LAS CRISIS SON OPORTUNIDADES PARA APRENDER

De cada experiencia en la vida hay que aprender algo, sacar algo positivo; de la situación actual muchos aprenderán a valorar las pequeñas cosas. La mayoría en nuestros países “desarrollados” somos unos privilegiados. Vivimos en un periodo de paz y prosperidad nunca visto en Europa, en una sociedad del bienestar en la que damos por supuesto muchas cosas y damos excesivo valor a lo material y a lo superfluo. Esta experiencia actual lo primero que nos enseña es lo vulnerables que somos y lo que de verdad importa: salud, libertad, amor, amistad, familia, naturaleza.

Los alpinistas, como otros colectivos que viven ocasionalmente situaciones duras de diversa índole, en las que nada está garantizado, somos en general más conscientes de ello, y creo que por ello apreciamos más lo que tenemos y que se puede perder en un momento. La felicidad al fin de al cabo no es un estado de éxtasis continuo, si no los pequeños momentos que nos regala la vida, como unas risas, un beso, un atardecer o un paquetón de nieve bajo nuestros esquís. Cuando trabajaba de guía de trekking en el Himalaya siempre le decía a mis clientes más urbanitas, “Cuando acabe este viaje apreciarás en lo que vale darle a un botón y que se encienda la luz, abrir un grifo y que salga agua, incluso caliente”. La crisis presente nos pone por delante un futuro inquietante, el miedo a lo desconocido, a la incertidumbre, algo con lo que en la montaña hay que lidiar con frecuencia y que saca lo mejor y lo peor de las personas, y que ahora también se pone de manifiesto, tanto en los actos de ayuda y solidaridad como los comportamientos más egoístas y estúpidos.

Esta situación desconocida nos supera a todos, por supuesto también a científicos y gobernantes, que tienen que improvisar y decidir con datos incompletos e inciertos que además van cambiando según pasa el tiempo. Ahora hay mucho listo (es decir tonto) que critica y dice que no se hace bien, que se hace tarde, que así no… Hablar a “toro pasado” y encima desde la barrera es muy fácil, pero para las situaciones desconocidas y excepcionales como esta, nadie tiene ni varita mágica ni bola de cristal. Es vergonzoso, que políticos que han demostrado su incompetencia en crisis mucho menos graves, ahora no estén al menos callados con vergüenza torera. U otros que después de hacer todo lo posible por cargarse la sanidad ahora reclamen más medios para ella. Al fin y al cabo tenemos lo que nos merecemos, la democracia es así.

Este periodo excepcional debería servirnos para al menos reflexionar para el futuro y si es posible comprender que, como nos demuestra este nuevo virus, todos vamos en el mismo barco que se llama planeta tierra. Cuando la naturaleza lanza un órdago lo único que puede funcionar es que unamos fuerzas, que no hay fronteras ni razas, ni valen de nada religiones, nacionalismos y otros inventos que lo único que hacen es separar, y valorar lo que de verdad importa para el desarrollo, el bienestar y la seguridad de la gente, como algunas de las cosas que ahora aplaudimos por las tardes.

Yo particularmente soy pesimista, ya que en cuanto pase esto y la gente vuelva a su rutina, todo será un recuerdo y no habremos aprendido nada. Soy pesimista sobre todo porque la democracia tal como funciona hoy en día no es tal, como bien decía el maestro José Luis San Pedro, la gente es manipulada constantemente por los medios de comunicación con sus medias verdades, sus mentiras o sus omisiones, y esto es así en el mundo, no hablo solo de aquí, prueba de ello son algunos de los impresentables que tenemos en el mundo como líderes de potencias. El poder realmente lo tiene el dinero y los que controlan los medios, y al dinero le importa un bledo el bienestar general, el planeta o cualquier otra cosa que no sea acaparar más. Como decía un jefe nativo americano “algún día el hombre blanco se dará cuenta de que el dinero no se come”.

Publicado mi nuevo libro. DE LA ESCALADA DEPORTIVA A LAS VÍAS DE PARED

La intención  de este libro es facilitar y hacer más segura la transición para aquellos que desde la práctica de la escalada deportiva quieren empezar a escalar vías de varios largos, ya sean equipadas de semiequipadas. Hay multitud de pequeñas cosas que hay que tener en cuenta y aprender para disfrutar del nuevo juego con la mayor seguridad posible.

En consecuencia, el contenido va dirigido a escaladores iniciados que:

Posean una técnica gestual básica para progresar sobre todo tipo de inclinaciones y formas de la roca.

Que conozcan las técnicas de chapaje y gestión de la cuerda para escalar de primero.

Que dominen el manejo básico de los dispositivos de freno, tanto asistidos como manuales.

Que sepan asegurar de forma activa y dinámica a un primero de cuerda.

Que estén familiarizados con la técnica del rápel. En mi opinión este es el bagaje mínimo para empezar con las paredes, y como siempre si tienes carencias, trabaja tus puntos débiles.

Haré presentación del libro junto con un interesante taller de nudos y recursos útiles para escalada en pared:

el martes 10 de marzo a las 19 h en la Librería Desnivel (Plaza Matute, 6)

el jueves 19 de marzo a las 19:30 h en Espacio Acción (Marcelino Álvarez, 6)

MOCHILA PARA ESQUÍ DE MONTAÑA

TARGHEE 45, especifica para esquí.

Si bien para esta actividad nos podríamos apañar con cualquier mochila, el contar con una mochila específica bien pensada y construida nos ofrece comodidad, rapidez en el uso de su contenido y versatilidad.

No me estoy refiriendo a mochilas para los que quieren hiperligereza y su objetivo es correr por las montañas como si tuvieran prisa o estuvieran luchando contra el cronómetro; hoy en día la montaña parece a veces un estadio de atletismo. Me refiero a mochilas para los que buscan el placer del esquí y de disfrutar tranquilamente de la montaña, los que se paran a ver el paisaje, hacer fotos y comentar con los compañeros el paisaje o cualquier anécdota. Una mochila para esquí de travesía necesita un mínimo volumen, ya que solamente el equipo imprescindible, si queremos ser consecuentes con lo que se puede necesitar en alta montaña, ocupa un volumen que difícilmente entra en una mini-mochila.

Una mochila adecuada para esquí de montaña, debería llevar al menos:

  • Compartimento posterior específico de rápido acceso para pala y sonda.
  • Enganches para llevar los esquís en los laterales y en diagonal.
  • Cremallera de acceso total por la espalda al contenido, lo que facilita el acceso al dejar la mochila en la nieve y evita dejar cosas en la nieve.
  • Enganche para el piolet.
  • Soporte externo para el casco.
  • Salida para el tubo de una bolsa de hidratación.
  • Cinturón lumbar con cómodo ajuste y algún bolsillo.
  • Cincha pectoral de unión de las hombreras regulable en altura y de fácil manejo.
  • Algún bolsillo externo para mapa u otros objetos que deban estar a mano.
  • Tapa superior impermeable y desmontable.
TARGHEE 45, Compartimento para pala y sonda

No hay muchas mochilas en el mercado que lo ofrezcan, personalmente, este invierno estoy probando la mochila TARGHEE 45 de la marca americana GREGORY, que al igual que la otra que probé este verano, la ALPINISTO 50, cumple más que de sobra las expectativas. Con todos los detalles enumerados y alguna característica más que la hace una de las más completas para esta actividad. Su capacidad además se adapta desde una excursión de un día hasta una travesía de varios. Como ya comenté en un artículo anterior, esta marca no deja de sorprenderme con los acabados y detalles, además de su “garantía de por vida” para sus productos, lo que demuestra su compromiso con la calidad.

TARGEE 45, acceso al contenido por la espalda.

CONTENIDO DE LA MOCHILA

Evidentemente podemos prescindir de elementos si solamente vamos a dar una vuelta cerca del coche. Pero para una excursión seria de varias horas necesitamos un mínimo de equipo. Algunas cosas muchas veces no las usaremos, como los crampones o las cuchillas, pero no llevarlas puede implicar graves problemas de seguridad.

La vestimenta necesaria durante la marcha es muy personal, pero en general es recomendable una camiseta térmica de manga larga y colores claros (mejor blanco, abrigan igual y si hace calor se agradece), a complementar con un forro fino o grueso o una camiseta térmica más gruesa según temperatura. En cuanto al pantalón, más o menos grueso según clima.

Aparte de esta vestimenta básica y el obvio equipo de esquí (botas, esquís, pieles y bastones) ¿Que debe contener la mochila? Pues puede cambiar según criterios y la fiabilidad de la previsión meteorológica, pero en mi opinión sería esto:

EQUIPO PERSONAL

  • Crampones.
  • Piolet (prescindible si conocemos el terreno y sabemos que no será necesario porque es sencillo).
  • Casco
  • Cuchillas (prescindibles si nos calzamos siempre los crampones con nieve dura).
  • ARVA (3 antenas), pala (de verdad, no de juguete) y sonda.
  • Chaqueta simple impermeable.
  • Pantalón simple impermeable (prescindible con tiempo cálido y previsión fiable).
  • Chaqueta con relleno térmico.
  • Guantes y guantes de repuesto.
  • Gorro de abrigo y tubular (buff) según clima.
  • Gorro de sol (recomendable pero prescindible).
  • Cremas de protección, cara y labios.
  • Gafas categoría 4.
  • Mascara de ventisca según condiciones.
  • Botella y agua.
  • Algo de comida según gustos y duración.
  • Teléfono cargado (llevarlo apagado o en modo avión si queremos hacer fotos)

A COMPARTIR CON EL GRUPO

  • Botiquín con lo esencial (manta térmica, esparadrapo, analgésicos, tijeras, compeed, tiritas)
  • Mapa, brújula con inclinómetro y altímetro. Opcional GPS.
  • Cera o algún spray antizuecos para las pieles.
  • Estuche de reparaciones (multiherramienta, cinta americana, alambre, cordino, costura).
  • Piel de foca de repuesto (recomendable si es un grupo numeroso)
TARGHEE 45, porta esquís lateral y transversal con refuerzos anti-abrasión.

Es evidente que para llevar todo esto necesitamos una mochila generosa, si además está bien pensada para acceder a todo con facilidad mejor.