La montaña “parque temático”, “Es divertido, pero no es un juego”.

La cultura del ocio y la promoción de la “aventura”, ha creado una visión de la montaña banalizada. El resultado es que cada vez hay más gente por las montañas sin un mínimo conocimiento de lo más básico que cualquier “montañero” necesita para minimizar riesgos. Ahora la montaña es terreno para deportistas y aventureros, para los que la montaña es un terreno de juego más.

Las consecuencias son evidentes, cada vez más accidentes e incidentes y un incremento de los rescates. Estadísticamente es normal, más gente, más accidentes, pero lo que no es normal es la casuística de los accidentes, protagonizados con frecuencia por personas sin equipo, conocimientos ni preparación, en entornos cada vez más hostiles. Lo normal es que si no tienes nada de lo anterior te limites a excursiones de baja y media montaña por senderos balizados, la montaña no es exclusivamente para expertos o iniciados; pero si quieres subir a una montaña grande o recorrer un itinerario complejo, donde la nieve puede estar presente casi todo el verano, los cambios de tiempo pueden ser rápidos y feroces y la niebla puede hacer necesarios conocimientos de navegación, necesitas un mínimo bagaje, de material, un poco de humildad y sentido común. Las dos últimas cosas citadas no se venden, pero muchos deben pensar que ser un atleta rápido suple todo lo anterior.

Hoy en día las posibilidades de formación son numerosas y asequibles y disponemos de un material excelente y adaptado a cada actividad. Todo el mundo puede ser montañero, pero esto implica ser consciente de donde te metes y actuar en consecuencia, a pocos se les ocurriría coger un parapente sin saber nada del asunto o hacer submarinismo sin una mínima formación, pero subir a un tres mil con neveros empinados, trepadas y roca suelta, parece que sea algo banal que no necesita ninguna preparación.

Uno de los indicadores de que cada vez te cruzas con menos montañeros, es algo trivial pero significativo, ya no todo el mundo saluda, una cortesía no escrita pero natural desde siempre en la comunidad montañera. También contribuye a la banalización, la obsesión actual por la ligereza y la rapidez, el cronómetro se ha convertido en la principal herramienta de muchos usuarios de la montaña, y es fácil ver en la cumbre de un tres mil a personas con unas mallas, camiseta y zapatillas por todo equipamiento (y solas); suficiente en un día radiante y con terreno seco, pero peligroso ante un esguince en un mal sitio aderezado por una fuerte tormenta vespertina.

El mismo concepto de aventura se ha banalizado, ahora todo es “aventura”, pero los organizadores de aventura por lo general “garantizan la seguridad” de sus actividades, una total contradicción, ya que aventura significa fin incierto o sujeto a riesgos. Esta banalización empuja a mucho público a “aventurarse” por su cuenta y riesgo sin tener un mínimo conocimiento del medio. La montaña es un medio cambiante y hostil, así de simple, y no conocer o ignorar los peligros es el mayor riesgo no controlado.

No me cansaré de repetirlo, formación es la clave, es lo que nos hace ver la realidad de a lo que nos enfrentamos y darnos ese punto de humildad que se necesita para no infravalorar los peligros o sobrevalorar nuestras capacidades. La falta de formación se pone en evidencia por ejemplo, viendo las preguntas que hace mucha gente en las páginas WEB que recopilan información sobre condiciones, cuando la gente pregunta cosas como que si tienen que llevar crampones para subir al Monte Perdido o a otro tres mil; si preguntas eso (y te fías a pies juntillas de las respuestas que te den) no deberías ni plantearte subir a un tres mil, ya que denota un total desconocimiento de la alta montaña, busca un objetivo donde realmente no los necesites, disfruta de ello y fórmate para poder moverte en alta montaña con seguridad.

La crudeza de la alta montaña se pone aún más de manifiesto cuando como este año hemos tenido un invierno de verdad, seguido de una primavera atípica. La abundante presencia de nieve en alta montaña estival, ha tenido y tiene como consecuencia trágicos accidentes. Algunos pueden achacarse a la fatalidad, pero la mayoría como siempre eran evitables y debidos a malas decisiones, ausencia de material o no saber usarlo. No es que la montaña sea más peligrosa, es que los peligros se infravaloran, ya que la gente se mal acostumbra a que nunca pasa nada, o piensa que las cosas le pasan a los demás.

Ya sé que es una tendencia inevitable, y que lo triste es que muchos deportistas y aventureros tendrán que pagar un alto precio por esta banalización del riesgo inherente a la alta montaña, pero si esta y otras llamadas a la cordura evitan al menos un accidente, estará bien empleado el que nos llamen pesados y que siempre estemos con la misma cantinela. Como muy  bien explica la frase de una conocida campaña “Es divertido, pero no es un juego”.

6 comentarios sobre “La montaña “parque temático”, “Es divertido, pero no es un juego”.”

  1. Hola Gelu…: Completamente de acuerdo contigo, comparto ésta opinión… Todo cambió… Materiales, técnicas, sistemas y rutas… Me ha llamado la atención tu comentario sobre ésas personas que te cruzas a veces en la montaña y, ni saludan ni devuelven un saludo…, (Y se llaman a sí mismos “montañeros”…Ja, ja, ja, ja, ja…, mmontañeros…). Como vemos la “camaradería” a quedado relegada sólo a los “escogidos”… ¡¡¡QUE TIEMPOS AQUELLOS EN LOS QUE TE PODÍA PERDER POR LA PEDRIZA SIN CRUZARTE CON NADIE DURANTE DÍAS…!!!, ¡¡¡QUE TIEMPOS AQUELLOS!!!… TIEMPOS QUE YA NO…, TIEMPOS AQUELLOS YA JAMÁS VOLVERÁN… UN SALUDO GELU… A ver si Dios quiere y coincidimos en Urriellu antes de que acabe el verano…

  2. Me gusta muchísimo el contenido de tu blog, Maxi. Siempre es interesante leerlo y compartir muchas de tus reflexiones. Un saludo.

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