EL CORRAL DEL DIABLO – Gredos recio

Este es el artículo íntegro que publiqué en 1994 en DESNIVEL para dar a conocer esta joya de Gredos. Afortunadamente sigue siendo un lugar poco frecuentado y con margen a la aventura, que no es poco en los tiempos que corren. Aprovechar, que este invierno, de momento, hay cosas para escalar.

EL CORRAL DEL DIABLO – Sueños de hielo

Frente al Gredos masificado y conocido, tanto por excursionistas como por escaladores, existe otro Gredos que afortunadamente aún tiene sabor salvaje, donde la soledad y la incógnita nos harán disfrutar de sensaciones ya casi olvidadas.

EL ORIGEN

En la noche de los tiempos existió un señor feudal que tenía sus dominios por estas tierras castellanas. Poseía todo lo que un hombre podía desear, tierras, riquezas, súbditos… Inspiraba temor entre las gentes, no respeto, ya que su fortuna no la había conseguido precisamente con buenas maneras y haciendo concesiones. Su despotismo fue tal, que se vio envejecer sin una verdadera amistad… y sin un solo amor. En una de sus cacerías, pernoctando en la sierra, cabilaba sobre su vejez, la utilidad de sus posesiones, el sentido de su poder… Reflexionaba y casi había comprendido que con su fortuna también podía hacer el bien y obtener cariño y felicidad. En aquellos oscuros parajes se ocultaba el diablo, que al ver dudar a uno de sus siervos del mal, enfureció. Utilizando el poder de sus palabras recondujo los pensamientos del señor feudal, prometiéndole el amor apasionado de la mujer más hermosa del reino. A cambio debía mantener sus riquezas, espoliar a sus súbditos, y construir en aquel lugar un santuario al diablo. Las promesas del diablo se cumplieron y su amada le colmaba de felicidad mientras el pueblo sufría. Pero tal era el encanto de esta dama que ablandó el duro corazón del sombrío señor, hasta tal punto que la bondad germinó en él. Un día, al visitar con su amada el santuario ofrendado al diablo, éste le recriminó por haber roto el pacto, vengándose de la feliz pareja desatando una gran nevada; un cruel castigo que los enterró en vida bajo el glaciar en que se convirtió aquel Corral del diablo. Cuenta la leyenda que el amor fue más poderoso y su calor fundió el glaciar del Corral del diablo dando lugar a lo que hoy conocemos como laguna de la Nava.

EL CORRAL DEL DIABLO

Este origen poético del Corral del Diablo no es evidentemente científico, ni histórico, ni siquiera leyenda popular; confieso que es simplemente producto de un arrebato mental personal al recordar este mágico y solitario lugar. No todo ha de ser verídico, medido o científico, un poco de fantasía no viene mal en estos tiempos de números, récords y tecnología punta.

La Sierra del Barco en el macizo Occidental de Gredos tiene numerosos encantos. En verano, partiendo de hermosos pueblos, donde las labores tradicionales aún se conservan, podemos recorrer caminos poco transitados en busca de las lagunas y circos de origen glaciar que esta dura orografía guarda con celo al fondo de las gargantas. Por la garganta de la Nava llegamos a uno de estos solitarios circos glaciares, donde una laguna represada por el hombre, es mudo testigo de las convulsiones de la última glaciación.

La orografía de Gredos actual es consecuencia de numerosos agentes erosivos, de ellos, los hielos de la última glaciación hace unos 100.000 años, dejaron una profunda huella modelando el paisaje, dando lugar a los actuales circos glaciares y valles en “U”. Las huellas de estos glaciares se pueden contemplar en gargantas como la de la Nava, donde las piedras pulidas con los “arañazos” típicos del arrastre de materiales indican la intensa actividad que tuvieron. Glaciares de valle, como el de la Nava, se iniciaban en un bien definido circo, en este caso en el Corral del Diablo, flanqueado por dos recuencos glaciares secundarios (del Canchalón al W. y del Pelao al E.). El espesor máximo del hielo en la zona de acumulación alcanzó los 200 m., una cifra respetable para una superficie helada de unos 4 km2. Desde esta zona de acumulación se iniciaba la descarga en una lengua glaciar que recibía aportaciones secundarias de otros nichos glaciares situados en la cuerda de Riscos Altos (al W.). La lengua del glaciar, que partía a unos 1.700 m. de altitud con un espesor inicial de hielo de 100 m., llegaba tras recorrer más de 3 km. hasta los 1.300 m. donde tenía un frente de 20 m. de espesor. Al recorrer estos parajes podemos cerrar los ojos e imaginar semejante espectáculo glaciar jalonado por cascadas de seracs que lo enriquecían desde las laderas. Hace apenas 10.000 años, “un rato” en tiempo geológico, los hielos se retiraron definitivamente (¿quizás por la fuerza del amor?) dejando el paisaje a merced de otros agentes erosivos que dieron el último retoque al paisaje. Las cuencas de los circos glaciares fueron ocupadas por el agua dando lugar a las bellas lagunas actuales.

Aproximación invernal

En verano, este Corral del Diablo ya es un lugar singular por lo agreste de su paisaje, alegrado por prados y arroyos. En invierno su orientación y la disposición de sus laderas lo convierten en un paraje excepcional para realizar itinerarios glaciares. Corredores y cascadas de hielo se esparcen por todo el circo ofreciendo un espectáculo goloso para los aficionados.

Es curioso que pese a su cercanía a Madrid y a populares zonas de escalada en hielo como el Circo de Gredos, haya permanecido casi en el olvido para los escaladores hasta hace unos pocos años. Sin embargo esta sierra ha sido un lugar tradicional para hacer travesías con esquís, recordemos la popular travesía de los tres circos del castizo Club Alpino Madrileño (Circos de La Nava, del Barco y la Covacha).

En el aspecto montañero el interés se centra desde luego en invierno; la nieve y el hielo de los duros inviernos gredenses convierten este lugar en una auténtica nevera, donde itinerarios glaciares de todo tipo pueden contentar al principiante y al avezado escalador “busca noventas”. Sin querer compararlo con otros lugares donde evidentemente hay más cantidad de itinerarios, el Corral del Diablo tiene por contrapartida el encanto de la soledad. Una dura aproximación y la ausencia de refugios hacen que el Corral del Diablo tenga un carácter que difícilmente encontraremos en sitios más pródigos pero también más masificados. Hago con esto también una llamada a la prudencia, el compromiso es aquí real, por muy “de juguete” que puedan parecer algunos de sus itinerarios, las cascadas en Gredos nunca son fáciles, el hielo muchas veces escaso y de una calidad cambiante, junto con una roca no muy generosa en fisuras, hacen que asegurarse no sea nunca tarea fácil. Un problema aquí no es fácil de resolver, la civilización está cerca…pero lejos.

UNA HISTORIA CERCANA

La primera visita de escaladores data de hace bastante tiempo ya que en el año 1983 tres montañeros de Plasencia, buenos conocedores de las sierras cercanas a su ciudad, se acercan hasta la cascada de la Nava y la escalan por primera vez. Claudio García, Alvaro Almendral y Pablo González, del Grupo Plasentino de Montaña ascienden el itinerario más lógico y sencillo de la cascada denominándolo “Flash”. Desde entonces cae en el olvido y no es hasta diez años más tarde cuando otros asiduos de estas montañas en invierno, José Luis Ibarzabal y Daniel Iglesias, del Club Alpino Madrileño, escalan uno de los itinerarios hoy más clásicos, lo bautizan “Jamón con chorreras” un evidente corredor helado con bonitos resaltes en la parte derecha de la muralla norte del circo. Esta muralla forma todo un sector con grandes posibilidades situado a la izquierda de la gran cascada, joya del lugar. Los comentarios sobre circo llegan a mis oídos: “pues hay una cascada de 100 m. y…”. El siguiente fin de semana sin creer demasiado en la maravilla que habían redescubierto, cuatro amigos nos fuimos con los “achiperres” a ver que se podía hacer. Para empezar, la aproximación no desmerece…y al llegar donde el circo se abre y deja ver sus tesoros, vemos con gran sorpresa que nuestros predecesores no habían exagerado, a nuestro alrededor todo está helado, el río, las rocas, las paredes, y burlándose de nuestra incredulidad la “Cascada de la Nava”, la señora del lugar, y a la que sin esperar a más investigaciones nos dirigimos Susana y yo como niños con zapatos nuevos. La cascada es toda una arquitectura de hielo con muchas posibilidades, pero en este momento la calidad del hielo y la temperatura aconsejan no complicarse mucho la existencia y realizamos el itinerario más largo, fácil y evidente, supongo que el mismo que hicieron los primeros visitantes (vía “Flash”). Es tal la satisfacción que vuelvo la semana siguiente con Antonio de Lorenzo para realizar un itinerario más difícil y elegante a la derecha del anterior por un terreno más espectacular, al que llamamos “Icemal”. A partir de aquí soy un asiduo del circo del Corral del Diablo y todos los inviernos con mayor o menor suerte disfruto de sus cascadas.

Las joyas del lugar. La gran cascada y a su derecha Erhustion.

Ese mismo invierno el Circo recibe alguna otra visita como la de Miguel Ángel Vidal y José Isidro Gordito, en la que aparte de saborear la gran cascada, suben por primera vez “Ice paradise” toda una coquetería helada.

Enero del 94 trae unas condiciones excepcionales en la Nava, y se repiten algunas cascadas y se abre algún otro itinerario de corte clásico y alguna variante en el sector jamón, a cargo de José Luis García, José Fernández, Jorge Pereira y Julio Barthe que sin utilizar la cuerda despliegan su actividad individualmente. Pero lo más relevante es que se forma una cascada con dos elegantes columnas, paralela y a la derecha de la gran cascada de la Nava. José Luis García y yo tenemos la oportunidad de escalarla, “Erhustión” (lease “er hustión…”), un nombre con doble sentido que describe los trabajitos para subir por allí, el itinerario más duro por ahora. También al día siguiente subimos por “Canava Dry” inaugurando una preciosidad de sector. La historia sigue y estos últimos inviernos, que no han sido muy generosos en cuestión de hielo en la Nava, esperemos que sean el preludio de una magnífica temporada.

ESTO ES LO QUE HAY…

La cantidad de hielo, como en todo Gredos, es muy variable según el año, y los itinerarios en teoría fáciles pueden ser difíciles o viceversa, por tanto las catalogaciones que se puedan dar son meramente orientativas. Aunque esto es evidente para cualquier alpinista con kilómetros de hielo en las botas, lo hago notar porque últimamente la fiebre del grado y el número también arrasa en el tema del hielo. El circo se divide en varios sectores a los que han dado nombre la primera cascada ascendida. El primer sector, a la izquierda según miramos el circo, es el sector “Jamón” poco investigado en cuanto a sus posibilidades de itinerarios complicados (que los hay), la parte derecha de este sector se distingue sin embargo por el itinerario más clásico, fácil y frecuentado (es un decir, ya que es una lugar poco visitado). En el centro del Circo y bien visible, está la gran cascada de la Nava, que cuelga de los contrafuertes del pico de la Nava que miran hacia el este. Los itinerarios que se pueden realizar en esta cascada son múltiples dependiendo de nuestra imaginación, la calidad del hielo y nuestras ganas de marcha. Este sector tiene un inconveniente, su orientación E. hace que a primera hora de la mañana le dé el sol, si el día no es muy frío sed pacientes, haced un itinerario en otro sector por la mañana y dejad esta maravilla para disfrutarla por la tarde. A la derecha de esta gran cascada y bordeando un espolón poco definido encontramos un sector precioso, cascadas cortas y ninguna fácil, “Canava Dry” es la primera ascendida y un auténtico regalo. Por último un rincón encantador “Ice paradise”, el sector más bajo y próximo a la presa, que cuenta con una cascada pequeña pero de gran espectacularidad.

Escalando en el sector Ice Paradise

Si viene un buen invierno podréis comprobar que lo escalado hasta la fecha es lo más evidente, y sólo una muestra de las posibilidades que tiene este rincón para dejar trabajar nuestra creatividad y nuestros pinchos, y encontrar nuestro propio camino. Pero aun en condiciones de hielo escaso este circo no defrauda, ya que se pueden hacer imaginativos itinerarios en mixto y pequeñas cascadas. También las empinadas laderas norte del Alto del Corral del Diablo o pico de la Nava (2.364 m.) que domina el circo, nos ofrecen trazados más clásicos de gran belleza.

Vista del sector gran cascada y Canava Dry a la derecha

CÓMO LLEGAR

El Pueblo de Barco de Ávila, famoso por sus “judiones”, es la referencia que debéis buscar en el mapa. Desde aquí en dirección Sur hay que llegar al pueblo de Nava del Barco (1.150 m.). Saliendo de este pueblo hacia el puerto de Umbrías encontramos a unos 500 m. una cruz de piedra a la izquierda, unos metros más adelante comienza una pista que se bifurca enseguida; seguimos por la derecha y en unos 2 km. entre cercados de piedra (paralelos al río) llegamos al puente de la Yunta, que cruza el caudaloso arroyo de la Garganta de Galín Gómez. Después del puente seguimos la pista de la izquierda, que subiendo nos va introduciendo en la garganta de la Nava (pista cerrada en la actualidad). Dependiendo del estado de la pista o de nuestro vehículo podemos llegar hasta una valla metálica donde acaba la pista o dejarlo antes (que no estorbe). Desde aquí se sigue un camino que sube entre prados por la derecha del valle. Con un buen trecho andado, el valle se estrecha y se cruza al otro lado del río siguiendo unos hitos entre cantos rodados; nuestra mejor referencia es un gran bloque de piedra con una cruz en lo alto (y una capilla de la Virgen de las Nieves). El camino sigue bien marcado y empedrado en algunos trechos hasta la misma presa de la laguna de la Nava (1.930 m.). Podemos invertir de 2 a 31/2 horas según las condiciones de la pista y la nieve. Existen algunas cabañas de pastores (inservibles actualmente), pero la mejor opción es la tienda, ya que pueden estar llenas de nieve y en caso de mal tiempo no son muy herméticas.

Cronología de las escaladas más relevantes hasta la fecha

Flash – 100 m. III/4 – en 1983 por Claudio García, Alvaro Almendral y Pablo González.

Jamón con chorreras – 150 m. III/3 – el 25/1/93 por J.L. Ibarzabal y Daniel Iglesias

Icemal – 100 m. III/5 – el 14/2/93 por Antonio de Lorenzo y Máximo Murcia

Ice Paradise – 30 m. III/4 – el 5/3/93 por José Isidro Gordito y Miguel Ángel Vidal

El Zoo – 150 m. III/3 – 23/1/94 por Jorge Pereira y José Fernandez.

Erhustión – 100 m. III/6 – el 26/1/94 por José Luis García y Máximo Murcia

Canava dry – 45 m. III/4+ – el 27/1/94 por José Luis García y Máximo Murcia

Ice Paradise, pequeña pero pelona.

Cabo de anclaje, alternativas, utilización y precauciones

El cabo de anclaje es un elemento muy de moda, y si bien es totalmente prescindible cuando escalamos, ya que para atarnos a la reunión siempre tendremos la cuerda, sí que es necesario para autosegurarse cuando nos desencordamos para rapelar. También es muy práctico para escalada en hielo y alpinismo, ya que permite autoasegurarse rápidamente al piolet en muchas situaciones.

Los viejos (mejor veteranos), roqueros nunca hemos usado cabo de anclaje para escalar, atarse con la cuerda siempre ha sido lo más normal y sencillo, y para autoasegurarse durante las maniobras de rápel siempre se dispone de anillos, con lo que llevar un trasto más no parece necesario. La costumbre actual de usarlo supongo que viene de la escalada deportiva, como medio de atarse al descuelgue mientras se inserta la cuerda, aunque igualmente prescindible si se hace la maniobra correcta.

Pero si se usa hay que hacerlo correctamente, sabiendo sus limitaciones y peligros. La principal precaución en su uso es no sobrepasar nunca la altura del anclaje. Seguro que ya sabemos lo que es un factor de caída, así que subir por encima del anclaje y caer, implica un factor de caída alto, con el serio agravante de que cualquier cabo de anclaje normal hay que considerarlo estático, es decir sin ninguna capacidad de absorción de energía. Las consecuencias pueden ser desde la rotura del anclaje, el mosquetón o el mismo cabo, hasta lesiones al escalador por el alto impacto.

Mantenerse siempre por debajo del anclaje

Aunque algunos materiales son más elásticos, e incluso se venden cabos para los que se anuncia una gran capacidad de absorción, eso no implica que no se deba seguir a rajatabla la regla de mantenerse siempre por debajo del anclaje. Siguiendo esta sencilla norma, da igual que el cabo sea dinámico o estático.

Además hay que tratar de que el cabo esté siempre tenso, esto asegura estar siempre por debajo y además evita cualquier tirón en caso de resbalón o caída. Para facilitar esto y estar cómodo cuando se usa, lo ideal es que sea regulable en longitud.

Las alternativas para un cabo de anclaje son numerosas: los que se venden específicamente, los que se pueden confeccionar con un pequeño bloqueador, o un simple anillo de cinta. Para atarse el cabo al arnés podemos usar tanto el anillo ventral del arnés como sus puntos de encordamiento. Un nudo de alondra es lo más sencillo para atarlo, pero es más recomendable un bulin doble en el caso de anillos (para no estrangular los puntos de encordamiento) o un nudo de ocho para los cabos de cordino que se dejen fijos en el arnés.

Bulin doble para atar un anillo al arnés.

En las ilustraciones vemos dos cabos regulables que se usan bastante, la conocida placa “slide” de Kong que se usa con cordino de 9mm y la mejor opción actual en mi opinión, el cabo de anclaje “Connect adjust” de Petzl.

Cabo regulable CONNECT ADJUST
Cabo con placa SLIDE.

Los probadores o “Daisy chain” yo no los recomiendo por los graves problemas en caso de mal uso. Si lo usas debes saber cómo usarlo correctamente.

Ojo con los probadores o “daisy chain”

Una sencilla alternativa es un “prusik purcell” un cabo regulable mediante un nudo autobloqueante hecho con cordino de 6 o 7 mm como en la imagen.

Cabo regulable “prusik purcell”

Para escalada en hielo y alpinismo, encontrar un cabo regulable en longitud que funcione con humedad, nieve o hielo no es tan fácil. El sistema que yo uso de siempre creo que es el único que funciona en cualquier condición. Una simple chapa que bloquea la cinta o cordino a modo de tensor de tienda de campaña, sencillo, barato y fácil de manipular.