¿Estamos tontos con el uso de la lengua? Yes we Are

No se si estamos tontos, si tenemos complejo de inferioridad o simplemente hay mucha ignorancia o menosprecio con respecto a nuestra lengua. La realidad es que nuestra comunicación se ve cada vez más plagada de anglicismos (sobre todo, pero también de otras lenguas) innecesarios. Está bien incluir palabras importadas cuando algo no existe en nuestra rica y hermosa lengua; nuevos inventos o técnicas, que en nuestra sociedad global es más práctico denominarlas igual en todas las lenguas; o como ha pasado con muchos términos, se adoptan y luego con el uso se castellanizan. Hay muchos y conocidos ejemplos de variadas lenguas que forman parte de nuestro idioma desde ya hace mucho: fútbol por football, gol por goal, alioli por al i oli, piolet, forfait, snowboard…y otros más recientes como WIFI, GPS, mántel , pellet, WEB, BLOG… Las lenguas son algo vivo y evolucionan y cambian, pero tampoco hay que matarlas por modas o ignorancia. Curiosamente las personas con más conocimiento de idiomas y cultura son las que menos tendencia al uso de extranjerismos, por el contrario mucha gente con un parco o nulo conocimiento del inglés, son las más proclives a su uso, pretendiendo supongo ser más chic y dar impresión de entendido. Otras veces no es que se usen anglicismos, es que directamente se escribe todo en inglés, que parece debe ser más elegante o moderno, en esa lengua vemos continuamente nombres de competiciones, empresas o productos (o con nombres inventados pero que suenen a inglés). Como cosa chirriante y curiosa, recuerdo un cartel que anunciaba una competición de bloque en una conocida zona del centro peninsular, donde lo único que estaba en castellano era el nombre del pueblo ¿?.

Finisher por finalizador , route setter por equipador, skimo por esquí de montaña, crux por paso clave, runner por corredor, indoor por interior o a cubierto, crash pad por colchoneta… son ejemplos muy habituales de extranjerismos innecesarios que vemos continuamente en publicidad y webs, con la paradoja que a veces tienen que explicar en que consiste la palabra, en vez de usar una de nuestra lengua que ¡les suena raro! (es el ejemplo de finisher route setter), esto no parece un buen ejemplo de buena comunicación. Estas palabras se usan incluso por los medios de comunicación, y eso que los periodistas se supone que son cultos y que todo aquel que comunica con las masas debería dar ejemplo, ya que tiene una responsabilidad directa, al influir directamente en el gran público.

En mi opinión en una sociedad global donde todo parece diluirse, es aún más necesario conservar los valores de una lengua, sin negar por supuesto su evolución. Sustituir palabras de nuestra lengua por otras existentes con el mismo significado (y que con frecuencia no todo el mundo entiende) no parece evolución ni facilitación de la comunicación, sino contaminación.

En muchas ocasiones se utiliza el argumento de la capacidad de síntesis que tienen muchas palabras inglesas, como si fuera imprescindible ahorrar palabras para una buena comunicación, pero en general es solo la ignorante necesidad de parecer más distinguido y moderno. La tendencia del ahorro también ha calado fuerte en la comunicación escrita, quizá tenga sentido para un quinceañero que utiliza su teléfono como su principal vínculo con el mundo y su círculo, pero escribir en foros, correos electrónicos y demás comunicación seria con apócopes o cambios de letras para acortar con su fonética, me parece de mal gusto y de falta de respeto a los interlocutores, a veces solo con el objeto de ahorrar teclear unas pocas veces más.

Si Fernándo Lázaro Carreter levantara la cabeza… le daría para escribir otro volumen de “El dardo en la palabra“.