Reuniones en escalada, mitos y realidad

El entorno de la escalada siempre ha tenido unos medios limitados para la investigación, el análisis y los ensayos. Que si bien se han realizado y se realizan de forma esporádica, ya sea por particulares con más o menos rigor o instituciones o fabricantes, no han conseguido por lo general llegar al gran público y tampoco paradójicamente a muchos entornos de enseñanza, que son los que más atentos debieran estar. Hoy en día con la jungla de internet, la información no solo está disponible, es que hay tanta y de tan diversa calidad, que los árboles no nos dejan ver el bosque a no ser que sepas discriminar la calidad de la fuente.

Debido a esta dificultad de encontrar datos contrastados, siempre ha habido muchas creencias basadas en impresiones, la lógica o lo aparente, en vez de en datos de ensayos reales. El caso más común es el de las creencias generales sobre las características de algunos nudos, que no tienen mucho que ver con la realidad cuando se ensayan (el ballestrinque por ejemplo).

Las reuniones de escalada, por su evidente importancia, siempre han sido tema de debate y se han inventado y preconizado numerosos métodos para conseguir la reunión ideal, sobre todo aquellos que pretenden repartir de forma equitativa la potencial carga entre varios anclajes primarios, lo que con frecuencia se llama “triangular” o erróneamente “ecualizar” (traducción a capón del inglés “to equalize”=igualar). También se ha insistido en general en la necesidad de asegurar siempre al primero con el freno colocado en el arnés del asegurador.

Ya sabemos que hay en esencia tres formas básicas de montar un anclaje de reunión utilizando dos o más puntos de seguro, que adquieren diferentes denominaciones según el autor que las describa. La denominación que yo empleo es:

Reparto fijo (RF): cuando el anillo que conecta los anclajes primarios se pretensa para que tire en la dirección deseada y se anuda para bloquearlo (triangulo fijo, unidireccional, bloqueado).

Ejemplos de reparto fijo

Reparto móvil o semimóvil (RM): cuando el anillo que conecta los anclajes primarios no queda bloqueado y puede desplazarse en función de un cambio en la dirección de la tracción (triángulo de fuerzas, reunión semidireccional).

Ejemplos de reparto semimóvil

En línea, sin reparto (SR): cuando el mejor anclaje primario sirve como punto central y los demás se conectan a éste con anillos o la cuerda.

Ejemplos de reunión en línea sin reparto

CONCLUSIONES OBTENIDAS A TRAVÉS DE DIVERSOS ENSAYOS

Ninguno de ellos es bueno ni malo de por sí, lo importante es aprender en que circunstancia es más adecuado el empleo de uno u otro.

Ningún reparto, triangulación o como la llamemos distribuye las cargas de forma equitativa prácticamente nunca. Durante la mayor parte del tiempo y la mayoría de las veces, unos anclajes soportarán mucha más carga que otros hagamos lo que hagamos. Las fricciones, diferente longitud de los segmentos, diferencia de elasticidad del material, nudos en el sistema o muchos puntos dispersos, lo impiden casi siempre.

Lo realmente importante es tener unos buenos anclajes primarios que por sí solos puedan soportar la carga, sin esperar que cualquier sistema de teórico reparto pueda conseguir la resistencia repartiendo la carga entre anclajes débiles.

Si bien los métodos de RF o RM no difieren mucho en el comportamiento ante cargas estáticas, ante cargas dinámicas los RM tienden a repartir mejor la carga, sobre todo los del estilo equalette o quad, ya que el punto central se puede mover más libremente.

Aunque improbable si tenemos buenos anclajes, en los RM el fallo de una pieza provoca una extensión del sistema, es recomendable utilizar en su construcción elementos dinámicos que puedan absorber algo el choque, además de limitar la extensión con nudos.

Si se dispone de un anclaje de reunión multidireccional y a prueba de bombas, ya sea un SR o un RF o RM (con un anclaje de reenvío para soportar tirones hacia arriba), en muchos casos se debería asegurar al primero con el freno instalado en la reunión y no en el arnés. Por ejemplo cuando el escalador es mucho más pesado que el asegurador; cuando hay riesgo de caídas largas o de alto factor o cuando el desplazamiento violento del asegurador por el tirón pueda ser peligroso.

El hecho de que no haya en general accidentes en los que la reunión salte por los aires (no hablo obviamente de vías equipadas con parabolts), con las mortíferas consecuencias que tendría, no se debe al hecho de que los escaladores lo hagan en general bien, sino a que muy rara vez es la reunión la que tiene que soportar un caída directamente.

NOTA: Los ensayos siempre se realizan en entornos neutros y controlados, y por lo general y según mi experiencia, se suelen obtener datos de fuerzas algo exagerados comparados con la mayoría de las situaciones reales de escalada, pero precisamente por eso, las conclusiones que se obtienen de ellos consiguen un margen de seguridad importante tanto para el diseño de materiales como para el desarrollo de las técnicas más eficientes y seguras. Las conclusiones aquí presentadas son el resumen de varias investigaciones obtenidas en diversos ensayos, algunos de los cuales puedes consultar:

http://beverlymountainguides.com/wp-content/uploads/2016/02/Multi_point-pre_equalized-anchors.pdfP.4, See graphs

https://americanalpineclub.org/resources-blog/2017/7/31/anchors

https://app.box.com/s/grcnlw1myjzzmta1q5gem7m5dugupprv

http://ensa.sports.gouv.fr/index.php/newsensa/350-tutoriel-video-etude-sur-les-relais

Semmel and Hellberg 2009

Anclajes de Escalada – John Long y Bob Gaines. Desnivel 2007

Escaper de BEAL, ingenioso y seguro

Este año, la veterana casa BEAL nos ha sorprendido con un ingenioso y seguro sistema para poder rapelar en simple con una sola cuerda y poder recuperarla. Se agradece que algunas marcas no paren de investigar, y de vez en cuando consigan productos que aportan algo nuevo y práctico. Es por ello que merece la pena tenerlo en cuenta para practicantes de escalada todo terreno.

Muchos lo verán con desconfianza, pero basta probarlo para ver que es totalmente seguro para cualquiera con dos dedos de frente. Como el desenganche necesita de tirar y soltar repetidas veces, quizá pueda ser difícil de recuperar en situaciones donde la cuerda roce mucho durante el trayecto del rápel (como bien se indica en las instrucciones), en estas situaciones sería mejor que el primero que desciende probase que se suelta (teniendo por supuesto la cuerda sujeta arriba con un nudo) y si no funciona hacer rápeles más cortos o en otro lugar con menos rozamiento.

En mi opinión es un sistema muy práctico para situaciones especiales, por ejemplo:

  • En esquí de montaña donde podemos llevar solo una cuerda auxiliar y necesitemos hacer un rápel largo.
  • En escaladas donde una cuerda simple es más práctico, pero llevar este sistema nos permitiría rápeles largos en caso de lluvia o un incidente que obligue a la retirada.
  • Lo mismo en escaladas alpinas o hielo, donde por ligereza optemos por una cuerda simple.
  • Si las cuerdas se han dañado por caída de piedras u otras circunstancias y tenemos que hacer nudos en ellas.

Como siempre hay que leer las instrucciones del fabricante y familiarizarse con su uso, pero más simple no puede ser. Además al ser todo textil, no hay partes que se puedan deteriorar cuando cae todo el conjunto.

En resumen, es un buen invento. Es además suficientemente ligero como para que no de pereza llevarlo como otro “por si acaso” más.

Escaper de BEAL