredor helado con bonitos resaltes en la parte derecha de la muralla norte del circo. Esta muralla forma todo un sector con grandes posibilidades situado a la izquierda de la gran cascada, joya del lugar. Los comentarios sobre circo llegan a mis oídos: “pues hay una cascada de 100 m. y…”. El siguiente fin de semana sin creer demasiado en la maravilla que habían redescubierto, cuatro amigos nos fuimos con los “achiperres” a ver que se podía hacer. Para empezar, la aproximación no desmerece…y al llegar donde el circo se abre y deja ver sus tesoros, vemos con gran sorpresa que nuestros predecesores no habían exagerado, a nuestro alrededor todo está helado, el río, las rocas, las paredes, y burlándose de nuestra incredulidad la “Cascada de la Nava”, la señora del lugar, y a la que sin esperar a más investigaciones nos dirigimos Susana y yo como niños con zapatos nuevos. La cascada es toda una arquitectura de hielo con muchas posibilidades, pero en este momento la calidad del hielo y la temperatura aconsejan no complicarse mucho la existencia y realizamos el itinerario más largo, fácil y evidente, supongo que el mismo que hicieron los primeros visitantes (vía “Flash”). Es tal la satisfacción que vuelvo la semana siguiente con Antonio de Lorenzo para realizar un itinerario más difícil y elegante a la derecha del anterior por un terreno más espectacular, al que llamamos “Icemal”. A partir de aquí soy un asiduo del circo del Corral del Diablo y todos los inviernos con mayor o menor suerte disfruto de sus cascadas.

Las joyas del lugar. La gran cascada y a su derecha Erhustion.

Ese mismo invierno el Circo recibe alguna otra visita como la de Miguel Ángel Vidal y José Isidro Gordito, en la que aparte de saborear la gran cascada, suben por primera vez “Ice paradise” toda una coquetería helada.

Enero del 94 trae unas condiciones excepcionales en la Nava, y se repiten algunas cascadas y se abre algún otro itinerario de corte clásico y alguna variante en el sector jamón, a cargo de José Luis García, José Fernández, Jorge Pereira y Julio Barthe que sin utilizar la cuerda despliegan su actividad individualmente. Pero lo más relevante es que se forma una cascada con dos elegantes columnas, paralela y a la derecha de la gran cascada de la Nava. José Luis García y yo tenemos la oportunidad de escalarla, “Erhustión” (lease “er hustión…”), un nombre con doble sentido que describe los trabajitos para subir por allí, el itinerario más duro por ahora. También al día siguiente subimos por “Canava Dry” inaugurando una preciosidad de sector. La historia sigue y estos últimos inviernos, que no han sido muy generosos en cuestión de hielo en la Nava, esperemos que sean el preludio de una magnífica temporada.

ESTO ES LO QUE HAY…

La cantidad de hielo, como en todo Gredos, es muy variable según el año, y los itinerarios en teoría fáciles pueden ser difíciles o viceversa, por tanto las catalogaciones que se puedan dar son meramente orientativas. Aunque esto es evidente para cualquier alpinista con kilómetros de hielo en las botas, lo hago notar porque últimamente la fiebre del grado y el número también arrasa en el tema del hielo. El circo se divide en varios sectores a los que han dado nombre la primera cascada ascendida. El primer sector, a la izquierda según miramos el circo, es el sector “Jamón” poco investigado en cuanto a sus posibilidades de itinerarios complicados (que los hay), la parte derecha de este sector se distingue sin embargo por el itinerario más clásico, fácil y frecuentado (es un decir, ya que es una lugar poco visitado). En el centro del Circo y bien visible, está la gran cascada de la Nava, que cuelga de los contrafuertes del pico de la Nava que miran hacia el este. Los itinerarios que se pueden realizar en esta cascada son múltiples dependiendo de nuestra imaginación, la calidad del hielo y nuestras ganas de marcha. Este sector tiene un inconveniente, su orientación E. hace que a primera hora de la mañana le dé el sol, si el día no es muy frío sed pacientes, haced un itinerario en otro sector por la mañana y dejad esta maravilla para disfrutarla por la tarde. A la derecha de esta gran cascada y bordeando un espolón poco definido encontramos un sector precioso, cascadas cortas y ninguna fácil, “Canava Dry” es la primera ascendida y un auténtico regalo. Por último un rincón encantador “Ice paradise”, el sector más bajo y próximo a la presa, que cuenta con una cascada pequeña pero de gran espectacularidad.

Escalando en el sector Ice Paradise

Si viene un buen invierno podréis comprobar que lo escalado hasta la fecha es lo más evidente, y sólo una muestra de las posibilidades que tiene este rincón para dejar trabajar nuestra creatividad y nuestros pinchos, y encontrar nuestro propio camino. Pero aun en condiciones de hielo escaso este circo no defrauda, ya que se pueden hacer imaginativos itinerarios en mixto y pequeñas cascadas. También las empinadas laderas norte del Alto del Corral del Diablo o pico de la Nava (2.364 m.) que domina el circo, nos ofrecen trazados más clásicos de gran belleza.

Vista del sector gran cascada y Canava Dry a la derecha

CÓMO LLEGAR

El Pueblo de Barco de Ávila, famoso por sus “judiones”, es la referencia que debéis buscar en el mapa. Desde aquí en dirección Sur hay que llegar al pueblo de Nava del Barco (1.150 m.). Saliendo de este pueblo hacia el puerto de Umbrías encontramos a unos 500 m. una cruz de piedra a la izquierda, unos metros más adelante comienza una pista que se bifurca enseguida; seguimos por la derecha y en unos 2 km. entre cercados de piedra (paralelos al río) llegamos al puente de la Yunta, que cruza el caudaloso arroyo de la Garganta de Galín Gómez. Después del puente seguimos la pista de la izquierda, que subiendo nos va introduciendo en la garganta de la Nava (pista cerrada en la actualidad). Dependiendo del estado de la pista o de nuestro vehículo podemos llegar hasta una valla metálica donde acaba la pista o dejarlo antes (que no estorbe). Desde aquí se sigue un camino que sube entre prados por la derecha del valle. Con un buen trecho andado, el valle se estrecha y se cruza al otro lado del río siguiendo unos hitos entre cantos rodados; nuestra mejor referencia es un gran bloque de piedra con una cruz en lo alto (y una capilla de la Virgen de las Nieves). El camino sigue bien marcado y empedrado en algunos trechos hasta la misma presa de la laguna de la Nava (1.930 m.). Podemos invertir de 2 a 31/2 horas según las condiciones de la pista y la nieve. Existen algunas cabañas de pastores (inservibles actualmente), pero la mejor opción es la tienda, ya que pueden estar llenas de nieve y en caso de mal tiempo no son muy herméticas.

Cronología de las escaladas más relevantes hasta la fecha

Flash – 100 m. III/4 – en 1983 por Claudio García, Alvaro Almendral y Pablo González.

Jamón con chorreras – 150 m. III/3 – el 25/1/93 por J.L. Ibarzabal y Daniel Iglesias

Icemal – 100 m. III/5 – el 14/2/93 por Antonio de Lorenzo y Máximo Murcia

Ice Paradise – 30 m. III/4 – el 5/3/93 por José Isidro Gordito y Miguel Ángel Vidal

El Zoo – 150 m. III/3 – 23/1/94 por Jorge Pereira y José Fernandez.

Erhustión – 100 m. III/6 – el 26/1/94 por José Luis García y Máximo Murcia

Canava dry – 45 m. III/4+ – el 27/1/94 por José Luis García y Máximo Murcia

Ice Paradise, pequeña pero pelona.

Cabo de anclaje, alternativas, utilización y precauciones

El cabo de anclaje es un elemento muy de moda, y si bien es totalmente prescindible cuando escalamos, ya que para atarnos a la reunión siempre tendremos la cuerda, sí que es necesario para autosegurarse cuando nos desencordamos para rapelar. También es muy práctico para escalada en hielo y alpinismo, ya que permite autoasegurarse rápidamente al piolet en muchas situaciones.

Los viejos (mejor veteranos), roqueros nunca hemos usado cabo de anclaje para escalar, atarse con la cuerda siempre ha sido lo más normal y sencillo, y para autoasegurarse durante las maniobras de rápel siempre se dispone de anillos, con lo que llevar un trasto más no parece necesario. La costumbre actual de usarlo supongo que viene de la escalada deportiva, como medio de atarse al descuelgue mientras se inserta la cuerda, aunque igualmente prescindible si se hace la maniobra correcta.

Pero si se usa hay que hacerlo correctamente, sabiendo sus limitaciones y peligros. La principal precaución en su uso es no sobrepasar nunca la altura del anclaje. Seguro que ya sabemos lo que es un factor de caída, así que subir por encima del anclaje y caer, implica un factor de caída alto, con el serio agravante de que cualquier cabo de anclaje normal hay que considerarlo estático, es decir sin ninguna capacidad de absorción de energía. Las consecuencias pueden ser desde la rotura del anclaje, el mosquetón o el mismo cabo, hasta lesiones al escalador por el alto impacto.

Mantenerse siempre por debajo del anclaje

Aunque algunos materiales son más elásticos, e incluso se venden cabos para los que se anuncia una gran capacidad de absorción, eso no implica que no se deba seguir a rajatabla la regla de mantenerse siempre por debajo del anclaje. Siguiendo esta sencilla norma, da igual que el cabo sea dinámico o estático.

Además hay que tratar de que el cabo esté siempre tenso, esto asegura estar siempre por debajo y además evita cualquier tirón en caso de resbalón o caída. Para facilitar esto y estar cómodo cuando se usa, lo ideal es que sea regulable en longitud.

Las alternativas para un cabo de anclaje son numerosas: los que se venden específicamente, los que se pueden confeccionar con un pequeño bloqueador, o un simple anillo de cinta. Para atarse el cabo al arnés podemos usar tanto el anillo ventral del arnés como sus puntos de encordamiento. Un nudo de alondra es lo más sencillo para atarlo, pero es más recomendable un bulin doble en el caso de anillos (para no estrangular los puntos de encordamiento) o un nudo de ocho para los cabos de cordino que se dejen fijos en el arnés.

Bulin doble para atar un anillo al arnés.

En las ilustraciones vemos dos cabos regulables que se usan bastante, la conocida placa “slide” de Kong que se usa con cordino de 9mm y la mejor opción actual en mi opinión, el cabo de anclaje “Connect adjust” de Petzl.

Cabo regulable CONNECT ADJUST
Cabo con placa SLIDE.

Los probadores o “Daisy chain” yo no los recomiendo por los graves problemas en caso de mal uso. Si lo usas debes saber cómo usarlo correctamente.

Ojo con los probadores o “daisy chain”

Una sencilla alternativa es un “prusik purcell” un cabo regulable mediante un nudo autobloqueante hecho con cordino de 6 o 7 mm como en la imagen.

Cabo regulable “prusik purcell”

Para escalada en hielo y alpinismo, encontrar un cabo regulable en longitud que funcione con humedad, nieve o hielo no es tan fácil. El sistema que yo uso de siempre creo que es el único que funciona en cualquier condición. Una simple chapa que bloquea la cinta o cordino a modo de tensor de tienda de campaña, sencillo, barato y fácil de manipular.

Aumenta tu seguridad en las cascadas conociendo más el hielo

Aunque por mucha experiencia que se tenga nadie puede asegurar al 100% la estabilidad de una cascada de hielo, cuanto más conozcamos sobre las cascadas, más oportunidades de evitar sustos o accidentes.

El lento gotear y escurrir del agua canalizada bajo la nieve van formando poco a poco las cascadas. Las bajas temperaturas van helando el agua sobre la roca y formando una película que rellena los microrrelieves, soldando fuertemente la masa de hielo a la pared. El hielo va engrosando hasta formar las cascadas, y si esta ligazón permanece gracias a las bajas temperaturas, las formaciones generadas son estables y pueden ser espectaculares como grandes pilares y estalactitas de muchas toneladas. Contiene una cantidad de aire variable en su interior y su dureza y color varía con la temperatura y con la cantidad de aire contenida. El mejor hielo suele formarse con temperaturas suaves y continuas (unos pocos grados bajo cero).

El lento gotear forma estructuras góticas

En los muros inclinados que no llegan a la vertical, la capa de hielo va engordando de forma uniforme, formando por lo general muros de hielo compactos. Cuando el agua gotea en el vacío, se forma una estalactita que va creciendo poco a poco. Si se junta con el suelo se forma un pilar. Estas formaciones, a principio de temporada tendrán buen hielo por arriba y carámbanos finos poco ligados entre si a medida que se baja, lo que las hace muy difíciles de escalar y a veces imposible de asegurar (como una lámpara de cristal de araña). A medida que la temporada avanza, los huecos se van rellenando y se pueden formar excelentes pilares casi macizos.

La estabilidad de los pilares es a veces engañosa, ya que aunque en apariencia tenga una buena base, ésta puede haberse extendido sobre una gruesa capa de nieve poco cohesionada que cubría el suelo y por tanto los cimientos están huecos. Sin embargo un pilar apoyado sobre el suelo firme sin nieve, puede ser bastante estable aunque sea delgado.

La estabilidad está condicionada por varios factores

La estabilidad de estas estructuras está condicionada por los cambios de temperatura, es por tanto necesario de cara a la seguridad, saber no solo la temperatura actual, sino la evolución en los días precedentes, que nos informa de las posibles condiciones de mayor o menor estabilidad y por tanto juzgar con prudencia nuestra elección.

Del estudio del Laboratorio de Glaciología y Geofísica del Medio Ambiente de Grenoble, con el soporte de la Fundación Petzl, del año 2014, se obtienen importantes y útiles observaciones, que vienen a confirmar los conocimientos que se adquieren con la experiencia de muchos años escalando y observando.

Este sería el resumen:

Período de temperaturas estables próximas a 0 °C, con pocos recalentamientos durante el día y sin enfriamiento brusco por la noche:  el hielo tiene un comportamiento dúctil. Es una situación en general favorable. Se dice que el hielo es como un «sorbete». Agradable de escalar.

Período prolongado de temperaturas suaves, por encima de 0 °C, incluyendo la noche: el paso del agua líquida por la superficie de contacto hielo/roca provoca el desenganche del hielo de la base rocosa. Esta situación desfavorable es más crítica obviamente para una estalactita colgante, ya que su única unión superior a la roca aguanta todo el peso y será muy susceptible a estos los cambios. Una estructura gruesa y con buena base, que no llegue a la vertical y esté apoyada sobre la roca, será todavía segura aunque el hielo no será el ideal para asegurar.

Enfriamiento brusco seguido de un período de frío intenso: como cualquier materia, el hielo se dilata y se contrae con la temperatura, y esta situación provoca fuertes contracciones térmicas del hielo: el hielo se vuelve frágil. Al golpear con los piolets se participa en la propagación de las fisuras, con una posibilidad de hundimiento debido al mismo escalador. Además, una columna al contraerse se acortará, creando así fuertes esfuerzos mecánicos verticales en la estructura y tensiones sobre los anclajes inferior y superior. El riesgo de colapso espontáneo o al ser escalado es alto. Las estalactitas serán a priori menos sensibles a estas condiciones, ya que sufrirán menos tensión al estar libres del anclaje inferior.

Enfriamiento progresivo durante varios días seguido de un período de frío intenso: estas condiciones parecen menos críticas, ya que la estructura tiene tiempo para acomodarse, pero el hielo es muy frágil y quebradizo bajo los golpes de los piolets de los escaladores.

Formaciones típicas y desafiantes para el primero de cuerda

Dependiendo del proceso de formación, el flujo de agua o el soporte donde se forma, en las cascadas se encuentran formaciones típicas que hay que negociar y pueden suponer una escalada delicada.

Las costras sobre nieve: cuando el hielo se forma sobre una gruesa capa de nieve sin cohesión, se forma una costra que puede ser más o menos gruesa y es típica en las repisas o zonas tumbadas en las cascadas. Esta costra suena obviamente a hueco y puede que no aguante nuestro peso y se rompa. Evidentemente aquí no te puedes asegurar, así que pisa con precaución y si puedes asegúrate antes.

Coliflores: tan bonitas como traicioneras, se forman gracias al agua rociada desde lo alto. Se forman como pétalos más o menos separados y que pueden ser de cualquier tamaño y grosor. Su escalada es muy delicada y para asegurarte deberás romper y escarbar hasta llegar al hielo homogéneo. Los pies pueden encontrar un buen apoyo rompiendo la parte más fina del pétalo para apoyarlo sobre una base más gruesa. Para los piolets puedes encontrar buenos gancheos en las zonas más gruesas o romper hasta llegar al hielo más sólido. Si consigues asegurarte bien (o vas de segundo), puede ser más fácil usar las manos en función del tamaño de los pétalos, siempre que no te fallen los pies.

Lámparas de araña: en las cortinas verticales que se han formado recientemente podemos encontrar estas formaciones, que son como una estructura de cristales verticales con formas de lo más gótico y que son una pesadilla, ya que los pequeños carámbanos verticales no suelen tener a penas cohesión entre ellos y los emplazamientos para los piolets suelen ser precarios. No digamos asegurarse, que en ocasiones es simplemente imposible, ya que por mucho que rompamos puede que no encontremos hielo homogéneo para que un tornillo muerda en toda su longitud.

Tubos de hielo: en ocasiones el flujo de agua forma tuberías huecas en las que el agua sigue fluyendo por su interior. Se suelen encontrar en lo alto de algunas cascadas. Sus paredes pueden ser finas y romperse, o gruesas como para poder escalarlas, aunque sin posibilidad de asegurarse. El hielo que esté más cerca de los bordes, pegado a la roca, será el más grueso y estable y el del centro el más frágil.

La degradación del hielo

A medida que los días son más largos y las temperaturas más suaves durante el día, el hielo se va lógicamente degradando. Los tonos azulados, síntoma de buen hielo, se tornan a totalmente blanco, blancuzco sucio o grisaceo. Las cascadas más verticales y colgantes serán obviamente las primeras en ser peligrosas. Normalmente se formarán grietas horizontales que se propagan, dejando la estructura inestable hasta que colapsa. Las estructuras tipo muro que están apoyadas sobre roca y no totalmente verticales, irán perdiendo masa poco a poco, y se mantendrán escalables mientras el calor no sea excesivo, sobre todo si por la noche sigue helando. Los peores enemigos del hielo son la exposición directa al sol, la lluvia y los vientos cálidos del sur.

Los grandes muros van perdiendo masa al avanzar la temporada.

La escalada de primero en hielo. Consejos para los que empiezan

Por fin llegan los hielos, esa escalada esquiva y efímera en nuestro país y que muchos esperan con ilusión. Si estás empezando en esto de la escalada en hielo, seguro que te vendrán bien algunos consejos de “viejo zorro”, muchos son de sentido común, otros se aprenden a base de patear kilómetros de hielo.

Para empezar aconsejo prudencia, escalar en cabeza de cuerda en hielo vertical y difícil es un asunto serio, reservado para escaladores con experiencia y confianza en sí mismos, ya trotados en muchas escaladas en roca desequipadas, y acostumbrados a las incógnitas que representa no tener ningún seguro ni reunión instalados. Escaladores que conocen sus limitaciones y pueden juzgar las condiciones con buen criterio. A medida que el suelo se aleja, la presión psicológica crece, los brazos y las pantorrillas se cansan y el peligro aumenta. Las protecciones pueden suponer un alivio temporal, pero instalar demasiadas origina más cansancio y puede convertir el largo en un suplicio. Ten en cuenta que por bien que se pueda asegurar una ruta, cualquier caída es peligrosa con la cantidad de pinchos que llevas.

escalar de primero hielo vertical es un asunto serio

No tengas prisa, sé realista y sincero con tu preparación y tus posibilidades. Escala de segundo o en polea muchas rutas de todo tipo de inclinación hasta que mejores tu técnica y adquieras confianza, y empieza tus escarceos con el cabo de cuerda caliente en escaladas sencillas con buenas condiciones. Como siempre, un buen curso acortará el camino de aprendizaje y lo hará más seguro.

La prudencia empieza antes de escalar. Al acercarte a pie de vía ponte el casco aunque no haya nadie escalando por encima. Ni que decir tiene que si hay alguien en la vía tienes que cambiar de objetivo, escalar en hielo detrás de una cordada es obviamente peligroso. No hay cosa más estúpida que meterse detrás y luego quejarse de que te tiran cosas. Observa si hay formaciones colgando por encima que puedan caer, y equípate en un sitio cómodo y protegido donde no tengas que estar vigilando continuamente que algo del equipo resbala a toda velocidad hacia abajo. Ponte los crampones más pronto que tarde, acercarte haciendo equilibrios no tiene mucho sentido, cuando tarde o temprano te los tienes que poner.

La actitud del escalador en estas lides ha de ser positiva y audaz. Es necesaria una buena dosis de coraje, no acometas un largo empinado donde tienes que trabajar, resoplar, pensar, colocar tornillos, buscar el mejor itinerario, y ya fatigado montar una buena reunión lejos del suelo, si antes no tienes la suficiente confianza en ti mismo para iniciar el largo con el ímpetu necesario. Concéntrate, respira profundamente, relaja tu mente y calienta los músculos antes de empezar. Ya estás preparado, pero ten en cuenta estos consejos:

  • Para empezar, cuando escales de primero recuerda que no hay “hielo fácil”, pon la misma atención en tus herramientas aunque sea una rampa, las zonas tumbadas son a menudo traicioneras.
  • Antes de comenzar estudia el mejor trazado, las zonas con mejor aspecto, más grosor de hielo, con repisas para descansar o cualquier otra característica que haga el largo más rápido y seguro.
  • Los primeros golpes te servirán para juzgar la calidad del hielo y saber qué te espera. Estás a tiempo de decidir, quizá no sea el día o el momento adecuado.
  • Adáptate sobre la marcha según las condiciones, siempre puedes atravesar o descender algunos metros para corregir tu trazado.
  • Ya sabes que al golpear suelen caer trozos de hielo, y más si tienes que limpiar, protégete con el casco, inclinando la cabeza hacia delante para que los trozos impacten en él y no en tu cara. Un casco con visera viene bien.
  • Si hay gente por debajo y caen trozos grandes grita ¡hielo! De todas formas si se pone alguien debajo será por ignorancia, en ese caso es mejor advertir a la gente de que está en peligro y que se retiren.
  • Debes siempre tener al menos uno de los piolets, lo suficientemente sólido para que te aguante si ambos pies resbalasen. Aprende el sonido contundente y el tacto firme que tiene un piolet bien anclado, busca y disfruta de esta sensación para escalar de forma optimista. Esta es la clave de la seguridad cuando escalas de primero, quizá esto te obligue a dar numerosos golpes (sobre todo cuando el hielo es estalladizo), pero sin los piolets bien anclados el asunto se vuelve peligroso.
  • Aprovecha cualquier repisa o protuberancia para colocar los pies planos y relajar los gemelos.
  • Cuando tengas que limpiar carámbanos grandes que te estorben o sean peligrosos, hazlo en trozos pequeños empezando desde la punta.
  • Un largo difícil te hará sudar. Escalar con ropa ligera y abrigarse bien en las reuniones es la mejor estrategia. Una chaqueta caliente de reunión y unos guantes de repuesto serán a menudo imprescindibles.
  • Escala con guantes flexibles y ligeros, que te permitan manejar el material con facilidad y agarrar las herramientas con buen tacto. En cualquier caso has de llevar guantes de repuesto, así que deja los guantes gordos y calientes para la reunión. En la reunión te los cambias y dejas los de escalar dentro de la chaqueta junto al pecho para que se calienten y viceversa cuando sigas escalando.
  • Lleva el material de forma ordenada y accesible, para saber en todo momento dónde tienes que echar la mano. Los mosquetones portatornillos son un elemento importante.
  • Coloca siempre un buen tornillo nada más salir de la reunión e igualmente antes de los tramos difíciles.
  • Coloca igualmente un tornillo antes de salir a una campa de nieve o a una zona que se tumba. Estas zonas pueden esconder sorpresas desagradables.
  • Aunque los tornillos en teoría los puedes espaciar más cuanto más te alejas de la reunión, mete los tornillos que te aconseje tu estado físico y mental. Miedo y cansancio al final del largo te pueden jugar una mala pasada.
  • Reserva los tornillos más cortos para donde haya menos espesor de hielo o para el final del largo, donde seguro estarás más cansado y además la fuerza de choque sería inferior.
  • Si no todos tus tornillos son de los que se meten con facilidad con una mano, reserva los mejores para donde estés más pillado.
  • Escala con astucia, parándote para asegurarte o descansar en los sitios mejores, y no en mitad del pasaje clave o donde el hielo ha empeorado.
  • El final de un largo o una vía puede deparar sorpresas desagradables, como hielo fino o un campo de nieve inestable. Resiste la tentación de querer salir rápidamente si no sabes si tendrás cuerda para llegar a un sitio seguro. Sé previsor y monta la reunión antes, en un lugar que os permita salir de forma cómoda, sin recurrir a la peligrosa escalada simultánea.
  • Monta la reunión pensando en que esté lo más protegida posible de cara al siguiente largo.
al final del largo, el cansancio aumenta la dificultad