CONSEJOS PARA ESCALAR FISURAS DE MANO

Aunque la escalada de fisuras nunca ha sido muy popular aquí, siempre tendrá sus adeptos y parece que cada vez haya más interés por ella. En mi último libro ofrezco unas explicaciones exhaustivas de todas las técnicas que espero ayuden a enganchar a alguien y sobre todo a mejorar el nivel, con eso me doy por satisfecho, aunque por lo específico del tema, este manual desde luego no va ser un “best seller”.

En este artículo ofrezco una descripción de lo más importante de la técnica para escalar fisuras de manos, es decir, cuando la mano cabe entera pero todavía no se puede cerrar el puño. Es la técnica más básica y por la que se debe empezar si no se tiene práctica, ya que es la base mínima para progresar y útil aunque no te gusten las fisuras, ya que incluso en vías deportivas puede ser un buen recurso en huecos y grietas.

Como todo lo que requiere una técnica específica y compleja, la clave está en la práctica, por eso el mejor consejo es que cuando encuentres fisuras buenas, practiques en ellas varias veces. Puedes empezar en polea sin meter cacharros, sobre todo si vas justo de nivel. Después puedes pasar a hacerla en polea, pero a la vez con una cuerda colgando del arnés y metiendo cacharros como si fueses de primero, lo que llamamos en enseñanza “falso primero”; en este caso no te pases de optimista y mete todo que creas que necesitarías si de verdad estuvieses escalando de primero. La siguiente práctica puede ser ya de primero pero con los cacharros que ya dejaste colocados y por último de primero y colocando todo. Este proceso te irá infundiendo confianza poco a poco, siempre que la fisura elegida sea de un nivel adecuado para empezar.

Si bien las fisuras tienen fama de sufridas, las de mano son las más agradecidas y disfrutonas, ya que cuando se tiene una buena técnica, un buen cerrojo es como agarrar un cazo. Según el tipo de roca, la intensidad y longitud de la escalada, y la mayor o menor maestría en la técnica, podemos acabar con las manos desolladas, así que protegerse las manos con esparadrapo o los prácticos guantes de fisura es lo más aconsejable.

Como en todos los empotramientos con las manos (dedos, mano y puño) podemos meter la mano con el pulgar hacia arriba o hacia abajo. Ambas técnicas son útiles y se complementan, es decir, según la morfología de la fisura y su dificultad podemos poner las dos manos con el pulgar en la misma dirección o combinar ambas posiciones. Aunque es más natural la posición de pulgar hacia arriba, con el pulgar hacia abajo añadimos una torsión que incrementa la eficacia. Práctica y descubrirás sus ventajas e inconvenientes.

Otro matiz, es que podemos alternar las manos que colocamos arriba, es decir saco la mano de abajo y la coloco más arriba para repetir el proceso; pero también puedo dejar cada mano siempre en la misma posición e irlas deslizando hacia arriba, ya que así siempre tenemos dentro las dos manos. De hecho es frecuente hacerlo cuando la fisura es difícil, y más cómodo o necesario en diedros y fisuras inclinadas (mano de arriba pulgar hacia abajo, mano de abajo pulgar hacia arriba).

Para aumentar el volumen de la mano y su capacidad de expansión para atascarse, en primer lugar usamos el pulgar, que metemos con fuerza entre la palma y la pared todo lo posible en dirección al dedo meñique. Si por el ancho esta acción no es suficiente, además ahuecamos la mano, presionando en oposición entre los nudillos por una parte y las puntas de los dedos y la base de la palma por otra. Si aún la fisura es más ancha, pero todavía no cabe el puño, añadimos a lo demás también una fuerza de torsión-rotación forzando el giro de la la mano, en sentido de las agujas de reloj para la mano derecha y lo contrario para la izquierda.

Pulgar hacia la palma
Ahuecamiento y torsión si hace falta.
Con el pulgar hacia abajo se añade torsión.

En estas fisuras entrará la parte delantera del pie, que metemos de lado para ofrecer el perfil más estrecho. Para ello la rodilla se va hacia la horizontal, y una vez el pie atascado, la rodilla vuelve hacia la vertical, cargando el peso y torsionando de manera natural el pie. Evidentemente lo más adecuado para escalar estas fisuras es llevar unos gatos que permitan llevar los dedos estirados y por tanto un perfil de la punta del pie más estrecho. Si llevamos los dedos encogidos en garra, puede que no entre el pie, y si lo hace el sufrimiento está asegurado. Según la situación y dificultad, como con las manos,  también con los pies podemos alternar uno arriba y abajo o mantenerlos en la misma posición.

Empotramiento y torsión de la punta del pie.

Igual que cuando buscamos buenas presas y apoyos, en las fisuras tratamos de hacer los empotramientos en los lugares más favorables, en los que gracias a estrechamientos o ensanchamientos las manos y pies se atasquen con más facilidad.

¡A practicar!