Aumenta tu seguridad en las cascadas conociendo más el hielo

Aunque por mucha experiencia que se tenga nadie puede asegurar al 100% la estabilidad de una cascada de hielo, cuanto más conozcamos sobre las cascadas, más oportunidades de evitar sustos o accidentes.

El lento gotear y escurrir del agua canalizada bajo la nieve van formando poco a poco las cascadas. Las bajas temperaturas van helando el agua sobre la roca y formando una película que rellena los microrrelieves, soldando fuertemente la masa de hielo a la pared. El hielo va engrosando hasta formar las cascadas, y si esta ligazón permanece gracias a las bajas temperaturas, las formaciones generadas son estables y pueden ser espectaculares como grandes pilares y estalactitas de muchas toneladas. Contiene una cantidad de aire variable en su interior y su dureza y color varía con la temperatura y con la cantidad de aire contenida. El mejor hielo suele formarse con temperaturas suaves y continuas (unos pocos grados bajo cero).

El lento gotear forma estructuras góticas

En los muros inclinados que no llegan a la vertical, la capa de hielo va engordando de forma uniforme, formando por lo general muros de hielo compactos. Cuando el agua gotea en el vacío, se forma una estalactita que va creciendo poco a poco. Si se junta con el suelo se forma un pilar. Estas formaciones, a principio de temporada tendrán buen hielo por arriba y carámbanos finos poco ligados entre si a medida que se baja, lo que las hace muy difíciles de escalar y a veces imposible de asegurar (como una lámpara de cristal de araña). A medida que la temporada avanza, los huecos se van rellenando y se pueden formar excelentes pilares casi macizos.

La estabilidad de los pilares es a veces engañosa, ya que aunque en apariencia tenga una buena base, ésta puede haberse extendido sobre una gruesa capa de nieve poco cohesionada que cubría el suelo y por tanto los cimientos están huecos. Sin embargo un pilar apoyado sobre el suelo firme sin nieve, puede ser bastante estable aunque sea delgado.

La estabilidad está condicionada por varios factores

La estabilidad de estas estructuras está condicionada por los cambios de temperatura, es por tanto necesario de cara a la seguridad, saber no solo la temperatura actual, sino la evolución en los días precedentes, que nos informa de las posibles condiciones de mayor o menor estabilidad y por tanto juzgar con prudencia nuestra elección.

Del estudio del Laboratorio de Glaciología y Geofísica del Medio Ambiente de Grenoble, con el soporte de la Fundación Petzl, del año 2014, se obtienen importantes y útiles observaciones, que vienen a confirmar los conocimientos que se adquieren con la experiencia de muchos años escalando y observando.

Este sería el resumen:

Período de temperaturas estables próximas a 0 °C, con pocos recalentamientos durante el día y sin enfriamiento brusco por la noche:  el hielo tiene un comportamiento dúctil. Es una situación en general favorable. Se dice que el hielo es como un «sorbete». Agradable de escalar.

Período prolongado de temperaturas suaves, por encima de 0 °C, incluyendo la noche: el paso del agua líquida por la superficie de contacto hielo/roca provoca el desenganche del hielo de la base rocosa. Esta situación desfavorable es más crítica obviamente para una estalactita colgante, ya que su única unión superior a la roca aguanta todo el peso y será muy susceptible a estos los cambios. Una estructura gruesa y con buena base, que no llegue a la vertical y esté apoyada sobre la roca, será todavía segura aunque el hielo no será el ideal para asegurar.

Enfriamiento brusco seguido de un período de frío intenso: como cualquier materia, el hielo se dilata y se contrae con la temperatura, y esta situación provoca fuertes contracciones térmicas del hielo: el hielo se vuelve frágil. Al golpear con los piolets se participa en la propagación de las fisuras, con una posibilidad de hundimiento debido al mismo escalador. Además, una columna al contraerse se acortará, creando así fuertes esfuerzos mecánicos verticales en la estructura y tensiones sobre los anclajes inferior y superior. El riesgo de colapso espontáneo o al ser escalado es alto. Las estalactitas serán a priori menos sensibles a estas condiciones, ya que sufrirán menos tensión al estar libres del anclaje inferior.

Enfriamiento progresivo durante varios días seguido de un período de frío intenso: estas condiciones parecen menos críticas, ya que la estructura tiene tiempo para acomodarse, pero el hielo es muy frágil y quebradizo bajo los golpes de los piolets de los escaladores.

Formaciones típicas y desafiantes para el primero de cuerda

Dependiendo del proceso de formación, el flujo de agua o el soporte donde se forma, en las cascadas se encuentran formaciones típicas que hay que negociar y pueden suponer una escalada delicada.

Las costras sobre nieve: cuando el hielo se forma sobre una gruesa capa de nieve sin cohesión, se forma una costra que puede ser más o menos gruesa y es típica en las repisas o zonas tumbadas en las cascadas. Esta costra suena obviamente a hueco y puede que no aguante nuestro peso y se rompa. Evidentemente aquí no te puedes asegurar, así que pisa con precaución y si puedes asegúrate antes.

Coliflores: tan bonitas como traicioneras, se forman gracias al agua rociada desde lo alto. Se forman como pétalos más o menos separados y que pueden ser de cualquier tamaño y grosor. Su escalada es muy delicada y para asegurarte deberás romper y escarbar hasta llegar al hielo homogéneo. Los pies pueden encontrar un buen apoyo rompiendo la parte más fina del pétalo para apoyarlo sobre una base más gruesa. Para los piolets puedes encontrar buenos gancheos en las zonas más gruesas o romper hasta llegar al hielo más sólido. Si consigues asegurarte bien (o vas de segundo), puede ser más fácil usar las manos en función del tamaño de los pétalos, siempre que no te fallen los pies.

Lámparas de araña: en las cortinas verticales que se han formado recientemente podemos encontrar estas formaciones, que son como una estructura de cristales verticales con formas de lo más gótico y que son una pesadilla, ya que los pequeños carámbanos verticales no suelen tener a penas cohesión entre ellos y los emplazamientos para los piolets suelen ser precarios. No digamos asegurarse, que en ocasiones es simplemente imposible, ya que por mucho que rompamos puede que no encontremos hielo homogéneo para que un tornillo muerda en toda su longitud.

Tubos de hielo: en ocasiones el flujo de agua forma tuberías huecas en las que el agua sigue fluyendo por su interior. Se suelen encontrar en lo alto de algunas cascadas. Sus paredes pueden ser finas y romperse, o gruesas como para poder escalarlas, aunque sin posibilidad de asegurarse. El hielo que esté más cerca de los bordes, pegado a la roca, será el más grueso y estable y el del centro el más frágil.

La degradación del hielo

A medida que los días son más largos y las temperaturas más suaves durante el día, el hielo se va lógicamente degradando. Los tonos azulados, síntoma de buen hielo, se tornan a totalmente blanco, blancuzco sucio o grisaceo. Las cascadas más verticales y colgantes serán obviamente las primeras en ser peligrosas. Normalmente se formarán grietas horizontales que se propagan, dejando la estructura inestable hasta que colapsa. Las estructuras tipo muro que están apoyadas sobre roca y no totalmente verticales, irán perdiendo masa poco a poco, y se mantendrán escalables mientras el calor no sea excesivo, sobre todo si por la noche sigue helando. Los peores enemigos del hielo son la exposición directa al sol, la lluvia y los vientos cálidos del sur.

Los grandes muros van perdiendo masa al avanzar la temporada.

La escalada de primero en hielo. Consejos para los que empiezan

Por fin llegan los hielos, esa escalada esquiva y efímera en nuestro país y que muchos esperan con ilusión. Si estás empezando en esto de la escalada en hielo, seguro que te vendrán bien algunos consejos de “viejo zorro”, muchos son de sentido común, otros se aprenden a base de patear kilómetros de hielo.

Para empezar aconsejo prudencia, escalar en cabeza de cuerda en hielo vertical y difícil es un asunto serio, reservado para escaladores con experiencia y confianza en sí mismos, ya trotados en muchas escaladas en roca desequipadas, y acostumbrados a las incógnitas que representa no tener ningún seguro ni reunión instalados. Escaladores que conocen sus limitaciones y pueden juzgar las condiciones con buen criterio. A medida que el suelo se aleja, la presión psicológica crece, los brazos y las pantorrillas se cansan y el peligro aumenta. Las protecciones pueden suponer un alivio temporal, pero instalar demasiadas origina más cansancio y puede convertir el largo en un suplicio. Ten en cuenta que por bien que se pueda asegurar una ruta, cualquier caída es peligrosa con la cantidad de pinchos que llevas.

escalar de primero hielo vertical es un asunto serio

No tengas prisa, sé realista y sincero con tu preparación y tus posibilidades. Escala de segundo o en polea muchas rutas de todo tipo de inclinación hasta que mejores tu técnica y adquieras confianza, y empieza tus escarceos con el cabo de cuerda caliente en escaladas sencillas con buenas condiciones. Como siempre, un buen curso acortará el camino de aprendizaje y lo hará más seguro.

La prudencia empieza antes de escalar. Al acercarte a pie de vía ponte el casco aunque no haya nadie escalando por encima. Ni que decir tiene que si hay alguien en la vía tienes que cambiar de objetivo, escalar en hielo detrás de una cordada es obviamente peligroso. No hay cosa más estúpida que meterse detrás y luego quejarse de que te tiran cosas. Observa si hay formaciones colgando por encima que puedan caer, y equípate en un sitio cómodo y protegido donde no tengas que estar vigilando continuamente que algo del equipo resbala a toda velocidad hacia abajo. Ponte los crampones más pronto que tarde, acercarte haciendo equilibrios no tiene mucho sentido, cuando tarde o temprano te los tienes que poner.

La actitud del escalador en estas lides ha de ser positiva y audaz. Es necesaria una buena dosis de coraje, no acometas un largo empinado donde tienes que trabajar, resoplar, pensar, colocar tornillos, buscar el mejor itinerario, y ya fatigado montar una buena reunión lejos del suelo, si antes no tienes la suficiente confianza en ti mismo para iniciar el largo con el ímpetu necesario. Concéntrate, respira profundamente, relaja tu mente y calienta los músculos antes de empezar. Ya estás preparado, pero ten en cuenta estos consejos:

  • Para empezar, cuando escales de primero recuerda que no hay “hielo fácil”, pon la misma atención en tus herramientas aunque sea una rampa, las zonas tumbadas son a menudo traicioneras.
  • Antes de comenzar estudia el mejor trazado, las zonas con mejor aspecto, más grosor de hielo, con repisas para descansar o cualquier otra característica que haga el largo más rápido y seguro.
  • Los primeros golpes te servirán para juzgar la calidad del hielo y saber qué te espera. Estás a tiempo de decidir, quizá no sea el día o el momento adecuado.
  • Adáptate sobre la marcha según las condiciones, siempre puedes atravesar o descender algunos metros para corregir tu trazado.
  • Ya sabes que al golpear suelen caer trozos de hielo, y más si tienes que limpiar, protégete con el casco, inclinando la cabeza hacia delante para que los trozos impacten en él y no en tu cara. Un casco con visera viene bien.
  • Si hay gente por debajo y caen trozos grandes grita ¡hielo! De todas formas si se pone alguien debajo será por ignorancia, en ese caso es mejor advertir a la gente de que está en peligro y que se retiren.
  • Debes siempre tener al menos uno de los piolets, lo suficientemente sólido para que te aguante si ambos pies resbalasen. Aprende el sonido contundente y el tacto firme que tiene un piolet bien anclado, busca y disfruta de esta sensación para escalar de forma optimista. Esta es la clave de la seguridad cuando escalas de primero, quizá esto te obligue a dar numerosos golpes (sobre todo cuando el hielo es estalladizo), pero sin los piolets bien anclados el asunto se vuelve peligroso.
  • Aprovecha cualquier repisa o protuberancia para colocar los pies planos y relajar los gemelos.
  • Cuando tengas que limpiar carámbanos grandes que te estorben o sean peligrosos, hazlo en trozos pequeños empezando desde la punta.
  • Un largo difícil te hará sudar. Escalar con ropa ligera y abrigarse bien en las reuniones es la mejor estrategia. Una chaqueta caliente de reunión y unos guantes de repuesto serán a menudo imprescindibles.
  • Escala con guantes flexibles y ligeros, que te permitan manejar el material con facilidad y agarrar las herramientas con buen tacto. En cualquier caso has de llevar guantes de repuesto, así que deja los guantes gordos y calientes para la reunión. En la reunión te los cambias y dejas los de escalar dentro de la chaqueta junto al pecho para que se calienten y viceversa cuando sigas escalando.
  • Lleva el material de forma ordenada y accesible, para saber en todo momento dónde tienes que echar la mano. Los mosquetones portatornillos son un elemento importante.
  • Coloca siempre un buen tornillo nada más salir de la reunión e igualmente antes de los tramos difíciles.
  • Coloca igualmente un tornillo antes de salir a una campa de nieve o a una zona que se tumba. Estas zonas pueden esconder sorpresas desagradables.
  • Aunque los tornillos en teoría los puedes espaciar más cuanto más te alejas de la reunión, mete los tornillos que te aconseje tu estado físico y mental. Miedo y cansancio al final del largo te pueden jugar una mala pasada.
  • Reserva los tornillos más cortos para donde haya menos espesor de hielo o para el final del largo, donde seguro estarás más cansado y además la fuerza de choque sería inferior.
  • Si no todos tus tornillos son de los que se meten con facilidad con una mano, reserva los mejores para donde estés más pillado.
  • Escala con astucia, parándote para asegurarte o descansar en los sitios mejores, y no en mitad del pasaje clave o donde el hielo ha empeorado.
  • El final de un largo o una vía puede deparar sorpresas desagradables, como hielo fino o un campo de nieve inestable. Resiste la tentación de querer salir rápidamente si no sabes si tendrás cuerda para llegar a un sitio seguro. Sé previsor y monta la reunión antes, en un lugar que os permita salir de forma cómoda, sin recurrir a la peligrosa escalada simultánea.
  • Monta la reunión pensando en que esté lo más protegida posible de cara al siguiente largo.
al final del largo, el cansancio aumenta la dificultad